Cuando te supera, pide la intervención de otros · Grupos pequeños

Liderar un grupo pequeño: pastorear un rebaño pequeño, Lección 6. Leer Hechos 6:1-7. Ante violencia doméstica, riesgo de autolesión, peligro para un menor o graves problemas de salud mental, intentas cargar con todo solo por entusiasmo

Pasaje principal: Hechos 6:1-7

Ante una queja real, los apóstoles dijeron algo que no suena muy propio de un “líder espiritual”: “No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos á las mesas”. No intentaron controlarlo todo, sino que establecieron a personas idóneas para hacerse cargo, mientras ellos se dedicaban a la oración y al ministerio de la Palabra. **A continuación Lucas registra: “Y crecía la palabra del Señor”.**

Introducción

Quienes dirigen un grupo suelen caer en una idea equivocada: pedir ayuda equivale a incumplir su responsabilidad. Por eso, aunque saben que algo supera sus capacidades, siguen cargándolo solos: “Son los miembros de mi grupo”, “no queda bien contarlo” o “el pastor ya tiene demasiado trabajo”.

La preocupación es sincera y el costo también: la persona que ya no puede sostener la carga se derrumba primero, mientras quien verdaderamente necesitaba ayuda ve retrasada la atención que debía recibir.

Los primeros siete versículos de Hechos 6 contienen un relato importante de la iglesia primitiva al enfrentar una distribución desigual mientras crecía el número de creyentes.

Veamos primero hasta qué punto el problema era real:

EN aquellos días, creciendo el número de los discípulos, hubo murmuración de los Griegos contra los Hebreos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cotidiano. (Hechos 6:1)

Fijémonos en tres cosas. Primero, crecía el número de los discípulos: el crecimiento explica de dónde vino la presión, pero no reduce la gravedad de que las viudas fueran desatendidas. Segundo, realmente habían sido desatendidas; el texto no presenta la queja como un reclamo sin fundamento. Tercero, había una diferencia cultural y lingüística: el grupo de habla griega tenía menos posibilidades de ser oído.

La respuesta de los apóstoles fue muy franca:

No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos á las mesas. (Hechos 6:2)

⚠️ Esto no significa que servir a las mesas careciera de importancia. A continuación, exigieron que las personas elegidas fueran “de buen testimonio, llenos de Espíritu Santo y de sabiduría” (Hechos 6:3); era un criterio muy elevado. La frase significa que los doce apóstoles no debían encargarse personalmente de todo y abandonar por ello la oración y el ministerio de la Palabra. Seguían siendo responsables de aquella necesidad, pero debían establecer a personas idóneas para administrarla directamente.

Después vemos varias acciones de las que vale la pena aprender:

Primero, reconocieron públicamente el problema. Los apóstoles convocaron a toda la multitud de los discípulos y hablaron de ello delante de todos. No intentaron silenciarlo en privado ni explicarlo como un malentendido. Segundo, invitaron a personas idóneas y establecieron criterios. Buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría: invitar a otros no significa buscar a cualquiera para llenar un hueco. Tercero, permitieron que todos participaran en la elección. “Y plugo el parecer á toda la multitud; y eligieron á Esteban...” (Hechos 6:5). Los apóstoles no reservaron la elección para los doce. Fijémonos en que los siete elegidos tenían nombres griegos, y uno de ellos era “Nicolás, prosélito de Antioquía”. ⚠️ Esto puede reflejar la atención de la iglesia hacia el grupo de habla griega, pero los nombres por sí solos no demuestran que todos procedieran de ese grupo. Cuarto, les confiaron formalmente la responsabilidad. “A estos presentaron delante de los apóstoles, los cuales orando les pusieron las manos encima” (Hechos 6:6). El encargo se realizó públicamente, no como un favor pedido en privado. Quinto, los apóstoles protegieron aquello a lo que debían dedicarse. “Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra” (Hechos 6:4).

El resultado se expresa así:

Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalem: también una gran multitud de los sacerdotes obedecía á la fe. (Hechos 6:7)

En este relato, después de reorganizar las responsabilidades, Lucas registra que la Palabra crecía y el número de los discípulos aumentaba. Más tarde, Esteban y Felipe llegaron a ser figuras importantes en la expansión del evangelio. Las personas invitadas asumieron un servicio esencial.

⚠️ Cuando hoy hablamos de algo que “supera nuestras capacidades” dentro de un grupo, las situaciones más importantes no son exactamente iguales a la que enfrentaron los apóstoles. Algunos problemas no se resuelven simplemente buscando a más personas para compartir la carga, y cada uno requiere un camino diferente:

Esto no significa apartar a la persona, sino ponerla en contacto con quienes realmente pueden ayudarla. Quien dirige permanece a su lado: acompañar a alguien y cargar solo con todo son dos cosas distintas.

