Descubre tus dones y encuentra tu lugar, Lección 2. Leer Romanos 12:3-8. Después de una sola evaluación concluyes “solo puedo hacer esto” y no distingues entre dones, habilidades y personalidad
Pasaje principal: Romanos 12:3-8
Cuando Pablo habla de los dones, su primera frase no es “¿a qué tipo perteneces?”, sino “que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza”. Después enumera siete dones y a cada uno le une una acción: profetizar conforme a la medida de la fe, dedicarse a servir, enseñar, exhortar, dar con sencillez, presidir con diligencia y hacer misericordia con alegría. **Los dones son para usarlos, no para colocarnos etiquetas.**
Después de realizar una evaluación de dones y recibir los resultados, muchas personas respiran aliviadas: por fin saben qué tipo de persona son. Pero enseguida aparece un efecto secundario: el resultado termina encasillándolas. “No tengo el don de enseñar; que busquen a otra persona”, o “mi don es la administración; el cuidado pastoral no es lo mío”. Una evaluación que debía ayudar a dar el primer paso acaba convirtiéndose en una razón para rechazar tareas.
También existe la dificultad opuesta: no saber distinguir entre dones, habilidades y personalidad. ¿Saber preparar hojas de cálculo es un don? ¿Ser introvertido significa que uno no puede cuidar de otros?
Estos versículos de Romanos 12 abordan esas cuestiones con mucho equilibrio.
Veamos cómo empieza Pablo:
Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme á la medida de fe que Dios repartió á cada uno. (Romanos 12:3)
“Que piense de sí con templanza” es la clave de esta lección. El texto dice expresamente que no debemos tener un concepto demasiado alto de nosotros mismos, sino mirarnos con sensatez y sobriedad. Esa valoración honesta también ayuda a quienes acostumbran menospreciarse para que dejen de tratarse como si no tuvieran nada que ofrecer.
Después aparece la comparación del cuerpo: “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos los miembros no tienen la misma operación” (Romanos 12:4). “Así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12:5). Fíjate en “miembros los unos de los otros”: los miembros no son piezas independientes.
Luego viene la lista. Fíjate especialmente en que cada don va seguido de cómo debe ejercerse:
De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe; O si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina; El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. (Romanos 12:6-8)
Conforme a la medida, dedicarse, con sencillez, con diligencia y con alegría: todo esto describe actitudes y acciones, no etiquetas de identidad. Pablo reconoce que los dones son diferentes y, al mismo tiempo, pone el énfasis en usarlos fielmente. Esta lista ayuda a discernir cómo servir, pero no encierra a las personas en unas cuantas categorías fijas.
Pedro apunta en la misma dirección:
Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo á los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios. (1 Pedro 4:10)
La palabra “dispensadores” es muy importante: lo recibido no es nuestro; se nos confía para que lo administremos y lo usemos para el Dueño. “Las diferentes gracias” destaca la diversidad de las manifestaciones de la gracia de Dios. Además, las distintas listas de dones del Nuevo Testamento no son iguales entre sí, así que no debemos tratar ninguna como un sistema completo para clasificar a las personas.
Entonces, ¿cómo distinguimos entre dones, habilidades y personalidad? La Biblia no traza tres líneas que nunca se crucen. Una capacidad suele reunir talento natural, formación y rasgos de personalidad. Cuando se usa para servir a otros bajo la guía del Espíritu y conforme a la Escritura, se convierte en un instrumento de la gracia de Dios. Para discernir hay que mirar todo en conjunto: los límites de la Escritura, el carácter de la persona, la observación prolongada de la comunidad y la experiencia práctica. No basta con una evaluación ni con resultados obtenidos a corto plazo.
Todavía hay que aclarar un límite: la personalidad no es una excusa. Una persona introvertida también puede cuidar de otros, aunque lo haga de otra manera. “Así soy yo” no puede convertirse en un permiso para herir.
Quedan dos recordatorios muy prácticos:
El resultado de una evaluación es un punto de partida, no una sentencia. Puede ayudarnos a descubrir por dónde empezar. Después hay que contrastarlo con la Escritura, mirar el carácter de quien sirve, escuchar la observación prolongada de la comunidad y discernir mediante la práctica. No debemos sacar conclusiones solo por un resultado puntual o por frutos a corto plazo. Los dones suelen hacerse visibles mientras servimos. Muchas personas comienzan haciéndose cargo de algo que nadie estaba haciendo; con el tiempo, los demás reconocen lo que Dios les ha dado.
