Proteger las historias de los hermanos · Grupos pequeños

Ámense unos a otros: vivir juntos en el cuerpo de Cristo, Lección 5. Leer Proverbios 11:9-13. “Es solo una petición de oración”, “todo el mundo ya lo sabe”; así, un asunto privado recorre todo el chat del grupo

Pasaje principal: Proverbios 11:9-13

Proverbios distingue este asunto con mucha claridad: “El que anda en chismes, descubre el secreto: mas el de espíritu fiel encubre la cosa”. “Encubrir” significa no contar fuera lo que pertenece a otra persona; no tiene nada que ver con ocultar el pecado. También expone un costo muy concreto: “El que reitera la palabra, aparta al amigo”.

Introducción

Cuando en la iglesia pasamos información sobre alguien, casi nunca lo hacemos con mala intención. Suele aparecer bajo una apariencia muy legítima: “Oremos por él; últimamente ha tenido un problema en casa”. “No se lo cuentes a nadie, solo te lo digo a ti”. “Todo el mundo ya lo sabe”. “Lo conozco bien; no pasa nada si digo un par de cosas sobre él”. Quien dice estas frases no siente que esté difundiendo rumores. Proverbios habla de esto de manera muy directa:

El hipócrita con la boca daña á su prójimo: mas los justos son librados con la sabiduría. (Proverbios 11:9)

Una persona puede destruir a otra solamente con la boca, sin necesidad de levantar la mano.

El que carece de entendimiento, menosprecia á su prójimo: mas el hombre prudente calla. (Proverbios 11:12) El que anda en chismes, descubre el secreto: mas el de espíritu fiel encubre la cosa. (Proverbios 11:13)

El versículo 12 considera que guardar silencio es una muestra de sabiduría. Solemos pensar que la habilidad consiste en saber hablar, pero Proverbios dice que consiste también en saber cuándo no abrir la boca. En el texto original, el versículo 13 describe a una persona que lleva rumores de un lado a otro y revela secretos; la expresión china “andar propagando con la lengua” retrata muy bien ese movimiento. Quien difunde información suele ser una persona entusiasta, bien informada y conocida por todos. También hay que entender correctamente “encubre la cosa”: significa no contar fuera lo que otra persona nos ha confiado, no encubrir el mal. En otros pasajes, la Biblia manda claramente confrontar el pecado y sacar a la luz el daño; las dos cosas no se contradicen. En cuanto a por qué cuesta tanto dejar este hábito, otro proverbio lo describe con precisión:

Las palabras del chismoso parecen blandas, y descienden hasta lo íntimo del vientre. (Proverbios 18:8)

La traducción china compara esas palabras con un “manjar”; quien escucha también las saborea. La información que se comparte sin el consentimiento de la persona afectada suele tener un atractivo que nos hace querer seguir escuchándola y contándola. Proverbios 17 también deja claro el costo:

El que cubre la prevaricación, busca amistad: mas el que reitera la palabra, aparta al amigo. (Proverbios 17:9)

Lo que resulta dañado es la relación. Una sola repetición puede abrir una grieta en una confianza construida durante años. Santiago describe la gravedad de este asunto con palabras aún más fuertes:

Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano, y juzga á su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga á la ley; pero si tú juzgas á la ley, no eres guardador de la ley, sino juez. (Santiago 4:11) Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: ¿quién eres tú que juzgas á otro? (Santiago 4:12)

La ley nos manda amar al prójimo. Cuando hablo contra un hermano a sus espaldas, me coloco por encima de la ley y ocupo el asiento que pertenece al único Juez.

Por eso, esta lección ofrece algunas reglas muy concretas. Empecemos por quien transmite la información. Cuando alguien te cuenta algo personal, la regla por defecto es no contarlo fuera; no hace falta esperar a que diga expresamente que es confidencial. “Orar por él” tampoco es un pase libre. Para interceder necesitamos mucha menos información de la que creemos: basta con decir “Oremos por un hermano y por una situación en su familia”; no hacen falta los detalles. “Todo el mundo ya lo sabe” tampoco es una razón válida. Que otros lo hayan contado no significa que yo también pueda hacerlo. Hay que tener especial cuidado en los chats: un mensaje puede capturarse y reenviarse, y ni siquiera borrarlo lo hace desaparecer por completo.

El papel de quien escucha suele pasarse por alto, pero es igual de importante. Si, después de oír algo, no lo transmito, la cadena termina conmigo. Si solo se trata de información no confirmada, puedo preguntar con amabilidad: “¿La persona está de acuerdo con que otros sepan esto? ¿No deberíamos dejar de contarlo?”. Si sospechamos que alguien está sufriendo daño, no hay que apresurarlo a enfrentarse con quien lo está dañando ni investigar por cuenta propia; hay que buscar ayuda siguiendo un proceso seguro. También conviene notar que, cuando algo nos hace desear especialmente seguir escuchando, muchas veces ese es precisamente el momento de detenernos.

