Ascendido de repente y cargado con una gran responsabilidad · Grupos pequeños

Circunstancias de la vida, Lección 25. Leer 1 Reyes 3:5-15. Te ascendieron y ahora estás al frente; no te sientes preparado y temes que los demás descubran que no estás a la altura

Pasaje principal: 1 Reyes 3:5-15

Dios dijo a Salomón, recién llegado al trono: pide lo que quieras que te dé. Él no pidió larga vida, riquezas ni la muerte de sus enemigos. Dijo: soy joven y no sé cómo entrar ni salir; dame sabiduría para juzgar a tu pueblo. Reconocer que uno no sabe es el primer paso para asumir una gran responsabilidad.

Introducción

Recibir un ascenso, quedar a cargo de un equipo o aceptar la responsabilidad de un ministerio en la iglesia parece una buena noticia. Sin embargo, por dentro pueden convivir dos temores: que los demás descubran que no soy capaz, y que realmente no lo sea. Entonces uno finge saberlo todo o se exige trabajar sin descanso, día y noche.

1 Reyes 3 habla de un joven que acababa de asumir su responsabilidad.

Salomón sucedió a su padre David como rey, pero su posición aún no estaba consolidada. Una noche Dios se le apareció en sueños:

Y aparecióse Jehová á Salomón en Gabaón una noche en sueños, y díjole Dios: Pide lo que quisieres que yo te dé. (1 Reyes 3:5)

Esta pregunta revela con claridad qué valora más una persona en ese momento. Si puedes pedir cualquier cosa, terminará saliendo a la superficie lo que de verdad deseas.

Salomón habló primero de la gracia que Dios había mostrado a su padre, y luego dijo:

Ahora pues, Jehová Dios mío, tú has puesto á mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre: y yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir. (1 Reyes 3:7)

“yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir”: así se describió un rey delante de Dios. Después habló de las personas a quienes debía servir: su siervo estaba en medio del pueblo escogido por Dios, un pueblo tan numeroso que no se podía contar (1 Reyes 3:8). Solo entonces hizo su petición:

Da pues á tu siervo corazón dócil para juzgar á tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo: porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? (1 Reyes 3:9)

Observa lo que pidió: quería poder guiar bien a ese pueblo, no asegurar su propia posición.

La respuesta de Dios señaló el mismo centro:

Y agradó delante de Adonai que Salomón pidiese esto. (1 Reyes 3:10)

Dios le dijo que no había pedido muchos días, ni riquezas, ni la vida de sus enemigos, sino inteligencia para oír juicio (1 Reyes 3:11). Dios respondió a su petición y, además, le dio las riquezas y la gloria que no había pedido (1 Reyes 3:12-13). Esta fue una gracia particular dentro de este relato, no una promesa de que toda persona que pida sabiduría recibirá un ascenso y se enriquecerá. El énfasis sigue siendo que Salomón pidió sabiduría para gobernar al pueblo. El versículo 14 incluye una condición: si andaba en los caminos de Dios, guardando sus estatutos y mandamientos como David, Dios alargaría sus días (1 Reyes 3:14). El don era gratuito, pero para seguir adelante aún debía andar en el camino de Dios.

También hay que decirlo con sinceridad: Salomón no se mantuvo fiel más adelante. La Biblia registra su desviación en la vejez. Por eso, esta lección no enseña que pedir sabiduría garantiza estabilidad para toda la vida, sino cómo empezar cuando se recibe una responsabilidad. Después, año tras año, habrá que volver al mismo punto.

Entonces, ¿qué puede hacer una persona que acaba de asumir una gran responsabilidad?

Primero, reconocer que no sabe. Salomón dijo “yo soy mozo pequeño” delante de Dios, y nosotros también podemos reconocer nuestras limitaciones ante quienes trabajan con nosotros. Fingir que uno sabe es agotador y no se puede ocultar por mucho tiempo.

Segundo, pedir sabiduría, y pedirla por el bien de las personas. Santiago dice:

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada. (Santiago 1:5)

“no zahiere”: Dios no te reprocha que preguntes ni te desprecia por no saber.

