Circunstancias de la vida, Lección 26. Leer Génesis 15:1-6. Esperas año tras año y parece que la promesa de Dios ha fallado; quieres intervenir para “ayudarlo” a cumplirla
Pasaje principal: Génesis 15:1-6
Dios dijo: “Yo soy tu escudo, y tu galardón sobremanera grande”, pero Abram respondió con sinceridad: no tengo hijo, ¿qué me vas a dar? Dios no lo reprendió; lo llevó afuera y le dijo que contara las estrellas. En los años de espera, una de las cosas más difíciles es no intentar forzar el resultado con nuestros propios métodos.
Durante la espera, los días siguen pasando uno tras otro: esperar un hijo, un trabajo, el matrimonio, que una persona de la familia vuelva o que mejore una enfermedad. Cuando la espera se prolonga, empezamos a preguntarnos: ¿habré entendido mal? ¿Se habrá olvidado Dios? Y, si continúa, surge otra idea por dentro: tal vez debería resolverlo por mi cuenta.
Génesis 15 registra precisamente una conversación durante la espera.
Abram llevaba ya muchos años lejos de su tierra y de su parentela, pero la promesa de Dios todavía no se había cumplido. El pasaje comienza con una palabra de consuelo:
DESPUÉS de estas cosas fué la palabra de Jehová á Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón sobremanera grande. (Génesis 15:1)
La respuesta de Abram no fue nada diplomática, pero sí fue muy sincera:
Y respondió Abram: Señor Jehová ¿qué me has de dar, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese Damasceno Eliezer? (Génesis 15:2)
Después volvió a decirlo: Dios no le había dado descendencia, y alguien nacido en su casa sería su heredero (Génesis 15:3). La Biblia conservó sus palabras tal como las pronunció. Durante la espera podemos decir directamente a Dios: “¿Cuándo vas a…?”
Dios no lo reprendió. Primero aclaró la promesa: aquel hombre no sería su heredero, sino uno que saldría de sus propias entrañas (Génesis 15:4). Después:
Y sacóle fuera, y dijo: Mira ahora á los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu simiente. (Génesis 15:5)
Dios lo llevó afuera y lo hizo levantar la mirada hacia las estrellas. Muchas veces, lo que más nos falta durante la espera no es una nueva explicación, sino volver a ver cuán grande es Dios.
El versículo siguiente ocupa un lugar muy importante en la enseñanza del Nuevo Testamento sobre la justificación por la fe:
Y creyó á Jehová, y contóselo por justicia. (Génesis 15:6)
Observa que el hijo todavía no había nacido. Abram creyó cuando la promesa aún no se había cumplido, y Pablo citó este versículo al hablar de la justificación por la fe.
También hay que seguir el relato con sinceridad. En el capítulo siguiente, Sarai propuso tener un hijo por medio de su sierva Agar, y Abram escuchó su propuesta (Génesis 16:1-4). Era una práctica que tenía precedentes en aquella sociedad. El texto no reduce los motivos interiores de ambos a la frase “querían ayudar a Dios”. Lo que sí podemos ver es que Agar, que era sierva, quedó atrapada en ese arreglo, sufrió, huyó y el conflicto familiar se hizo mayor. Este es también el trasfondo de la lección “Abandonada y criando sola a sus hijos” de esta serie. El episodio nos advierte de una tentación real durante la espera: forzar el resultado siguiendo un camino contrario a la voluntad de Dios y que además hace daño a otras personas.
¿Cómo resumió Pablo después la experiencia de Abraham?
El creyó en esperanza contra esperanza, para venir á ser padre de muchas gentes, conforme á lo que le había sido dicho: Así será tu simiente. (Romanos 4:18)
El versículo siguiente dice que no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo ya muerto, pues tenía casi cien años, ni la matriz muerta de Sara (Romanos 4:19). Pablo resume que Abraham afrontó la realidad de un cuerpo sin esperanza y, aun así, siguió mirando la promesa de Dios sin vacilar por incredulidad. Al mismo tiempo, Génesis no oculta las decisiones equivocadas que tomó durante la espera. Debemos conservar juntos los dos pasajes, sin usar uno para reescribir el otro.
Entonces, ¿cómo podemos vivir los días de espera?
Primero, dile a Dios: “¿Cuándo vas a…?” Así habló Abram. Si callamos, empezamos a sacar conclusiones a solas por dentro.
Segundo, vuelve a lo que Dios realmente ha dicho. Dios comenzó repitiendo la promesa. Durante la espera debemos volver una y otra vez a preguntar qué dijo y qué no dijo. No conviertas tus expectativas en promesas de Dios. Esta distinción es muy importante: muchas decepciones nacen de cosas que nosotros mismos añadimos.
Tercero, sal a mirar las estrellas. También puede hacerse literalmente: sal de casa, levanta la mirada y amplía el horizonte. Cuando una persona lleva mucho tiempo encerrada en un solo asunto, termina viendo todo el mundo a través de él.
