Misión global: de Jerusalén hasta lo último de la tierra, Lección 4. Leer 1 Corintios 9:19-23. Algunos confunden su propia cultura con el evangelio; otros diluyen el evangelio para ser aceptados
Pasaje principal: 1 Corintios 9:19-23
Pablo dice: “á todos me he hecho todo”, pero en el mismo pasaje añade enseguida: **“no estando yo sin ley de Dios, mas en la ley de Cristo”.** Por un lado, está dispuesto a adaptarse hasta ese punto para ganar a otros; por otro, hay una línea que no se mueve. **La seriedad con la que toma aquello que no puede cambiar se ve en la ocasión en que se enfrentó a Pedro cara a cara.**
Cuando el evangelio entra en un contexto nuevo, suelen aparecer dos desviaciones.
Una consiste en confundir nuestra propia cultura con el evangelio. La forma de reunirnos, el estilo de los cantos, la ropa, los tratamientos y las normas de la mesa a los que estamos acostumbrados se convierten sin que nos demos cuenta en criterios “espirituales”; quien no los sigue parece menos piadoso. La otra consiste en diluir el evangelio para ser aceptados. Por miedo a desagradar, dejamos de hablar del pecado, de la cruz y del arrepentimiento; solo queda un conjunto de ideas que hacen sentir bien.
Los versículos de 1 Corintios 9 cierran el paso a ambos extremos.
Veamos primero la actitud de Pablo:
Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos por ganar á más. (1 Corintios 9:19)
“Siendo libre para con todos”: no estaba obligado a adaptarse a nadie. Sin embargo, se hizo siervo voluntariamente, por una sola razón: “por ganar á más”.
Después vienen varios paralelos:
Heme hecho á los Judíos como Judío, por ganar á los Judíos; á los que están sujetos á la ley (aunque yo no sea sujeto á la ley) como sujeto á la ley, por ganar á los que están sujetos á la ley; (1 Corintios 9:20)
A los que son sin ley, como si yo fuera sin ley, [...] por ganar á los que estaban sin ley. (1 Corintios 9:21)
Fijémonos en que cada frase termina con el mismo propósito: “por ganar á...”. No se trata de ser complaciente ni de agradar a la gente, sino de una renuncia con un propósito claro.
Después llega la aclaración más importante:
no estando yo sin ley de Dios, mas en la ley de Cristo (1 Corintios 9:21)
Pablo deja claro el límite de inmediato. Lo que ajusta son derechos, costumbres y maneras de expresarse a los que puede renunciar por el evangelio; lo que no cambia es su obediencia a Cristo.
Más adelante dice:
Me he hecho á los flacos flaco, por ganar á los flacos: á todos me he hecho todo, para que de todo punto salve á algunos. (1 Corintios 9:22)
“Para que de todo punto salve á algunos”: expresa su anhelo con sencillez. Finalmente da la razón: “Y esto hago por causa del evangelio, por hacerme juntamente participante de él” (1 Corintios 9:23). Fijémonos en “hacerme juntamente participante”: no reparte algo desde una posición superior; él también participa del evangelio junto con los demás.
¿Dónde está el límite? Gálatas 2 nos ofrece un ejemplo real.
Pedro comía con los gentiles en Antioquía; pero cuando llegaron algunas personas de parte de Jacobo, “se retraía y apartaba, teniendo miedo de los que eran de la circuncisión” (Gálatas 2:12). Aquello tuvo una repercusión considerable: “Y á su disimulación consentían también los otros Judíos; de tal manera que aun Bernabé fué también llevado de ellos en su simulación” (Gálatas 2:13). La reacción de Pablo fue esta:
Mas cuando vi que no andaban derechamente conforme á la verdad del evangelio, dije á Pedro delante de todos (Gálatas 2:14)
Fijémonos en el criterio de Pablo: “conforme á la verdad del evangelio”. Pedro había cambiado una práctica en torno a la mesa, pero aquella práctica comunicaba que los creyentes gentiles eran de segunda categoría. Se había tocado la verdad del evangelio y, por tanto, Pablo no podía ceder.
Al unir ambos pasajes, obtenemos un criterio práctico:
Preguntemos: “¿Esto es una práctica o es el evangelio mismo?”.
