Quienes dirigen son pastores y también rinden cuentas · Grupos pequeños

La iglesia sana, Lección 5. Leer Hechos 20:17-35. Tratamos a quienes dirigen como padres espirituales a quienes nadie puede cuestionar, o rechazamos todo liderazgo porque un líder es imperfecto

Pasaje principal: Hechos 20:17-35

Al despedirse de los ancianos de Éfeso, Pablo dijo: “Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre”. **Pastorear es un encargo recibido ante el Espíritu Santo, no solo un puesto dentro de una organización.** Además, **el Señor compró el rebaño con su propia sangre, de modo que no pertenece a ninguna persona que lo dirija.** A continuación, Pablo advierte que el peligro también puede surgir entre quienes dirigen.

Introducción

Ante quienes dirigen la iglesia, es fácil caer en uno de dos extremos.

Un extremo consiste en tratar a la persona como un padre espiritual a quien nadie puede cuestionar. Todo lo que dice parece correcto; hacer una sola pregunta se considera una falta de respeto. Si ocurre algo, la primera reacción es: “Seguro que hay motivos que nosotros desconocemos”. El otro extremo consiste en rechazar todo liderazgo porque quien dirige no es perfecto. Se escucha la predicación buscando defectos, nunca se coopera con las decisiones y en el corazón queda una frase: “Al fin y al cabo, no es mejor que yo”.

Ambos extremos hacen que la iglesia sea menos segura: el primero concede autoridad sin supervisión; el segundo mantiene una actitud alerta, pero destruye toda confianza.

El discurso de despedida de Hechos 20 sostiene al mismo tiempo las dos realidades.

Miremos primero cómo habla Pablo de sí mismo. No comienza con una explicación teórica, sino con los años que ellos habían visto con sus propios ojos:

Sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas (Hechos 20:19)

Cómo nada que fuese útil he rehuído de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas. (Hechos 20:20)

“Públicamente y por las casas”: no enseñó únicamente en reuniones públicas, sino también de casa en casa. ⚠️ Esta media frase por sí sola no demuestra que “lo que decía en público y lo que decía en privado coincidiera palabra por palabra”. Sin embargo, el pasaje completo sí muestra que durante años su servicio y su conducta en asuntos económicos estuvieron a la vista de todos y podían ser examinados.

Después llega el versículo central:

Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre. (Hechos 20:28)

Fijémonos en tres cosas. Primero, “el Espíritu Santo os ha puesto”. Pablo recuerda a estos hombres, reconocidos por la iglesia y encargados como ancianos, que habían recibido esta responsabilidad delante del Espíritu Santo. ⚠️ Esto no significa que cualquiera que se proclame dirigente esté exento de ser examinado. Ser reconocido y encargado por la iglesia no se opone a recibir una responsabilidad delante del Espíritu Santo. Segundo, “mirad por vosotros, y por todo el rebaño”. El orden comienza por ellos mismos. Quien no se cuida a sí mismo no puede cuidar a los demás. Tercero, “la cual ganó por su sangre”. El precio de este pueblo fue la sangre de Cristo. Lo que una persona responsable tiene a su cargo no es una propiedad personal.

Después aparece la frase más penetrante:

Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí. (Hechos 20:30)

Pablo se dirige a los ancianos y les dice que el peligro no viene solo de fuera. El versículo anterior habla de lobos rapaces que entrarán; este versículo dice: “de vosotros mismos”. Por eso quienes dirigen deben rendir cuentas y estar bajo supervisión. No se trata de desconfiar de una persona concreta, sino de tomar en serio lo que el propio Pablo dijo que podía ocurrir.

Lo que Pablo hace a continuación también merece ser imitado. Presenta su conducta económica y pide que ellos mismos den testimonio:

La plata, ó el oro, ó el vestido de nadie he codiciado. (Hechos 20:33)

Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario, y á los que están conmigo, estas manos me han servido. (Hechos 20:34)

“Vosotros sabéis”: Pablo se coloca voluntariamente en una posición en la que puede ser examinado. Quien dirige y se niega a rendir cuentas actúa de manera contraria al ejemplo de Pablo.

