Comunicación y relaciones cercanas, Lección 6. Leer 1 Samuel 18:1-4; 20:35-42. En tus redes sociales hay muchas personas que reaccionan a tus publicaciones, pero ninguna con quien puedas abrir el corazón
Pasaje principal: 1 Samuel 18:1-4; 20:35-42
Jonatán se quitó el manto y se lo dio a David, junto con sus vestiduras de guerra, su espada, su arco y su talabarte. Ante todo, estos regalos expresan una profunda lealtad de pacto. Más tarde, los dos lloraron al separarse en el campo; y aun después, Jonatán se arriesgó a ir al bosque para ver a David y fortalecerlo en Dios. Los verdaderos amigos también pueden separarse, pero la amistad sigue siendo fiel aun en la distancia.
Podemos tener cientos de contactos y recibir muchos “me gusta”, pero cuando de verdad queremos contarle a alguien lo que llevamos dentro, recorremos la lista sin saber a quién escribir. Esa es la realidad de muchas personas. No les faltan relaciones, sino una relación en la que puedan bajar la guardia. Con los compañeros de trabajo no pueden hablar demasiado; los parientes quizá lo cuenten a otros; en la iglesia temen que los menosprecien; y quienes conocen por internet están demasiado lejos. 1 Samuel conserva uno de los relatos de amistad más conocidos de la Biblia. Comienza así:
Y ASÍ que él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonathán fué ligada con la de David, y amólo Jonathán como á su alma. (1 Samuel 18:1)
David acababa de derrotar a Goliat. Jonatán era hijo de Saúl, y este evidentemente esperaba que su hijo heredara el reino; más tarde llegó a decir que mientras David viviera, ni Jonatán ni su reino estarían firmes (1 Samuel 20:31). Dada la situación política, David podía convertirse en rival de Jonatán. Sin embargo, el texto no dice que Jonatán desconfiara de él, sino que lo amó e hizo pacto con él:
Y Jonathán se desnudó la ropa que tenía sobre sí, y dióla á David, y otras ropas suyas, hasta su espada, y su arco, y su talabarte. (1 Samuel 18:4)
El manto, las vestiduras de guerra, la espada, el arco y el talabarte expresan, ante todo, una profunda lealtad de pacto. Muchos intérpretes consideran que también implican cierto reconocimiento de que David llegaría a ser rey. Más tarde, el propio Jonatán le dice: “tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti” (1 Samuel 23:17). Sin embargo, la Escritura no llama a este regalo una abdicación formal.
Al llegar al capítulo 20, Saúl ya quiere matar a David, y Jonatán se encuentra atrapado entre su padre y su amigo. Es una situación extremadamente difícil. Él y David acuerdan usar el tiro con arco como señal. Aquella mañana, Jonatán sale al campo con un muchacho, lanza las flechas y le grita: “Date priesa, aligera, no te pares” (1 Samuel 20:38). “Empero ninguna cosa entendió el muchacho: solamente Jonathán y David entendían el negocio” (1 Samuel 20:39). Esta frase muestra que solo ellos comprendían la señal y también la prudencia con que Jonatán protegía a David. Pero la amistad entre ambos se ve de manera más completa en el pacto, en el riesgo que Jonatán asumió para protegerlo, en su sinceridad y en la manera en que fortaleció a David durante la adversidad. Después llega la despedida:
Y luego que el muchacho se hubo ido, se levantó David de la parte del mediodía, é inclinóse tres veces postrándose hasta la tierra: y besándose el uno al otro, lloraron el uno con el otro, aunque David lloró más. (1 Samuel 20:41)
La Biblia registra incluso cuál de los dos lloró más. Jonatán le dice:
Y Jonathán dijo á David: Vete en paz, que ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová sea entre mí y ti, entre mi simiente y la simiente tuya, para siempre. (1 Samuel 20:42)