Por tanto, esta lección nos lleva a lo siguiente: reconocer con sinceridad nuestros límites bajo la supervisión de la iglesia. En el ministerio cotidiano, distribuyamos las responsabilidades de manera pública y clara. Ante problemas de seguridad o asuntos que requieren atención profesional, comuniquemos a tiempo solo la información mínima necesaria a quienes puedan intervenir, y sigamos acompañando a la persona para que no se retrase la ayuda por nuestro empeño en cargar solos con todo.

Notas de estudio

1. Fue un problema producido por el crecimiento. “Creciendo el número de los discípulos”: no era un fracaso, sino una consecuencia de que había más personas.

2. Aquel grupo de viudas realmente había sido desatendido. El texto no presenta la queja como un malentendido.

3. Los apóstoles hablaron del problema delante de todos. Convocaron a la multitud de los discípulos y no intentaron silenciarlo en privado.

4. Invitar a otras personas requería criterios. Debían ser personas de buen testimonio, llenas del Espíritu Santo y de sabiduría.

5. Los apóstoles no reservaron la elección para sí mismos. Toda la multitud participó. Los siete elegidos tenían nombres griegos; esto puede reflejar atención hacia el grupo de habla griega, pero no permite afirmar de qué grupo procedía cada uno.

6. Les confiaron formalmente la responsabilidad. Los apóstoles oraron y les impusieron las manos: el encargo se realizó públicamente.

7. El resultado fue que “crecía la palabra del Señor”. Invitar a otras personas no redujo el ministerio.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Una aclaración antes de comenzar (quien dirige la lee en voz alta)

Lo que compartimos en el grupo no se difunde fuera de él. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño a sí mismo o a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, intentará hablar primero con la persona afectada y comunicará solo la información necesaria a quienes realmente puedan ayudar. Si hay menores o personas que no pueden protegerse, o existe un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará a un pastor, a profesionales cualificados, a los organismos locales de seguridad pública o a la policía, a los servicios de emergencia o a los servicios médicos. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en el acto y no dejar sola a la persona afectada.

Actividad inicial: ¿Recuerdas alguna ocasión en la que pediste ayuda y después pensaste: “Debí haberlo dicho antes”? (Puede tratarse de reparar algo, una mudanza o una tarea del trabajo; quienes vienen por primera vez también pueden compartir algo.)

Sugerencia para quien dirige: Conversen de manera distendida. La mayoría mencionará algo que dejó pasar mucho tiempo antes de decir. Esta pregunta prepara el terreno para lo que sigue.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; dura aproximadamente 1 minuto y ayuda a quienes no hicieron la lectura previa)

Esta lección estudia Hechos 6:1-7: “EN aquellos días, creciendo el número de los discípulos, hubo murmuración de los Griegos contra los Hebreos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cotidiano. Así que, los doce convocaron la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos á las mesas. Buscad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, llenos de Espíritu Santo y de sabiduría, los cuales pongamos en esta obra. Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra. Y plugo el parecer á toda la multitud; y eligieron á Esteban, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, y á Felipe, y á Prócoro, y á Nicanor, y á Timón, y á Parmenas, y á Nicolás, prosélito de Antioquía: A estos presentaron delante de los apóstoles, los cuales orando les pusieron las manos encima. Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalem: también una gran multitud de los sacerdotes obedecía á la fe”. Hoy hablaremos de invitar a otros cuando algo supere nuestras capacidades.

Observación

1. Lean el versículo 1. ¿En qué contexto apareció el problema? ¿Quiénes murmuraron y por qué?

Sugerencia para quien dirige: El número de los discípulos crecía; fue un problema producido por el crecimiento. Los judíos de habla griega murmuraron porque sus viudas eran desatendidas en el ministerio cotidiano. El texto no presenta su queja como un reclamo sin fundamento.

2. Lean los versículos 2-4. ¿Cómo actuaron los apóstoles? ¿Cuáles fueron los tres criterios que establecieron? ¿A qué dijeron que se dedicarían ellos?

Sugerencia para quien dirige: Convocaron a toda la multitud de los discípulos y hablaron públicamente. Los criterios fueron: buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría. Ellos persistirían en la oración y en el ministerio de la Palabra.

3. Lean los versículos 5-7. ¿Quiénes participaron en la elección? ¿Qué dos acciones expresaron el encargo formal? ¿Cuál fue el resultado?

