En cuanto a mí y a mi casa · Grupos pequeños

Prepararse para el matrimonio, Lección 8. Leer Josué 24:14-18. Los preparativos de la boda llenan el calendario, pero rara vez se detienen a pensar qué clase de hogar quieren construir después de casarse

Pasaje principal: Josué 24:14-18

Josué dijo a los israelitas: “Que yo y mi casa serviremos á Jehová”. Salmos dice: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”. La boda dura un solo día, pero el hogar se construye durante toda la vida. Antes de casarse, piensen con claridad delante de Dios: ¿a quién servirá este hogar y en quién confiará para ser edificado? Si ambos creen en el Señor y desean hacerlo, pueden conversarlo juntos y llevarlo a las pequeñas cosas de cada día. Si uno todavía no cree, la persona creyente decide solamente sobre su propia fidelidad, sin hablar en nombre del otro.

Introducción

Antes de la boda hay demasiadas cosas que preparar: las fotos, el banquete, las invitaciones, acondicionar la vivienda y hacer los trámites. La agenda se llena por completo, pero pocas personas se detienen a preguntar: después de casarnos, ¿qué clase de hogar queremos formar? ¿Uno en el que cada cual va a trabajar, mira su propio teléfono y de vez en cuando comen juntos, o un hogar con oración, Biblia e iglesia, cuya puerta esté abierta para recibir a otros? Si no pensamos estas cosas de antemano, la rutina las decidirá por nosotros.

En Josué 24, ya anciano, Josué reunió en Siquem a todas las tribus de Israel y repasó cómo Dios las había guiado desde Abraham. Entonces dijo: “Ahora pues, temed á Jehová, y servidle con integridad y en verdad” (Josué 24:14). Pidió al pueblo que quitara los ídolos a los que sus padres habían servido al otro lado del río y en Egipto, y puso delante de ellos una elección: ese mismo día podían escoger a quién servir. Después pronunció las palabras que muchos cristianos cuelgan en la pared de su casa:

Que yo y mi casa serviremos á Jehová. (Josué 24:15)

Delante de todo Israel, Josué declaró públicamente a quién pertenecían él y su casa. El pueblo respondió: “Nunca tal acontezca, que dejemos á Jehová” (Josué 24:16), porque Jehová los había sacado de la casa de servidumbre y los había guardado por todo el camino (Josué 24:17). Su respuesta se apoyaba en lo que Dios ya había hecho. Sin embargo, Josué no se dio por satisfecho. Les dijo: “No podréis servir á Jehová, porque él es Dios santo” (Josué 24:19), y volvió a pedirles que quitaran los dioses ajenos que había entre ellos e inclinaran su corazón a Jehová (Josué 24:23). No estaban eligiendo simplemente un estilo de vida que les gustara, sino renovando solemnemente el pacto. No bastaban las promesas de palabra: debían quitar realmente los ídolos. Esto también muestra que nadie puede ser fiel a Dios sin su gracia.

Aplicado a una pareja que está por casarse, este pasaje nos ayuda a plantear varias preguntas. La primera es: ¿a quién serviremos? Los “ídolos” de hoy no tienen que ser de madera o piedra; pueden ser la vivienda, las notas de los hijos, el prestigio, el trabajo o el teléfono. Aquello que ocupa el centro de un hogar acaba organizando toda su vida. La segunda: cada uno debe afirmarse primero delante de Dios. El orden de las palabras “yo y mi casa” no enseña por sí mismo una secuencia, pero la declaración pública de Josué nos permite examinar nuestra propia dirección. Nadie puede decidir la fe por su futuro cónyuge, y el matrimonio no transforma automáticamente a la otra persona en alguien espiritualmente maduro. La fe del hogar no se impone; crece poco a poco por gracia. La tercera: esta elección debe encarnarse en la vida cotidiana. Si ambos creen en el Señor, pueden orar y leer la Biblia juntos, asistir juntos a la iglesia los domingos y conversar sobre cómo ofrendar. En cualquier caso, necesitan pensar cómo tratarán a las dos familias y para quiénes estará abierta su puerta.

