Prepararse para la multiplicación del grupo, Lección 3. Leer 2 Timoteo 2:1-7. Quienes dirigen siempre dicen “nadie puede tomar el relevo”, pero nunca han permitido que otros participen en la preparación, el cuidado pastoral ni la evaluación posterior
Pasaje principal: 2 Timoteo 2:1-7
Pablo dice a Timoteo que lo que ha oído debe encargarlo “á los hombres fieles que serán idóneos para enseñar también á otros”: **deben ser fieles y dignos de confianza, y también capaces de enseñar a otros.** Pablo no se fijó solo en la apariencia externa ni opuso el carácter a la capacidad de enseñar. Después ofreció tres imágenes: el soldado, el atleta y el labrador. **Formar a una persona para dirigir no consiste en esperar hasta que “esté preparada”, sino en permitirle desde ahora aprender participando.**
Cuando en un grupo se pregunta “¿quién puede tomar el relevo?”, la respuesta más común es: “No hay nadie adecuado”. Pero, si lo pensamos bien, a veces esa frase solo significa una cosa: nunca se ha dado una oportunidad a nadie. Nadie acompaña al responsable en el cuidado pastoral, nadie prueba a dirigir una reunión y nadie revisa con él lo ocurrido después de una dificultad. Tres años más tarde, sigue sin haber “nadie adecuado”.
Estos versículos de 2 Timoteo 2 hablan de la formación de personas de una manera muy concreta.
Veamos primero el comienzo: “PUES tú, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 2:1). “Esfuérzate en la gracia”: antes que nada se aclara de dónde viene la fuerza; no proviene de apretar los dientes.
Después aparece la frase central:
Y lo que has oído de mí entre muchos testigos, esto encarga á los hombres fieles que serán idóneos para enseñar también á otros. (2 Timoteo 2:2)
Debemos observar tres cosas. Primera, “entre muchos testigos”: lo transmitido no es un secreto reservado para unos pocos, sino una enseñanza pública. Segunda, “esto encarga”: hay que confiarlo a otros, no retenerlo en nuestras propias manos. Tercera, se encarga a personas fieles que serán idóneas para enseñar a otros: deben ser fieles y dignas de confianza, y también capaces de enseñar. Ambas cosas son necesarias. Ser fiable, cumplir lo prometido y permanecer a largo plazo no son rasgos vistosos, pero sí constituyen el fundamento más importante.
Pablo utiliza después tres imágenes que, desde ángulos distintos, animan a Timoteo a permanecer fiel hasta el final:
Primera, el soldado (versículos 3-4). “Tú pues, sufre trabajos como fiel soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se embaraza en los negocios de la vida; á fin de agradar á aquel que lo tomó por soldado”. Se concentra en agradar a quien lo llamó. Segunda, el atleta (versículo 5). “Y aun también el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente”. Debe competir conforme a las reglas. Tener dones no permite ignorarlas; esto es especialmente importante para quien dirige. Tercera, el labrador (versículo 6). “El labrador, para recibir los frutos, es menester que trabaje primero”. Quien trabaja debe ser el primero en participar de la cosecha.
La última frase tiene un tono muy amable: “Considera lo que digo; y el Señor te dé entendimiento en todo” (2 Timoteo 2:7). Pablo pide a Timoteo que piense en estas imágenes y pide al Señor que le dé comprensión.
La manera de actuar de Jesús aparece antes y es aún más sencilla: “Y estableció doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos á predicar, Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios” (Marcos 3:14-15). Estar con él, ser enviados y recibir la potestad necesaria para la misión. ⚠️ La “potestad” de este pasaje se refiere expresamente a sanar enfermedades y echar fuera demonios, en relación con el envío a predicar; no equivale al “poder de decisión” del que se habla hoy en una organización. Aun así, al menos vemos que la formación no puede limitarse para siempre a observar: dentro de límites adecuados, la persona necesita participar realmente.
Por eso, desde ahora pueden darse pasos muy concretos:
Primero, permitirle participar en la preparación. Revisen juntos con antelación las preguntas de la próxima reunión. Segundo, permitirle dirigir una parte. Puede comenzar con la apertura o la oración y, más adelante, dirigir una conversación completa. Tercero, permitirle cuidar de una persona. No hace falta empezar por la situación más difícil. Cuarto, revisar juntos la experiencia. Después, hagan tres preguntas: ¿qué salió bien?, ¿dónde se atascó?, ¿qué podría ajustarse la próxima vez? Quinto, aclarar el margen en el que puede decidir. Expliquen de antemano qué puede decidir y dejen que asuma una responsabilidad real dentro de ese margen. Quien ya dirige mantiene el acompañamiento, la revisión y las responsabilidades de seguridad necesarias. Si algo debe cambiarse, conviene hablarlo cara a cara, no anular silenciosamente su decisión a sus espaldas.
