Interceder por los demás · Grupos pequeños

Orar en el Espíritu: experimentar la presencia y la guía de Dios, Lección 15. Leer Génesis 18:16-33. Dices “oraré por ti” y luego lo olvidas; además, tu intercesión se limita a pedir que la persona sane o que todo le vaya bien

Pasaje principal: Génesis 18:16-33

Interceder es presentarse ante Dios en favor de otras personas. Abraham intercedió paso a paso por Sodoma, apoyándose en la justicia y la misericordia de Dios, con humildad y a la vez con valentía; Pablo tampoco pedía por los creyentes solamente que sanaran o que todo les fuera bien, sino que conocieran la voluntad de Dios, dieran fruto y recibieran fortaleza.

Introducción

“Voy a orar por ti”. Lo decimos a menudo y, después de decirlo, muchas veces se nos olvida. Incluso cuando nos acordamos, solemos interceder por las mismas cosas: que alguien se recupere pronto, que le vaya bien en un examen, que encuentre trabajo, que todo salga sin contratiempos. Podemos pedir todo eso. Pero pocas veces pensamos: ¿qué más puedo pedir por esta persona? ¿De verdad me estoy presentando ante Dios en su favor?

Génesis 18 contiene la primera intercesión extensa que encontramos en la Biblia. Jehová iba a ver el pecado de Sodoma y Gomorra, y dijo:

Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo á Abraham lo que voy á hacer, Habiendo de ser Abraham en una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las gentes de la tierra? (Génesis 18:17-18)

Dios le contó a Abraham lo que iba a hacer, lo trató como a un amigo y tuvo presente que lo había llamado para que todas las naciones fueran bendecidas por medio de él. Sodoma era una ciudad donde abundaba gravemente el pecado, y Lot, sobrino de Abraham, vivía allí. Los dos mensajeros se dirigieron a Sodoma, “mas Abraham estaba aún delante de Jehová” (Génesis 18:22). Abraham “acercóse” (18:23) y habló en favor de aquella ciudad:

Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? (Génesis 18:24-25)

Abraham basó su petición en el carácter de Dios: el Juez de toda la tierra ha de hacer lo que es justo. Dios accedió: si encontraba cincuenta justos, perdonaría a toda la ciudad por amor de ellos. Abraham siguió pidiendo: ¿y si fueran cuarenta y cinco? ¿Y cuarenta? Luego treinta, veinte, hasta llegar a diez. Cada vez hablaba con mucha humildad: “He aquí ahora que he comenzado á hablar á mi Señor, aunque soy polvo y ceniza” (Génesis 18:27); “No se enoje ahora mi Señor” (Génesis 18:30). Y cada vez volvía a pedir. Dios accedió todas las veces.

Al final, Sodoma fue destruida. Por el desenlace del relato entendemos que en la ciudad no había ni siquiera los diez justos por los que Abraham había pedido al final. Sin embargo, la Escritura dice: “Así fué que, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, acordóse Dios de Abraham, y envió fuera á Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba” (Génesis 19:29).

En el Nuevo Testamento, Pablo intercede así por los creyentes de Colosas:

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y espiritual inteligencia; Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios: (Colosenses 1:9-10)

Pablo pide que sean llenos del conocimiento de la voluntad de Dios, que vivan como es digno del Señor, que den fruto y que crezcan en el conocimiento de Dios. Después pide también que reciban fortaleza, perseverancia y gozo, y que den gracias (Colosenses 1:11-12). Quizá estas cosas no sean lo primero que se nos ocurre pedir, pero se encuentran entre las necesidades más profundas de una persona.

Podemos presentarnos ante Dios en favor de otros, no porque nosotros lo merezcamos, sino por Cristo; ahora Cristo mismo intercede ante el Padre por quienes le pertenecen (Romanos 8:34; Hebreos 7:25). De Abraham y Pablo podemos aprender además varias cosas: interceder es presentarse ante Dios y hablar en favor de otros, de modo que un “voy a orar por ti” debe convertirse en una acción real; la intercesión se apoya en el carácter y las promesas de Dios; requiere perseverancia, pues Pablo oraba “desde el día que lo oímos” y “no cesamos”; y su contenido puede ajustarse a la voluntad de Dios y llegar más hondo que pedir solamente paz y bienestar.