Salmos 127 nos recuerda que nada de esto depende solo del esfuerzo de dos personas:

SI Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda. (Salmos 127:1)

Una vivienda puede comprarse con los ahorros de dos familias, pero el hogar tiene que ser edificado con la ayuda de Dios. Sin él, nuestra construcción y nuestra vigilancia son vanas. Esto no promete que un hogar estará libre de sufrimiento, pero nos impide apoyar todo el resultado en los planes, las capacidades o la voluntad humana. Es una advertencia y también un consuelo: no tenemos que convertir la construcción de un hogar cristiano en otro examen que hay que aprobar. Cada día podemos ponerlo en manos de Dios.

Este hogar tampoco estará aislado. En la boda, los hermanos y hermanas dan testimonio; después, un hogar necesita el apoyo de la iglesia y también puede convertirse en bendición para otros: invitar a alguien a comer, acompañar a un joven recién llegado a la ciudad u orar por un vecino.

Por último, hay que aclarar dos cosas. Primero, si uno de los dos todavía no cree, esta lección no aconseja “cásense primero y después, poco a poco, llévalo a creer”. Este asunto debe conversarse seriamente con un pastor antes del matrimonio (pueden seguir con la lección “Mira el carácter, no solo las condiciones” de la serie “Soltería y noviazgo”). Segundo, un hogar que sirve a Dios no es un hogar en el que una sola persona manda. Controlar a la otra persona en nombre de lo “espiritual”, negándole sus propias ideas, amistades o dinero, no es lo que Josué quiso decir con “yo y mi casa”. Hay que detenerse y buscar ayuda.

Notas de estudio

1. Josué comienza repasando lo que Dios ha hecho. Josué 24:2-13 recorre la historia desde Abraham hasta la entrada en Canaán, y solo después dice: “Ahora pues, temed á Jehová” (v. 14). La decisión de servir se apoya en lo que Dios ya ha hecho.

2. “Escogeos hoy”. En el versículo 15, Josué pone una elección delante del pueblo. Es una renovación del pacto de todo Israel: en el versículo 14 ya les manda quitar los ídolos, y en los versículos 19-24 cuestiona solemnemente la rapidez de su promesa.

3. Declarar públicamente a quién se pertenece. En el versículo 15, Josué declara públicamente a quién pertenecen él y su casa. Hoy podemos examinar a partir de aquí la dirección de un hogar, pero nadie puede decidir la fe por su cónyuge.

4. La respuesta del pueblo y la advertencia de Josué. En los versículos 16-18, el pueblo dice que nunca dejará a Jehová, porque él lo sacó de la casa de servidumbre. En los versículos 19-24, Josué le recuerda que Dios es santo y que renovar el pacto exige quitar realmente los ídolos e inclinar el corazón a él.

5. Dios edifica la casa. Salmos 127:1 dice que, si Jehová no edifica la casa, quienes la edifican trabajan en vano. Esto significa que la construcción humana debe depender de Dios; no es una promesa de que el hogar nunca sufrirá.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Unas palabras antes de comenzar (quien dirige las lee)

Lo que compartimos en el grupo no se difunde fuera de él. Hay una excepción: si existe un daño que sigue ocurriendo, si está en riesgo la seguridad de un niño o de una persona vulnerable, o si alguien corre peligro inmediato de hacerse daño o dañar a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. En general, primero intentará hablarlo con la persona afectada y solo comunicará la información necesaria a quienes realmente puedan ayudar. Si hay un niño o una persona que no puede protegerse, o si existe peligro inmediato, no se esperará a obtener consentimiento; según el caso, se contactará a un pastor, a profesionales acreditados, a la policía local, a los servicios de emergencia o a los servicios médicos. Ante un peligro inmediato, pidan ayuda en ese mismo momento y no dejen sola a la persona.

Rompehielos: De los hogares que has visitado, ¿cuál te pareció el más acogedor? ¿Por qué? (Quienes vienen por primera vez también pueden compartir)

Sugerencia para quien dirige: Den ejemplos ligeros: la familia de un compañero de estudios que siempre invita a quedarse a comer; la casa de una persona mayor con fotos de toda la familia en la pared. Cierren con una frase: las viviendas tienen distintos tamaños, pero a menudo es la manera de vivir de quienes las habitan lo que las hace acogedoras.

