Armonía en el matrimonio, Lección 2. Leer Efesios 5:21-33. “Sumisión” y “ser cabeza” se convierten en armas para decidir quién manda; servir pasa a ser el sacrificio prolongado y unilateral de uno de los cónyuges
Pasaje principal: Efesios 5:21-33
Este pasaje no debe leerse saltándose el versículo 21: “Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios”. El texto griego habla aquí del temor de Cristo, y ambos cónyuges están bajo su autoridad. La exhortación dirigida a los maridos es la más larga y también les presenta la norma más alta: “Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella”.
La segunda mitad de Efesios 5 es probablemente uno de los pasajes más mal utilizados de la Biblia. “Ser cabeza” se interpreta como tener la última palabra y “someterse” como que una parte debe ceder siempre. Así, un texto que habla de Cristo y la iglesia termina convertido en un arma durante las discusiones familiares. Para leerlo correctamente, lo primero es no comenzar en el versículo 22.
Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios. (Efesios 5:21)
Esta frase se dirige a todos los creyentes. Aunque RV1909 traduce aquí “en el temor de Dios”, el texto griego dice “Cristo”. Además, en la sintaxis griega, las palabras del versículo 22 dirigidas a las esposas dependen precisamente de este versículo. Por eso, el 21 es un marco que no puede omitirse al entender las exhortaciones matrimoniales que siguen. Los cristianos interpretan de distintas maneras cómo se concreta la sujeción mutua en las responsabilidades respectivas de los esposos. Al menos puede afirmarse que ambos están bajo el temor de Cristo y que ninguno puede usar este pasaje para luchar por el poder. Después vienen las palabras dirigidas a las esposas:
Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor. (Efesios 5:22) Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo. (Efesios 5:23)
Estas palabras se dirigen ante todo a la esposa para que ella las reciba; no son una herramienta para que el marido controle a la otra persona. “Como al Señor” tampoco significa que el marido sea el Señor. El marido también debe escuchar primero el pasaje dirigido a él, que es más largo y tiene un peso aún mayor:
Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella, (Efesios 5:25) Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama. (Efesios 5:28)
Pablo pone a Cristo delante del marido como norma. El marido no puede usar el hecho de “ser cabeza” para buscar privilegios; debe amar a su esposa siguiendo la manera en que Cristo se entregó por la iglesia, la sustenta y la cuida. “Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia” (Efesios 5:29). “La sustenta y regala” describe algo muy cotidiano: no un único sacrificio heroico, sino el cuidado de cada día. La esposa es exhortada a sujetarse a su marido, y el marido a amar a su esposa con el amor con que Cristo se entregó por la iglesia. Esto nunca coloca al marido en una posición ventajosa.
Pablo añade: “Este misterio grande es: mas yo digo esto con respecto á Cristo y á la iglesia” (Efesios 5:32). El pasaje enseña realmente cómo deben tratarse los esposos y, a la vez, hace que la unión matrimonial apunte a Cristo y la iglesia. La manera en que los esposos se tratan debe reflejar cómo Cristo trata a su iglesia. El último versículo reúne ambos lados:
Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido. (Efesios 5:33)
La primera carta de Pedro enseña lo mismo y añade una advertencia muy fuerte:
Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor á la mujer como á vaso más frágil, y como á herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas. (1 Pedro 3:7)
“Habitad con ellas según ciencia” pide al marido que se esfuerce por conocer a su esposa en vez de dar cosas por sentadas. La expresión “vaso más frágil” suele entenderse como una referencia a la diferencia física general, y también puede incluir la vulnerabilidad social de las mujeres en aquel tiempo. Cualquiera que sea la interpretación, no significa que la esposa tenga menor capacidad de juicio, menor valor como persona ni una posición espiritual inferior, porque ambos son herederos de la gracia de la vida. La última frase tiene mucho peso: las oraciones del marido que no trata bien a su esposa encuentran impedimento.
Por eso, el punto de esta lección es que cada uno reciba primero la parte dirigida a sí mismo y trate al otro en el temor de Cristo. También hay que dejar claro un límite: la sujeción nunca incluye obedecer al pecado. Este pasaje jamás puede usarse para encubrir violencia, coacción o daño prolongado. Si en casa hay violencia, amenazas o daño contra los niños, lo primero es proteger la seguridad y ponerse en contacto con un pastor, profesionales competentes o la policía local.