En medio de su amistad estaba Dios como testigo, no solo la afinidad entre dos personas. Jonatán le dice a David: “Vete en paz”. No intenta retenerlo, porque quedarse significaría la muerte de David. A veces, lo que busca de verdad el bien de un amigo es precisamente dejarlo marchar. Los dos lloraron y se separaron en el campo. Más adelante, Jonatán se arriesgó a ir al bosque del desierto de Ziph para ver a David y “confortó su mano en Dios” (1 Samuel 23:16). Volvieron a hacer pacto delante de Jehová, y aquel fue su último encuentro registrado en la Escritura. Proverbios dice:
En todo tiempo ama el amigo; y el hermano para la angustia es nacido. (Proverbios 17:17)
“En todo tiempo” significa que el amigo ama no solo cuando todo va bien; “para la angustia” significa que el verdadero peso de una relación se hace visible en la dificultad. Para construir una amistad confiable, alguien debe dar un paso pequeño y seguro, pero no podemos comprar una amistad a fuerza de entrega ni construirla solos. El Señor Jesús nos amó primero, llamó amigos a sus discípulos y nos dio la iglesia como una familia que se sostiene mutuamente. Por la gracia que ya hemos recibido, podemos comenzar escuchando y siendo fieles, y también aceptar con sinceridad la ayuda de los demás. Para abrir el corazón también hay que elegir bien a la persona. Jonatán demostró con el paso de los años que permanecía fiel bajo presión. Antes de confiar algo íntimo, observemos cómo trata alguien los secretos de otras personas. Igual de importante es convertirnos nosotros en una persona a la que otros puedan confiarse: no divulgar los asuntos privados corrientes que alguien nos entrega vale más que saber consolar con palabras. Pedir la ayuda necesaria para proteger a un niño, una persona vulnerable o a alguien que corre un peligro inmediato no es traicionar una confidencia. Algunas amistades llegan al día de la separación, y eso no significa que hayan fracasado. Tampoco es un fracaso personal no tener por el momento una amistad así. Si ahora la soledad se ha vuelto insoportable o todavía tienes pensamientos de hacerte daño, díselo hoy mismo a una persona confiable y llama a una línea de ayuda en crisis. En China continental, la línea nacional de apoyo psicológico es el 12356. Si ya tienes un plan, un momento, un método o acceso a medios peligrosos, o si quienes están contigo no pueden garantizar tu seguridad, llama de inmediato a emergencias o a la policía —120 o 110 en China continental— y no te quedes a solas. En otros lugares, contacta a la línea local de atención en crisis y a los servicios de emergencia.
1. David acababa de derrotar a Goliat. Dada la situación política, podía convertirse en rival de Jonatán. Sin embargo, el texto no dice que Jonatán desconfiara de él, sino que lo amó e hizo pacto con él.
2. Son cinco cosas: el manto, las vestiduras de guerra, la espada, el arco y el talabarte. Ante todo, expresan una profunda lealtad de pacto.
3. Muchos intérpretes consideran que estos regalos también implican cierto reconocimiento de que David llegaría a ser rey. Más tarde, Jonatán mismo dice: “tú reinarás sobre Israel” (23:17), pero la Escritura no llama a este regalo una abdicación formal.
4. En el capítulo 20, Jonatán se encuentra atrapado entre su padre y su amigo. Es una situación extremadamente difícil.
5. “solamente Jonathán y David entendían el negocio”: solo ellos comprendían la señal, y la frase también muestra la prudencia con que Jonatán protegía a David. Su amistad se ve de manera más completa en el pacto, en el riesgo que Jonatán asumió para protegerlo y en la manera en que lo fortaleció durante la adversidad.
6. “aunque David lloró más”: la Biblia registra incluso cuál de los dos lloró más.
7. Dios estaba en medio de su amistad. “Jehová sea entre mí y ti… para siempre”.
8. Las últimas palabras son “Vete en paz”. Jonatán no retuvo a David, porque quedarse significaría su muerte.
9. Proverbios 17:17 contiene dos ideas: “En todo tiempo” y “para la angustia”.
10. Después de separarse en el campo, Jonatán todavía fue al bosque para fortalecer a David (23:16-18). Fue su último encuentro registrado en la Escritura, y allí volvieron a hacer pacto.
