Los primeros años de matrimonio, Lección 5. Leer Cantares 2:8-17. Pasada la novedad, los móviles, las horas extra y el cansancio desgastan poco a poco la cercanía; ya ninguno dirige palabras cariñosas al otro
Pasaje principal: Cantares 2:8-17
Cantares contiene este verso: “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan á perder las viñas; pues que nuestras viñas están en cierne”. Lo que deteriora un matrimonio no suele ser un solo acontecimiento enorme, sino muchas zorras pequeñas: el teléfono, las horas extra, el cansancio y las palabras que dejamos de decir. El amor es “fuerte como la muerte”, pero también necesita que los dos le presten atención. Podemos aprender a amar porque Dios nos amó primero.
Después de dos o tres años de matrimonio no ha ocurrido nada grave, pero los dos parecen estar cada vez más lejos. Recién casados, deseaban volver a casa en cuanto terminaba el trabajo; ahora cada uno se acurruca en un extremo del sofá mirando el teléfono. Antes tenían tanto que decirse antes de dormir; ahora uno ya se durmió mientras el otro sigue contestando mensajes del trabajo. Olvidan los aniversarios y hasta una palabra cariñosa resulta extraña. Nadie ha cometido una gran falta; la vida diaria simplemente ha ido desgastando la relación poco a poco. Lo que muchos llaman “la crisis de los tres años” suele comenzar así.
Cantares es un libro bíblico que habla del amor. A lo largo de la historia, algunos lo han leído como una imagen de Cristo y la iglesia; muchos intérpretes también toman en serio su sentido literal como un poema sobre el amor entre un hombre y una mujer. La Biblia no evita la alegría ni el deseo entre los cónyuges. En el capítulo 2, el amado viene a buscar a su amada en primavera:
Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente. (Cantares 2:10)
“Ha pasado el invierno” y “la lluvia se fué”; aparecen las flores, se oye la tórtola, la higuera echa sus higos y “las vides en cierne dieron olor” (Cantares 2:11-13). El amor se parece a una primavera que acaba de llegar. El amado también dice: “muéstrame tu rostro, hazme oir tu voz” (Cantares 2:14). Desea verla y escucharla.
En medio de un pasaje tan hermoso aparece de repente este verso:
Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan á perder las viñas; pues que nuestras viñas están en cierne. (Cantares 2:15)
La vid en cierne está en su momento más tierno y delicado. Las zorras pequeñas entran en la viña, roen las raíces, escarban la tierra y estropean flores y fruto. Los intérpretes discrepan sobre quién pronuncia este verso y a qué se refiere en concreto. Una lectura frecuente ve en las zorras todo aquello que va dañando silenciosamente el amor. No son grandes fieras, sino zorras “pequeñas”; precisamente por ser pequeñas, es más fácil dejarlas pasar.
¿Cuáles son las zorras pequeñas de un matrimonio actual? Pueden ser un teléfono que nunca soltamos, horas extra interminables, el agotamiento de criar a los hijos, un resentimiento tras otro que no expresamos, repetir “déjalo, mejor no digo nada”, o la frialdad y el sarcasmo que poco a poco se vuelven costumbre. Cada cosa parece pequeña, pero juntas pueden arruinar todas las flores de la viña.
Aplicado al matrimonio, el verso puede recordar a los cónyuges que atiendan juntos el desgaste cotidiano. No se trata de que uno cace las zorras mientras el otro observa. Sin embargo, esta es una aplicación, no la única interpretación posible del texto. Inmediatamente después, ella dice:
Mi amado es mío, y yo suya; él apacienta entre lirios. (Cantares 2:16)
Estas palabras expresan la pertenencia mutua de los enamorados. Los cristianos entendemos el matrimonio como un pacto a partir de otros pasajes que hablan de él con claridad, como Génesis 2:24 y Malaquías 2:14; no es el significado de esta frase por sí sola. Aun así, dos personas que se pertenecen mutuamente tienen buenas razones para cuidar juntas su amor. Más adelante, Cantares dice que “fuerte es como la muerte el amor” (Cantares 8:6) y que “Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos” (Cantares 8:7). El poeta habla de la fuerza del amor entre un hombre y una mujer. Ese amor es fuerte, pero en la vida diaria también necesita cuidado.
La fuerza para cuidar el matrimonio no procede finalmente de nuestro romanticismo ni de nuestra voluntad. Juan dice: “Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Los cónyuges amados primero por Dios en Cristo pueden prestar atención juntos a las zorras pequeñas y cazarlas: dejar el teléfono para hablar de verdad, reservar medio día del fin de semana para estar juntos o expresar con amabilidad un resentimiento guardado.
También hay que distinguir: las zorras pequeñas son desgastes cotidianos que los dos pueden afrontar juntos. La infidelidad, los golpes, las amenazas, los insultos prolongados y el control no son “zorras pequeñas” ni se resuelven poniendo un poco más de empeño. Ante estas situaciones, hay que buscar primero seguridad y pedir ayuda.