1. No comiencen en el versículo 22. En la sintaxis griega, el versículo 22 depende del 21. Los cristianos interpretan de distintas maneras cómo se concreta la sujeción mutua en las responsabilidades respectivas de los esposos, pero ambos están bajo el temor de Cristo.
2. “En el temor de Dios” —el texto griego dice “Cristo”— rige cada frase que sigue. No se trata de temer al marido.
3. El versículo 22 se dirige ante todo a la esposa para que ella lo reciba. No es una herramienta para que el marido controle a la otra persona; él también debe escuchar primero el pasaje dirigido a sí mismo.
4. Pablo pone a Cristo delante del marido como norma. El marido no puede usar el hecho de “ser cabeza” para buscar privilegios; debe amar a su esposa siguiendo la manera en que Cristo se entregó por la iglesia, la sustenta y la cuida.
5. La esposa es exhortada a sujetarse a su marido, y el marido a amar a su esposa con el amor con que Cristo se entregó por la iglesia. Esto no coloca al marido en una posición ventajosa.
6. “La sustenta y regala” describe algo cotidiano. No se trata de un único sacrificio heroico.
7. “Yo digo esto con respecto á Cristo y á la iglesia”. El pasaje enseña realmente cómo deben tratarse los esposos y, a la vez, hace que la unión matrimonial apunte a Cristo y la iglesia.
8. “Habitad con ellas según ciencia” pide al marido que se esfuerce por conocer a su esposa.
9. “Herederas juntamente de la gracia de la vida”: ambos son plenamente iguales delante de Dios. La expresión “vaso más frágil” suele entenderse como una referencia a la diferencia física general, y también puede incluir la vulnerabilidad social de las mujeres en aquel tiempo. Cualquiera que sea la interpretación, no significa que ella tenga menor capacidad de juicio, menor valor como persona ni una posición espiritual inferior.
10. “Para que vuestras oraciones no sean impedidas”: quien no trata bien a su esposa encuentra impedimento en la oración.
11. La sujeción nunca incluye obedecer al pecado. Este pasaje jamás puede usarse para encubrir violencia o coacción.
Una aclaración inicial (quien dirige la lee en voz alta)
Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un niño o una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de hacerse daño o dañar a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. En situaciones normales, procurará hablar primero con la persona afectada y solo comunicará la información necesaria a quienes realmente puedan ayudar. Si se trata de un niño, de alguien que no puede protegerse o de un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará a un pastor, profesionales acreditados, la policía local, los servicios de emergencia o los servicios médicos. Ante un peligro inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona afectada.
Para entrar en tema: ¿Qué es lo primero que sientes cuando oyes la palabra “sujeción”? (Respondan con sinceridad; quienes vienen por primera vez también pueden participar.)
Orientación para quien dirige: Esta pregunta busca una reacción sincera, incluido el rechazo. No defiendan la palabra; limítense a decir: “Hoy vamos a comenzar leyendo el versículo anterior”, y pasen al tema principal.
Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; alrededor de 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación)
Esta lección estudia Efesios 5:21-33. Pablo comienza diciendo: “Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios”. El texto griego dice aquí “Cristo”. Después añade: “Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo”. A continuación les dice a los maridos: “Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella”. También afirma: “Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos”; nadie aborrece su propia carne, sino que la sustenta y regala, como Cristo a la iglesia. Luego dice: “Este misterio grande es: mas yo digo esto con respecto á Cristo y á la iglesia”. Finalmente: “Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido”. El pasaje relacionado es 1 Pedro 3:7: “Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor á la mujer como á vaso más frágil, y como á herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas”. Hoy conversaremos sobre la sujeción mutua y el amor con que Cristo amó a la iglesia.
1. Lean el versículo 21. ¿A quién se dirige esta frase? ¿Qué dice?
Orientación para quien dirige: Se dirige a todos los creyentes: “Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios”. El texto griego dice “Cristo”. Ayuden al grupo a observar que esta es la frase que aparece antes del versículo 22.
2. Lean los versículos 25-29. ¿Cuál es el mandato dirigido a los maridos? ¿Quién es la norma? ¿Qué expresión cotidiana usa Pablo para describirlo?
Orientación para quien dirige: Amar a la esposa como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella. La norma es Cristo. La expresión cotidiana es “la sustenta y regala”.
3. Lean el versículo 32 y después 1 Pedro 3:7. ¿A quiénes dice Pablo que se refiere en realidad? ¿Qué tres cosas pide Pedro a los maridos? ¿Qué afirma la última frase?