Por último, hay que aclarar tres cosas. La regla de “no contarlo fuera” nunca se aplica al daño o al delito: la violencia doméstica, el abuso de menores, la violencia sexual o el riesgo de que alguien se haga daño o dañe a otra persona deben comunicarse a quienes puedan intervenir; cuando sea necesario, hay que contactar con la policía local. Encubrir un asunto nunca significa ocultar el mal. Tampoco se aplica a los abusos de poder dentro de la iglesia. Si un pastor o responsable está implicado, no devuelvan el caso a la misma cadena de autoridad; busquen una persona o institución externa que pueda intervenir. Si tú eres la persona sobre la que se ha hablado, el dolor puede ser muy grande. Si es seguro y apropiado, y tú quieres hacerlo, puedes aclararlo en privado o pedir que te acompañe una persona de confianza para ambas partes y que no tenga conflictos de interés en el asunto. Si existe una desigualdad de poder, amenazas, riesgo de represalias o indicios de delito, no tienes que enfrentarte primero a la otra persona a solas; busca antes ayuda independiente. Eso sí, no respondas a los rumores difundiendo otros rumores.

Notas de estudio

1. “Con la boca daña á su prójimo”: una persona puede destruir a otra solamente con la boca.

2. “El hombre prudente calla”: aquí, no hablar se considera sabiduría.

3. “El que anda en chismes”: el texto original describe a quien lleva información de un lado a otro y revela secretos. Quien difunde rumores suele ser una persona entusiasta y bien informada.

4. “Encubre la cosa” significa no contar fuera lo que otra persona nos ha confiado, no ocultar el mal. En otros pasajes, la Biblia manda claramente confrontar el pecado y denunciar el daño.

5. “Aparta al amigo”: lo que resulta dañado es la relación. Una sola repetición puede abrir una grieta en una confianza construida durante años.

6. La lógica de Santiago 4:11: juzgar a un hermano equivale a colocarse por encima de la ley.

7. “Orar por él” no es un pase libre. Para interceder necesitamos mucha menos información de la que creemos.

8. “Todo el mundo ya lo sabe” no es una razón válida.

9. El papel de quien escucha es igual de importante: la cadena termina conmigo.

10. Ante una información no confirmada, podemos preguntar con amabilidad: “¿La persona quiere que otros lo sepan?”. Si sospechamos que alguien está sufriendo daño, no lo apresuramos a enfrentarse con nadie ni investigamos por cuenta propia; buscamos ayuda siguiendo un proceso seguro.

11. La regla de “no contarlo fuera” nunca se aplica al daño o al delito. La violencia doméstica, el abuso de menores, la violencia sexual o el riesgo de autolesión o de hacer daño a otra persona deben comunicarse.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Una aclaración (quien dirige la lee en voz alta)

Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Pero hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un riesgo inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, primero intentará hablar con la persona afectada y solo compartirá la información imprescindible con quienes realmente puedan ayudar. Si hay un menor o una persona que no puede protegerse, o si existe un peligro inmediato, no será necesario obtener antes su consentimiento; según el caso, se contactará con el pastor, con profesionales cualificados, con la policía local o con los servicios médicos o de emergencia. Ante un peligro inmediato, hay que pedir ayuda en el momento y no dejar sola a la persona.

Dinámica inicial: ¿Alguna vez algo que dijiste pasó de una persona a otra y terminó volviendo a tus oídos? (No hace falta contar qué fue; quien viene por primera vez también puede participar).

Sugerencia para quien dirige: mantengan un tono distendido; muchas personas lo habrán vivido. No permitan que se mencionen personas o situaciones concretas. Después de una breve respuesta, entren en el tema.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; alrededor de 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación previa)

Esta lección abarca Proverbios 11:9-13. El pasaje dice: “El hipócrita con la boca daña á su prójimo: mas los justos son librados con la sabiduría”. “Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida: mas por la boca de los impíos ella será trastornada”. “El que carece de entendimiento, menosprecia á su prójimo: mas el hombre prudente calla”. “El que anda en chismes, descubre el secreto: mas el de espíritu fiel encubre la cosa”. El pasaje de referencia es Proverbios 17:9: “El que cubre la prevaricación, busca amistad: mas el que reitera la palabra, aparta al amigo”. También leemos Santiago 4:11: “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano, y juzga á su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga á la ley”. Hoy conversaremos sobre no llevar fuera las historias de nuestros hermanos y hermanas.

Observación

1. Lean Proverbios 11:12-13. ¿Qué dos clases de personas contrasta el pasaje y qué hace cada una?

Sugerencia para quien dirige: quien anda en chismes y quien tiene espíritu fiel; uno descubre el secreto y el otro encubre la cosa. Además, quien menosprecia a su prójimo carece de entendimiento y el hombre prudente calla. Aquí, no hablar se considera sabiduría.

2. Lean Proverbios 11:9 y 17:9. ¿Qué significa “con la boca daña á su prójimo”? ¿Cuál es el resultado de “reiterar la palabra”?