Notas de estudio

1. El amigo de Dios. Dios dijo: “¿Encubriré yo á Abraham lo que voy á hacer” (18:17). La Biblia llama a Abraham “amigo” de Dios (Isaías 41:8; Santiago 2:23). Dios le contó lo que iba a hacer, y Abraham se presentó ante él y habló.

2. “Y acercóse Abraham”. En 18:23 Abraham se acercó y habló en favor de una ciudad, rogando una y otra vez. El profeta Ezequiel también dijo que Dios buscaba a alguien que “se pusiese al portillo delante de mí por la tierra” (Ezequiel 22:30).

3. Pedir apoyándonos en el carácter de Dios. La razón que dio Abraham no fue que los habitantes de Sodoma merecieran misericordia ni que él tuviera mérito propio, sino: “El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (18:25). Le pidió a Dios que actuara de acuerdo con su propio carácter.

4. Humilde y a la vez valiente. Abraham repitió: “Aunque soy polvo y ceniza” y “No se enoje ahora mi Señor”, pero siguió pidiendo una y otra vez. Su humildad no lo hizo callar, y su valentía tampoco lo hizo olvidar quién era.

5. “Acordóse Dios de Abraham”. Al final, Sodoma fue destruida; sin embargo, Dios se acordó de Abraham e hizo salir a Lot (19:29). La intercesión no es una fórmula para anular el juicio de Dios. Nosotros cumplimos con interceder y dejamos el resultado en manos del Dios justo y misericordioso.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Para comenzar: ¿Sueles decirles a otras personas “voy a orar por ti”? Después de decirlo, ¿qué suele ocurrir? (Quien viene por primera vez también puede contar si alguna vez alguien le ha dicho esto).

Sugerencia para quien dirige: Basta con una o dos frases; conversen con naturalidad y sin hacer comentarios sobre las respuestas. A muchas personas les dará un poco de vergüenza admitir que luego se olvidan, y justamente de eso trata esta lección.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aproximadamente 1 minuto, para incluir a quienes no hicieron la lectura previa)

En esta lección leímos Génesis 18:16-33. Jehová iba a ver el pecado de Sodoma y se lo contó a Abraham. Abraham permaneció delante de Jehová e intercedió por la ciudad: “Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también…?” y “El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?”. Fue pidiendo paso a paso, desde cincuenta hasta diez, y Dios accedió cada vez. El pasaje de contraste es Colosenses 1:9-12: Pablo no cesaba de orar por los creyentes, pidiendo que fueran llenos del conocimiento de la voluntad de Dios, dieran fruto y recibieran fortaleza. Hoy conversaremos sobre cómo interceder por otras personas.

Observación

1. Lean Génesis 18:16-21. ¿Por qué le contó Dios a Abraham lo que iba a hacer?

Sugerencia para quien dirige: Abraham llegaría a ser una nación grande y fuerte, y todas las naciones serían bendecidas en él. Dios lo conocía y quería que mandara a sus hijos guardar el camino de Dios y practicar la justicia y el juicio. Pueden observar que Dios tomó la iniciativa de contárselo, como si lo invitara a hablar.

2. Lean los versículos 22-33. ¿Cuántas veces pidió Abraham? ¿En qué basó su petición? ¿Con qué actitud pidió? ¿Cómo respondió Dios?

Sugerencia para quien dirige: Seis veces, desde cincuenta hasta diez. Su fundamento fue: “El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?”. Su actitud fue humilde (“aunque soy polvo y ceniza”; “no se enoje ahora mi Señor”) y a la vez valiente (siguió pidiendo). Dios accedió cada vez.

3. Lean Colosenses 1:9-12. ¿Qué pidió Pablo por los creyentes de Colosas? ¿Cuándo comenzó a pedirlo y durante cuánto tiempo lo hizo?

Sugerencia para quien dirige: Que fueran llenos del conocimiento de la voluntad de Dios; que vivieran como es digno del Señor; que dieran fruto; que crecieran en el conocimiento de Dios; que recibieran fortaleza, perseverancia y gozo; que dieran gracias al Padre. Comenzó “desde el día que lo oímos” y “no cesamos” de pedirlo.

Interpretación

4. ¿En qué se apoyó Abraham para atreverse a pedir por Sodoma? La frase “El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” ¿qué nos enseña sobre el fundamento de la intercesión?