Al final, es muy importante notar a quién los encomienda: “Y ahora, hermanos, os encomiendo á Dios, y á la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar” (Hechos 20:32). No los encomienda a una persona sucesora, sino a Dios y a su Palabra. El ejemplo que les deja es trabajar para sostener a los débiles y recordar las palabras del Señor Jesús: “Más bienaventurada cosa es dar que recibir” (Hechos 20:35). La autoridad está orientada a dar, no a recibir.

1 Timoteo añade los dos aspectos necesarios del orden institucional:

Contra el anciano no recibas acusación sino con dos ó tres testigos. (1 Timoteo 5:19)

A los que pecaren, repréndelos delante de todos (1 Timoteo 5:20)

Un lado protege contra la acusación falsa; el otro, contra el encubrimiento. Solo al leer juntos ambos versículos aparece el cuadro completo: no se destruye a una persona por un rumor, pero tampoco se oculta una acusación por el hecho de que sea un anciano de la iglesia.

⚠️ Es imprescindible dejar claro un límite: la frase “con dos ó tres testigos” jamás puede utilizarse para silenciar a quien denuncia un daño. Toda denuncia de abuso o acoso sexual, violencia o maltrato de menores o de personas vulnerables debe tomarse en serio incluso si solo habla la persona afectada; lo primero es protegerla. ⚠️ El grupo no la interroga ni intenta verificar por su cuenta lo sucedido. Si el peligro es inmediato, contacten enseguida con la policía o con los servicios de emergencia locales. En los demás casos, acudan a profesionales independientes y cualificados y a las autoridades competentes. Si la persona denunciada es un pastor o alguien que dirige, el caso debe remitirse a una instancia ajena tanto a esa persona como a su cadena directa de autoridad. No se exige encontrar un segundo testigo antes de recibir la denuncia.

Esto se concreta en cuatro acciones:

Primero, ora por quienes dirigen y coopera con ellos siempre que no se contradigan las Escrituras ni la seguridad. La confianza debe ser sincera, no forzada. Segundo, ante una diferencia de opinión común, pregunta por los canales claros y no difundas comentarios a espaldas de nadie. ⚠️ Pero ante abuso de poder, manipulación, delito o riesgos para la seguridad, no se exige que quien denuncia se enfrente primero a la persona denunciada; hay que acudir directamente a canales independientes de protección y denuncia. Tercero, presta atención a criterios visibles. ¿Coinciden la conducta pública y la privada? ¿Son claras las finanzas? ¿Se aceptan opiniones diferentes? ¿Hay alguien con autoridad para decir “no”? Cuarto, ante cuestiones de seguridad y posibles delitos, sigue la vía de la protección y de la ley; no intentes resolverlo todo internamente.

Por tanto, esta lección nos lleva a lo siguiente: quien dirige ha recibido el encargo de pastorear y, al mismo tiempo, sirve bajo la Palabra de Cristo y la supervisión de la iglesia. Puesto que las ovejas pertenecen a Cristo, tanto el respeto como la rendición de cuentas son formas de fidelidad al Señor del rebaño.

Notas de estudio

1. Pablo comienza con los años que ellos habían visto. Humildad, lágrimas y pruebas, antes de cualquier teoría.

2. “Públicamente y por las casas”. No enseñó solo en público, sino también de casa en casa; el pasaje completo muestra que su servicio podía ser examinado.

3. “El Espíritu Santo os ha puesto por obispos”. Pastorear es un encargo recibido delante del Espíritu Santo, no solo un puesto.

4. “Mirad por vosotros, y por todo el rebaño”. El orden comienza por uno mismo.

5. “La cual ganó por su sangre”. El precio de este pueblo fue la sangre de Cristo y no pertenece a ninguna persona que lo dirija.

6. “De vosotros mismos se levantarán hombres”. El peligro no viene solo de fuera; por eso hace falta supervisión.

