Prepararse para la multiplicación del grupo, Lección 5. Leer Hechos 14:21-28. Anunciar a última hora la distribución de los nuevos grupos hace que sus integrantes se sientan asignados, no pastoreados
Pasaje principal: Hechos 14:21-28
Después de anunciar el evangelio, Pablo y Bernabé hicieron un viaje de **regreso**: fortalecieron a los discípulos, los animaron a permanecer en la fe, hablaron con claridad de las dificultades futuras, constituyeron ancianos, ayunaron, oraron y los encomendaron al Señor; después volvieron a la iglesia que los había enviado para informar. ⚠️ Esto no es un manual moderno para dividir grupos, pero ofrece principios aprovechables: **después de un cambio hay que seguir cuidando a las personas, establecer una dirección adecuada, rendir cuentas a la iglesia y encomendar a todos al Señor.**
Para muchas personas, el peor recuerdo de una “división del grupo” es este: al final de una reunión, quien dirige saca una lista y anuncia que, a partir del mes siguiente, habrá dos grupos y que allí está la distribución. Nadie dice nada en ese momento, pero todos vuelven a casa con una sensación de vacío: me han asignado sin contar conmigo.
Los últimos versículos de Hechos 14 describen un viaje de “regreso” de los apóstoles. Fijémonos en lo que hicieron y en el orden de sus acciones.
Primero aparece el fruto del anuncio del evangelio: “Y como hubieron anunciado el evangelio á aquella ciudad, y enseñado á muchos” (Hechos 14:21). Después no siguieron avanzando, sino que dieron la vuelta: “volvieron á Listra, y á Iconio, y á Antioquía”.
¿Para qué regresaron? Lo primero fue:
Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles á que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. (Hechos 14:22)
Los fortalecieron, los exhortaron y les dijeron la verdad por adelantado. No ocultaron a los nuevos discípulos que seguir a Cristo traería tribulaciones. ⚠️ Este versículo se refiere a las aflicciones que acompañan el seguimiento de Cristo y la entrada en el reino de Dios, dentro de un contexto de persecución. La incomodidad de las primeras reuniones de un grupo nuevo no equivale a “sufrir por la fe”. Lo que sí podemos aprender es su sinceridad: las dificultades previsibles deben explicarse de antemano.
Lo segundo: “Y habiéndoles constituído ancianos en cada una de las iglesias, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en el cual habían creído” (Hechos 14:23). Constituyeron ancianos, ayunaron, oraron y los encomendaron al Señor. ⚠️ Los ancianos de este versículo ocupan un ministerio de la iglesia y no equivalen directamente a quienes dirigen un grupo. El pasaje sí nos recuerda, como mínimo, que una comunidad nueva no puede quedar sin cuidado pastoral y que cualquier responsabilidad dentro de un grupo debe establecerse bajo la autoridad y el discernimiento de la iglesia a la que pertenece.
Lo tercero aparece al final: “Y habiendo llegado, y reunido la iglesia, relataron cuán grandes cosas había Dios hecho con ellos, y cómo había abierto á los Gentiles la puerta de la fe” (Hechos 14:27). Regresaron a la iglesia que los había enviado y rindieron cuentas públicamente. Además, relataron “cuán grandes cosas había Dios hecho”: Dios seguía siendo el sujeto de la historia. Después, “Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos” (Hechos 14:28). Permanecieron con los discípulos durante un tiempo considerable, aunque el texto no explica cómo lo emplearon.
La instrucción de Pablo a Tito añade una frase muy práctica: “Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo que falta, y pusieses ancianos por las villas, así como yo te mandé” (Tito 1:5). “que corrigieses lo que falta”: la segunda mitad del versículo explica lo que Pablo tenía en mente: establecer ancianos en cada ciudad. El énfasis está en el orden de la iglesia; no podemos extraer de una sola expresión una lista administrativa completa. Aun así, es razonable aprender a no abrir algo nuevo dejando detrás asuntos pendientes por todas partes.
Al reunir estos elementos, las siguientes propuestas son consejos pastorales basados en los principios anteriores, no pasos ordenados por la Escritura:
Primero, explicar el motivo antes de presentar una lista. Por qué se divide el grupo, cuándo, dónde se reunirá cada grupo y quién asumirá la responsabilidad. Segundo, hablar de las dificultades por adelantado. Las primeras reuniones del grupo nuevo pueden sentirse vacías y al grupo anterior le faltarán algunas personas conocidas. Es mejor decirlo antes que explicarlo después. Tercero, permitir que las personas participen en lugar de asignarlas. Siempre que sea posible, conversen sobre el horario, el lugar y la composición de cada grupo, procurando escuchar la voluntad de quienes participan. Cuarto, establecer responsables y encomendarlos públicamente. Siguiendo el modelo de Hechos 14:23: designar responsables, ayunar, orar y encomendar al Señor. Quinto, corregir lo que falta y dejarlo en orden. Aclaren el local, la comunicación y el traspaso de asuntos públicos. Cuando se trate de cuidado pastoral o peticiones de oración personales, solo debe entregarse a la persona responsable adecuada la información mínima realmente necesaria, con conocimiento y consentimiento de la persona afectada. Los asuntos sensibles no se envían al chat ni circulan en una lista completa. Sexto, informar después. Expliquen lo ocurrido a la iglesia y a los pastores, y también a los miembros del grupo. Lo que se relata es lo que Dios ha hecho. Séptimo, dejar un período de adaptación y revisión. No añadan inmediatamente nuevos proyectos después de la división. (Es una recomendación pastoral prudente, no una afirmación explícita del pasaje.)
