Cuando falta el trabajo o la carrera se estanca · Grupos pequeños

Trabajo y llamamiento, Lección 6. Leer Éxodo 16:13-30. No encuentras trabajo, tu carrera se ha estancado o estás tan ocupado que ya no queda espacio para descansar

Pasaje principal: Éxodo 16:13-30

La manera en que Dios daba el maná era muy particular: cada día se recogía la porción de ese día, y lo que se guardaba hasta la mañana criaba gusanos y se pudría; pero el sexto día se recogía el doble para que el pueblo descansara el séptimo. Este pasaje tiene algo que decir tanto al pánico de «no tengo nada» como a la agitación de «no puedo parar». El salmo también dice: “pues que á su amado dará Dios el sueño”. Nuestra seguridad no depende solamente de madrugar y acostarnos tarde para ganárnosla.

Introducción

Dos clases de personas, aparentemente opuestas, pueden leer juntas esta lección. Una es la persona estancada: ha perdido el trabajo, ha enviado cientos de solicitudes o lleva mucho tiempo en un puesto sin futuro visible, y cada mañana despierta ante la misma pregunta: ¿qué haré mañana? La otra no puede detenerse: el trabajo nunca termina, los mensajes de los grupos no paran, sigue contestando asuntos laborales a medianoche y, aunque está agotada, se angustia en cuanto se detiene. En el fondo, ambas suelen cargar la misma frase: si no me apresuro y me aferro a lo que puedo, mañana no tendré nada. Éxodo 16 muestra cómo trata Dios este temor.

Israel acababa de salir de Egipto y había entrado en el desierto. En este relato, allí no había una fuente de alimento disponible, y el pueblo no veía qué comería al día siguiente.

Y venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y á la mañana descendió rocío en derredor del real. (Éxodo 16:13) Y como el rocío cesó de descender, he aquí sobre la haz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una helada sobre la tierra. (Éxodo 16:14)

Cuando los israelitas lo vieron, se preguntaron: “¿Qué es esto?”, porque no sabían qué era (Éxodo 16:15). La provisión de Dios no siempre adopta la forma que esperamos. Después vinieron las instrucciones para recogerla: cada uno según lo que pudiera comer, un gomer por persona y conforme al número de quienes estaban en su tienda (Éxodo 16:16).

Y medíanlo por gomer, y no sobraba al que había recogido mucho, ni faltaba al que había recogido poco: cada uno recogió conforme á lo que había de comer. (Éxodo 16:18)

Quien recogía deprisa no obtenía ventaja, y quien iba despacio tampoco pasaba hambre. Dios explicó desde el principio su propósito: el pueblo saldría cada día a recoger la porción de ese día, “para que yo le pruebe si anda en mi ley, ó no” (Éxodo 16:4). Luego vino la instrucción más difícil: “Ninguno deje nada de ello para mañana” (Éxodo 16:19). Algunos no obedecieron y lo guardaron para el día siguiente; entonces “crió gusanos, y pudrióse” (Éxodo 16:20). El texto registra esto como desobediencia a Moisés, pero no explica si actuaron por avaricia, miedo u otra razón. Al leerlo hoy, podemos examinar si nuestro afán de acumular esconde temor al mañana. Lo guardado criaba gusanos y se pudría: este arreglo no les permitía hallar tranquilidad acumulando. Además, “luego que el sol calentaba, derretíase” (Éxodo 16:21); ni siquiera quedaba lo que estaba en el suelo. Cada mañana tenían que salir de nuevo.

La otra mitad del pasaje es igual de importante:

En el sexto día recogieron doblada comida, dos gomeres para cada uno: y todos los príncipes de la congregación vinieron á Moisés, y se lo hicieron saber. (Éxodo 16:22)

Moisés dijo: “Mañana es el santo sábado, el reposo de Jehová” (Éxodo 16:23), y ordenó guardar para la mañana todo lo que sobrara. “Y no se pudrió, ni hubo en él gusano” (Éxodo 16:24). Lo que de ordinario se pudría al guardarse, no se pudrió al reservarlo para el sábado. Recoger el doble el sexto día y conservarlo hasta el siguiente formaba parte de la provisión especial que Dios había dispuesto desde el principio para que el pueblo pudiera descansar. Después:

Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día á recoger, y no hallaron. (Éxodo 16:27)