Esto se concreta de varias maneras:
Primera, reconozcamos qué cosas son solo nuestras costumbres. Lo que más nos cuesta ver es precisamente nuestra propia cultura. Preguntar “¿de verdad lo exige la Biblia?” aclara muchas cosas. Segunda, adaptemos las prácticas con respeto. Aprender la lengua de la otra persona, comer su comida y ajustarnos a su horario no es una estrategia, sino hacernos voluntariamente siervos de todos. Tercera, digamos fielmente lo que debe decirse. El problema de Pedro comenzó con el miedo. ⚠️ Al mismo tiempo, hay que escoger un momento y una manera adecuados y seguros según el contexto. Proteger la identidad de otras personas y la seguridad del campo de servicio no equivale a transigir con el evangelio. Cuarta, observemos a quién se está tratando como alguien de segunda categoría. Ahí suele quedar más expuesto el problema.
⚠️ También debemos decir algo a quienes no lo han hecho bien: Pedro era apóstol y aun así retrocedió por miedo. Esta lección no sirve para condenar a nadie, sino para recordarnos que todos conocemos el temor a las personas.
Por tanto, el punto central de esta lección es: podemos llevar muy lejos la adaptación de las prácticas, pero no cedemos ni un centímetro en la verdad del evangelio.
1. “Siendo libre para con todos”. No estaba obligado a adaptarse a nadie.
2. Cada frase termina con “por ganar á...”. No es complacencia, sino una renuncia con un propósito.
3. Él mismo señala el límite. “No estando yo sin ley de Dios, mas en la ley de Cristo”.
4. “Para que de todo punto salve á algunos”. Expresa su anhelo con sencillez.
5. “Hacerme juntamente participante de él”. No reparte algo desde una posición superior.
6. Pedro cambió una práctica en torno a la mesa. Pero esa práctica comunicaba que los creyentes gentiles eran de segunda categoría.
7. El criterio de Pablo es “conforme á la verdad del evangelio”. Las prácticas pueden cambiar; la verdad no se negocia.
Una palabra antes de comenzar (quien dirige la lee en voz alta)
Si hoy hablamos de colaboradores o campos de servicio misionero, compartiremos únicamente información apta para hacerse pública. No comentaremos en el grupo nombres, lugares, datos de contacto ni planes concretos de zonas sensibles, ni los escribiremos en el chat o en la aplicación.
Pregunta inicial: ¿Has estado alguna vez en un lugar cuyas normas eran muy diferentes de las de tu casa? ¿Cómo te adaptaste? (Puede ser otra región, otro país, la casa de otra persona u otro lugar de trabajo; quien viene por primera vez también puede responder).
Sugerencia para quien dirige: conversen con sencillez; seguramente habrá risas. Una respuesta común será que primero observaron cómo actuaban los demás. Esta pregunta prepara el camino para lo que sigue.
Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; alrededor de 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación)
Esta lección se basa en 1 Corintios 9:19-23. Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos por ganar á más. Heme hecho á los Judíos como Judío, por ganar á los Judíos; á los que están sujetos á la ley (aunque yo no sea sujeto á la ley) como sujeto á la ley, por ganar á los que están sujetos á la ley; A los que son sin ley, como si yo fuera sin ley, (no estando yo sin ley de Dios, mas en la ley de Cristo) por ganar á los que estaban sin ley. Me he hecho á los flacos flaco, por ganar á los flacos: á todos me he hecho todo, para que de todo punto salve á algunos. Y esto hago por causa del evangelio, por hacerme juntamente participante de él. El pasaje de referencia es Gálatas 2. Empero viniendo Pedro á Antioquía, le resistí en la cara, porque era de condenar. Porque antes que viniesen unos de parte de Jacobo, comía con los Gentiles; mas después que vinieron, se retraía y apartaba, teniendo miedo de los que eran de la circuncisión. Mas cuando vi que no andaban derechamente conforme á la verdad del evangelio, dije á Pedro delante de todos. Hoy conversaremos sobre un evangelio que no cambia y una forma de expresarlo que sí entra en cada contexto.
1. Lean el versículo 19. ¿Cuál era la condición de Pablo? ¿En qué decidió convertirse y con qué propósito?
Sugerencia para quien dirige: era libre para con todos. Se hizo siervo de todos para ganar a más.
2. Lean los versículos 20-22. ¿Qué grupos menciona? ¿Qué frase se repite al final de cada caso? ¿Qué aclaración introduce en medio?
Sugerencia para quien dirige: los judíos, quienes estaban sujetos a la ley, quienes estaban sin ley y los débiles. Cada caso termina con “por ganar á...”. La aclaración es: “no estando yo sin ley de Dios, mas en la ley de Cristo”.
