El carácter y el equipo en el ministerio, Lección 2. Leer Filipenses 2:1-11. Las reuniones de colaboradores se convierten en una competencia por los puestos; nadie quiere hacer el servicio oculto y, si no aceptan una idea, la persona siente que no la respetan
Pasaje principal: Filipenses 2:1-11
Pablo exhorta a sus colaboradores a vivir en unidad, pero no se limita a decir: “Sean un poco más tolerantes”. Les muestra el camino de Cristo: **siendo en forma de Dios → se anonadó á sí mismo → tomó forma de siervo → se humilló á sí mismo → fue hecho obediente hasta la muerte → muerte de cruz**. La frase “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” tiene una razón antes y un ejemplo después.
Los roces entre colaboradores pocas veces se deben a que alguien tenga malas intenciones.
Lo más común es alguna de estas cosas. Primero, disputarse el lugar: no necesariamente un título, sino decidir “a quién se debe escuchar en este asunto”. Segundo, nadie quiere hacer lo que nadie ve: colocar las sillas, ordenar, tomar notas; cuando se termina, probablemente nadie lo menciona. Tercero, si no aceptan nuestra propuesta, sentimos que nos menosprecian como personas. El asunto en sí quizá no era tan importante; lo que pesa es la sensación de haber sido pasados por alto.
Los primeros once versículos de Filipenses 2 son uno de los pasajes más profundos de la Biblia para tratar este problema.
Veamos primero cómo comienza Pablo. No da una orden de inmediato, sino que presenta cuatro cosas que ya han recibido:
POR tanto, si hay alguna consolación en Cristo; si algún refrigerio de amor; si alguna comunión del Espíritu; si algunas entrañas y misericordias, (Filipenses 2:1)
El “si” no expresa duda; quiere decir: puesto que ya tienen todo esto. La fuerza para vivir en unidad no nace de apretar los dientes. Solo quien ha recibido consuelo y misericordia tiene algo que dar.
Después expresa lo que desea: “Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.” (Filipenses 2:2)
Luego vienen tres instrucciones muy concretas:
Nada hagáis por contienda ó por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros: (Filipenses 2:3)
No mirando cada uno á lo suyo propio, sino cada cual también á lo de los otros. (Filipenses 2:4)
“Nada hagáis por contienda”: el término original se refiere a atraer personas al propio lado para proteger la propia posición, formar bandos y vencer a otros por mayoría. ⚠️ Hablar antes de una reunión no equivale necesariamente a formar un bando; lo decisivo es si se habla con honestidad, si se permite que opiniones distintas entren en la conversación formal y si se elige un cauce seguro y apropiado. “Ni por vanagloria”: el original habla de una gloria sin fundamento real que, aun así, busca engrandecerse. La satisfacción de ser visto se desvanece pronto; esa es solo una de las maneras en que la vanagloria se manifiesta en nosotros. “Estimándoos inferiores los unos á los otros”: ⚠️ esto no nos manda a despreciarnos ni a fingir que la otra persona es mejor en todo. Significa que, al evaluar y decidir, damos de corazón más peso a la otra persona que a nosotros mismos. “No mirando cada uno á lo suyo propio, sino cada cual también á lo de los otros”: fijémonos en ese “también”. No pide que abandonemos lo que nos corresponde, sino que levantemos la vista.
Entonces viene esta frase:
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: (Filipenses 2:5)
Los seis versículos siguientes describen un camino descendente, peldaño a peldaño:
El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios: Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres; (Filipenses 2:6-7)
Y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Filipenses 2:8)
Fijémonos en el punto de partida: “siendo en forma de Dios”. Él no partió de una posición inferior. ⚠️ “No tuvo por usurpación ser igual á Dios” se ha interpretado de distintas maneras. Una de ellas entiende que no consideró su igualdad con Dios como una posición que debía aprovechar para su propio beneficio. El mismo texto explica enseguida cómo se anonadó: tomó forma de siervo, fue hecho semejante a los hombres y obedeció hasta la muerte. No dejó de ser Dios; manifestó quién es en una humillación y un servicio verdaderos.
Y este camino no termina en la muerte:
Por lo cual Dios también le ensalzó á lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre; (Filipenses 2:9)
Quien lo exaltó fue Dios; no se exaltó a sí mismo. Al final, todos los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra doblarán la rodilla ante el nombre de Jesús, y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor, “á la gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:10-11).
