Dónde comienza la reparación · Grupos pequeños

Atravesar las etapas difíciles del matrimonio, Lección 1. Leer Romanos 5:1-11. Sientes que ya hiciste todo lo posible y tu cónyuge sigue igual; parece que reparar la relación depende solo de que tú sigas resistiendo

Pasaje principal: Romanos 5:1-11

“Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”: Dios no esperó a que mejoráramos para reconciliarnos consigo. La restauración de un matrimonio estancado también comienza aquí: primero recibimos delante de Dios la reconciliación y la esperanza; después, partiendo del amor que Él ha derramado en nuestro corazón, damos el siguiente paso que nos corresponde. Dejamos el resultado en Sus manos, sin exigir que una sola persona siga adelante apretando los dientes.

Introducción

El matrimonio lleva años enfriándose. Has leído muchos artículos sobre la convivencia en pareja; has probado a cambiar el tono de voz, preparar una mesa llena de los platos que le gustan al otro y proponer un paseo juntos. A menudo, la respuesta es un frío: “¿Y ahora qué quieres?”. Poco a poco, solo queda un pensamiento: ya he hecho bastante; ¿por qué siempre tengo que ser yo? Otras personas sienten otro tipo de cansancio: saben que tienen mal carácter y que han actuado mal; intentan cambiar, pero a los pocos días vuelven a lo mismo.

Hay muchos métodos para mejorar un matrimonio, y las técnicas de comunicación pueden ser útiles. Pero, cuando alguien está agotado, el método mismo se convierte en otra carga, como una nueva lista de cosas que “todavía tengo que lograr”. Romanos 5 no comienza con lo que nosotros debemos hacer, sino con lo que Dios ya ha hecho:

JUSTIFICADOS pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo: (Romanos 5:1)

“Justificados” habla de algo que ya ha ocurrido. Nuestra paz con Dios depende de Jesucristo, no de lo bien o mal que actuemos dentro del matrimonio. Pablo continúa diciendo que, por medio de Él, “tenemos entrada por la fe á esta gracia en la cual estamos firmes” (Romanos 5:2). Cuando un matrimonio está en dificultades, uno puede sentir que su valor depende por completo de la expresión del rostro de su cónyuge; Pablo sitúa el suelo en que estamos firmes en otro lugar: la gracia.

Los versículos 3-5 hablan de las tribulaciones. Pablo no dice que el sufrimiento sea bueno en sí mismo, ni que Dios haga sufrir deliberadamente a una familia concreta para entrenarla. Dice que Dios obra en medio de las tribulaciones y produce paciencia, prueba y esperanza. Esa esperanza es firme por una razón que no depende de las circunstancias:

Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado. (Romanos 5:5)

Después llega el centro de todo el pasaje:

Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. (Romanos 5:8)

Pablo emplea varias palabras para describir a aquellos por quienes Cristo murió: “flacos”, “pecadores” e incluso “enemigos” (Romanos 5:6-10). Dios no esperó a que primero cambiáramos; Él se acercó primero a nosotros. En un matrimonio estancado solemos esperar: que él se disculpe primero, que ella se vuelva amable primero, que la otra persona dé primero el paso. El evangelio invierte ese orden.

Esto no es otro mandato que diga: “Tienes que esforzarte más”, ni una exigencia para que la persona herida perdone y repare sola la relación. Quien ha sido amado así por Dios puede comenzar por algunas cosas que le corresponden: reconocer su propia falta, dejar la venganza y el sarcasmo, y asumir su propia responsabilidad. Colosenses dice: “de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Colosenses 3:13). Perdonar significa renunciar a la venganza; no equivale a reconciliarse, ni a restaurar automáticamente la confianza, ni elimina la responsabilidad de la otra persona. La reconciliación verdadera dentro del matrimonio necesita verdad, arrepentimiento y la participación de ambos. La fuerza para ello viene del amor que el Espíritu Santo derrama en el corazón, no de apretar los dientes y sostenerlo todo por pura voluntad.

También hay que aclarar dos cosas. Primero, dar el primer paso no significa soportarlo todo. Si hay golpes, amenazas o control prolongado, lo primero que se necesita es seguridad y ayuda; en ese caso, “dar el primer paso” no justifica seguir soportando el daño. Segundo, dar el primer paso tampoco garantiza que la otra persona vaya a cambiar. La reconciliación requiere a ambos: algunos matrimonios se restauran y otros no. Nuestra esperanza “no avergüenza” porque se apoya en el amor de Dios, no en la reacción del cónyuge.

Por eso, la restauración puede comenzar así: presenta delante de Dios el matrimonio tal como es, sin embellecerlo y sin limitarte a enumerar las faltas de la otra persona; recibe primero Su aceptación; después piensa en una acción pequeña y segura que tú puedas realizar, y busca a alguien de confianza que camine contigo. Al final de este pasaje, Pablo dice que “nos gloriamos en Dios” por medio de Jesucristo (Romanos 5:11). La restauración suele ser un camino largo. Tanto si el problema se resuelve como esperábamos como si no, nuestra esperanza y nuestro gozo siguen estando en Dios.