Jehová preguntó a Moisés: “¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?” (Éxodo 16:28). Reprendió a quienes salieron a recoger el séptimo día, desobedeciendo una instrucción explícita. Hoy este pasaje nos recuerda que el descanso es un regalo y que los seres humanos tenemos límites. Pero no se debe condenar por ello a quien no puede parar debido a una deuda, al cuidado de una persona enferma o a la explotación. Dios también dijo: “Mirad que Jehová os dió el sábado” (Éxodo 16:29). El sábado era un regalo suyo, no una carga. El Salmo 127 une estas dos verdades:

SI Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda. (Salmos 127:1) Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, el comer pan de dolores: pues que á su amado dará Dios el sueño. (Salmos 127:2)

El salmo no dice que no haga falta madrugar para trabajar. Dice que es en vano pensar que nuestra seguridad depende por completo de eso. Algunos entienden la última frase como que Dios da sueño a quienes ama; otros, como que Dios sigue proveyendo para ellos mientras duermen. Las dos lecturas corrigen el trabajo impulsado por la ansiedad, pero ninguna promete que nunca sufriremos insomnio.

En el desierto, Dios proveyó cada día y también preparó una doble porción para el sábado. Los israelitas todavía tenían que salir diariamente a recogerla; por tanto, el pasaje no nos llama a dejar de buscar trabajo. Nos invita a esforzarnos y, a la vez, reconocer que nuestra seguridad no está totalmente en nuestras manos. Podemos seguir haciendo planes responsables para el futuro. El pasaje no promete que todos tendremos cada día exactamente lo necesario, ni dice que trabajar más nunca aumente los ingresos. Pone al descubierto la frase: «Si no me apresuro, mañana no tendré nada». Tampoco prohíbe planificar o ahorrar: en otros lugares la Biblia elogia a la hormiga que prepara alimento en verano, y José almacenó grano para los años de hambre. Aquí se confronta la búsqueda de seguridad mediante la acumulación. El dolor del desempleo es real; no usemos esta lección para decirle a quien busca trabajo que no se preocupe. Ayudémosle: presentémosle una oportunidad, invitémosle a comer o acompañémosle a mejorar su currículum. Algunas personas tampoco pueden parar porque de verdad no tienen otra opción: una deuda, un familiar enfermo o un empleo que sostiene a toda la familia. Necesitan ayuda concreta, no una reprimenda. Más adelante, Jesús habló del maná y dijo: “Yo soy el pan de vida” (Juan 6:35). Nuestra seguridad más profunda no es conservar el puesto, ver triunfar el plan ni dormir bien esta noche; es que Cristo ya se entregó por nosotros. Por eso podemos cumplir nuestra responsabilidad por el mañana y reconocer que no somos los salvadores del mundo.

Notas de estudio

1. El desierto es un lugar sin ninguna seguridad visible. No hay tierra que cultivar ni mercado donde comprar.

2. “¿Qué es esto?”: no lo reconocieron. La provisión de Dios no siempre adopta la forma que esperamos.

3. A quien recogió mucho no le sobró, y a quien recogió poco no le faltó. Quien iba deprisa no obtuvo ventaja, y quien iba despacio no pasó hambre.

4. Algunos guardaron maná hasta la mañana, y el texto lo presenta como desobediencia. No explica la razón; hoy podemos examinar si detrás de nuestro afán de acumular hay temor al mañana.

5. Dios no permitió que el pueblo buscara tranquilidad acumulando. Lo guardado criaba gusanos y se pudría.

6. “Luego que el sol calentaba, derretíase”: ni siquiera quedaba lo que sobraba. Esto los llevaba a confiar de nuevo cada día.

7. Lo que de ordinario se pudría, no se pudrió al guardarse para el sábado. La doble porción del sexto día y la posibilidad de conservarla hasta el siguiente formaban parte de la provisión que Dios había dispuesto desde el principio para que el pueblo descansara.

8. Dios reprendió a quienes salieron el séptimo día desobedeciendo una instrucción explícita. No se debe condenar por ello a quienes hoy no pueden parar debido a una deuda, a tareas de cuidado o a la explotación.

9. “Jehová os dió el sábado”: el descanso es un regalo, no una carga.

10. Salmos 127:2 no dice que no haga falta madrugar para trabajar. Dice que es en vano pensar que nuestra seguridad depende por completo de eso. Que Dios dé sueño a su amado corrige el trabajo ansioso; no promete que nunca sufriremos insomnio.

11. Este pasaje confronta la búsqueda de seguridad mediante la acumulación; no prohíbe planificar. En otros lugares la Biblia elogia la previsión.