11. Antes de abrir el corazón, hay que elegir bien a la persona. Observa primero cómo trata los secretos de otros.
Una aclaración inicial (quien dirige la lee en voz alta)
Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un niño o una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de hacerse daño o dañar a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. En situaciones normales, procurará hablar primero con la persona afectada y solo comunicará la información necesaria a quienes realmente puedan ayudar. Si se trata de un niño, de alguien que no puede protegerse o de un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará a un pastor, profesionales acreditados, la policía local, los servicios de emergencia o los servicios médicos. Ante un peligro inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona afectada.
Para entrar en tema: Si ocurriera algo grave a medianoche, ¿se te ocurre alguien a quien podrías llamar? (Quien quiera puede responder solo “sí” o “por el momento, no”. También se puede no participar; no hace falta decir ningún nombre. Quienes vienen por primera vez también pueden responder.)
Orientación para quien dirige: Hagan la pregunta con delicadeza, porque algunas personas no sabrán qué responder. Comiencen diciendo: “A muchas personas les cuesta responder; esta lección se escribió precisamente pensando en eso”. No señalen a nadie para insistirle con más preguntas ni exijan que todos respondan por turnos.
Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; alrededor de 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación)
Esta lección estudia 1 Samuel 18:1-4 y 20:35-42. Después de que David derrotara a Goliat y terminara de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada a la de David; Jonatán lo amó como a su propia alma, hizo pacto con él y le entregó el manto que llevaba, sus vestiduras de guerra, su espada, su arco y su talabarte. Más tarde, cuando Saúl quería matar a David, Jonatán salió al campo en el momento que habían acordado y le comunicó mediante flechas la señal convenida. El muchacho que lo acompañaba no comprendió lo que ocurría; solo Jonatán y David entendían la señal. Cuando el muchacho se fue, David salió, se inclinó tres veces hasta tierra y los dos se besaron y lloraron; David lloró más. Jonatán le recordó que ambos habían jurado por el nombre de Jehová y que Jehová sería testigo entre ellos y sus descendientes para siempre; después le dijo: “Vete en paz”. El pasaje relacionado es Proverbios 17:17: “En todo tiempo ama el amigo; y el hermano para la angustia es nacido”. Hoy conversaremos sobre los amigos con quienes podemos hablar de corazón.
1. Lean 18:1-4. ¿Qué cosas entregó Jonatán a David? ¿Cuál era la posición de Jonatán?
Orientación para quien dirige: El manto, las vestiduras de guerra, la espada, el arco y el talabarte. Era hijo de Saúl, y Saúl esperaba que heredara el reino. Dada la situación, David podía convertirse en su rival; sin embargo, el texto dice que Jonatán lo amó.
2. Lean 20:35-39. ¿Cómo comunicó Jonatán la señal? ¿Qué dice la frase del versículo 39?
Orientación para quien dirige: Mediante el tiro con arco. El versículo 39 dice: “Empero ninguna cosa entendió el muchacho: solamente Jonathán y David entendían el negocio”.
3. Lean 20:41-42. ¿Qué ocurrió durante la despedida? ¿Qué dijo Jonatán al final?
Orientación para quien dirige: Los dos se besaron y lloraron; David lloró más. Jonatán recordó que habían jurado por el nombre de Jehová y después dijo: “Vete en paz”. Pueden detenerse un momento: lo dejó marchar.
4. ¿Qué objetos afirma claramente el texto que Jonatán entregó? ¿Cómo expresan estos regalos, ante todo, lealtad al pacto? ¿Por qué algunos lectores creen que también implican cierto reconocimiento de que David llegaría a ser rey?
Orientación para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle bastante tiempo. El manto, las vestiduras de guerra, la espada, el arco y el talabarte son, ante todo, señales de lealtad al pacto. Más tarde, Jonatán mismo dice: “tú reinarás sobre Israel” (1 Samuel 23:17), por lo que muchos intérpretes creen que aquí ya había un reconocimiento implícito, pero el texto no llama a este gesto una abdicación formal. Pueden preguntar: ¿qué estaríamos dispuestos a dejar por un amigo?