Hay que dejar clara una cosa: no conviene anunciarlo precipitadamente ni aplazarlo indefinidamente. Anoten qué condiciones todavía faltan, qué riesgos deben resolverse y en qué fecha volverá a revisarse el asunto; la dirección de la iglesia debe evaluarlo de nuevo periódicamente. No señalen ni rebatan durante la reunión a una persona concreta que todavía tenga reservas.
Por eso, la conclusión de esta lección es: tratemos la multiplicación como un camino que debe recorrerse, no como un anuncio que se hace una sola vez. Cada paso de ese camino puede explicarse de antemano con claridad.
1. Dieron la vuelta y regresaron. Después de anunciar el evangelio no siguieron avanzando, sino que volvieron para fortalecer a los discípulos.
2. Dijeron la verdad por adelantado. “es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” se refiere a las aflicciones del seguimiento de Cristo en aquel contexto de persecución; lo que podemos aprender es su sinceridad.
3. En el versículo 23 aparecen varias acciones unidas. Constituyeron ancianos, ayunaron, oraron y encomendaron al Señor a quienes habían creído. Esos ancianos ocupaban un ministerio de la iglesia y no equivalen a quienes dirigen un grupo.
4. Volvieron para rendir cuentas ante la iglesia que los había enviado. Reunieron públicamente a la congregación y relataron lo ocurrido.
5. Dios es el sujeto del relato. “cuán grandes cosas había Dios hecho con ellos” y “cómo había abierto á los Gentiles la puerta de la fe”.
6. “se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos”. Permanecieron con ellos durante un tiempo considerable; el texto no explica cómo lo emplearon.
7. La frase de Tito 1:5: “que corrigieses lo que falta”. La segunda mitad del versículo la explica: establecer ancianos en cada ciudad. El énfasis está en el orden de la iglesia; no puede extraerse de esas palabras una lista administrativa completa.
Una aclaración inicial (la persona que dirige la lee en voz alta)
Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un niño o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. En general, procurará hablar primero con la persona afectada y solo compartirá la información imprescindible con quienes realmente puedan ayudar. Cuando se trate de un niño, de alguien que no puede protegerse por sí mismo o de un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará al pastor, a profesionales cualificados, a la policía o a los servicios locales de urgencias y atención médica. Si existe un peligro inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona.
Para comenzar: ¿Qué cambio bien organizado has vivido? (Puede ser una mudanza, un cambio de puesto o de escuela; quienes vienen por primera vez también pueden participar.)
Sugerencia para quien dirige: Conversen con naturalidad. La mayoría mencionará dos cosas: haberlo sabido con antelación y que alguien pidiera su opinión. Esta pregunta prepara el terreno para lo que sigue.
Repaso de la lección (la persona que dirige lo lee, aprox. 1 minuto, para quienes no pudieron prepararse)
Esta lección se basa en Hechos 14:21-28. Después de anunciar el evangelio y hacer discípulos, Pablo y Bernabé regresaron a Listra, Iconio y Antioquía. Fortalecieron a los discípulos, los animaron a permanecer en la fe y les dijeron que era necesario entrar en el reino de Dios por medio de muchas tribulaciones. Constituyeron ancianos en cada iglesia y, después de orar con ayunos, encomendaron al Señor a quienes habían creído. Atravesaron Pisidia y Panfilia, predicaron en Perge, bajaron a Atalia y navegaron de allí a Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que acababan de terminar. Al llegar, reunieron a la iglesia y relataron las grandes cosas que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Después permanecieron allí mucho tiempo con los discípulos. El pasaje de referencia es Tito 1:5: Pablo dejó a Tito en Creta para que corrigiera lo que faltaba y estableciera ancianos en cada ciudad. Hoy conversaremos sobre explicar bien el plan de multiplicación y recorrerlo con firmeza.
1. Lean los versículos 21-22. ¿Qué hicieron después de anunciar el evangelio? ¿Qué verdad dijeron a los discípulos?
Sugerencia para quien dirige: Dieron la vuelta y regresaron a Listra, Iconio y Antioquía; fortalecieron a los discípulos y los animaron a permanecer en la fe. La verdad fue que es necesario entrar en el reino de Dios por medio de muchas tribulaciones.
