Misión global: de Jerusalén hasta lo último de la tierra, Lección 3. Leer Hechos 16:6-10. Esperas una sensación intensa antes de actuar, o entras en una cultura desconocida impulsado solo por el entusiasmo
Pasaje principal: Hechos 16:6-10
aquel tramo del viaje de Pablo comenzó cuando **“les fué prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia”** y continuó cuando el Espíritu de Jesús no les permitió entrar en Bitinia: **dos puertas cerradas y una abierta.** Pablo no se quedó inmóvil esperando una sensación intensa; **siguió caminando y recibió dirección mientras avanzaba.** Cuando vio la visión, el grupo llegó a la conclusión de que Dios los llamaba, y entonces partió.
Cuando hablamos de la dirección de Dios, solemos atascarnos de dos maneras.
Una es esperar una sensación intensa. Si no llega una impresión especial, no damos ningún paso. Así pasan los años y nunca comenzamos. La otra es lanzarnos solo con entusiasmo. Algo nos parece correcto y avanzamos sin mirar el contexto, consultar a los colaboradores ni prepararnos. A veces terminamos cerrando la puerta a golpes.
Los cinco versículos al comienzo de Hechos 16 son breves, pero muestran de manera muy concreta cómo puede guiarnos Dios.
Veamos primero las dos prohibiciones:
Y pasando á Phrygia y la provincia de Galacia, les fué prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia. (Hechos 16:6)
Y como vinieron á Misia, tentaron de ir á Bithynia; mas el Espíritu no les dejó. (Hechos 16:7)
Fijémonos en tres cosas.
Primera, querían hacer algo bueno. Predicar la Palabra en Asia e ir a Bitinia no eran malas ideas. Lo que quedó bloqueado no era algo equivocado, sino algo que no correspondía a ese momento ni a ese lugar. Segunda, el texto no explica cómo los detuvo Dios. ¿Mediante una palabra, las circunstancias o el discernimiento de los colaboradores? Lucas no lo dice y nosotros tampoco debemos adivinarlo. Tercera, cuando encontraron esos obstáculos, seguían caminando. Pasaron por Frigia y la provincia de Galacia, atravesaron Misia y descendieron a Troas. No permanecieron inmóviles esperando instrucciones; siguieron avanzando y fueron guiados en el camino.
Después se abrió una puerta:
Y fué mostrada á Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa á Macedonia, y ayúdanos. (Hechos 16:9)
Fijémonos en el contenido de la visión: no decía simplemente “ve a Macedonia”, sino que mostraba a un macedonio pidiendo ayuda. Muchas veces el llamado comienza así: vemos la necesidad de una persona.
El versículo siguiente merece especial atención:
Y como vió la visión, luego procuramos partir á Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio. (Hechos 16:10)
Hay dos detalles. Primero, el relato pasa de “ellos” a “nosotros”. Lucas se incorporó al grupo en este punto: los colaboradores también aparecen en el camino. Segundo, “dando por cierto que Dios nos llamaba” describe una conclusión a la que llegaron juntos. ⚠️ Incluso después de que Pablo viera la visión, la frase incluye “nos llamaba”: el grupo discernió unido, no se trató de una declaración unilateral de Pablo. Y el versículo dice “luego”: una vez discernido, actuaron sin demorarse.
¿Cómo debemos entrar en un contexto nuevo? 1 Corintios 9 ofrece una dirección:
Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos por ganar á más. (1 Corintios 9:19)
... á todos me he hecho todo, para que de todo punto salve á algunos. (1 Corintios 9:22)
“Me he hecho siervo de todos”: la postura con la que entramos en otro contexto es la del siervo, no la de quien llega con su propio sistema para corregir a los demás. ⚠️ Pero Pablo trazó inmediatamente un límite: “... no estando yo sin ley de Dios, mas en la ley de Cristo...” (1 Corintios 9:21). La forma puede adaptarse; la obediencia a Cristo no cambia.
