Comprometerse con una comunidad imperfecta · Grupos pequeños

Ámense unos a otros: vivir juntos en el cuerpo de Cristo, Lección 2. Leer Hebreos 10:19-25. La iglesia te hizo daño o viste sus problemas, y ahora quieres mantener una distancia segura de todos

Pasaje principal: Hebreos 10:19-25

“No dejando nuestra congregación” suele citarse de manera aislada, pero justo antes se lee: “considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras”, y justo después: “mas exhortándonos”. El fundamento de todo el pasaje está en los versículos anteriores: por la sangre de Jesús ya tenemos libertad para entrar en el santuario.

Introducción

Quienes han sido heridos por una iglesia muchas veces no se alejan por una doctrina, sino por una frase, por una ocasión en la que nadie reparó en ellos o por un problema que nunca se trató. Entonces empiezan a guardar distancia: siguen asistiendo el domingo, pero se sientan atrás, se marchan en cuanto termina la reunión y dejan de participar en grupos. Esa distancia tiene una razón: los protege. Sin embargo, con el paso del tiempo descubren que ni se han ido ni han vuelto. Hebreos se dirigía originalmente a creyentes que corrían el peligro de retroceder; el texto no dice que mantuvieran distancia porque una iglesia los hubiera herido. Aun así, Hebreos 10:19-25 puede ayudar hoy a quienes fueron heridos y se han ido aislando a pensar de nuevo por qué es importante congregarse en un entorno seguro.

Para leer bien el pasaje, hay que comenzar con los versículos anteriores. Muchas personas citan directamente el versículo 25, que entonces se convierte en una regla de asistencia. Veamos primero el fundamento:

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo, Por el camino que él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por su carne; (Hebreos 10:19-20) Y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, (Hebreos 10:21)

En el Antiguo Testamento, solo el sumo sacerdote podía entrar en el lugar santísimo una vez al año. Ahora el texto habla de “nosotros” y dice que tenemos “libertad” para entrar. “La casa de Dios” es la manera en que este pasaje llama a la iglesia. Después vienen tres exhortaciones:

Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia. (Hebreos 10:22) Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió: (Hebreos 10:23) Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras; (Hebreos 10:24)

“Considerémonos los unos á los otros” encierra la idea de prestar atención y mirar con detenimiento: fijarse de verdad en esa persona. “Provocarnos” implica cierto impulso activo: encender algo en los demás, en lugar de esperar sentados a que sean ellos quienes se entusiasmen. Solo entonces aparece la frase conocida:

No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. (Hebreos 10:25)

Leído en su lugar, congregarnos ofrece un contexto importante para considerarnos unos a otros, estimular el amor, animar a las buenas obras y exhortarnos mutuamente. Por eso este versículo no puede reducirse a una norma de asistencia. La expresión “como algunos tienen por costumbre” indica que algunas personas habían desarrollado la práctica habitual de no congregarse; el texto no explica cómo surgió ese hábito. El versículo termina con “mas exhortándonos”: ahí se expresa el propósito de la reunión, animarnos mutuamente, no pasar lista.

Por eso, la razón para comprometernos no es solamente “debes hacerlo”, sino “ya tienes libertad para entrar en el santuario”. Quien sabe que tiene un lugar ante Dios también va recibiendo, poco a poco, fuerzas para acercarse a otras personas, aunque cada una avanza a un ritmo distinto. Considerarnos unos a otros exige mirar: este mes, fíjate en una persona y pregúntale cómo está. Nos reunimos por todo aquello que sucede mejor cara a cara: orar unos por otros, sostenernos, atrevernos a decir una verdad, recibir una mano en el hombro. Si ya te estás alejando y cerca de ti existe una comunidad de fe segura y sana, puedes comenzar por un contacto en el que nadie te presione.

Al mismo tiempo, este versículo jamás debe usarse para culpar a quien falta. Cuando una persona no viene, normalmente existe una razón: turnos de trabajo, enfermedad, cuidado de niños o ancianos, depresión o heridas sufridas precisamente allí. Lo que corresponde es ir a ver cómo está, no reprenderla. Comprometerse tampoco significa permanecer en un lugar que hace daño. Si una iglesia tolera la manipulación espiritual, encubre abusos sexuales o silencia continuamente a quienes hacen preguntas, marcharse es correcto. Si un pastor o responsable está implicado, no devuelvan el asunto a la misma cadena de autoridad ni permitan que el grupo lo investigue por su cuenta. Primero protejan a la persona afectada y contacten a alguien u organismo externo capaz de intervenir. Si hay un posible delito o un peligro inmediato, avisen oportunamente a la policía y pidan ayuda. “No dejando nuestra congregación” no se aplica a una situación así. Quien fue herido necesita tiempo; no lo apresuren ni le impongan un plazo. A veces la mejor ayuda es acompañarlo a otra comunidad sana. Quienes están enfermos, trabajan por turnos o cuidan a niños pequeños necesitan ser recordados, no recibir exigencias.