Repaso de la lección (lo lee quien dirige; cerca de 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación)

Esta lección recorre Josué 24:14-18. Ya anciano, Josué reunió en Siquem a todas las tribus de Israel, repasó cómo Dios las había guiado y luego les dijo que temieran a Jehová, que le sirvieran con integridad y verdad y quitaran los ídolos de sus padres. Si servir a Jehová les parecía mal, debían escoger ese mismo día a quién servir; pero él y su casa servirían a Jehová. El pueblo respondió que nunca dejaría a Jehová, porque los había sacado de la casa de servidumbre y guardado por todo el camino; por eso, ellos también servirían a Jehová. El pasaje de comparación es Salmos 127: si Jehová no edifica la casa, quienes la edifican trabajan en vano. Hoy hablaremos juntos sobre qué clase de hogar queremos construir.

Observación

1. Lean los versículos 14-15. ¿Cómo pide Josué al pueblo que sirva a Jehová? ¿Qué elección pone ante ellos? ¿Qué declara él mismo?

Sugerencia para quien dirige: Temer a Jehová, servirle con integridad y verdad y quitar los ídolos a los que sirvieron sus padres; escoger ese mismo día a quién servir; Josué declara que él y su casa servirán a Jehová.

2. Lean los versículos 16-18. ¿Cómo responde el pueblo? ¿Qué razones da?

Sugerencia para quien dirige: Nunca dejarían a Jehová para servir a otros dioses, porque Jehová los sacó a ellos y a sus padres de la casa de servidumbre en Egipto, hizo grandes señales ante sus ojos, los guardó por todo el camino y echó de delante de ellos a los pueblos de la tierra.

3. Lean Salmos 127:1. Según el salmista, si Jehová no interviene en la edificación de la casa y la protección de la ciudad, ¿cuál será el resultado?

Sugerencia para quien dirige: Quienes edifican trabajan en vano, y en vano vela la guarda.

Interpretación

4. Josué dice: “Que yo y mi casa serviremos á Jehová”. Hoy, ¿qué cosas ocupan con mayor facilidad el centro de un hogar? Para una pareja que está por casarse, ¿en qué asuntos concretos se expresa “a quién servirán”? ¿Qué diferencia hay entre una pareja en la que ambos creen en el Señor y otra en la que uno todavía no cree?

Sugerencia para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; denle suficiente tiempo. Los ídolos de hoy pueden ser la vivienda, las notas de los hijos, el prestigio, el trabajo o el teléfono. Aquello que ocupa el centro de un hogar acaba organizando toda su vida. Si ambos creen en el Señor y desean hacerlo, pueden llevarlo a cosas concretas: orar y leer la Biblia juntos, asistir juntos a la iglesia los domingos, decidir cómo ofrendar, cómo tratar a las dos familias y para quiénes abrir su puerta. Si uno todavía no cree, pueden hablar con sinceridad sobre lo que cada uno espera de la vida de fe en el hogar; la persona creyente decide sobre su propia fidelidad, sin hablar en nombre del otro, y antes del matrimonio conversan con un pastor.

5. Después de oír la respuesta del pueblo, Josué dice: “No podréis servir á Jehová” (Josué 24:19); Salmos dice que, si Jehová no edifica la casa, quienes la edifican trabajan en vano. Al leer juntos estos dos pasajes, ¿qué advertencia y qué consuelo recibimos al construir un hogar cristiano?

Sugerencia para quien dirige: Advertencia: no bastan las promesas de palabra; hay que quitar realmente los ídolos. Cada persona debe afirmarse delante de Dios, porque nadie puede decidir la fe por su cónyuge, y la fe del hogar crece por gracia, no por presión. Consuelo: nuestra construcción depende de Dios. Esto no promete ausencia de sufrimiento, pero nos libera de cargar todo el resultado sobre nosotros mismos y nos permite entregárselo cada día.

6. (Pregunta opcional, si hay tiempo) ¿Cómo puede un hogar que sirve a Dios convertirse también en bendición para otros? ¿Qué relación puede haber entre el hogar después de la boda y la iglesia?