Por eso, el punto de llegada de esta lección es: pensar de nosotros mismos con templanza, mirándonos con claridad y honestidad; y poner en práctica lo que hemos recibido, con dedicación, sencillez, diligencia y alegría. No rechaces todos los intentos basándote solo en una etiqueta, pero tampoco equipares automáticamente cada invitación con el llamado de Dios. Un dispensador fiel discierne cómo usar lo recibido a la luz de la Escritura, el carácter, la confirmación de la comunidad, sus propios límites de capacidad y sus cargas reales.
1. El punto de partida no es una clasificación, sino “pensar de sí con templanza”. El texto dice expresamente que no debemos tener un concepto demasiado alto de nosotros mismos, sino mirarnos con sensatez. Esa honestidad también ayuda a quienes acostumbran menospreciarse.
2. “Miembros los unos de los otros”. Los miembros no son piezas independientes.
3. Cada don va seguido de cómo debe ejercerse. Conforme a la medida, dedicarse, con sencillez, con diligencia y con alegría: son actitudes y acciones.
4. Pablo reconoce que los dones son diferentes y también se interesa por su uso fiel. En ningún momento del pasaje clasifica a las personas en tipos fijos.
5. “Buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios”. Lo recibido no es nuestro; se nos confía para usarlo para el Dueño.
6. “Las diferentes gracias” destaca la diversidad de las manifestaciones de la gracia. Las listas de dones del Nuevo Testamento no son iguales entre sí; ninguna debe tratarse como un sistema completo de clasificación.
7. La Biblia no separa dones, habilidades y personalidad con tres líneas que nunca se cruzan. Una capacidad suele reunir talento, formación y personalidad. Para discernir hay que considerar juntos la Escritura, el carácter, la observación de la comunidad y la experiencia práctica. La personalidad no es una excusa.
Primero, una aclaración (quien dirige la lee en voz alta)
Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Pero hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o si alguien corre peligro inmediato de hacerse daño o de dañar a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, primero procurará hablarlo con la persona afectada y comunicará solo la información necesaria a quienes de verdad puedan ayudar. Si se trata de un menor, de alguien que no puede protegerse o de un peligro inmediato, no será necesario obtener antes su consentimiento; según el caso, se contactará con un pastor, con profesionales cualificados, con la policía o las autoridades locales, o con los servicios de emergencia o de salud. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona.
Rompehielos: ¿qué evaluaciones has hecho, por ejemplo de personalidad, vocación o incluso de signo zodiacal? ¿Acertaron los resultados? (Tómenlo con naturalidad; quienes vienen por primera vez también pueden participar.)
Sugerencia para quien dirige: Conversen de manera distendida; seguramente habrá risas. La mayoría mencionará que algunas cosas parecían acertadas, pero que los resultados también podían encasillarlos. Esta pregunta prepara el terreno para lo que sigue.
Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; cerca de 1 minuto, para incluir a quienes no hicieron la preparación previa)
Esta lección trata de Romanos 12:3-8. Pablo dice, por la gracia que se le ha dado, que nadie debe tener un concepto de sí más alto del que corresponde, sino pensar de sí con templanza, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Así como un cuerpo tiene muchos miembros y no todos cumplen la misma función, nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo y miembros los unos de los otros. Tenemos diferentes dones según la gracia recibida: si es profecía, debe usarse conforme a la medida de la fe; si es ministerio, en servir; quien enseña, en la enseñanza; quien exhorta, en exhortar; quien da, con sencillez; quien preside, con diligencia; quien hace misericordia, con alegría. El pasaje de referencia es 1 Pedro 4: cada uno debe administrar a los demás el don que ha recibido, como buen dispensador de las diferentes gracias de Dios. Hoy hablaremos de cómo discernir tus dones sin quedar encerrado en una etiqueta.
1. Lean el versículo 3. ¿Cuál es la primera frase de Pablo al hablar de los dones? ¿Cuáles son los dos extremos de “pensar de sí con templanza”?
Sugerencia para quien dirige: No debemos tener un concepto de nosotros mismos más alto del que corresponde, sino pensar con templanza. Los dos extremos son tener un concepto demasiado alto y menospreciarnos.
2. Lean los versículos 4-5. En la comparación del cuerpo, ¿qué dos cosas destaca Pablo?
Sugerencia para quien dirige: Los miembros no cumplen todos la misma función; en Cristo formamos un solo cuerpo y somos miembros los unos de los otros.