Cuarto, no elijas un camino equivocado para forzar el resultado. No hagas algo contrario a tu conciencia o a la voluntad de Dios. No intentes obtener el resultado mediante una relación que no debías empezar, un préstamo que no debías pedir o un atajo que no debías tomar. En ese camino, con frecuencia otras personas también quedan atrapadas y resultan heridas.
Quinto, sigue haciendo lo que te corresponde. Quien espera un trabajo continúa enviando solicitudes; quien espera un hijo continúa acudiendo al médico; quien espera una reconciliación sigue corrigiendo su propia parte. Esperar no es quedarse inmóvil, sino negarse a correr por delante.
Sexto, busca a alguien que te acompañe mientras esperas. Una o dos personas que sepan qué esperas y no te pidan constantemente novedades ayudan más que muchos consejos.
Séptimo, date permiso para sentir decepción. Las personas que esperaron en la Biblia también se decepcionaron. Sentir decepción no equivale a no tener fe.
1. Abram dijo lo que realmente sentía. Dios acababa de decir que su galardón sería sobremanera grande, y Abram respondió que no tenía hijo. La Biblia conservó sus palabras y Dios no lo reprendió.
2. Dios aclaró primero su palabra y después le dio una imagen. Primero repitió la promesa y después lo llevó a mirar las estrellas. Durante la espera, muchas veces no necesitamos una nueva explicación, sino volver a ver cuán grande es él.
3. “Y creyó á Jehová, y contóselo por justicia” (v. 6). Esto ocurrió antes del nacimiento del hijo. Pablo utilizó después este versículo para hablar de la justificación por la fe.
4. En el capítulo siguiente, Sarai propuso tener un hijo por medio de Agar, y Abram aceptó. El texto no explica los motivos interiores de ambos. Lo que sí muestra es que Agar quedó atrapada en aquel arreglo, sufrió, huyó y el conflicto familiar se hizo mayor. Una tentación real durante la espera es forzar el resultado por un camino que hace daño a otras personas.
5. Romanos 4:19. Pablo afirma que Abraham afrontó la realidad de un cuerpo sin esperanza, pero siguió mirando la promesa sin vacilar por incredulidad. Génesis también registra sus decisiones equivocadas durante la espera; hay que conservar las dos cosas.
Una aclaración inicial (para que la lea quien dirige)
Lo que se comparte en el grupo no se difunde fuera de él. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un niño o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer una confidencialidad absoluta. Por lo general, primero intentará hablarlo con la persona afectada y compartirá solamente la información necesaria con alguien que realmente pueda ayudar. Cuando se trate de un niño, de alguien que no puede protegerse o de un peligro inmediato, no será necesario obtener antes su consentimiento; según la situación, se contactará a un pastor, a un profesional acreditado, a la policía o a los servicios médicos y de emergencia locales. Si existe peligro inmediato, se pedirá ayuda en ese mismo momento y no se dejará sola a la persona.
Rompehielos: ¿Qué fue lo último que tuviste que esperar durante mucho tiempo? (Un autobús, una noticia o una carta de admisión; todo cuenta. Quien viene por primera vez también puede participar).
Sugerencia para quien dirige: conversen de manera distendida, con una o dos frases cada uno. Empiecen por cosas pequeñas para relajar el ambiente e introducir el tema de la espera.
Repaso de la lección (para que lo lea quien dirige; aprox. 1 minuto, pensando en quienes no hicieron la preparación)
Esta lección se basa en Génesis 15:1-6. Después de estas cosas, la palabra de Jehová vino a Abram en una visión: no debía temer, porque Dios era su escudo y su galardón sobremanera grande. Abram respondió: Señor Jehová, ¿qué me vas a dar, si no tengo hijo y el mayordomo de mi casa es el damasceno Eliezer? Añadió que Dios no le había dado descendencia y que alguien nacido en su casa sería su heredero. Entonces la palabra de Jehová le dijo que ese hombre no sería su heredero, sino uno que saldría de sus propias entrañas. Dios lo llevó afuera, le dijo que mirara al cielo y contara las estrellas si podía, y añadió que así sería su descendencia. Abram creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. El pasaje relacionado es Romanos 4: Abraham creyó en esperanza contra esperanza y llegó a ser padre de muchas naciones; aunque tenía casi cien años y consideró su cuerpo ya muerto y la matriz muerta de Sara, no se debilitó en la fe. Hoy conversaremos sobre los días en que la promesa tarda en llegar.
1. Lean los versículos 1-3. ¿Qué dijo Dios? ¿Cómo respondió Abram?
Sugerencia para quien dirige: Dios le dijo que no temiera, que él era su escudo y su galardón sobremanera grande. Abram respondió que no tenía hijo y preguntó qué le daría Dios; su heredero sería Eliezer. Es una queja, y la Biblia la conserva tal como fue dicha.
2. Lean los versículos 4-5. ¿Qué dos cosas hizo Dios?
Sugerencia para quien dirige: primero aclaró la promesa: uno que saldría de las propias entrañas de Abram sería su heredero. Después lo llevó afuera y le pidió que contara las estrellas.