Hay que aclarar algo: ser “fiel y digno de confianza” no significa ser obediente sin más. Una persona que se limita a cumplir órdenes y nunca ofrece su opinión no necesariamente será buena para dirigir. La fidelidad significa ser fiable ante el Señor, ante las personas y ante aquello que se le ha confiado. Tampoco convirtamos la “formación” en una búsqueda de defectos: al revisar, mencionemos primero algo que haya hecho bien.
Por eso, la conclusión de esta lección es: no esperemos a que aparezca “la persona adecuada”; demos este mismo mes a alguien una responsabilidad real.
1. Primero se aclara de dónde viene la fuerza. “Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”: no proviene de apretar los dientes.
2. “Entre muchos testigos”. Lo transmitido es una enseñanza pública, no un secreto reservado para unos pocos.
3. “Esto encarga”. Hay que confiarlo a otros; no puede quedarse en nuestras manos.
4. Se encarga a personas fieles que serán idóneas para enseñar a otros. Deben ser fieles y dignas de confianza, y también capaces de enseñar. Ambas cosas son necesarias; el orden de las palabras no establece una clasificación entre la primera y la segunda.
5. Las tres imágenes animan, desde ángulos distintos, a permanecer fiel hasta el final. El soldado se concentra en agradar a quien lo llamó; el atleta compite legítimamente; el labrador trabaja primero para recibir los frutos.
6. “Considera lo que digo”. Pablo le pide que piense en estas imágenes y pide al Señor que le dé comprensión.
7. Marcos 3:14-15: estar con Jesús, ser enviados y recibir la potestad necesaria para la misión. Allí se habla de sanar enfermedades y echar fuera demonios, no del “poder de decisión” actual; aun así, la formación no puede limitarse para siempre a observar.
Una aclaración inicial (la persona que dirige la lee en voz alta)
Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un niño o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. En general, procurará hablar primero con la persona afectada y solo compartirá la información imprescindible con quienes realmente puedan ayudar. Cuando se trate de un niño, de alguien que no puede protegerse por sí mismo o de un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará al pastor, a profesionales cualificados, a la policía o a los servicios locales de urgencias y atención médica. Si existe un peligro inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona.
Para comenzar: ¿Cuándo fue la primera vez que hiciste algo por tu cuenta —hablar en público, conducir o cocinar para otras personas—? ¿Quién estaba a tu lado? (Quienes vienen por primera vez también pueden participar.)
Sugerencia para quien dirige: Conversen con naturalidad. La mayoría recordará que había alguien a su lado observando, pero sin hacer la tarea en su lugar. Esta pregunta prepara el terreno para lo que sigue.
Repaso de la lección (la persona que dirige lo lee, aprox. 1 minuto, para quienes no pudieron prepararse)
Esta lección se basa en 2 Timoteo 2:1-7. Pablo dice a Timoteo que se esfuerce en la gracia que es en Cristo Jesús y que encargue lo que oyó de él entre muchos testigos a personas fieles e idóneas para enseñar también a otros. Le pide sufrir trabajos como fiel soldado de Jesucristo; quien milita no se enreda en los negocios de la vida, para agradar a quien lo tomó por soldado. El atleta no es coronado si no compite legítimamente, y el labrador debe trabajar primero para recibir los frutos. Pablo termina pidiéndole que considere sus palabras, confiando en que el Señor le dará entendimiento. El pasaje de referencia es Marcos 3: Jesús estableció a doce para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar y para que tuvieran potestad de sanar enfermedades y echar fuera demonios. Hoy conversaremos sobre empezar desde ahora a formar nuevos responsables.
1. Lean los versículos 1-2. ¿Qué dice Pablo primero? ¿Qué dos cualidades deben tener las personas a quienes se encargue lo recibido?
Sugerencia para quien dirige: Primero dice: “Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”. Deben ser fieles y capaces de enseñar a otros. Inviten a fijarse en cuál aparece primero.
2. Lean los versículos 3-6. ¿Cuáles son las tres imágenes y qué resalta cada una?
Sugerencia para quien dirige: El soldado: sufrir trabajos y no enredarse en los negocios de la vida. El atleta: competir legítimamente. El labrador: trabajar primero y después recibir los frutos.
3. Lean el versículo 7 y después Marcos 3:14-15. ¿Cuál es la última frase de Pablo? ¿Con qué tres propósitos estableció Jesús a los doce?