Conversación

Apertura (aprox. 10 minutos)

Primero, un acuerdo (quien dirige lo lee en voz alta)

Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera. Pero hay una excepción: si hay daño que está ocurriendo ahora, está en riesgo la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o alguien corre peligro inmediato de hacerse daño o dañar a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, primero procurará hablarlo con la persona afectada y compartirá solo la información necesaria con quienes puedan ayudar de manera concreta. Si está implicado un menor o alguien que no puede protegerse, o existe un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará al pastor, a profesionales cualificados, a la policía o seguridad pública local, a emergencias o a los servicios médicos. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en ese momento y no dejar sola a la persona.

Para entrar en tema: ¿Cuándo fue la última vez que descansaste de verdad durante un día entero? (Quienes vienen por primera vez también pueden responder.)

Sugerencia para quien dirige: Pregúntalo con ligereza. Muchas personas no sabrán qué responder o se reirán y dirán que no lo recuerdan. Esa es precisamente la otra mitad de esta lección. No investigues más ni hagas valoraciones.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aprox. 1 minuto, para incluir a quienes no hicieron la lectura previa)

Esta lección se basa en Éxodo 16:13-30. Israel estaba en el desierto. Por la tarde llegaron codornices que cubrieron el campamento, y por la mañana apareció sobre el suelo algo pequeño y redondo, semejante a la escarcha. No sabían qué era y se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto?». Moisés les explicó que era el alimento que Jehová les daba y que cada cual debía recoger según lo que necesitara para comer. A quien recogió mucho no le sobró, y a quien recogió poco no le faltó. Moisés también ordenó que nadie guardara nada hasta la mañana. Sin embargo, algunos lo hicieron, y crió gusanos y se pudrió. Cada mañana recogían lo que necesitaban, y al calentar el sol se derretía. El sexto día recogieron el doble. Moisés les dijo que el día siguiente era sábado, y lo que guardaron hasta la mañana no se pudrió ni crió gusanos. El séptimo día algunos salieron a recoger y no encontraron nada. Jehová preguntó hasta cuándo se negarían a guardar sus mandamientos y leyes. Puesto que él les había dado el sábado, el sexto día les daba alimento para dos días. Así, el pueblo descansó el séptimo día. El pasaje relacionado es el Salmo 127: si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan quienes la edifican; madrugar, acostarse tarde y comer pan de dolores es en vano, pues Dios da sueño a su amado. Hoy hablaremos sobre el desempleo y los periodos de estancamiento.

Observación

1. Lee los versículos 16-18. ¿Cuáles eran las instrucciones para recoger el maná y cuál fue el resultado?

Sugerencia para quien dirige: Debían recoger según lo que cada cual pudiera comer, conforme al número de personas, un gomer por persona. El resultado fue que a quien recogió mucho no le sobró, y a quien recogió poco no le faltó.

2. Lee los versículos 19-21. ¿Qué prohibió Moisés? ¿Qué sucedió cuando algunos lo hicieron de todos modos? ¿Qué ocurría cuando calentaba el sol?

Sugerencia para quien dirige: Prohibió guardarlo hasta la mañana. Lo que guardaron crió gusanos y se pudrió. Al calentar el sol, lo que quedaba en el suelo se derretía. Ni siquiera podían conservar los restos.

3. Lee los versículos 22-24 y 27-29. ¿Qué fue diferente el sexto día? ¿Qué obtuvieron quienes salieron a recoger el séptimo? ¿Qué dijo Dios?

Sugerencia para quien dirige: El sexto día recogieron el doble, y lo guardado hasta la mañana no se pudrió ni crió gusanos. Quienes salieron el séptimo día no encontraron nada. Dios preguntó: “¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?”.

Interpretación

4. Éxodo 16:4 dice que Dios usaría la recogida diaria del maná para probar si el pueblo andaba en su ley. ¿Cómo los ejercitaba en la obediencia y la confianza recoger cada día y no guardar nada para el siguiente? ¿Qué temores nuestros acerca del mañana deja esto al descubierto?

Sugerencia para quien dirige: Es la pregunta central; dedícale tiempo. Cada día debían salir de nuevo y confiar de nuevo. Añade algo importante: esto no se opone a planificar y ahorrar. En otros lugares la Biblia elogia la previsión. Aquí se confronta la búsqueda de seguridad mediante la acumulación.