Llevado a la práctica entre colaboradores, esto se concreta en varias cosas:
Primero, cuando haya una opinión distinta, explíquenla con honestidad a las personas implicadas y en el lugar adecuado. No busquen aliados después de la reunión ni difundan lo que otra persona dijo. Segundo, elijan deliberadamente alguna tarea que nadie ve. Colocar sillas, ordenar, tomar notas: así se aprende a “anonadarse” mucho más rápido que estudiando la idea en abstracto. Tercero, si no aceptan su opinión, pregúntense primero qué les importa de verdad. Si se trata del asunto mismo, expliquen una vez más sus razones. ⚠️ El procedimiento, la justicia y el trato respetuoso también pueden ser cuestiones legítimas. Pero si descubren que en realidad les preocupa su posición, lleven esa parte ante el Señor. Cuarto, lean una vez los versículos 3 y 4 antes de una reunión. Solo lleva un minuto y ayuda mucho.
⚠️ También debemos dejar claro un límite: la humildad no significa vivir sin límites sanos. Estimar a los demás como superiores no significa aceptar que nos pisoteen, callar ante una enseñanza errónea ni guardar silencio ante el daño o una situación insegura. La humillación de Cristo fue una entrega voluntaria, no el sometimiento impuesto por otra persona.
Por eso, la conclusión de esta lección es: la unidad no nace de aguantar, sino de descender juntos, siguiendo al Señor que bajó desde lo más alto.
1. Pablo presenta primero cuatro cosas que ya han recibido. La fuerza para la unidad nace de haber recibido consuelo.
2. “Nada hagáis por contienda”. Una de las grietas más comunes entre colaboradores aparece cuando un grupo se pone de acuerdo en privado antes de la reunión.
3. “Vanagloria”. El original se refiere a una gloria sin fundamento real que, aun así, busca engrandecerse.
4. “Estimándoos inferiores los unos á los otros”. No es despreciarse, sino dar de corazón más peso a la otra persona al evaluar y decidir.
5. “También á lo de los otros”. Dice “también”; no pide que abandonemos lo que nos corresponde.
6. El punto de partida es “siendo en forma de Dios”. El mismo texto explica cómo se anonadó: tomó forma de siervo, se hizo hombre y obedeció hasta la muerte.
7. Quien lo exaltó fue Dios. Y al final la gloria es para Dios Padre.
Una aclaración inicial (la persona que dirige la lee en voz alta)
Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un niño o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. En general, procurará hablar primero con la persona afectada y solo compartirá la información imprescindible con quienes realmente puedan ayudar. Cuando se trate de un niño, de alguien que no puede protegerse por sí mismo o de un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará al pastor, a profesionales cualificados, a la policía o a los servicios locales de urgencias y atención médica. Si existe un peligro inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona.
Para comenzar: ¿Hay algo que hayas hecho sin que nadie lo supiera? ¿Cómo te sentiste? (También puede ser algo en casa o en el trabajo; quienes vienen por primera vez también pueden participar.)
Sugerencia para quien dirige: Conversen con naturalidad, sin intentar sacar enseguida una enseñanza. Alguien quizá diga: “Me sentí un poco dolido”. Esa frase también merece ser escuchada. Esta pregunta prepara el terreno para lo que sigue.
Repaso de la lección (la persona que dirige lo lee, aprox. 1 minuto, para quienes no pudieron prepararse)
Esta lección se basa en Filipenses 2:1-11. Pablo dice: POR tanto, si hay alguna consolación en Cristo; si algún refrigerio de amor; si alguna comunión del Espíritu; si algunas entrañas y misericordias, Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda ó por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros: No mirando cada uno á lo suyo propio, sino cada cual también á lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios: Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres; Y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le ensalzó á lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre; Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, á la gloria de Dios Padre. Hoy conversaremos sobre cómo servirnos unos a otros con el sentir de Cristo.
1. Lean los versículos 1-2. ¿Cuáles son las cuatro cosas que Pablo presenta primero? ¿Qué les pide a continuación?
Sugerencia para quien dirige: Consolación en Cristo, refrigerio de amor, comunión del Espíritu, entrañas y misericordias. Les pide que sientan lo mismo, tengan el mismo amor y sean unánimes, sintiendo una misma cosa.
2. Lean los versículos 3-4. ¿Cuáles son los “no” y cuáles son los “sí” de estos versículos?
Sugerencia para quien dirige: No actuar por contienda ni por vanagloria; vivir con humildad y estimarnos inferiores los unos a los otros; no mirar solamente lo propio, sino también lo de los demás.