Notas de estudio

1. “Justificados… tenemos…”. Romanos 5:1 parte de un hecho ya cumplido: justificados por la fe, tenemos paz con Dios. La identidad de personas reconciliadas viene primero; todo lo demás comienza ahí.

2. “Paz” y “reconciliación”. Romanos 5:1 habla de tener paz con Dios, y 5:10-11 menciona dos veces la reconciliación con Dios. La iniciativa pertenece a Dios: mediante la muerte de Cristo reconcilia consigo a quienes eran enemigos.

3. La tribulación no equivale a algo bueno. Romanos 5:3-4 dice que la tribulación produce paciencia; la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza. Pablo habla de la obra de Dios en la tribulación, no llama bueno al sufrimiento mismo ni afirma que la dificultad concreta de una persona sea una lección que Dios le haya preparado deliberadamente.

4. Flacos, pecadores, enemigos. Romanos 5:6-10 emplea estas palabras para describir a aquellos por quienes Cristo murió. El amor de Dios se adelantó a nuestro cambio.

5. “Nos gloriamos en Dios”. Romanos 5:11 es la meta de esta sección: no solo somos librados de la ira, sino que también encontramos gozo en Dios.

Conversación

Apertura (aprox. 10 minutos)

Antes de comenzar (quien dirige lo lee en voz alta)

Lo que compartimos en el grupo no lo contamos fuera. Hay una excepción: si se trata de un daño que sigue ocurriendo, de la seguridad de un niño o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de hacerse daño o de dañar a otros, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, primero intentará hablarlo con la persona afectada y comunicará solo la información necesaria a quienes realmente puedan ayudar. Si se trata de un niño, de alguien que no puede protegerse o de un peligro inmediato, no se esperará a obtener consentimiento; según el caso, se contactará con un pastor, profesionales cualificados, la policía local, los servicios de emergencia o los servicios médicos. Ante un peligro inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona.

Para comenzar: De todas las cosas que has reparado, ¿cuál fue la que más trabajo te costó? (Quienes vienen por primera vez también pueden responder)

Sugerencia para quien dirige: Mantén un tono ligero: una bicicleta vieja, un televisor antiguo, un grifo que goteaba. Termina con una idea: cuando algo se rompe, antes de repararlo hay que saber por dónde comenzar.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aprox. 1 minuto, para quienes no se prepararon)

Esta lección trata Romanos 5:1-11. Pablo dice que, justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; también hemos entrado por la fe en esta gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. También nos gloriamos en las tribulaciones, porque la tribulación produce paciencia; la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza. La esperanza no avergüenza, porque el Espíritu Santo ha derramado el amor de Dios en nuestro corazón. Cuando aún éramos flacos, Cristo murió por los impíos; siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros y así se manifestó el amor de Dios. Cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, y ahora nos gloriamos en Dios por medio de Él. El pasaje de comparación es Colosenses 3: de la manera que Cristo nos perdonó, así también debemos perdonar. Hoy hablaremos juntos de dónde comienza la restauración de un matrimonio estancado.

Observación

1. Lee los versículos 1-2. Al ser justificados por la fe, ¿qué recibimos? ¿Dónde dice Pablo que estamos firmes ahora?

Sugerencia para quien dirige: Tenemos paz para con Dios por medio del Señor Jesucristo; por la fe hemos entrado en esta gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

2. Lee los versículos 3-5. ¿Qué dice Pablo que se produce en medio de la tribulación? ¿Por qué la esperanza no avergüenza?

Sugerencia para quien dirige: Paciencia, prueba y esperanza; porque el Espíritu Santo ha derramado el amor de Dios en nuestro corazón.

3. Lee los versículos 6-11. ¿Qué palabras emplea Pablo para describir a aquellos por quienes Cristo murió? ¿Dónde se manifestó el amor de Dios?

Sugerencia para quien dirige: Flacos, pecadores y enemigos; se manifestó en que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.

Interpretación

4. “Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Dios no esperó a que mejoráramos para amarnos. ¿Qué significa esto para un matrimonio estancado? ¿De dónde viene la fuerza para la restauración?

Sugerencia para quien dirige: Es la pregunta central de la lección; dedica suficiente tiempo. Solemos esperar a que la otra persona cambie primero; el evangelio invierte el orden, pues Dios se acercó primero a nosotros. La fuerza viene del amor de Dios derramado en el corazón por el Espíritu Santo (5:5) y de haber sido perdonados primero (Colosenses 3:13), no de apretar los dientes y sostenerlo todo por pura voluntad. También hay que aclarar que esto no exige soportarlo todo ni garantiza que el cónyuge vaya a cambiar.

5. ¿Cómo describe Romanos 5:3-5 la obra de Dios en la tribulación? Al hablar de las dificultades matrimoniales, ¿qué afirmaciones pueden herir aún más a quien sufre? ¿Por qué la esperanza “no avergüenza”?