3. Lean el versículo 6 y después Romanos 4:18-21. ¿Qué afirma Génesis? ¿Cómo describe Pablo a Abraham?
Sugerencia para quien dirige: Abram creyó a Jehová y le fue contado por justicia; el hijo todavía no había nacido. Pablo dice que creyó en esperanza contra esperanza y que, aunque consideró su cuerpo ya muerto, no se debilitó en la fe.
4. Dios no reprendió la queja de Abram; primero repitió la promesa y después lo llevó a mirar las estrellas. ¿Qué nos enseñan estos dos pasos cuando estamos esperando?
Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central; dedica tiempo suficiente. Pueden decir que expresar lo que uno siente no espanta a Dios; después hay que volver a lo que él ha dicho y levantar la mirada. También pueden preguntar: cuando llevamos mucho tiempo esperando, ¿qué tendemos a olvidar primero?
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo) ¿Todo lo que llamamos “una promesa de Dios para mí” procede realmente de algo que él ha dicho?
Sugerencia para quien dirige: háblalo con amabilidad, pero con claridad. La promesa a Abraham procedía directamente de Dios; muchas de nuestras expectativas han sido añadidas por nosotros. Podemos llevar ambas cosas ante Dios, pero no convirtamos un deseo en un contrato, porque entonces la decepción se transforma en una acusación contra Dios.
6. En el capítulo siguiente, Sarai propuso tener un hijo por medio de Agar, y Abram aceptó. ¿Qué formas suelen tomar los caminos que elegimos para forzar un resultado? ¿A quiénes terminan afectando?
Sugerencia para quien dirige: puede ser una relación que no se debía comenzar, un préstamo que no se debía pedir, algo contrario a la conciencia o una promesa exagerada. También debemos ver que otras personas suelen quedar atrapadas y resultar heridas en esos caminos, como le ocurrió a Agar. Pueden preguntar: ¿hay algún camino así que en mi interior cada vez parece más razonable?
7. ¿Qué estás esperando ahora? ¿Qué parte de la espera te resulta más difícil? (Puedes mencionar solo una categoría. Quien viene por primera vez también puede participar).
Sugerencia para quien dirige: quienes quieran pueden responder con una o dos frases, sin entrar en detalles. No comparen quién lleva más tiempo esperando ni usen el testimonio de otra persona para animarlo. Quien dirige puede compartir primero un ejemplo propio.
8. Esta semana, ¿qué paso correcto quieres dar mientras esperas y qué camino equivocado quieres evitar?
Sugerencia para quien dirige: cuanto más concreto, mejor: seguir enviando solicitudes, acudir a la siguiente cita médica o corregir la parte que te corresponde; y al mismo tiempo definir un límite: esta semana no tomaré ese atajo. También puede ser salir a caminar y levantar la mirada al cielo para ampliar el horizonte. La lista de acciones que sigue se basa en estas ideas.
Pide a una persona que lea despacio Génesis 15:1-6. Guarden dos minutos de silencio. Cada uno puede hablar con Dios en su interior sobre aquello que espera. Puede decir la verdad como Abram: ¿qué me has de dar? Después, quienes quieran pueden orar con una o dos frases, sin explicar detalles ni intentar que sus palabras suenen llenas de fe. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; quien viene por primera vez puede limitarse a escuchar, sin tener que orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige reúne las peticiones, da gracias e intercede por el grupo. Las peticiones permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Por lo general, antes de dar seguimiento se pide permiso a la persona y solo se anotan en privado una o dos frases necesarias. Cuando se trate de la seguridad de un niño o de alguien que no puede protegerse, o exista peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no es necesario obtener antes su consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios locales de emergencia, a la policía o a la institución de protección adecuada.
Pueden comenzar así (orientación para la oración):
Señor Jehová, llevamos mucho tiempo esperando. Algunos esperan un hijo, otros un trabajo, otros que una persona de la familia vuelva, y otros que mejore una enfermedad. Como Tu siervo Abram, no podemos evitar preguntarte: ¿qué nos vas a dar? Gracias porque no desprecias estas palabras. Llévanos afuera y ayúdanos a volver a ver cuán grande eres. Haz que regresemos a lo que Tú has dicho y no convirtamos nuestros deseos en Tus promesas. Detennos para que no intentemos “ayudarte” a cumplirlas por nuestra cuenta; y danos fuerzas para hacer bien lo que hoy nos corresponde. En el nombre de Jesús. Amén.
Después de orar, cada persona puede elegir una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; no pasa nada si ahora mismo no sabes cuál elegir.
No hace falta registrar ni informar lo que elegiste. Si quieres, puedes contarlo en la próxima reunión. Si no logras hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.
Pueden elegir la lección “Anhelar un hijo año tras año” (1 Samuel 1:1-20), o “En la mediana edad, después de años sin ser reconocido” (Éxodo 2:11-25).