Sugerencia para quien dirige: Toda la multitud participó en la elección. Los presentaron delante de los apóstoles, y estos oraron y les impusieron las manos. El resultado fue que la palabra del Señor crecía, el número de los discípulos se multiplicaba mucho y una gran multitud de sacerdotes obedecía a la fe.

Interpretación

4. Los apóstoles dijeron: “No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos á las mesas”; pero establecieron criterios muy elevados para quienes servirían a las mesas. ¿Qué comunican juntas estas dos afirmaciones?

Sugerencia para quien dirige: Es la pregunta central de la lección; dedíquenle bastante tiempo. Los apóstoles siguieron siendo responsables de la necesidad, pero no podían encargarse personalmente de todo. Pueden preguntar si, cuando delegamos una tarea, también la menospreciamos sin darnos cuenta.

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) ¿Cómo participó la multitud de los discípulos en la elección? ¿Qué responsabilidad conservaron los apóstoles? Los siete tenían nombres griegos; ¿qué podría sugerir esto y qué no afirma expresamente el texto?

Sugerencia para quien dirige: Toda la multitud participó en la elección; los apóstoles oraron, impusieron las manos y siguieron siendo responsables de la necesidad. Los nombres griegos podrían reflejar atención hacia aquel grupo; el texto no dice que los siete procedieran del grupo de habla griega. También pueden hablar de si, cuando surge descontento en el grupo, dejamos que solo unas pocas personas tomen todas las decisiones.

6. ¿Qué diferencia hay entre “invitar a otros a ayudar” y “deshacerse del asunto”?

Sugerencia para quien dirige: Invitar a otros es hacerlo de forma pública, con criterios y un encargo claro, mientras uno protege la parte que todavía le corresponde. Deshacerse del asunto es abandonar la responsabilidad. Quien dirige puede decir aquí con claridad que pedir ayuda no equivale a incumplir la responsabilidad.

Aplicación

7. Entre las personas que acompañas o las tareas en las que sirves, ¿hay algo que ya haya superado tus capacidades? (Sean concretos; si afecta a la privacidad de otra persona, hablen solo en términos generales. Quienes vienen por primera vez pueden contar una experiencia del trabajo o la familia.)

Sugerencia para quien dirige: Quien dirige comparte primero. No pidan detalles sobre las dificultades de otros delante del grupo ni propongan soluciones en el momento; den seguimiento en privado al terminar. Si se menciona algo relacionado con la seguridad, sigan el acuerdo expresado al comienzo.

8. ¿A quién te gustaría invitar a ayudar esta semana? ¿Cómo se lo pedirás?

Sugerencia para quien dirige: Cuanto más concreto, mejor: hablar con un pastor, pedir a un hermano o hermana que ayude a cuidar de alguien, o averiguar qué recursos de ayuda existen en la localidad. La lista de acciones que sigue parte de estas propuestas.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pidan a una persona que lea despacio Hechos 6:2-4 y después 6:7, y guarden dos minutos de silencio. Cada cual piensa en algo que le cueste mucho sostener. Quienes lo deseen pueden orar con una o dos frases. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Las personas que vienen por primera vez pueden escuchar sin tener que orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige cierra este tiempo e intercede para que todos tengan valor para pedir ayuda. Las peticiones se quedan en el grupo; los asuntos delicados no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Para dar seguimiento, por lo general se pide primero permiso a la persona y después se anotan en privado solo una o dos frases necesarias. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o si existe peligro inmediato de autolesión o de hacer daño a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato con los servicios de emergencia, los organismos locales de seguridad pública o la policía, o una institución de protección apropiada.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, cuando los apóstoles se enfrentaron a aquella queja, no fingieron que no la veían ni intentaron cargar solos con todo. Hablaron públicamente, invitaron a personas idóneas, les confiaron autoridad y se dedicaron a la oración y al ministerio de la Palabra. Después, Tu Palabra siguió creciendo. Reconocemos que muchas veces tememos pedir ayuda porque no queremos parecer incapaces. Ayúdanos a reconocer nuestros límites y danos valor para hablar. Prepara también a las personas a quienes podamos invitar. Aquellos por quienes nos preocupamos ya te pertenecen; ponlos en manos de quienes realmente puedan ayudarlos. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona escoge una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con elegir una; no pasa nada si alguien todavía no sabe cuál escoger.

No hace falta anotarlo ni rendir cuentas. Quien lo desee puede contar la próxima vez cómo le fue. Si no lograste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Para seguir conversando

Pueden escoger la lección “Cuidarte y preparar a quien seguirá” (Éxodo 18:13-27) o “Ver a las personas silenciosas y marginadas” (Ezequiel 34:1-16).

Guía para quien dirige