Orientación para quien dirige: Se refiere a Cristo y a la iglesia. Habitar con la esposa según ciencia, darle honor y reconocer que es coheredera de la gracia de la vida. La última frase dice: “para que vuestras oraciones no sean impedidas”.
4. ¿Por qué no se puede omitir el versículo 21 al leer este pasaje? Al leerlo junto con las exhortaciones que siguen para las esposas y los maridos, ¿qué dirección común aparece?
Orientación para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle bastante tiempo. En la sintaxis griega, el versículo 22 depende del 21. Si se omite, es fácil leer el pasaje como obediencia unilateral y una estructura de poder. Leídos juntos, muestran que ambos esposos deben tratarse mutuamente bajo el temor de Cristo. Los cristianos interpretan de distintas maneras cómo se concreta la sujeción mutua; no es necesario resolver esa diferencia aquí.
5. ¿Cómo describen los versículos 25-29 el amor del marido? ¿En qué entra esto en conflicto con entender “ser cabeza” como ganar una discusión?
Orientación para quien dirige: Amar como Cristo amó a la iglesia, entregarse por ella, sustentarla y cuidarla. Si esa es la norma para “ser cabeza”, el lugar exige ser el primero en ceder, pagar el costo y asumir la responsabilidad.
6. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) Pedro dice que no tratar bien a la esposa hace que “vuestras oraciones” sean “impedidas”. ¿Por qué es tan fuerte esta afirmación?
Orientación para quien dirige: Porque conecta directamente el trato que se da en casa con la relación que una persona tiene delante de Dios. Alguien puede parecer muy espiritual fuera y tratar con dureza a su familia; este versículo afirma directamente que esa conducta impide sus oraciones.
7. En tu relación más cercana, ¿qué forma concreta podría tomar la sujeción mutua? (Quienes están casados pueden pensar en su cónyuge; quienes no lo están, en un familiar o un amigo íntimo.)
Orientación para quien dirige: Lleven las respuestas a algo concreto: escuchar hasta el final antes de responder, dejar que la otra persona decida algo o reconocer una equivocación propia. Mantengan este límite: cada uno habla de lo que él mismo hará, no de lo que la otra persona debería hacer.
8. ¿Con qué gesto pequeño estás dispuesto esta semana a sustentar y cuidar a esa persona?
Orientación para quien dirige: Cuanto más pequeño, mejor: recordar algo que esa persona contó, ir a recogerla una vez o hacer por ella una tarea que no le gusta. La lista de acciones que sigue desarrolla estas ideas.
Pidan a una persona del grupo que lea despacio Efesios 5:21 y después Efesios 5:25. Guarden dos minutos de silencio. Cada uno puede pensar en la exhortación que le corresponde. Quienes quieran pueden orar con una o dos frases. Quienes no quieran hablar pueden orar en silencio; quienes vienen por primera vez pueden escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni de tomar una postura. Al final, quien dirige puede recoger las oraciones e interceder por las familias del grupo. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat del grupo. Para hacer seguimiento, por regla general se pide primero el consentimiento de la persona y solo se anotan en privado una o dos frases imprescindibles. Si está en juego la seguridad de un niño o de alguien que no puede protegerse, o hay peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no se requiere consentimiento previo: hay que contactar de inmediato con los servicios de emergencia, la policía local o una entidad de protección adecuada.
Se puede comenzar así (orientación para la oración):
Señor, Tu Palabra comienza diciendo: “Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios”; el texto griego habla del temor de Cristo. Reconocemos que muchas veces solo recordamos la parte dirigida a la otra persona y olvidamos la que está dirigida a nosotros. A los maridos nos llamas a amar a la esposa como Cristo amó a la iglesia, entregándonos por ella, sustentándola y cuidándola; estamos muy lejos de esta norma, ten misericordia de nosotros. A las esposas las llamas a mostrar respeto y a tratar a sus esposos en el temor de Cristo. Tú dices que en realidad hablas de Cristo y la iglesia: haz que nuestros hogares reflejen cómo Tú nos tratas. Protege también a toda persona que sufre daño en casa. La sujeción nunca incluye obedecer al pecado; dale una salida. En el nombre de Jesús, amén.
Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una, y no pasa nada si ahora mismo no pueden elegir.
No hace falta registrarlo ni informar al grupo. Quien quiera puede contar la próxima vez cómo le fue. Si no lograste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.
Pueden elegir la lección “Hablar con gracia, sin sacar cuentas del pasado” (1 Pedro 3:7-12), o la lección “El matrimonio es un pacto para toda la vida” (Génesis 2:18-25).