7. “Vosotros sabéis”. Pablo se coloca voluntariamente en una posición en la que puede ser examinado.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Una aclaración antes de comenzar (quien dirige la lee en voz alta)

Lo que compartimos en el grupo no se difunde fuera de él. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño a sí mismo o a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, intentará hablar primero con la persona afectada y comunicará solo la información necesaria a quienes realmente puedan ayudar. Si hay menores o personas que no pueden protegerse, o existe un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará a un pastor, a profesionales cualificados, a los organismos locales de seguridad pública o a la policía, a los servicios de emergencia o a los servicios médicos. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en el acto y no dejar sola a la persona afectada.

Actividad inicial: En las organizaciones que conoces —una empresa, una escuela o una asociación—, ¿qué acciones hacen que una persona responsable inspire confianza? (Quienes vienen por primera vez también pueden compartir algo.)

Sugerencia para quien dirige: Conversen con naturalidad y no hablen todavía de la iglesia. Las respuestas habituales son: cuentas transparentes, cumplir la palabra y permitir que otras personas expresen su opinión. Esta pregunta prepara el terreno para lo que sigue.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; dura aproximadamente 1 minuto y ayuda a quienes no hicieron la lectura previa)

Esta lección estudia Hechos 20:17-35. Pablo mandó llamar desde Mileto a los ancianos de la iglesia de Éfeso y les dijo: “Vosotros sabéis cómo, desde el primer día que entré en Asia, he estado con vosotros por todo el tiempo, Sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y tentaciones que me han venido por las asechanzas de los Judíos: Cómo nada que fuese útil he rehuído de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas”. Ahora iba a Jerusalén: “Y ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy á Jerusalem, sin saber lo que allá me ha de acontecer: Mas que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que prisiones y tribulaciones me esperan. Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”. A los ancianos les dijo: “Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado; Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí. Por tanto, velad”. Luego añadió: “Y ahora, hermanos, os encomiendo á Dios, y á la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar”. También dijo: “La plata, ó el oro, ó el vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario, y á los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar á los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir”. Los pasajes de referencia están en 1 Timoteo 5: “Contra el anciano no recibas acusación sino con dos ó tres testigos”; “A los que pecaren, repréndelos delante de todos”. Hoy hablaremos de que quienes dirigen son pastores y también rinden cuentas.

Observación

1. Lean los versículos 17-21. ¿De qué habla Pablo primero? ¿En qué dos ámbitos dice que enseñaba?

Sugerencia para quien dirige: Habla primero de cómo había vivido entre ellos durante esos años: sirviendo al Señor, con humildad, lágrimas y pruebas. Enseñaba públicamente y por las casas.

2. Lean los versículos 28-31. ¿Quién los puso como supervisores? ¿Por quiénes debían mirar y en qué orden? ¿Cómo llegó a existir la iglesia? ¿De qué dos lugares dijo Pablo que vendría el peligro?

Sugerencia para quien dirige: El Espíritu Santo los puso. Primero debían mirar por ellos mismos y después por todo el rebaño. El Señor ganó a la iglesia por su sangre. El peligro vendría tanto de los lobos rapaces de fuera como de personas que se levantarían de entre ellos mismos.

3. Lean los versículos 32-35 y después 1 Timoteo 5:19-20. ¿A quién los encomienda Pablo? ¿Qué dos aspectos de su conducta presenta como verificables? ¿De qué protegen los dos versículos de 1 Timoteo 5?

Sugerencia para quien dirige: Los encomienda a Dios y a la Palabra de su gracia. Los aspectos verificables son que no codició la plata, el oro ni el vestido de nadie, y que sus propias manos proveyeron para sus necesidades y las de sus compañeros: “vosotros sabéis”. 1 Timoteo 5:19 protege contra las acusaciones falsas y 5:20 contra el encubrimiento.

Interpretación

4. ¿Qué significan para quien dirige estas dos frases cuando se leen juntas: “el Espíritu Santo os ha puesto por obispos” y “la cual ganó por su sangre”?