1. Cómo leer Cantares. A lo largo de la historia, algunos han leído Cantares como una imagen de Cristo y la iglesia. Muchos intérpretes también toman en serio su sentido literal como un poema sobre el amor entre un hombre y una mujer. Esta lección sigue el sentido literal y lo aplica a los cónyuges.
2. La imagen de la primavera. En Cantares 2:11-13, el invierno ha pasado, aparecen las flores y la vid está en cierne. La escena describe el momento más tierno y lleno de vida del amor.
3. Desear ver y oír. En Cantares 2:14, el amado dice: “muéstrame tu rostro, hazme oir tu voz”. Quien ama desea ver al otro y escuchar lo que tiene que decir.
4. Las zorras pequeñas. Los intérpretes discrepan sobre quién habla en Cantares 2:15 y a qué se refiere en concreto. Una lectura frecuente ve en ellas todo lo que daña el amor de manera silenciosa. Aplicarlas a los desgastes cotidianos que los cónyuges atienden juntos es una aplicación del pasaje.
5. Pertenencia mutua. Cantares 2:16, “Mi amado es mío, y yo suya”, expresa que los enamorados se pertenecen mutuamente. Cantares 8:6-7 dice que el amor entre un hombre y una mujer es fuerte como la muerte y que muchas aguas no pueden apagarlo. La enseñanza de que el matrimonio es un pacto procede de otros pasajes.
Unas palabras antes de comenzar (quien dirige las lee)
Lo que compartimos en el grupo no se difunde fuera de él. Hay una excepción: si existe un daño que sigue ocurriendo, si está en riesgo la seguridad de un niño o de una persona vulnerable, o si alguien corre peligro inmediato de hacerse daño o dañar a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. En general, primero intentará hablarlo con la persona afectada y solo comunicará la información necesaria a quienes realmente puedan ayudar. Si hay un niño o una persona que no puede protegerse, o si existe peligro inmediato, no se esperará a obtener consentimiento; según el caso, se contactará a un pastor, a profesionales acreditados, a la policía local, a los servicios de emergencia o a los servicios médicos. Ante un peligro inmediato, pidan ayuda en ese mismo momento y no dejen sola a la persona.
Rompehielos: ¿Alguna vez cuidaste flores o cultivaste verduras? Al final, ¿cómo murieron? (Quienes vienen por primera vez también pueden compartir)
Sugerencia para quien dirige: Hablen con ligereza: olvidaron regar, regaron demasiado, los insectos se las comieron o el gato escarbó la tierra. Cierren con una frase: rara vez mueren de golpe; normalmente se van perdiendo poco a poco porque algo quedó sin cuidar.
Repaso de la lección (lo lee quien dirige; cerca de 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación)
Esta lección recorre Cantares 2:8-17. La mujer del poema dice que oye la voz de su amado, que viene saltando por los montes. Él le dice: “Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente”, porque el invierno ha pasado, la lluvia se fue, aparecen las flores y las vides dan olor. También le pide que le muestre su rostro y le deje oír su voz. Después el poema dice: “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan á perder las viñas; pues que nuestras viñas están en cierne”. Ella declara: “Mi amado es mío, y yo suya”. El pasaje de comparación es Cantares 8: el amor es fuerte como la muerte; muchas aguas no pueden apagarlo ni los ríos ahogarlo. Hoy hablaremos juntos sobre la cercanía que las cosas pequeñas van desgastando.
1. Lean los versículos 8-13. ¿Cómo viene el amado a buscar a su amada? ¿Qué imágenes usa para describir ese momento?
Sugerencia para quien dirige: Viene saltando sobre los montes, mira por las ventanas y la invita a levantarse e ir con él. El invierno ha pasado, cesó la lluvia, aparecen las flores, se oye la tórtola, la higuera echa sus higos y las vides dan olor.
2. Lean los versículos 14-15. ¿Qué desea el amado? ¿Qué dice el versículo 15 que hay que cazar, y por qué?
Sugerencia para quien dirige: Desea ver el rostro de ella y oír su voz. Hay que cazar las zorras pequeñas que echan a perder las viñas, porque las viñas están en cierne.
3. Lean el versículo 16 y después Cantares 8:6-7. ¿Cómo describe ella la relación entre los dos? ¿Cómo describe Cantares el amor?
Sugerencia para quien dirige: “Mi amado es mío, y yo suya”. El amor es fuerte como la muerte; muchas aguas no pueden apagarlo ni los ríos ahogarlo.
4. “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan á perder las viñas”. ¿Cuáles suelen ser las “zorras pequeñas” del matrimonio actual? ¿Por qué es tan fácil dejarlas pasar?
Sugerencia para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; denle suficiente tiempo. El teléfono, las horas extra, el cansancio, los resentimientos que no se expresan, decir “déjalo, mejor no digo nada”, y la frialdad o el sarcasmo que se vuelven costumbre. Cada cosa parece pequeña y por eso es fácil dejarla pasar; juntas pueden estropear todas las flores. Recuerden que los intérpretes discrepan sobre el sentido concreto de Cantares 2:15; aquí seguimos una lectura frecuente y la aplicamos al matrimonio.
