Fieles en las cosas pequeñas · Grupos pequeños

El carácter y el equipo en el ministerio, Lección 3. Leer 1 Corintios 4:1-5. Aceptas muchas tareas con entusiasmo, pero siempre termina otra persona completando el trabajo

Pasaje principal: 1 Corintios 4:1-5

Pablo lo expresa con suma sencillez: “Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel.” ⚠️ Habla ante todo de cómo administra fielmente el evangelio que Dios le confió, sin cambiar su mensaje según la aprobación o las críticas de los corintios. Luego añade algo igual de importante: **quien lo evalúa no es la opinión de la gente ni su propia impresión: “el que me juzga, el Señor es”.**

Introducción

En todo equipo hay una clase de persona que agrada a todos: tiene entusiasmo, acepta enseguida y aporta muchas ideas. Pero con frecuencia otra persona acaba terminando lo que se le había encargado.

No suele deberse a falta de honradez. Casi siempre sucede esto: cuando dijo que sí, lo dijo de corazón; luego otras cosas lo desbordaron y le dio vergüenza reconocerlo. Así, la tarea queda pendiente, nadie dice nada y al final alguien la termina en silencio.

Cuando esto se repite, el equipo adopta una regla tácita: no le encarguen nada importante. Eso supone una gran pérdida para esa persona: los demás dejan de darle oportunidades.

Los primeros cinco versículos de 1 Corintios 4 nos ayudan a ver con claridad este asunto. ⚠️ Antes debemos situarlos en su contexto: Pablo responde primero a las valoraciones y a los bandos que los corintios habían formado en torno a él y a Apolos. Los “misterios” que administra son ante todo el evangelio revelado por Dios; el pasaje no habla solamente de terminar a tiempo las tareas de un equipo. Aun así, el principio también ilumina nuestra vida.

Veamos primero cómo se define Pablo:

TÉNGANNOS los hombres por ministros de Cristo, y dispensadores de los misterios de Dios. (1 Corintios 4:1)

Un “dispensador” administra los bienes de otra persona. Nada es suyo; el dueño se lo confía y él lo gestiona conforme a su voluntad.

Luego aparece el criterio:

Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel. (1 Corintios 4:2)

Fijémonos en lo pequeño y concreto que es este criterio. No dice “tener dones”, “ejercer influencia” ni “obtener resultados”, sino ser fiel: hacer lo que se le ha confiado.

En los tres versículos siguientes, Pablo trata el otro lado de la cuestión: cómo afronta las valoraciones una persona fiel.

Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, ó de juicio humano; y ni aun yo me juzgo. (1 Corintios 4:3)

No es que no le importe; coloca la evaluación de los demás en un lugar muy pequeño. Ni siquiera convierte su propia evaluación en un veredicto final:

Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; mas el que me juzga, el Señor es. (1 Corintios 4:4)

Aunque no tenga conciencia de culpa, eso no significa que tenga razón. Este punto es muy importante: sentirse bien con uno mismo no es lo mismo que ser verdaderamente irreprensible.

Al final aparece esta esperanza:

Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual también aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará los intentos de los corazones: y entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza. (1 Corintios 4:5)

El Señor aclarará lo oculto de las tinieblas: ve los servicios que nadie más ve. Y cada uno recibirá de Dios la alabanza que corresponda a una fidelidad real. ⚠️ El mismo versículo también dice que manifestará los intentos de los corazones: hasta nuestras motivaciones quedan bajo su examen.

Jesús lo expresa como una verdad casi de sentido común:

El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. (Lucas 16:10)

⚠️ El contexto de Lucas 16 se refiere de manera especial a las riquezas de este mundo y a los bienes confiados por otra persona. Si no somos dignos de confianza en algo que parece pequeño y que además pertenece a otro, ¿cómo se nos confiará algo mayor? Esto no coloca sobre nadie una etiqueta que nunca pueda cambiar; nos llama a tomar en serio el pequeño encargo que tenemos ahora.