El pasaje de Gálatas muestra precisamente un caso en que ese límite fue traspasado. Pedro comía con los gentiles, pero cuando llegaron algunos de parte de Jacobo, “... se retraía y apartaba, teniendo miedo de los que eran de la circuncisión” (Gálatas 2:12), y hasta Bernabé fue arrastrado por aquella simulación. Pablo explica: “Mas cuando vi que no andaban derechamente conforme á la verdad del evangelio, dije á Pedro delante de todos...” (Gálatas 2:14).
Estos dos pasajes juntos establecen un límite claro: para ganar a las personas podemos adaptar nuestros métodos; para no incomodar a otros no podemos ceder la verdad del evangelio.
Esto se traduce en varias acciones muy concretas:
Primera, avancemos mientras esperamos dirección. Hagamos primero lo que ya está a nuestro alcance; las puertas se abren en el camino. Segunda, una puerta cerrada no significa necesariamente que todo el camino fuera un error. Asia y Bitinia quedaron cerradas, y el resultado fue que el evangelio entró en Macedonia. Tercera, llevemos la impresión personal al discernimiento de un grupo. “Dando por cierto que Dios nos llamaba”: colaboradores, pastores e iglesia disciernen juntos. Cuarta, una vez discernido, actuemos. El texto dice “luego”. Quinta, entremos en cada contexto como siervos, sin ceder la verdad del evangelio.
Por tanto, el punto central de esta lección es: no hace falta esperar una sensación infalible antes de dar un paso; avancemos, escuchemos y discernamos junto con nuestros compañeros.
1. Lo que quedó bloqueado no era una mala obra. Predicar en Asia e ir a Bitinia eran buenos propósitos.
2. El texto no explica cómo los detuvo Dios. Lucas no lo dice y nosotros tampoco debemos adivinarlo.
3. Cuando encontraron obstáculos, seguían caminando. Pasaron, atravesaron y descendieron; no permanecieron inmóviles esperando instrucciones.
4. La visión mostraba a una persona pidiendo ayuda. No era simplemente la frase “ve a Macedonia”.
5. El relato pasa de “ellos” a “nosotros”. Lucas se incorporó al grupo en este punto.
6. “Dando por cierto que Dios nos llamaba”. Fue una conclusión a la que el grupo llegó unido.
7. “Luego”. Una vez discernido, actuaron sin demorarse.
Aviso inicial (quien dirige lo lee en voz alta)
Si hoy hablamos de colaboradores o campos misioneros, compartiremos únicamente información apta para ser pública. En el caso de regiones sensibles, no hablaremos en el grupo de nombres concretos, lugares, datos de contacto ni planes, y tampoco los escribiremos en el chat ni en la aplicación.
Pregunta inicial: ¿Alguna vez algo quedó bloqueado y, al mirar atrás, te alegraste de que fuera así? (Puede tratarse del trabajo, los estudios o una mudanza; quien viene por primera vez también puede responder).
Sugerencia para quien dirige: conversen con sencillez. Surgirán recuerdos y emociones. Esta pregunta prepara el camino para lo que sigue.
Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; alrededor de 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación)
Esta lección se basa en Hechos 16:6-10. Y pasando á Phrygia y la provincia de Galacia, les fué prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia. Y como vinieron á Misia, tentaron de ir á Bithynia; mas el Espíritu no les dejó. Y pasando á Misia, descendieron á Troas. Y fué mostrada á Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa á Macedonia, y ayúdanos. Y como vió la visión, luego procuramos partir á Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio. El pasaje de referencia es 1 Corintios 9: Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos por ganar á más. ... á todos me he hecho todo, para que de todo punto salve á algunos. Hoy conversaremos sobre cómo el Espíritu Santo sigue guiando cuando una puerta se cierra.
1. Lean los versículos 6-8. ¿Cuántas veces encontraron un obstáculo? ¿Qué querían hacer? ¿Qué hicieron después?
Sugerencia para quien dirige: dos veces: el Espíritu Santo les prohibió hablar la Palabra en Asia y el Espíritu no les permitió ir a Bitinia. Ambas eran buenas obras. Después pasaron por Frigia y Galacia, atravesaron Misia y descendieron a Troas. Siguieron caminando.