5. “Mi amado es mío, y yo suya” expresa la pertenencia mutua de los enamorados. Aplicada al matrimonio, ¿qué nos enseña esta pertenencia sobre atender juntos el desgaste cotidiano? 1 Juan 4:19 dice: “Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero”. ¿Qué relación tiene esto con la fuerza para cuidar el matrimonio?
Sugerencia para quien dirige: Dos personas que se pertenecen mutuamente tienen razones para cuidar juntas su amor. Aplicar Cantares 2:15 a los cónyuges que prestan atención juntos a las zorras pequeñas es una aplicación, no la única interpretación posible. La fuerza no procede finalmente del romanticismo ni de la voluntad: podemos aprender a amar porque Dios nos amó primero en Cristo. Cantares 8:6-7 describe la fuerza del amor entre un hombre y una mujer; no lo presenten directamente como una descripción del amor de Cristo.
6. (Pregunta opcional, si hay tiempo) El amado dice: “muéstrame tu rostro, hazme oir tu voz”. En medio de días llenos de ocupaciones, ¿cómo pueden los cónyuges volver a “ver” y “oír” al otro?
Sugerencia para quien dirige: Dejar el teléfono y mirarse al hablar; preguntar al volver del trabajo cómo fue el día y escuchar de verdad; reservar medio día del fin de semana para estar juntos; repetir alguna actividad que disfrutaban cuando se conocieron.
7. En mi propia vida —en el matrimonio o en otra relación importante—, ¿cuál es la “zorra pequeña” que más suele desgastar silenciosamente la cercanía? (Hablen de ustedes mismos; quien no desee hablar puede limitarse a escuchar; quienes vienen por primera vez también pueden compartir)
Sugerencia para quien dirige: Compartan primero una respuesta propia. Escuchen sin comentar ni sacar conclusiones sobre los hogares ajenos.
8. En una relación segura y con la disposición de ambos, ¿cómo estás dispuesto a cazar esa zorra pequeña esta semana?
Sugerencia para quien dirige: Ayuden a concretar, solo para relaciones seguras, cuando ambos desean hacerlo y no habrá represalias. Si hay infidelidad, insultos, violencia o control, no usen esta pregunta para organizar una conversación; busquen ayuda por separado primero. Pueden acordar un momento antes de dormir para dejar juntos el teléfono, expresar con amabilidad un resentimiento guardado o decir una palabra cariñosa que hace tiempo no dicen. La lista de acciones que sigue parte de estas ideas.
Pidan a una persona del grupo que lea despacio Cantares 2:10-16 y después 8:6-7. Guarden un minuto de silencio. Quienes quieran pueden orar una o dos frases: dar gracias por el amor que Dios concede, reconocer la zorra pequeña que enfrió la cercanía o pedir a Dios que ayude a los dos a cuidar juntos la viña. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es orar. Quienes vienen por primera vez pueden escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni de hacer una declaración. Al final, quien dirige cierra este tiempo de oración e intercede por los hogares de todos. Las peticiones de oración se quedan dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat grupal. Para un seguimiento normal, primero se obtiene el consentimiento de la persona y luego se anota en privado solo una o dos frases necesarias. Si está en riesgo un niño o alguien que no puede protegerse, o si existe peligro inmediato de autolesión o de dañar a otros, no se espera a obtener consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios locales de emergencia, a la policía o a una entidad de protección adecuada.
Pueden comenzar así (orientación para la oración):
Padre celestial, gracias por el amor que das entre los cónyuges y porque Tú nos amaste primero en Cristo. Reconocemos que muchas veces dejamos entrar zorras pequeñas en la viña: el teléfono, las ocupaciones, el cansancio y las palabras que no dijimos. Ayúdanos a volver a vernos y escucharnos, y a cuidar juntos esta viña que nos diste. Protege también a quienes sufren daño dentro del matrimonio y dales seguridad y ayuda. En el nombre de Jesús. Amén.
Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; si ahora no sabes cuál elegir, no pasa nada.
No hace falta registrarlo ni rendir cuentas; si quieres, la próxima vez puedes contar cómo te fue. Si no pudiste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.
Si los dos cónyuges vinieron juntos, al volver a casa cada uno piensa primero por su cuenta y después comparte su respuesta con el otro. Si vino solo uno, puede pensar solamente en la primera pregunta y llevarla a la oración.
Mientras comparten, uno habla y el otro se limita a escuchar, sin defenderse ni responder de inmediato: “Eso pasa porque tú...”. Para la primera pregunta, decidan juntos una medida pequeña y anótenla. Si en casa hay golpes o amenazas, si alguien controla el dinero o los documentos, impide ver a otras personas, o si alguno teme represalias por hablar, no hagan esta tarea ni la usen para organizar una negociación o confrontación. Primero busquen ayuda por separado como se indica en la lista de acciones.
Pueden elegir la lección “Una intimidad fiel y considerada” de la serie “Armonía en el matrimonio” (1 Corintios 7:1-7), o “Vivir como compañeros de piso” de la serie “Atravesar las etapas difíciles del matrimonio” (Eclesiastés 9:7-10).