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) Las últimas palabras de Jonatán fueron “Vete en paz”; no intentó retener a David. ¿Cómo entiendes esa frase?
Orientación para quien dirige: Si se quedaba, David moriría. A veces, la acción que busca de verdad el bien de un amigo es dejarlo marchar. Pueden conversar sobre si a veces deseamos que las personas cercanas no se vayan, no cambien ni salgan de nuestro círculo.
6. ¿Cómo expresó Jonatán su lealtad de manera activa? Para construir una amistad confiable, ¿qué necesita aportar cada persona? ¿Qué aspectos no dependen del esfuerzo de una sola?
Orientación para quien dirige: Esta pregunta conduce a la aplicación. Podemos dar un paso pequeño y seguro: comenzar a hablar, guardar una confidencia o escuchar. Pero una sola persona no puede fabricar una amistad, y no tener por el momento una amistad así no es un fracaso. Añadan también que debemos elegir bien a quién abrimos el corazón, observando primero cómo trata los secretos de otros.
7. En tus relaciones, ¿qué te resulta más fácil: ser quien cuenta lo que lleva dentro o ser quien escucha a otra persona? (Quienes vienen por primera vez también pueden participar.)
Orientación para quien dirige: Quien dirige debe comenzar hablando de sí mismo. Ambas cosas son difíciles. Pueden señalar que ser alguien a quien otro pueda confiarse —sin divulgar lo que le cuenta— importa mucho más que saber decir palabras de consuelo.
8. ¿Hacia quién estás dispuesto a dar un paso más esta semana? (Puede ser contar una dificultad pequeña y real, o buscar a alguien para escucharlo.)
Orientación para quien dirige: Llévenlo a algo pequeño; no hace falta comenzar contando lo más íntimo. Ofrezcan también otra vía: si ahora mismo no tienes a nadie así, puedes comenzar siendo una persona dispuesta a escuchar. La lista de acciones que sigue desarrolla estas ideas.
Pidan a una persona del grupo que lea despacio 1 Samuel 18:3-4 y después Proverbios 17:17. Guarden dos minutos de silencio. Cada uno puede pensar en el nombre de una persona. Quienes quieran pueden orar con una o dos frases. Quienes no quieran hablar pueden orar en silencio; quienes vienen por primera vez pueden escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni de tomar una postura. Al final, quien dirige puede recoger las oraciones e interceder por quienes se sienten solos, y también para que el grupo se convierta en un lugar donde sea posible hablar de corazón. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat del grupo. Para hacer seguimiento, por regla general se pide primero el consentimiento de la persona y solo se anotan en privado una o dos frases imprescindibles. Si está en juego la seguridad de un niño o de alguien que no puede protegerse, o hay peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no se requiere consentimiento previo: hay que contactar de inmediato con los servicios de emergencia, la policía local o una entidad de protección adecuada.
Se puede comenzar así (orientación para la oración):
Señor, entre nosotros hay personas rodeadas de mucha gente, pero sin nadie a quien llamar a medianoche. Gracias porque Tú nos amaste primero, nos llamas amigos y nos colocaste en una familia donde podemos sostenernos unos a otros. Gracias por dejar en la Biblia la historia de Jonatán y David: un príncipe se quitó su propio manto y se lo dio al amigo que amaba. Danos valor para dar un paso pequeño y seguro: ser fieles, escuchar a alguien hasta el final y aceptar también con sinceridad la ayuda de los demás. Danos discernimiento para saber ante quién podemos abrir el corazón. Haz que seamos personas dignas de confianza, que no divulgan lo que otros les cuentan. Permite también que nuestro grupo se convierta poco a poco en un lugar donde podamos decir la verdad. En el nombre de Jesús, amén.
Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una, y no pasa nada si ahora mismo no puedes elegir.
No hace falta registrarlo ni informar al grupo. Quien quiera puede contar la próxima vez cómo le fue. Si no consigues hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.
Pueden elegir la lección “Dejar de fingir que ‘estoy bien’” (Santiago 5:13-16), o la lección “Prontos para oír, tardos para hablar” (Santiago 1:19-21).