Sugerencia para quien dirige: Invitar a alguien a comer, acompañar a un joven recién llegado a la ciudad, orar por los vecinos y servir en el grupo. Un hogar necesita el apoyo de la iglesia y también puede abrir su puerta a otros.

Aplicación

7. ¿Cómo deseo que sea mi hogar futuro (o actual)? ¿Qué quiero conservar del hogar en el que crecí y qué me gustaría cambiar? (Hablen de ustedes mismos; quien no desee hablar puede limitarse a escuchar; quienes vienen por primera vez también pueden compartir)

Sugerencia para quien dirige: Compartan primero una respuesta propia. Escuchen sin hacer comentarios sobre las familias de origen de los demás.

8. Esta semana, ¿qué pequeña acción concreta estás dispuesto a comenzar por “yo y mi casa”?

Sugerencia para quien dirige: Ayuden a concretar: si ambos desean hacerlo, pueden orar juntos cinco minutos, conversar sobre la iglesia a la que asistirán los domingos después de casarse o leer juntos un libro; si uno todavía no cree, la persona creyente puede orar por su cuenta por el hogar; también pueden invitar a un amigo a comer en casa. La lista de acciones que sigue parte de estas ideas.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pidan a una persona del grupo que lea despacio Josué 24:15 y después Salmos 127:1. Guarden un minuto de silencio. Quienes quieran pueden orar una o dos frases: dar gracias a Dios por toda su guía, poner en sus manos el hogar futuro (o actual), u orar por familiares que aún no creen. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es orar. Quienes vienen por primera vez pueden escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni de hacer una declaración. Al final, quien dirige recoge las oraciones e intercede por todos. Las peticiones de oración se quedan dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat grupal. Para un seguimiento normal, primero se obtiene el consentimiento de la persona y luego se anota en privado solo una o dos frases necesarias. Si está en riesgo un niño o alguien que no puede protegerse, o si existe peligro inmediato de autolesión o de dañar a otros, no se espera a obtener consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios locales de emergencia, a la policía o a una entidad de protección adecuada.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Jehová, gracias por guiarnos por todo el camino hasta hoy. Los que deseamos confiar en Ti te pedimos que nos hagas fieles en servirte y que guíes también nuestro hogar con Tu gracia. Obra en nuestro corazón, quita nuestros ídolos y ayúdanos a servirte con integridad y verdad. Si Tú no edificas la casa, trabajamos en vano; edifica nuestro hogar. Confiamos en Ti y no en nuestros propios planes y fuerzas. Haz también que este hogar sea una bendición para otros. Protege a quienes están siendo controlados o lastimados dentro de su relación. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; si ahora no sabes cuál elegir, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni rendir cuentas; si quieres, la próxima vez puedes contar cómo te fue. Si no pudiste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Al volver a casa: una tarea para los dos

Si vinieron juntos, al volver a casa cada uno piensa primero por su cuenta y después comparte su respuesta con el otro. Si vino solo uno, o si uno de los dos todavía no cree, puede pensar en la primera pregunta por su cuenta y cambiar la segunda por: “¿Cuál es la primera cosa que yo estoy dispuesto a comenzar por este hogar?”

  1. ¿Cómo deseo que vean los demás nuestro hogar?
  2. Si ambos creemos en el Señor y deseamos hacerlo: a la luz de “yo y mi casa”, ¿cuál es la primera cosa que estamos dispuestos a comenzar juntos?

Al compartir, uno habla y el otro se limita a escuchar, sin apresurarse a corregir ni comparar con otros hogares. La segunda pregunta se decide juntos solo si ambos desean hacerlo; cuando la decidan, escríbanla en un papel. No presionen a quien todavía no cree para que haga una declaración. Si durante el noviazgo hay golpes o amenazas, si alguien controla el dinero o los documentos, impide ver a otras personas, o si alguno teme represalias por hablar, no hagan esta tarea ni la usen para organizar una negociación o confrontación. Primero busquen ayuda por separado como se indica en la lista de acciones.

Para seguir conversando

Pueden elegir la lección “El matrimonio es un pacto para toda la vida” de la serie “Armonía en el matrimonio” (Génesis 2:18-25), o “Los hijos son herencia de Jehová” de la serie “Criar a los hijos” (Salmos 127).

Guía para quien dirige