Misión global: de Jerusalén hasta lo último de la tierra, Lección 2. Leer Mateo 28:16-20. Suponemos que la Gran Comisión pertenece solo a unas pocas personas con un “llamamiento especial”
Pasaje principal: Mateo 28:16-20
la Gran Comisión está sostenida por una declaración antes y otra después. Primero: **“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”.** Al final: **“yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.** El mandato de ir está entre su autoridad y su presencia. **Y entre quienes lo recibieron, “algunos dudaban”.**
Cuando se menciona la Gran Comisión, muchas personas retroceden un poco por dentro: “Eso es asunto de unos pocos que han recibido un llamado especial”.
La idea tiene algo de lógica: no todos irán a lugares lejanos. Pero al leer el pasaje entero descubrimos que el mandato no se limita a una clase concreta de personas. Además, las dos declaraciones que lo rodean consuelan a quienes se sienten insuficientes.
Vale la pena leer frase por frase los últimos cinco versículos de Mateo.
Veamos primero la escena:
Mas los once discípulos se fueron á Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban. (Mateo 28:16-17)
“Los once”: no eran doce. Judas ya no estaba. “Mas algunos dudaban”: Mateo conservó este detalle. Nos permite ver que quienes recibieron el envío no estaban libres de toda duda; el Señor encomendó su misión precisamente a un grupo así.
Después viene la primera declaración que lo sostiene:
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. (Mateo 28:18)
Fijémonos en que “Por tanto” viene después de esta frase. No vamos porque tengamos capacidad suficiente, sino porque quien nos envía posee toda autoridad en el cielo y en la tierra.
Luego viene el mandato:
Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado... (Mateo 28:19-20)
Veamos por separado cada parte: “Id”: pónganse en marcha y acérquense a las personas. Hacer discípulos de todos los pueblos: esta es la idea central de toda la frase. No se trata simplemente de que escuchen una vez el evangelio, sino de que lleguen a ser discípulos. “Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”: confesar públicamente que se pertenece a este Dios y entrar en la iglesia. “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”: no se trata solo de enseñarles a saber, sino de enseñarles a guardar. Esta frase muestra la diferencia entre guiar a una persona a una decisión puntual y hacerla discípula.
⚠️ También debemos fijarnos en el alcance: todos los pueblos. No se limita a un pueblo ni a una clase de personas.
Al final viene la segunda declaración que lo sostiene:
... yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo... (Mateo 28:20)
“Todos los días” y “hasta el fin del mundo”: sin interrupción y sin fecha de caducidad. Al comienzo del Evangelio de Mateo, Jesús recibe el nombre Emanuel, que significa Dios con nosotros. El libro entero termina con la misma verdad.
Hechos presenta con más detalle el alcance y el desarrollo:
Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra. (Hechos 1:8)
Fijémonos en tres cosas. Primera, la capacidad viene del Espíritu Santo, no de nuestra fuerza de voluntad. Segunda, el testimonio se extiende desde Jerusalén hacia fuera, hasta lo último de la tierra. ⚠️ Para la iglesia de hoy, esto nos recuerda que no debemos desatender a quienes están cerca ni limitar nuestra mirada al círculo conocido. No establece una regla según la cual haya que terminar primero todo el trabajo local para poder salir. Tercera, Samaria aparece mencionada expresamente. En un contexto en el que judíos y samaritanos estaban distanciados, esto muestra que el evangelio atraviesa los límites de los grupos que nos resultan familiares.
Esto se traduce en varias acciones muy concretas:
Primera, no descuidemos a quienes están cerca. La familia, el trabajo y los vecinos no son un sustituto de segunda categoría de las misiones. Al mismo tiempo, no limitemos nuestra mirada al círculo conocido. Segunda, la meta es formar discípulos. Anunciar el evangelio no es el final. La Gran Comisión también incluye bautizar y seguir enseñando a guardar todo lo que el Señor mandó. Tercera, no esperemos a sentirnos preparados del todo. Entre aquel grupo algunos dudaban, y aun así el Señor los envió. Cuarta, recordemos las dos declaraciones que sostienen el mandato. Antes está su autoridad y después su presencia; solo así se mantiene firme el mandato de ir.
⚠️ También debemos aclarar algo: no todos participan de la misma manera en hacer discípulos de todos los pueblos. Unos van, otros envían, otros oran y otros acompañan a personas en su lugar cotidiano. Más adelante, este mismo ciclo incluye una lección dedicada a este tema. Lo importante hoy es comprender que el mandato se da a la iglesia, no a unos pocos.
Por tanto, el punto central de esta lección es: vamos porque él tiene toda autoridad, y podemos perseverar porque está con nosotros. Este mandato fue confiado a personas como nosotros.
1. Eran “los once discípulos”. Judas ya no estaba.
2. “Mas algunos dudaban”. Mateo conservó esta frase: el Señor encomendó su misión precisamente a un grupo así.
3. “Por tanto” viene después de la declaración de autoridad. No vamos porque tengamos capacidad suficiente.
4. La instrucción central es hacer discípulos de todos los pueblos. No simplemente hacer que escuchen una vez el evangelio.
5. “Enseñándoles que guarden”. No solo enseñarles a saber.
6. Todos los pueblos. No se limita a un pueblo ni a una clase de personas.
7. “Todos los días” y “hasta el fin del mundo”. Sin interrupción y sin fecha de caducidad.
Aviso inicial (quien dirige lo lee en voz alta)
Si hoy hablamos de colaboradores o campos misioneros, compartiremos únicamente información apta para ser pública. En el caso de regiones sensibles, no hablaremos en el grupo de nombres concretos, lugares, datos de contacto ni planes, y tampoco los escribiremos en el chat ni en la aplicación.