Notas de estudio

1. El versículo 25 no puede citarse de forma aislada. Antes dice “considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras”, y después “mas exhortándonos”.

2. El fundamento está en los versículos 19-21: ya tenemos libertad para entrar en el santuario. En el Antiguo Testamento, solo el sumo sacerdote podía entrar allí una vez al año.

3. “La casa de Dios” es la manera en que este pasaje llama a la iglesia. La iglesia es, ante todo, una casa.

4. “Considerémonos los unos á los otros” encierra la idea de prestar atención y mirar con detenimiento. Se trata de fijarse de verdad en esa persona.

5. “Provocarnos” implica un impulso activo. Debemos encender algo, no esperar a que otros se entusiasmen.

6. Congregarnos ofrece un contexto importante para considerarnos unos a otros, estimular el amor y exhortarnos mutuamente. Por eso el versículo 25 no puede reducirse a una norma de asistencia.

7. “Como algunos tienen por costumbre”: algunas personas habían desarrollado la práctica habitual de no congregarse. El texto no explica cómo surgió ese hábito.

8. “Mas exhortándonos”: el propósito de la reunión es animarnos mutuamente, no pasar lista.

9. Este versículo jamás debe usarse para culpar a quien falta. Cuando alguien no viene, normalmente existe una razón.

10. Comprometerse no significa permanecer en un lugar que hace daño.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Primero, una aclaración (quien dirige la lee en voz alta)

Lo que compartimos en el grupo no se cuenta fuera de él. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un riesgo inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. En circunstancias normales, procurará hablar primero con la persona y comunicará solo la información necesaria a quienes puedan ayudar de manera efectiva. Si se trata de un menor, de alguien que no puede protegerse o de un peligro inmediato, no es necesario obtener primero el consentimiento: según el caso, hay que contactar a un pastor, a profesionales acreditados, a la policía local, a los servicios de emergencia o a los servicios médicos. Ante un peligro inmediato, hay que pedir ayuda en el acto y no dejar sola a la persona.

Rompehielos: ¿hay algún grupo en el que al principio participabas mucho, pero del que poco a poco te alejaste? (No hace falta decir cuál. Quienes vienen por primera vez también pueden responder).

Sugerencia para quien dirige: formulen la pregunta en un tono distendido y no pidan detalles. Eviten que se convierta en una ocasión para criticar a una iglesia. Pueden aclarar primero que vale cualquier grupo: un equipo deportivo, un grupo de compañeros de clase o un grupo de aficiones.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aproximadamente 1 minuto, para incluir a quienes no hicieron la preparación previa)

Esta lección se basa en Hebreos 10:19-25. El autor dice que tenemos libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él consagró a través del velo, es decir, su carne; y que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios. Con el corazón purificado de mala conciencia y el cuerpo lavado con agua limpia, debemos acercarnos con corazón verdadero y plena certidumbre de fe. También debemos mantener firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió; y considerarnos unos a otros para provocarnos al amor y a las buenas obras. No debemos dejar nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, sino exhortarnos; y tanto más cuanto vemos que aquel día se acerca. Hoy conversaremos sobre comprometernos con un grupo de personas imperfectas.

Observación

1. Lean los versículos 19-21. ¿Por qué medio tenemos libertad para entrar en el santuario? ¿Cómo se llama aquí a la iglesia?

Sugerencia para quien dirige: por la sangre de Jesús, mediante el camino nuevo y vivo que él abrió. Se la llama “la casa de Dios”. Pueden añadir que, en el Antiguo Testamento, solo el sumo sacerdote podía entrar en el lugar santísimo una vez al año.

2. Lean los versículos 22-24. ¿Cuántas exhortaciones aparecen? ¿Cuál es la tercera?

Sugerencia para quien dirige: lleguémonos con corazón verdadero y plena certidumbre de fe; mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza; considerémonos unos a otros para provocarnos al amor y a las buenas obras. La tercera es “considerémonos los unos á los otros”.

3. Lean el versículo 25. ¿Qué dice la primera mitad del versículo? ¿Qué dice la segunda? ¿A qué clase de personas se refiere con “como algunos”?