5. ¿Por qué podían recoger el doble el sexto día y guardarlo para el siguiente? ¿Qué muestra esta provisión especial acerca de cómo ve Dios el descanso?

Sugerencia para quien dirige: La finalidad era que el pueblo pudiera descansar un día; formaba parte de la provisión que Dios había dispuesto desde el principio para el sábado. Puedes preguntar: si a Dios le importa tanto que las personas descansen un día, ¿cuánto lugar damos nosotros a esto?

6. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) Salir a recoger el séptimo día desobedecía una instrucción clara para aquel momento. Hoy, cuando sí podemos elegir pero el miedo nos impide parar, ¿cómo nos confronta este pasaje? Y si alguien no puede detenerse por una deuda, porque cuida a una persona enferma o porque sufre explotación, ¿cómo puede ayudarle el grupo de forma concreta?

Sugerencia para quien dirige: Esta pregunta es muy importante; procura dejar tiempo. Puedes preguntar qué frase se repite dentro de nosotros cuando no podemos parar. Aclara también que algunas personas de verdad no tienen otra opción por una deuda, un enfermo en casa o un trabajo que sostiene a toda la familia. Necesitan ayuda concreta, no una reprimenda, y no deben ser condenadas.

Aplicación

7. ¿Con cuál de los dos lados te identificas más: con quien teme por el mañana o con quien no puede detenerse? (Quienes vienen por primera vez también pueden responder.)

Sugerencia para quien dirige: Comparte primero tu propia experiencia. Ambos lados deben ser escuchados. Si alguien del grupo está desempleado, no centres la conversación en esa persona. Después de la reunión puedes preguntarle en privado si hay alguna manera concreta de ayudar.

8. ¿Cuál de estas dos cosas estás dispuesto a hacer esta semana: dar un paso concreto respecto al mañana o descansar de verdad durante medio día?

Sugerencia para quien dirige: Ofrece las dos posibilidades. Quien busca trabajo puede decidir enviar tres solicitudes o invitar a alguien a tomar algo para conocer mejor el sector. Quien no para puede decidir no mirar mensajes laborales el sábado por la tarde. La lista de acciones que sigue desarrolla estas opciones. También puedes preguntar si el grupo puede ayudar a alguien de manera concreta.

Oración y práctica

Oremos juntos (aprox. 15 minutos)

Pide a una persona que lea despacio Éxodo 16:18 y después Salmos 127:2. Guarden dos minutos de silencio. Cada cual puede entregar a Dios en su interior aquello que le preocupa del mañana. Quienes quieran pueden orar con una o dos frases. Quien no desee hablar puede orar en silencio; quienes vienen por primera vez pueden escuchar sin ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Al final, quien dirige ora por quienes buscan trabajo, tienen ingresos inestables o están tan cansados que no pueden parar. Las peticiones se quedan en el grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se comparten en el chat. Por lo general, antes de hacer seguimiento se pide permiso a la persona y solo se anota en privado lo estrictamente necesario. Si está en riesgo un menor o alguien que no puede protegerse, o existe peligro inmediato de autolesión o de hacer daño a otra persona, no se necesita obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato a emergencias, a la policía o seguridad pública local, o al servicio de protección adecuado.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, en el desierto diste maná, solo lo necesario para un día, y no permitiste guardarlo; pero el séptimo día no diste nada porque querías que el pueblo descansara. Reconocemos que vivimos inquietos en ambos extremos: nos angustiamos cuando no tenemos y también cuando estamos demasiado ocupados. Enséñanos a recibir la porción de hoy. Ten misericordia de los hermanos y las hermanas que buscan trabajo, han perdido sus ingresos o sienten miedo. Provéeles Tú mismo y úsanos para ayudarles. A quienes no pueden detenerse, dales fe para parar. Tú puedes dar sueño y seguir cuidándonos mientras descansamos. Sostennos en las noches de insomnio; no permitas que el insomnio se convierta en condenación, y enséñanos a poner en Tus manos lo que no podemos controlar. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (aprox. 5 minutos)

Después de orar, cada persona escoge una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; no pasa nada si ahora mismo no sabes cuál escoger.

No hace falta registrarlo ni informar al grupo. Si quieres, la próxima vez puedes contar cómo fue. Si no lo hiciste, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Para seguir conversando

Pueden escoger la lección “Tu puesto de trabajo no define quién eres” (Eclesiastés 2:17-26) o “La seguridad que el dinero no puede comprar” (Mateo 6:19-34).

Guía para quien dirige