2. Lean el versículo 23. ¿Qué acciones aparecen en este versículo?
Sugerencia para quien dirige: Constituyeron ancianos en cada iglesia, oraron con ayunos y encomendaron al Señor a quienes habían creído. Inviten a observar que establecieron responsables y, al mismo tiempo, entregaron el resultado al Señor.
3. Lean los versículos 26-28 y después Tito 1:5. ¿Qué hicieron al regresar a Antioquía? ¿Qué expresión aparece en Tito 1:5?
Sugerencia para quien dirige: Reunieron a la iglesia y relataron las grandes cosas que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe; después permanecieron mucho tiempo con los discípulos. Tito 1:5: “que corrigieses lo que falta”.
4. ¿Por qué dieron la vuelta para regresar en vez de seguir avanzando y anunciando el evangelio?
Sugerencia para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle tiempo. Los nuevos discípulos necesitaban ser fortalecidos, tener personas que los dirigieran y ser encomendados al Señor. Pueden preguntar: cuando dividimos un grupo, ¿hacemos estas cosas por el grupo nuevo?
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) “es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”: ¿por qué dijeron estas palabras en aquel momento?
Sugerencia para quien dirige: Decir las dificultades por adelantado ayuda a las personas a permanecer firmes. Como aplicación a la división, las primeras reuniones del grupo nuevo pueden sentirse vacías y el grupo anterior echará de menos a algunas personas. Es mejor explicarlo antes que después.
6. “relataron cuán grandes cosas había Dios hecho con ellos”: ¿por qué Dios es el sujeto del informe?
Sugerencia para quien dirige: Era un informe, no una presentación de logros. Cuando cambia el sujeto, cambia el tono de todo el relato. También pueden hablar de esto: cuando repasamos el último año del grupo, ¿de quién solemos contar lo que hizo?
7. Recuerda un cambio que hayas vivido personalmente —sin mencionar la organización ni los nombres; también puedes pasar—. ¿Qué acciones te hicieron sentir respetado? ¿Qué información habría sido mejor conocer antes?
Sugerencia para quien dirige: Quienes quieran pueden compartir una o dos frases. Anoten lo que digan; probablemente aparecerán ideas como “no avisaron con tiempo”, “nadie pidió mi opinión” o “el traspaso no fue claro”.
8. Si en el futuro preparamos la multiplicación del grupo, ¿qué procesos deberán explicarse con claridad?
Sugerencia para quien dirige: Pidan propuestas concretas: con cuánta antelación comunicarlo, cómo conversar juntos, cómo decidir lugar y horario, qué asuntos deben traspasarse y cómo mantener el contacto después de separarse. Hoy no se comentan nombres concretos. El pastor y quienes ya dirigen discernirán los posibles nombres en privado y preguntarán primero a las personas si están dispuestas. Quien dirige debe tomar notas con atención y revisarlas después con el pastor.
Pidan a una persona que lea despacio Hechos 14:22-23 y después guarden dos minutos de silencio. Cada cual puede pedir a Dios por el próximo paso del grupo: un momento claro, personas adecuadas y un corazón comprensivo. Quienes quieran pueden orar con una o dos frases. Quien no desee hablar puede orar en silencio; quienes vienen por primera vez pueden escuchar tranquilamente, sin ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Al final, quien dirige recoge lo compartido y encomienda el grupo al Señor. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la App ni se envían al chat. Para hacer seguimiento, normalmente se pide primero el consentimiento de la persona y solo se anotan en privado una o dos frases imprescindibles. Si está en juego la seguridad de un niño o de alguien que no puede protegerse, o existe un peligro inmediato de suicidio o de hacer daño a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios locales de urgencias, a la policía o a una entidad de protección adecuada.
Pueden comenzar así (orientación para la oración):
Señor, después de anunciar el evangelio, Pablo y Bernabé dieron la vuelta para fortalecer a los discípulos, dijeron la verdad por adelantado, constituyeron ancianos, ayunaron, oraron y encomendaron al Señor a quienes habían creído. Reconocemos que muchas veces nos apresuramos a anunciar el resultado y rara vez explicamos el camino paso a paso. Ayúdanos a avanzar con firmeza: hablar con claridad, permitir que las personas participen, corregir lo que falta y entregar el resultado en Tus manos. No dejes que lo anunciemos precipitadamente ni que lo aplacemos indefinidamente; guíanos paso a paso según Tu tiempo. En el nombre de Jesús. Amén.
Después de orar, cada persona puede escoger una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; no pasa nada si ahora mismo no saben cuál elegir.
No hace falta registrarlo ni rendir cuentas. Si quieren, pueden contar la próxima vez cómo les fue. Si no lo hicieron, lleven a la oración aquello que se lo impidió.
Pueden elegir la lección “Enviarlos aunque cueste separarse” (Hechos 13:1-3) o “Seguir siendo compañeros en el evangelio después de separarse” (Filipenses 1:3-11).