Sugerencia para quien dirige: “Considera lo que digo; y el Señor te dé entendimiento en todo”. Los estableció para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar y para darles potestad de sanar enfermedades y echar fuera demonios.
4. Personas fieles e idóneas para enseñar a otros: ¿qué significa cada una de estas dos cualidades y por qué no puede faltar ninguna?
Sugerencia para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle tiempo. Ser fiel significa ser fiable, cumplir lo prometido y permanecer a largo plazo; ser idóneo para enseñar significa transmitir a otros lo recibido. El orden de las palabras no clasifica una cualidad por encima de la otra. Aclaren también que ser fiel no equivale a obedecer sin más.
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) En Marcos 3:14-15, ¿con qué propósitos estableció Jesús a los doce? ¿Qué nos enseña esto acerca de formar a una persona?
Sugerencia para quien dirige: Para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar y para darles la potestad necesaria para la misión —allí se trata expresamente de sanar enfermedades y echar fuera demonios, no del “poder de decisión” actual—. La formación no puede limitarse para siempre a observar. Pueden preguntar: ¿hay algo que ya podríamos confiar a otra persona dentro de límites adecuados?
6. Cuando decimos “no hay nadie adecuado”, ¿cuánto hay de verdad y cuánto se debe a que nunca hemos dado oportunidades?
Sugerencia para quien dirige: Inviten a pensarlo con sinceridad. Pueden hacer una lista de las tareas del grupo que otras personas han realizado durante este año. Hablen de prácticas, sin mencionar nombres.
7. Piensa en cómo tú mismo fuiste formado: ¿recuerdas alguna ocasión en que alguien te dijera “inténtalo tú”? (Quienes vienen por primera vez pueden hablar de otro ámbito.)
Sugerencia para quien dirige: Quienes quieran pueden compartir una o dos frases. La mayoría lo recordará con claridad: suele ser un momento decisivo.
8. Si actualmente tienes una responsabilidad de dirección, ¿a qué miembro dispuesto y adecuado podrías invitar esta semana a realizar una tarea pequeña y de bajo riesgo? Si no diriges, ¿en qué pequeña tarea estarías dispuesto a aprender participando?
Sugerencia para quien dirige: Cuanto más concreto, mejor: dirigir una apertura, cuidar de una persona o confiar un paso del proceso. Hay que aclarar los límites, acompañar la preparación y revisar juntos la experiencia. Hoy no se comentan nombres concretos. La lista de acciones que sigue continúa por esta línea.
Pidan a una persona que lea despacio 2 Timoteo 2:1-2 y después Marcos 3:14-15. Guarden dos minutos de silencio. Cada cual puede pensar en una persona a la que podría acompañar durante una etapa. Quienes quieran pueden orar con una o dos frases, sin necesidad de decir el nombre. Quien no desee hablar puede orar en silencio; quienes vienen por primera vez pueden escuchar tranquilamente, sin ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Al final, quien dirige recoge lo compartido y ora por quienes asumirán responsabilidades en el futuro. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la App ni se envían al chat. Para hacer seguimiento, normalmente se pide primero el consentimiento de la persona y solo se anotan en privado una o dos frases imprescindibles. Si está en juego la seguridad de un niño o de alguien que no puede protegerse, o existe un peligro inmediato de hacerse daño o de hacer daño a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios locales de urgencias, a la policía o a una entidad de protección adecuada.
Pueden comenzar así (orientación para la oración):
Señor, Pablo encargó a Timoteo que confiara lo que había oído a personas fieles e idóneas para enseñar también a otros. Reconocemos que muchas veces decimos “no hay nadie adecuado” cuando, en realidad, nunca hemos dado una oportunidad; también reconocemos que nos cuesta confiar de verdad las responsabilidades. Ayúdanos primero a esforzarnos en Tu gracia y después a aprender a encargar: no solo pedir ayuda, sino dar a las personas el margen de acción necesario. Levanta entre nosotros a hermanos y hermanas fieles y danos paciencia para acompañarlos durante una etapa. En el nombre de Jesús. Amén.
Después de orar, cada persona puede escoger una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; no pasa nada si ahora mismo no saben cuál elegir.
No hace falta registrarlo ni rendir cuentas. Si quieren, pueden contar la próxima vez cómo les fue. Si no lo hicieron, lleven a la oración aquello que se lo impidió.
Pueden elegir la lección “Enviarlos aunque cueste separarse” (Hechos 13:1-3) o “Explicar claramente el plan de multiplicación y hacer bien la transición” (Hechos 14:21-28).