Sugerencia para quien dirige: podemos destruir a alguien solamente con la boca. Quien reitera la palabra aparta al amigo: lo que resulta dañado es la relación.

3. Lean Santiago 4:11. Según Santiago, ¿qué hace quien murmura y juzga a su hermano?

Sugerencia para quien dirige: murmura de la ley y juzga a la ley. Así deja de ser guardador de la ley y se convierte en juez.

Interpretación

4. Dentro de la iglesia, ¿bajo qué apariencias suele presentarse el chisme?

Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle más tiempo. Pongan sobre la mesa algunas frases frecuentes: “Oremos por él; últimamente...”, “No se lo cuentes a nadie”, “Todo el mundo ya lo sabe”, “Lo conozco bien”. Señalen que quien lo dice suele creer sinceramente que no está transmitiendo rumores. Pueden preguntar: ¿cuál de estas frases escuchan más a menudo?

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo) “El de espíritu fiel encubre la cosa”: ¿qué diferencia hay entre esto y encubrir el mal?

Sugerencia para quien dirige: esta cuestión debe quedar muy clara. “Encubrir” aquí significa no contar fuera lo que otra persona nos ha confiado. Encubrir el mal significa ocultar el pecado y el daño. En otros pasajes, la Biblia manda claramente confrontar el pecado y denunciar el daño. Quien dirige debe marcar un límite firme: la violencia doméstica, el abuso de menores, la violencia sexual o el riesgo de autolesión o de hacer daño a otra persona deben comunicarse.

6. En la traducción china, Proverbios 18:8 compara las palabras del chismoso con un manjar. ¿Por qué la información compartida sin el consentimiento de la persona afectada nos atrae y nos hace querer seguir escuchando? ¿Cómo podemos hacer que se detenga con nosotros?

Sugerencia para quien dirige: no pidan que nadie confiese sus pensamientos; basta con hablar del fenómeno. Pueden preguntar: si nadie quisiera recibir el rumor, ¿podría seguir circulando?

Aplicación

7. Si esta semana alguien te habla de una tercera persona, ¿cómo piensas responder?

Sugerencia para quien dirige: esta pregunta lleva a la práctica. Ayuden a cada persona a pensar una frase concreta. Pueden ofrecer algunos ejemplos: “¿La persona quiere que otros sepan esto?”, “Quizá no debería escuchar esto” o “Oremos por él; no hace falta contar los detalles”. Inviten a quienes quieran a decir su frase en voz alta para practicar.

8. Piensa en algo que ya has oído y que no debes seguir contando, sin mencionar el nombre ni el contenido. ¿Qué harás esta semana para que termine contigo?

Sugerencia para quien dirige: hablen solo de lo que harán, no de la situación, para no volver a contarla dentro del grupo. Ayuden a concretar: no repetir algo que ya oyeron, no reenviar un mensaje en el chat. Recuérdenles también que, si lo que saben implica daño o delito, la respuesta no es “cortar la cadena”, sino contárselo a alguien que pueda intervenir. La lista de acciones que sigue va en esta dirección.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pidan a una persona que lea lentamente Proverbios 11:13 y después Proverbios 17:9. Guarden dos minutos de silencio. Cada persona piensa en alguna ocasión en que transmitió información. Quienes quieran pueden orar con una o dos frases. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quien viene por primera vez puede escuchar en silencio y no tiene que orar ni manifestar ninguna postura. Al final, quien dirige cierra este momento orando por la manera de hablar dentro del grupo e invita a todos a reafirmar juntos la aclaración de la apertura. Las peticiones se quedan dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Para dar seguimiento, por lo general se pide primero el consentimiento de la persona y después se anota en privado solo lo imprescindible. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o si existe un peligro inmediato de autolesión o de hacer daño a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato con los servicios locales de emergencia, la policía o una entidad de protección adecuada.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, Tu Palabra dice: “El que anda en chismes, descubre el secreto: mas el de espíritu fiel encubre la cosa”. Reconocemos que hemos transmitido información y que muchas veces lo hemos hecho bajo apariencias muy legítimas: “Oremos por él”, “Solo te lo digo a ti”, “Todo el mundo ya lo sabe”. Perdónanos. Haz que seamos quienes rompen la cadena y danos valor para ponerle un límite amable cuando la escuchamos. Ayúdanos también a distinguir entre los asuntos privados de otra persona que no debemos contar y el daño o el pecado que sí debe salir a la luz. Si alguien entre nosotros está sufriendo daño, no permitas que esta lección le impida hablar; dale, más bien, valor para buscar a alguien que realmente pueda ayudar. En el nombre de Jesús, amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con escoger una; si por ahora no sabes cuál elegir, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni informar a nadie. Quien quiera puede contar la próxima vez cómo le fue. Si no lograste hacerlo, lleva a la oración aquello que te detuvo.

Para seguir conversando

Pueden elegir la lección “Dejar de fingir que ‘estoy bien’” (Santiago 5:13-16) o “Cómo decir algo difícil” (Mateo 18:15-20).

Guía para quien dirige