3. Lean los versículos 5-11. Describan peldaño a peldaño el camino que recorrió Cristo. Al final, ¿quién lo exaltó y quién recibe la gloria?
Sugerencia para quien dirige: Siendo en forma de Dios → no tuvo por usurpación ser igual á Dios → se anonadó á sí mismo → tomó forma de siervo → fue hecho semejante á los hombres → se humilló á sí mismo → fue hecho obediente hasta la muerte → y muerte de cruz. Dios lo exaltó. La gloria es para Dios Padre.
4. Pablo dice que tengamos el sentir de Cristo Jesús y después describe un camino descendente. ¿Por qué comienza con “siendo en forma de Dios”?
Sugerencia para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle tiempo. Él no partió de una posición inferior, sino que descendió desde lo más alto. El mismo texto explica cómo se anonadó: tomó forma de siervo, se hizo hombre y obedeció hasta la muerte. Pueden preguntar: ¿En qué se diferencia esto de lo que solemos entender por humildad?
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) ¿En qué acierta la expresión “vanagloria”?
Sugerencia para quien dirige: La sensación de ser visto se desvanece muy rápido y, sin embargo, resulta muy atractiva. También pueden conversar sobre esto: ¿Quiénes son las personas por las que más deseamos ser vistos?
6. Cuando hay una enseñanza errónea, daño o una situación insegura, ¿qué no nos exige “estimándoos inferiores los unos á los otros”? En esos casos, ¿cómo puede convivir la humildad de Cristo con decir la verdad, establecer límites y pedir ayuda?
Sugerencia para quien dirige: La humildad nunca exige aceptar una enseñanza errónea, tolerar el daño ni quedarse en peligro. Alejarse, negarse a una exigencia, denunciar el daño o buscar protección no es orgullo. La humillación de Cristo fue una entrega voluntaria, no el sometimiento impuesto por otra persona.
7. En un equipo o entre colaboradores, ¿qué suele herirte más: la disputa por el lugar, que nadie vea lo que haces o que pasen por alto tu opinión? (Habla de ti, no de otros; quienes vienen por primera vez pueden hablar de una experiencia laboral.)
Sugerencia para quien dirige: Comienza contando algo propio. No saquen a relucir conflictos concretos ni intenten mediar en ese momento.
8. ¿Qué servicio que nadie ve te gustaría hacer esta semana?
Sugerencia para quien dirige: Cuanto más concreto, mejor: llegar antes para colocar sillas, ordenar, tomar notas o cubrir una vez el turno de alguien. La lista de acciones que sigue continúa por esta línea.
Pidan a una persona del grupo que lea despacio Filipenses 2:5-8 y guarden tres minutos de silencio. Cada cual puede contarle al Señor, en su corazón, aquello por lo que más desea ser visto. Quienes quieran pueden orar con una o dos frases. Quien no desee hablar puede orar en silencio; quienes vienen por primera vez pueden escuchar tranquilamente, sin ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Al final, quien dirige recoge lo compartido y ora por la unidad entre colaboradores. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la App ni se envían al chat. Para hacer seguimiento, normalmente se pide primero el consentimiento de la persona y solo se anotan en privado una o dos frases imprescindibles. Si está en juego la seguridad de un niño o de alguien que no puede protegerse, o existe un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios locales de urgencias, a la policía o a una entidad de protección adecuada.
Pueden comenzar así (orientación para la oración):
Señor Jesús, Tú eras en forma de Dios y no tuviste por usurpación ser igual a Dios; sin embargo, te anonadaste a Ti mismo, tomaste forma de siervo, te humillaste y obedeciste hasta la muerte, y muerte de cruz. Confesamos que muchas veces solo disputamos un lugar o una palabra de reconocimiento. Haz que tengamos Tu sentir: que no actuemos por contienda ni por vanagloria, que estimemos a los demás como superiores y miremos también lo que les concierne. Danos el deseo de hacer los servicios que nadie ve. Dios te ensalzó a lo sumo y te dio un nombre sobre todo nombre; que la gloria sea para Dios Padre. En Tu nombre oramos. Amén.
Después de orar, cada persona puede escoger una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; no pasa nada si ahora mismo no saben cuál elegir.
No hace falta registrarlo ni rendir cuentas. Si quieren, pueden contar la próxima vez cómo les fue. Si no lo hicieron, lleven a la oración aquello que se lo impidió.
Pueden elegir la lección “Fieles en las cosas pequeñas” (1 Corintios 4:1-5) o “Decir la verdad en el desacuerdo y guardar la unidad” (Hechos 15:1-35).