Sugerencia para quien dirige: Pablo no llama bueno al sufrimiento mismo ni afirma que la dificultad concreta de una persona haya sido preparada deliberadamente por Dios; dice que Dios obra en medio de la tribulación. Algunas frases que pueden herir son: “Dios quiere entrenarte con esto”, “es que todavía no has soportado bastante” o “seguro que todo se arreglará”. La esperanza no avergüenza porque se apoya en el amor de Dios, no en las circunstancias ni en la reacción del cónyuge.

6. (Pregunta opcional; si hay tiempo) ¿Qué diferencia hay entre “dar el primer paso”, “soportarlo todo” y “sostener la relación en solitario”?

Sugerencia para quien dirige: Dar el primer paso nace de saberse amado, consiste en hacer algo seguro que corresponde a uno mismo y también incluye pedir ayuda. Soportarlo todo convierte el daño en una obligación; sostener la relación en solitario trata la restauración como un proyecto que depende únicamente de las fuerzas propias. Dar el primer paso tiene límites y compañeros de camino, y deja el resultado en manos de Dios.

Aplicación

7. En este matrimonio —o en una relación importante—, ¿qué suelo esperar que haga primero la otra persona? (Habla de ti, sin enumerar las faltas de la otra persona; quien no quiera hablar puede limitarse a escuchar; quienes vienen por primera vez también pueden responder)

Sugerencia para quien dirige: Comparte primero un ejemplo propio. Escucha sin comentar y sin sacar conclusiones sobre la familia de otra persona.

8. Esta semana, ¿qué acción pequeña, concreta y segura puedo realizar por mi parte? ¿Quién puede caminar conmigo?

Sugerencia para quien dirige: Orienta hacia algo concreto: saludar con amabilidad, recordar algo que la otra persona mencionó, pedir perdón por una falta propia o concertar una conversación con alguien de confianza. La lista de acciones que sigue va en esta dirección.

Oración y práctica

Oremos juntos (aprox. 15 minutos)

Pide a alguien del grupo que lea despacio Romanos 5:1-8 y guarden dos minutos de silencio. Cada persona presenta sinceramente delante de Dios su matrimonio o una relación importante. Quienes lo deseen pueden orar con una o dos frases: dar gracias porque Dios nos amó primero, expresar con sinceridad el cansancio o pedir fuerzas para dar el siguiente paso. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quienes vienen por primera vez pueden escuchar tranquilamente, sin tener que orar ni hacer ninguna declaración. Al final, quien dirige puede recoger las peticiones y orar por las familias de quienes están presentes. Las peticiones de oración se quedan dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat grupal. Para un seguimiento habitual, primero se pide el consentimiento de la persona y después se anotan en privado solo una o dos frases necesarias. Si está en riesgo un niño o alguien que no puede protegerse, o si existe peligro inmediato de hacerse daño o dañar a otros, no se espera a obtener consentimiento: hay que contactar de inmediato con los servicios locales de emergencia, la policía o los servicios de protección adecuados.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Padre celestial, cuando aún éramos pecadores, Tú nos amaste por medio de Cristo. Gracias porque no esperaste a que mejoráramos para reconciliarnos contigo. Algunas partes de nuestro matrimonio se han estancado, y estamos cansados; Tú lo sabes. Derrama Tu amor en nuestro corazón, para que partamos de sabernos amados y demos el paso que sí podemos dar; enséñanos también cuándo debemos pedir ayuda. Dejamos el resultado en Tus manos, porque la esperanza puesta en Ti no avergüenza. Protege a quienes sufren daño dentro de su hogar y dales seguridad y una salida. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (aprox. 5 minutos)

Después de orar, cada persona escoge una de las siguientes acciones para realizarla esta semana. Basta con una; si en este momento no sabes cuál elegir, no pasa nada.

No hace falta anotarlo ni informar al grupo. Si quieres, la próxima vez puedes contar cómo te fue. Si no lograste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Al volver a casa: Una tarea para los dos

Si ambos cónyuges asistieron, cada uno piensa primero sus respuestas en casa y, cuando se sientan preparados, se las comunican. Si solo asistió uno, puede pensar únicamente en la segunda pregunta y llevarla a la oración, o contársela a alguien de confianza.

  1. ¿Qué aspecto de este matrimonio deseo volver a comenzar?
  2. ¿Qué pequeña acción estoy dispuesto a realizar primero por mi parte?

Al compartir, una persona habla y la otra escucha: sin interrumpir, sin defenderse y sin plantear una exigencia inmediatamente después. Al terminar, responde: “Te he escuchado”. Si en casa hay golpes o amenazas, control del dinero o de los documentos, prohibición de ver a otras personas, o si uno de los dos teme represalias por hablar, no realicen esta tarea ni la usen para organizar una negociación o un enfrentamiento; sigan primero, por separado, la acción de la lista que indica buscar ayuda.

Para seguir conversando

Pueden escoger “Perdón y restauración, también con seguridad” de la serie “Armonía en el matrimonio” (Mateo 18:21-35), o “El matrimonio es un pacto para toda la vida” de la misma serie (Génesis 2:18-25).

Guía para quien dirige