Sugerencia para quien dirige: no dejar nuestra congregación; exhortarnos unos a otros. Habla de quienes “tienen por costumbre” no congregarse. Vale la pena detenerse en la palabra “costumbre”.

Interpretación

4. ¿Cómo cambia el sentido del versículo 25 cuando se lee después del versículo 24?

Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central; dedíquenle tiempo. Leído solo, parece una norma de asistencia. En su contexto, congregarnos ofrece un lugar importante para considerarnos unos a otros, estimular el amor y animar a las buenas obras. Pueden preguntar: ¿qué cosas suceden con mayor facilidad cara a cara?

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo). ¿Por qué explica primero el autor que ya tenemos libertad para entrar en el santuario y solo después dice que no dejemos de congregarnos?

Sugerencia para quien dirige: porque un fundamento distinto produce una motivación distinta. Partir de “debes hacerlo” genera presión; partir de “ya tienes un lugar” da seguridad. Cuando una persona está segura de que puede acercarse a Dios por medio de Cristo, esa seguridad también puede ayudarla poco a poco a acercarse a otras personas. Cada cual avanza a un ritmo distinto.

6. “Como algunos tienen por costumbre”: ¿cómo se va alejando una persona poco a poco?

Sugerencia para quien dirige: primero falta una vez, después muchas veces y al final deja de pensarlo. Quien dirige debe aclarar que la pregunta no pretende reprender a nadie. Cuando alguien no viene, normalmente existe una razón; lo que corresponde es ir a ver cómo está. También pueden preguntar: si alguien entre nosotros se está alejando, ¿qué podemos hacer?

Aplicación

7. Este pasaje dice que nos consideremos unos a otros: ¿hay alguien en el grupo de quien en realidad no sabes cómo ha estado últimamente? (No hace falta decir quién es. Quienes vienen por primera vez también pueden responder).

Sugerencia para quien dirige: no permitan que se nombren personas en público. Pidan que cada cual piense en alguien interiormente. Esta pregunta conduce a la pregunta 8.

8. ¿En quién estás dispuesto a fijarte esta semana para saber cómo está?

Sugerencia para quien dirige: ayuden a concretar: enviar un mensaje, compartir una comida o hacer una llamada. Hagan una advertencia especial: no se acerquen diciendo “¿por qué ya no vienes?”. Basta con preguntar “¿cómo estás últimamente?”. La lista de acciones sigue esta misma dirección.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pidan a una persona del grupo que lea despacio Hebreos 10:19 y después Hebreos 10:24-25. Guarden dos minutos de silencio. Cada persona piensa interiormente en alguien. Quienes quieran pueden orar con una o dos frases. Quienes no deseen hablar pueden orar en silencio; eso también es oración. Quienes vienen por primera vez pueden escuchar en silencio, sin tener que orar ni expresar una postura. Para terminar, quien dirige ora, sin reproches, por quienes llevan mucho tiempo sin asistir. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos delicados no se escriben en la aplicación ni se publican en el chat. Por lo general, antes de hacer seguimiento se pide el consentimiento de la persona y solo se anotan en privado una o dos frases indispensables. Cuando está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o existe un riesgo inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no es necesario obtener primero el consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios de emergencia, a la policía local o a los organismos de protección correspondientes.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, gracias porque, por la sangre de Jesús, nos abriste un camino nuevo y vivo y nos diste libertad para entrar en el santuario. Reconocemos que muchas veces tememos acercarnos a otras personas porque en nuestro corazón tampoco nos atrevemos a acercarnos a Ti. Afirma primero este fundamento. Tú dices que debemos considerarnos unos a otros, estimular el amor y animarnos a hacer buenas obras. Haz que veamos de verdad a quienes nos rodean y no nos limitemos a saludarlos. Algunas personas entre nosotros llevan mucho tiempo sin venir; no permitas que las culpemos, sino que vayamos a ver cómo están. Sana también a quienes fueron heridos en una iglesia; dales tiempo y un lugar seguro donde comenzar de nuevo. En el nombre de Jesús, amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para realizar esta semana. Basta con una; si ahora no puedes elegir, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni informar al grupo. Si quieres, en la próxima reunión puedes contar cómo te fue. Si no lo hiciste, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Si quieren seguir conversando

Pueden escoger la lección “Dejar de fingir que ‘estoy bien’” (Santiago 5:13-16), o la lección “Ámense unos a otros: la señal del discípulo” (Juan 13:31-35).

Guía para quien dirige