Pregunta inicial: ¿Alguna vez te confiaron una tarea cuando todavía no te sentías seguro? ¿Qué ocurrió después? (Puede ser en el trabajo o en la familia; quien viene por primera vez también puede responder).
Sugerencia para quien dirige: conversen con sencillez. Muchos dirán que empezaron con cierta inseguridad y aprendieron mientras lo hacían. Esta pregunta prepara el camino para lo que sigue.
Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; alrededor de 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación)
Esta lección se basa en Mateo 28:16-20. Mas los once discípulos se fueron á Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban. Y llegando Jesús, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. El pasaje de referencia es Hechos 1: Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hoy conversaremos sobre cómo el Señor resucitado envía a la iglesia.
1. Lean los versículos 16-17. ¿Cuántos discípulos fueron? ¿Qué hicieron cuando vieron a Jesús? ¿Qué otro detalle escribió Mateo?
Sugerencia para quien dirige: fueron once discípulos. Lo adoraron. Mateo también escribió: “mas algunos dudaban”.
2. Lean los versículos 18-20. ¿Qué declaración viene antes de “Por tanto”? ¿Qué acciones aparecen en el mandato? ¿Cuál es la última frase?
Sugerencia para quien dirige: antes viene “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. Las acciones son ir, hacer discípulos de todos los pueblos, bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñarles a guardar todo lo que Jesús mandó. La última frase es: “yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
3. Lean Hechos 1:8. ¿De dónde viene la capacidad? ¿Cuál es el alcance y cómo se desarrolla?
Sugerencia para quien dirige: recibirán la capacidad cuando el Espíritu Santo venga sobre ellos. El desarrollo es Jerusalén, toda Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. Fíjense en que Samaria está incluida.
4. El mandato de ir tiene delante la autoridad y detrás la presencia de Jesús. ¿Cómo cambian estas dos declaraciones nuestra manera de sentir la Gran Comisión?
Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle más tiempo. No depende de que seamos suficientemente fuertes y tampoco vamos solos. También pueden preguntar: cuando pensamos en anunciar el evangelio, ¿cuál es nuestra primera reacción?
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo) ¿Qué diferencia hay entre hacer discípulos de todos los pueblos y hacer que escuchen una vez el evangelio? ¿Qué añade “enseñándoles que guarden”?
Sugerencia para quien dirige: un discípulo recorre un camino, y guardar va más allá de saber. También pueden preguntar: ¿hay cerca de nosotros alguien a quien podamos acompañar durante una parte del camino?
6. ¿Qué nos muestra el detalle “mas algunos dudaban” acerca del grupo de discípulos que recibió el envío?
Sugerencia para quien dirige: quienes recibieron el envío no estaban libres de toda duda; el Señor encomendó su misión precisamente a un grupo así. Pueden hablar de si esperamos siempre a sentirnos preparados del todo antes de comenzar.
7. ¿Cuál es tu “Jerusalén”? (Puede ser tu familia, lugar de trabajo, vecindario o compañeros de estudio; quien viene por primera vez también puede hablar de su círculo cercano).
Sugerencia para quien dirige: quien dirige responde primero. No den por sentado que todos pueden ir lejos ni hagan pensar que servir a quienes están cerca tiene menos valor.
8. ¿A quién te gustaría acompañar durante una pequeña parte del camino esta semana?
Sugerencia para quien dirige: cuanto más concreto, mejor: invitar a comer a una persona en búsqueda espiritual, leer un pequeño pasaje bíblico con alguien nuevo u orar cada día por una persona. La lista de acciones que sigue parte de esto.
Pide a una persona que lea despacio Mateo 28:18-20 y después Hechos 1:8. Guarden tres minutos de silencio. Cada cual piensa en una persona de su propia “Jerusalén”. Quienes quieran pueden orar en una o dos frases. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; quien viene por primera vez puede escuchar tranquilamente, sin obligación alguna de orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige pide que la iglesia dé testimonio tanto donde está como hasta lo último de la tierra. Los motivos de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Para dar seguimiento, por lo general se obtiene primero el consentimiento de la persona y luego se anotan en privado solo una o dos frases imprescindibles. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o si existe un peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: se debe contactar de inmediato con los servicios de emergencia, los organismos locales de seguridad pública o la policía, o la institución de protección correspondiente.
Pueden comenzar así (orientación para la oración):
Señor Jesús, toda potestad Te es dada en el cielo y en la tierra. Aquel día en el monte, los discípulos Te adoraron y algunos dudaban, pero aun así los enviaste. Reconocemos que muchas veces creemos que esta tarea no nos corresponde y esperamos a sentirnos seguros antes de comenzar. Ayúdanos a empezar desde nuestra propia Jerusalén y a acompañar a una persona a la vez. Haz que no nos limitemos a ayudar a alguien a escuchar una vez, sino que también le enseñemos a guardar lo que Tú mandaste. Gracias porque dijiste: “yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Confiando en esa palabra, iremos. Te lo pedimos en Tu nombre. Amén.
Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con escoger una; si en este momento no puedes decidir, no pasa nada.
No hace falta registrarlo ni informar a nadie. Si quieres, puedes contar la próxima vez cómo te fue. Si no pudiste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.
Pueden elegir la lección “Cuando se cierran las puertas, el Espíritu guía” (Hechos 16:6-10), o la lección “Dios quiere bendecir a todas las naciones” (Génesis 12:1-3).