3. Lean Gálatas 2:11-14. ¿Qué hacía Pedro al principio y qué hizo después? ¿Por qué? ¿Qué criterio utilizó Pablo?
Sugerencia para quien dirige: primero comía con los gentiles y después se retrajo y apartó de ellos. Lo hizo por miedo a quienes eran de la circuncisión. El criterio fue que no andaban derechamente conforme a la verdad del evangelio.
4. Pablo dice: “á todos me he hecho todo”, e inmediatamente afirma que está “en la ley de Cristo”. ¿Por qué deben mantenerse juntas estas dos frases?
Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle más tiempo. Una frase ofrece libertad y la otra señala el límite; si falta cualquiera de las dos, nos desviamos. Pueden preguntar: ¿qué cosas de nuestro entorno son solo costumbres, aunque se traten como exigencias de la fe?
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo) Pedro solo cambió de mesa. ¿Por qué reaccionó Pablo con tanta firmeza?
Sugerencia para quien dirige: aquella práctica comunicaba que los creyentes gentiles eran de segunda categoría y afectaba a la verdad del evangelio. También pueden preguntar: ¿se trata a alguien entre nosotros como si fuera de segunda categoría?
6. ¿Qué cosas pertenecen a las “prácticas” y cuáles pertenecen al “evangelio mismo”? Den algunos ejemplos de cada clase.
Sugerencia para quien dirige: prácticas: idioma, cantos, hora de reunión, ropa, comida, tratamientos y manera de celebrar las fiestas. Evangelio mismo: quién es Dios, el pecado humano, que Cristo murió por nuestros pecados y resucitó, que debemos arrepentirnos y creer, la autoridad de la Biblia y la igualdad de los hermanos y hermanas en Cristo. Dejen que el grupo las clasifique y completen lo necesario.
7. En tu entorno, ¿hay alguna costumbre nuestra que se haya convertido en un “criterio espiritual”? (Habla de algo concreto sin señalar a ninguna persona; quien viene por primera vez puede contar qué le resultó extraño al entrar por primera vez en una iglesia).
Sugerencia para quien dirige: quien dirige responde primero con un ejemplo propio. No conviertan la conversación en una crítica de las prácticas de la iglesia local; si algo realmente necesita cambiar, plantéenlo siguiendo los cauces de la iglesia.
8. Esta semana, ¿qué manera de expresarte o qué aspecto de la organización estás dispuesto a ajustar para que una persona de un trasfondo diferente comprenda mejor y se sienta respetada?
Sugerencia para quien dirige: cuanto más concreto, mejor: aprender una expresión de su dialecto, quedar a la hora que le resulte conveniente, comer la comida a la que está acostumbrada o usar menos palabras que solo se entienden dentro de la iglesia. La lista de acciones que sigue parte de esto.
Pide a una persona que lea despacio 1 Corintios 9:19-22 y guarden dos minutos de silencio. Cada cual piensa en alguien muy diferente de sí mismo. Quienes quieran pueden orar en una o dos frases. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; quien viene por primera vez puede escuchar tranquilamente, sin obligación alguna de orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige pide que la iglesia sea un lugar donde puedan entrar personas muy diferentes. Los motivos de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Para dar seguimiento, por lo general se obtiene primero el consentimiento de la persona y luego se anotan en privado solo una o dos frases imprescindibles. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o si existe un peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: se debe contactar de inmediato a los servicios de emergencia, a la policía o seguridad pública local, o a la institución de protección correspondiente.
Pueden comenzar así (orientación para la oración):
Señor, Pablo dijo: “Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos por ganar á más”. Reconocemos que a menudo confundimos nuestras costumbres con Tus exigencias y que, por miedo a desagradar, también callamos lo que debemos decir. Ayúdanos a adaptarnos en las prácticas para que otras personas puedan entender y permanecer entre nosotros; y haz que no cedamos ni un centímetro en la verdad del evangelio. Danos sabiduría para actuar con prudencia y proteger la seguridad de los demás. Guárdanos para que nadie entre nosotros sea tratado como si fuera de segunda categoría. Todo lo hacemos por causa del evangelio, para participar de él junto con otros. En el nombre de Jesús. Amén.
Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con escoger una; si en este momento no puedes decidir, no pasa nada.
No hace falta registrarlo ni informar a nadie. Si quieres, puedes contar la próxima vez cómo te fue. Si no pudiste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.
Pueden elegir la lección “Todos pueden participar” (Romanos 10:13-17), o la lección “Cuando se cierran las puertas, el Espíritu guía” (Hechos 16:6-10).