Todo esto se concreta en unas prácticas muy sencillas:

Primero, comprométanse con menos cosas. Antes de aceptar, repasen mentalmente su agenda de la semana. Decir “Esta semana no puedo, pero la próxima sí” es mucho mejor que aceptar y luego incumplir. Segundo, si han aceptado, anótenlo. Cuando algo depende solo de la memoria, olvidarlo no es un accidente inesperado. Tercero, si no podrán hacerlo, avisen pronto. Cuanto antes lo digan, más fácil será que otra persona cubra la necesidad. Esperar hasta el último momento es lo que verdaderamente perjudica a otros. Cuarto, traten las “cosas pequeñas” como asuntos reales. Llegar puntualmente, responder un mensaje, limpiar una mesa: eso ya es fidelidad, no una preparación para llegar a ser fieles. Quinto, no midan su vida por la opinión ajena ni por sus propias sensaciones. “El que me juzga, el Señor es”: esta frase a la vez alivia y nos impide vivir a la ligera.

⚠️ También debemos dejar algo claro: ser fiel no significa aceptarlo todo. Pablo habla de un dispensador que cumple lo que el dueño le confía, no de alguien incapaz de negarse a cualquier petición. A quien acepta todo y luego no termina nada, muchas veces no le falta entusiasmo; necesita aprender a decir: “Esto no puedo asumirlo”.

Por eso, la conclusión de esta lección es: prometamos un poco menos y cumplamos un poco más; quien de verdad nos evalúa es el Señor.

Notas de estudio

1. El “dispensador” administra los bienes de otro. Nada es suyo.

2. “Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel”. No se requiere primero tener dones ni producir resultados.

3. “En muy poco tengo el ser juzgado de vosotros”. Pablo coloca la evaluación ajena en un lugar muy pequeño.

4. Aunque no tenga conciencia de culpa, eso no decide nada. Tener la conciencia tranquila no significa necesariamente tener razón.

5. “El que me juzga, el Señor es”. Esta frase a la vez alivia y nos impide vivir a la ligera.

6. El Señor “aclarará lo oculto de las tinieblas” y “manifestará los intentos de los corazones”. Ve el servicio que nadie ve y examina incluso las motivaciones.

7. El contexto de Lucas 16:10 habla de las riquezas de este mundo y de los bienes confiados. Nos llama a tomar en serio el pequeño encargo presente; no coloca una etiqueta permanente sobre nadie.

Conversación

Apertura (aprox. 10 minutos)

Una aclaración inicial (la persona que dirige la lee en voz alta)

Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un niño o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. En general, procurará hablar primero con la persona afectada y solo compartirá la información imprescindible con quienes realmente puedan ayudar. Cuando se trate de un niño, de alguien que no puede protegerse por sí mismo o de un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará al pastor, a profesionales cualificados, a la policía o a los servicios locales de urgencias y atención médica. Si existe un peligro inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona.

Para comenzar: ¿Conoces a alguien que siempre cumple lo que promete? ¿Qué se siente al colaborar con esa persona? (Quienes vienen por primera vez también pueden participar.)

Sugerencia para quien dirige: Conversen con naturalidad. Probablemente surgirán palabras como “tranquilidad” o “no hace falta estar preguntando”. Esta pregunta prepara el terreno para lo que sigue.

Repaso de la lección (la persona que dirige lo lee, aprox. 1 minuto, para quienes no pudieron prepararse)

Esta lección se basa en 1 Corintios 4:1-5. Pablo dice: TÉNGANNOS los hombres por ministros de Cristo, y dispensadores de los misterios de Dios. Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel. Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, ó de juicio humano; y ni aun yo me juzgo. Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; mas el que me juzga, el Señor es. Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual también aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará los intentos de los corazones: y entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza. El pasaje de referencia es Lucas 16:10: El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Hoy conversaremos sobre ser fieles en las cosas pequeñas.

Observación

1. Lean los versículos 1-2. ¿Qué dos expresiones usa Pablo para describirse? ¿Qué se requiere de un dispensador?

Sugerencia para quien dirige: Ministro de Cristo y dispensador de los misterios de Dios. Se requiere que sea hallado fiel. Fíjense en que no dice “tener dones” ni “obtener resultados”.

2. Lean los versículos 3-4. ¿Qué lugar da Pablo al juicio de los demás? ¿Cómo considera su propia evaluación? ¿Quién lo juzga finalmente?

Sugerencia para quien dirige: En muy poco tiene que otros lo juzguen; tampoco se juzga a sí mismo. Aunque no tenga conciencia de culpa, no queda por eso justificado. Quien lo juzga es el Señor.