2. Lean el versículo 9. ¿Cuál era el contenido de la visión? ¿Qué dijo el hombre?
Sugerencia para quien dirige: un macedonio estaba delante de Pablo y le rogaba: “Pasa á Macedonia, y ayúdanos”. Fíjense en que la visión mostraba a una persona pidiendo ayuda.
3. Lean el versículo 10. ¿Cómo cambia la persona gramatical del relato? ¿Qué expresión describe su conclusión? ¿Cuánto tardaron en actuar?
Sugerencia para quien dirige: el relato pasa de “ellos” a “nosotros”: Lucas se incorpora al grupo. La expresión es “dando por cierto que Dios nos llamaba”. Actuaron “luego”.
4. En las dos ocasiones querían hacer algo bueno. ¿Qué nos enseña esto sobre cómo discernir la dirección de Dios?
Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle más tiempo. Una puerta cerrada no significa necesariamente que todo el camino fuera un error; quizá no corresponda a ese momento o lugar. También pueden preguntar: cuando encontramos un obstáculo, ¿cuál suele ser nuestra primera explicación?
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo) Cuando encontraron los obstáculos, siguieron caminando. ¿En qué se diferencia esto de esperar una sensación intensa antes de actuar?
Sugerencia para quien dirige: muchas veces recibimos dirección en el camino. También pueden preguntar: ¿cuál es ese paso que ya está a mi alcance?
6. “Dando por cierto que Dios nos llamaba”: ¿por qué aparece “nos”, en vez de una declaración individual de Pablo?
Sugerencia para quien dirige: la impresión de una persona debe discernirse dentro de un grupo. Pueden hablar de si consultamos a colaboradores y pastores cuando tomamos decisiones. Fíjense también en “luego”: una vez discernido, actuaron.
7. ¿Hay ahora una puerta cerrada o un asunto que lleva mucho tiempo sin avanzar en tu vida? (Puedes hablar de algo concreto; quien viene por primera vez también puede responder).
Sugerencia para quien dirige: quien dirige responde primero. No se apresuren a explicar a otro que “Dios sin duda tiene algo mejor”; escuchen primero.
8. ¿Qué paso está a tu alcance esta semana?
Sugerencia para quien dirige: cuanto más concreto, mejor: hacer una pequeña tarea, conversar con un colaborador o informarse sobre la situación real. La lista de acciones que sigue parte de esto.
Pide a una persona que lea despacio Hechos 16:6-10. Guarden tres minutos de silencio. Cada cual entrega al Señor una puerta cerrada. Quienes quieran pueden orar en una o dos frases. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; quien viene por primera vez puede escuchar tranquilamente, sin obligación alguna de orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige pide que cada persona del grupo reciba dirección mientras avanza. Los motivos de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Para dar seguimiento, por lo general se obtiene primero el consentimiento de la persona y luego se anotan en privado solo una o dos frases imprescindibles. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o si existe un peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: se debe contactar de inmediato con los servicios de emergencia, los organismos locales de seguridad pública o la policía, o la institución de protección correspondiente.
Pueden comenzar así (orientación para la oración):
Señor, Pablo quería anunciar la Palabra en Asia, pero Tú se lo impediste; quisieron ir a Bitinia, pero Tu Espíritu no los dejó. Siguieron caminando y recibiendo Tu dirección hasta que en Troas vieron a aquel hombre que pedía ayuda. Reconocemos que a veces permanecemos inmóviles esperando una sensación infalible y otras veces nos lanzamos solo con entusiasmo. Ayúdanos a avanzar mientras escuchamos, y haz que estemos dispuestos a discernir junto con nuestros colaboradores y la iglesia. Ponemos en Tus manos esa puerta que tenemos cerrada. Ábrela cuando deba abrirse y danos paciencia cuando debamos esperar. En el nombre de Jesús. Amén.
Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con escoger una; si en este momento no puedes decidir, no pasa nada.
No hace falta registrarlo ni informar a nadie. Si quieres, puedes contar la próxima vez cómo te fue. Si no pudiste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.
Pueden elegir la lección “El evangelio no cambia; la expresión entra en el contexto” (1 Corintios 9:19-23), o la lección “El Señor resucitado envía a la iglesia” (Mateo 28:16-20).