3. Lean los versículos 6-8 y después 1 Pedro 4:10. ¿Qué acompaña a cada don? ¿Qué palabra usa Pedro para describirnos?
Sugerencia para quien dirige: Conforme a la medida de la fe; servir; enseñar; exhortar; dar con sencillez; presidir con diligencia; hacer misericordia con alegría. Pedro dice que somos “buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios”.
4. Cada vez que Pablo menciona un don, añade cómo debe ejercerse. ¿Qué muestra esto que le preocupa?
Sugerencia para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle más tiempo. Le preocupa cómo se ejerce el don, no a qué tipo pertenece la persona. Puedes preguntar: si leyéramos este pasaje como una tabla de clasificación, ¿qué perderíamos de vista?
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) ¿Cómo podemos considerar juntos los dones, las habilidades y la personalidad?
Sugerencia para quien dirige: La Biblia no ofrece una tabla de equivalencias ni separa por completo las tres cosas. Una capacidad suele incluir talento, formación y personalidad. Para discernir hay que considerar la Escritura, el carácter, la observación de la comunidad y la experiencia práctica. No saquen conclusiones demasiado rígidas. Aclaren también que la personalidad influye en la forma de actuar, pero no elimina la responsabilidad.
6. “Buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios”: ¿qué nos recuerda la palabra “dispensadores”?
Sugerencia para quien dirige: Lo recibido no es nuestro; por eso no debemos pensar: “Esta es mi propia capacidad”. Aclaren también que un dispensador fiel responde a lo que su Dueño le ha confiado de verdad; eso no significa que deba aceptar cada puesto que esté vacante. Pueden hablar de esto: ¿qué sucede si trato mi don como un bien de mi propiedad?
7. ¿Cómo te han ayudado los resultados de una evaluación o las etiquetas que otros te han puesto, y cómo te han limitado? (Si quieres, puedes hablar solo de uno de los dos aspectos; quienes vienen por primera vez también pueden participar.)
Sugerencia para quien dirige: Quienes quieran pueden compartir una o dos frases, sin culparse. Los demás tampoco deben responder: “Entonces ve y hazlo”. Quien dirige puede comenzar con un ejemplo propio.
8. Esta semana, ¿te gustaría probar una pequeña tarea que nunca hayas intentado?
Sugerencia para quien dirige: Cuanto más concreto, mejor: dirigir una vez la apertura, ayudar una vez en la recepción o llamar a alguien para saber cómo está. Los dones suelen hacerse visibles mientras servimos. La lista que sigue se basa en esta pregunta.
Pidan a una persona que lea despacio Romanos 12:3 y 6-8. Guarden dos minutos de silencio. Cada uno puede preguntarse en su interior: ¿estoy teniendo un concepto demasiado alto de mí mismo o me estoy menospreciando? Quienes quieran pueden hacer una oración de una o dos frases. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; quienes vienen por primera vez pueden limitarse a escuchar y no tienen ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Al final, quien dirige cierra este tiempo y pide que cada persona del grupo pueda mirarse con templanza. Las peticiones de oración se quedan dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se publican en el chat del grupo. Para hacer seguimiento, normalmente se pide primero el consentimiento de la persona y solo se anotan en privado una o dos frases imprescindibles. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o existe un peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no es necesario obtener antes su consentimiento: hay que contactar de inmediato con los servicios de emergencia, la policía o las autoridades locales, o el organismo de protección apropiado.
Se puede empezar así (orientación para la oración):
Señor, Tú nos mandas que no tengamos un concepto de nosotros mismos más alto del que corresponde, sino que pensemos con templanza. Reconocemos que a veces nos tenemos en demasiado alta estima y otras veces nos escondemos detrás de “esto no es lo mío”. Tú repartes los dones para que nos sirvamos mutuamente y seamos buenos dispensadores de Tus diferentes gracias. No permitas que rechacemos todos los intentos por una sola etiqueta, ni que tratemos cada invitación como si fuera directamente Tu llamado. Danos discernimiento para que sirvamos con dedicación, sencillez, diligencia y alegría. En el nombre de Jesús, amén.
Después de orar, cada persona escoge una de las siguientes acciones para realizarla esta semana. Basta con escoger una; si ahora mismo no sabes cuál elegir, no pasa nada.
No hace falta registrarlo ni informar a nadie. Quien quiera puede comentarlo en la próxima reunión. Si no logras hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.
Pueden escoger la lección sobre 1 Corintios 12:4-27, “Cada miembro tiene un don”, o la lección sobre Éxodo 31:1-11, “La destreza y el cuidado también son dones”.