Sugerencia para quien dirige: Esta es una de las preguntas centrales de la lección; dedíquenle más tiempo. En este pasaje, Abraham apela expresamente a la justicia de Dios. A la luz de toda la Biblia, también podemos pedirle de acuerdo con el carácter y las promesas que él ya ha revelado. Interceder no consiste en convencer a un Dios que no está dispuesto a actuar. Pueden preguntar: cuando oramos por otros, ¿en qué solemos basarnos?

5. Al comparar Colosenses 1:9-12 con nuestras peticiones habituales, ¿qué diferencias vemos? ¿Por qué pidió Pablo primero estas cosas?

Sugerencia para quien dirige: Esta es una pregunta central de la lección. Solemos pedir paz y que todo vaya bien, y podemos pedirlo; Pablo pide por necesidades más profundas: conocer a Dios, vivir de una manera que le agrade y recibir fortaleza para perseverar en medio de las dificultades. Pueden invitar a quienes lo deseen a decir qué es lo que más desean que otros pidan por ellos.

6. (Pregunta opcional, si hay tiempo) Sodoma fue destruida al final, pero Lot fue rescatado (Génesis 19:29). ¿Qué nos enseña esto sobre los “resultados” de la intercesión?

Sugerencia para quien dirige: La intercesión no es una fórmula para anular el juicio, ni garantiza que, si pedimos lo suficiente, todo ocurrirá según nuestros deseos. Nosotros cumplimos con interceder y dejamos el resultado en manos del Dios justo y misericordioso. La Escritura afirma expresamente que Dios se acordó de Abraham.

Aplicación

7. Cuando prometes orar por alguien, ¿cómo sueles acabar olvidándolo? ¿Qué podría ayudarte a recordarlo?

Sugerencia para quien dirige: A menudo estamos demasiado ocupados, no lo anotamos y, después de unos días, ya no lo recordamos. Pueden compartir ideas: un cuaderno de oración, una nota en el teléfono o hacer una oración en ese mismo momento.

8. Siguiendo Colosenses 1:9-12, ¿por quién quieres orar esta semana y qué quieres pedir?

Sugerencia para quien dirige: Animen a pensar en una persona concreta y en una o dos frases concretas de oración. No hace falta decir su nombre. En la oración que sigue lo pondrán en práctica juntos.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

En esta lección intercederemos por otras personas siguiendo Colosenses 1:9-12. Primero guarden un minuto de silencio y piensen cada uno en alguien por quien quieran orar esta semana (puede ser un familiar, colega, amigo o alguien del grupo; no hace falta decir su nombre). Después, quienes deseen orar en voz alta pueden pedir una o dos cosas por esa persona siguiendo la oración de Pablo, por ejemplo: “Te pedimos que esa persona sea llena del conocimiento de Tu voluntad” o “Dale fortaleza en medio de las dificultades para que persevere con gozo”. También pueden seguir el ejemplo de Abraham y pedir en una o dos frases por la ciudad o el lugar de trabajo. Quien no desee hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quien viene por primera vez no tiene que orar en voz alta. Al final, quien dirige cierra este tiempo. Las peticiones quedan dentro del grupo. Los asuntos delicados no se escriben en la App ni se envían al chat del grupo; si hace falta dar seguimiento, quien dirige pedirá el consentimiento de la persona y anotará en privado solamente una o dos frases necesarias.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Padre celestial, muchas veces le decimos a alguien “voy a orar por ti” y luego lo olvidamos; y a menudo solo pedimos paz y que todo vaya bien. Gracias porque nos permites presentarnos ante Ti como Abraham y hablar en favor de otras personas. Tú eres el Juez de toda la tierra; haces justicia y también tienes misericordia. Te pedimos que llenes del conocimiento de Tu voluntad a las personas por quienes intercedemos, que vivan como es digno del Señor, den fruto en toda buena obra y reciban fortaleza para perseverar con gozo en medio de las dificultades. Ten también misericordia de nuestra ciudad. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; si ahora mismo no sabes cuál escoger, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni dar cuentas. Si lo desean, en la próxima reunión pueden contar cómo les fue. Si no logran hacerlo, lleven a la oración aquello que se lo impidió.

Si quieren seguir conversando

Pueden elegir la lección “Jesús ora por nosotros” (Juan 17:6-26) o la lección “Orar juntos como grupo” (Hechos 4:23-31).

Guía para quien dirige