3. Lean el versículo 5 y después Lucas 16:10. ¿Qué dos cosas hará el Señor cuando venga? ¿Qué recibirá entonces cada uno? ¿Cómo relaciona Lucas 16:10 lo pequeño con lo grande?

Sugerencia para quien dirige: Aclarará lo oculto de las tinieblas y manifestará los intentos de los corazones. Cada uno recibirá de Dios la alabanza. Lucas 16:10 dice que quien es fiel en lo muy poco también es fiel en lo mucho, y quien es injusto en lo muy poco también es injusto en lo mucho.

Interpretación

4. “Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel”: ¿por qué es un criterio tan pequeño y, a la vez, tan difícil?

Sugerencia para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle tiempo. La fidelidad no exige talento, sino constancia a lo largo del tiempo. Pueden preguntar: Cuando aceptamos una tarea, ¿solemos mirar primero nuestra agenda?

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) “Aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado”: ¿qué nos recuerda esta frase?

Sugerencia para quien dirige: Tener la conciencia tranquila no significa necesariamente tener razón; sentirse bien con uno mismo no equivale a ser irreprensible. También pueden conversar sobre cómo esta frase nos hace humildes y, a la vez, evita que el juicio ajeno nos aplaste.

6. ¿Cuál es la diferencia entre ser fiel y “aceptarlo todo”?

Sugerencia para quien dirige: Un dispensador cumple lo que su dueño le confía; no está obligado a aceptar toda petición. Aquí pueden dejar claro que aprender a decir “Esto no puedo asumirlo” también forma parte de la fidelidad.

Aplicación

7. ¿Hay algo que prometiste hacer recientemente y todavía no has hecho? (Habla de ti; quienes vienen por primera vez pueden contar algo del trabajo o de casa.)

Sugerencia para quien dirige: Comienza contando algo propio. No evalúen a nadie ni investiguen las razones. Si alguien lo reconoce, basta con preguntar: “¿Todavía se puede remediar?”.

8. Esta semana, ¿necesitas más terminar algo que ya prometiste o avisar a tiempo de algo que no puedes asumir? (Elige una opción y comparte solo hasta donde quieras.)

Sugerencia para quien dirige: Cuanto más concreto, mejor. Si alguien elige “avisar de que no puede asumirlo”, puede pensar cómo comenzar esa conversación. La lista de acciones que sigue continúa por esta línea.

Oración y práctica

Oremos juntos (aprox. 15 minutos)

Pidan a una persona del grupo que lea despacio 1 Corintios 4:2 y después 4:5. Guarden dos minutos de silencio. Cada cual puede pensar en algo que aún tiene pendiente. Quienes quieran pueden orar con una o dos frases. Quien no desee hablar puede orar en silencio; quienes vienen por primera vez pueden escuchar tranquilamente, sin ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Al final, quien dirige recoge lo compartido y ora por la fidelidad de cada persona en las cosas pequeñas. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la App ni se envían al chat. Para hacer seguimiento, normalmente se pide primero el consentimiento de la persona y solo se anotan en privado una o dos frases imprescindibles. Si está en juego la seguridad de un niño o de alguien que no puede protegerse, o existe un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios locales de urgencias, a la policía o a una entidad de protección adecuada.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, Tu Palabra dice: “Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel”. Confesamos que prometemos rápido y cumplimos despacio; también nos preocupa muchas veces lo que otros dirán más de lo que Tú piensas. Ayúdanos a realizar uno por uno los encargos recibidos y danos valor para reconocer con honradez cuándo no podemos asumir algo. Gracias porque, cuando venga el Señor, aclarará lo oculto de las tinieblas: Tú ves los servicios que nadie ve. El que nos juzga es el Señor; por eso nos ponemos en Tus manos. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (aprox. 5 minutos)

Después de orar, cada persona puede escoger una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; no pasa nada si ahora mismo no saben cuál elegir.

No hace falta registrarlo ni rendir cuentas. Si quieren, pueden contar la próxima vez cómo les fue. Si no lo hicieron, lleven a la oración aquello que se lo impidió.

Si quieren seguir conversando

Pueden elegir la lección “Cada uno edifica su propio tramo” (Nehemías 3:1-12) o “El carácter se ve antes que el talento” (1 Timoteo 3:1-13).

Guía para quien dirige