Sugerencia para quien dirige: Es la pregunta central de la lección; dedíquenle bastante tiempo. La autoridad es real, pero las ovejas no pertenecen a quien dirige; tendrá que responder ante el Señor que las compró. Pueden preguntar: si alguien recordara de verdad estas dos frases, ¿cómo cambiaría su manera de dirigir?

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) ¿Por qué dijo Pablo a los ancianos: “de vosotros mismos se levantarán hombres”?

Sugerencia para quien dirige: Porque el peligro no viene solo de fuera. La supervisión no existe porque se desconfíe de una persona concreta, sino porque las propias Escrituras dicen que esto puede ocurrir. También pueden hablar de los elementos visibles y verificables que debe tener una estructura sana de supervisión.

6. Pablo dijo voluntariamente: “vosotros sabéis”. ¿Qué rasgos visibles tiene una persona responsable que está dispuesta a rendir cuentas?

Sugerencia para quien dirige: Su servicio y sus finanzas resisten el examen; escucha opiniones distintas; las cuentas están claras; las decisiones no dependen de una sola persona; existen canales independientes para presentar quejas y denuncias. Quien dirige vuelve a leer aquí el límite de seguridad: ante denuncias de abuso sexual, violencia o maltrato, jamás se puede utilizar la exigencia de “dos o tres testigos” para silenciar a quien sufrió el daño.

Aplicación

7. Ante una persona que tiene autoridad, ¿te resulta más fácil callar tus preguntas o criticarla de antemano? (Habla solo de tu propia reacción, sin mencionar personas concretas; quienes vienen por primera vez pueden contar experiencias de otras organizaciones.)

Sugerencia para quien dirige: Quien dirige comparte primero. Si alguien empieza a contar un caso concreto, interrúmpanlo con amabilidad y pídanle que converse en privado después de la reunión.

8. ¿Por qué aspecto concreto quieres orar esta semana por el equipo que dirige tu iglesia?

Sugerencia para quien dirige: Cuanto más concreto, mejor. También pueden averiguar en privado qué canales seguros existen en su iglesia para hacer preguntas, presentar quejas o denunciar. Nadie tiene que explicar en el grupo si existe un asunto concreto. La lista de acciones que sigue parte de esta propuesta.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pidan a una persona que lea despacio Hechos 20:28 y después 20:32, y guarden dos minutos de silencio. Cada cual ora en su interior por una persona que dirige. Quienes lo deseen pueden orar con una o dos frases. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Las personas que vienen por primera vez pueden escuchar sin tener que orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige reúne las oraciones e intercede por el liderazgo y la supervisión de la iglesia. Las peticiones se quedan en el grupo; los asuntos delicados no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Para dar seguimiento, por lo general se pide primero permiso a la persona y después se anotan en privado solo una o dos frases necesarias. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o si existe peligro inmediato de autolesión o de hacer daño a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato con los servicios de emergencia, los organismos locales de seguridad pública o la policía, o una institución de protección apropiada.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, Tu Palabra dice: “Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre”. Reconocemos que a veces elevamos demasiado a quienes dirigen y otras veces los despreciamos. Guarda a quienes dirigen la iglesia; haz que miren primero por ellos mismos y que sean la misma persona en público y en privado. Concede también a la iglesia una supervisión real, para que se pueda decir lo que hay que decir y se proteja a quienes han sufrido daño. Encomendamos la iglesia a Ti y a la Palabra de Tu gracia, que puede edificarnos. En el nombre de Jesús, amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona escoge una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con elegir una; no pasa nada si alguien todavía no sabe cuál escoger.

No hace falta anotarlo ni rendir cuentas. Quien lo desee puede contar la próxima vez cómo le fue. Si no lograste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Para seguir conversando

Pueden escoger la lección “Existir para la Gran Comisión” (Hechos 11:19-30) o “La disciplina busca restaurar” (2 Corintios 2:5-11).

Guía para quien dirige