Tercero, entender primero a quiénes vas a servir. Salomón dijo que el pueblo era tan numeroso que no se podía contar. Cuando se recibe una responsabilidad, normalmente hay que empezar por conocer y escuchar con atención a las personas a quienes se sirve. Si existe un problema urgente de seguridad o de funcionamiento, también hay que atenderlo a tiempo, sin posponerlo.

Cuarto, buscar a varias personas capaces de decirte la verdad. Cuanto más alto es el puesto, menos verdades se oyen. Busca por iniciativa propia a una o dos personas que no tengan intereses directos en juego y estén dispuestas a corregirte con sinceridad.

Quinto, establecer los límites desde el comienzo. Tiempo, autoridad, dinero y procesos. En un puesto nuevo, los problemas más graves muchas veces no empiezan por falta de capacidad, sino por falta de reglas claras.

Sexto, no convertir el cargo en tu identidad. Los puestos cambian; el valor de una persona no aumenta con su cargo. Recordarlo ayuda a reconocer los errores y a rechazar responsabilidades que no corresponde aceptar.

Séptimo, cuidar el cuerpo y a la familia. Los primeros seis meses en una nueva responsabilidad son una época propicia para agotarse. Es mucho más fácil fijar desde el principio horarios de descanso y tiempo con la familia que intentar recuperarlos después.

Notas de estudio

1. “Pide lo que quisieres que yo te dé” revela el corazón. Cuando se puede pedir cualquier cosa, sale a la superficie lo que uno desea de verdad.

2. “yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir”. Reconocer que uno no sabe es el primer paso; Salomón lo dijo a Dios, y nosotros también podemos decirlo a quienes trabajan con nosotros.

3. Primero vio al pueblo. Era un pueblo tan numeroso que no se podía contar. Pidió sabiduría para guiar bien a esas personas, no para afianzarse en el trono.

4. Dios añadió lo que él no había pedido. Las riquezas y la gloria fueron una gracia particular concedida a Salomón en esa ocasión; no son una promesa de que pedir sabiduría traerá un ascenso y dinero. El énfasis sigue estando en que pidió sabiduría para gobernar al pueblo.

5. El versículo 14 contiene una condición, y más tarde Salomón no permaneció plenamente fiel. El don era gratuito, pero el camino debía seguir recorriéndose. Esta lección habla del comienzo, no de un seguro para el futuro.

Conversación

Apertura (aprox. 10 minutos)

Una aclaración inicial (para que la lea quien dirige)

Lo que se comparte en el grupo no se difunde fuera de él. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un niño o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer una confidencialidad absoluta. Por lo general, primero intentará hablarlo con la persona afectada y compartirá solamente la información necesaria con alguien que realmente pueda ayudar. Cuando se trate de un niño, de alguien que no puede protegerse o de un peligro inmediato, no será necesario obtener antes su consentimiento; según la situación, se contactará a un pastor, a un profesional acreditado, a la policía o a los servicios médicos y de emergencia locales. Si existe peligro inmediato, se pedirá ayuda en ese mismo momento y no se dejará sola a la persona.

Rompehielos: ¿Cuándo fue la primera vez que quedaste “a cargo” de algo? (Ser representante de la clase, dirigir un grupo, encargarte de un pequeño proyecto o convertirte en padre o madre; todo cuenta. Quien viene por primera vez también puede participar).

Sugerencia para quien dirige: conversen de manera distendida, con una o dos frases cada uno. Muchas personas mencionarán esa sensación de inseguridad interior, que conecta muy bien con las palabras de Salomón: era joven y no sabía cómo entrar ni salir.

Repaso de la lección (para que lo lea quien dirige; aprox. 1 minuto, pensando en quienes no hicieron la preparación)

Esta lección se basa en 1 Reyes 3:5-15. En Gabaón, Jehová se apareció a Salomón de noche en sueños y le dijo que pidiera lo que quisiera. Salomón habló primero de cómo Dios había tratado a su padre David y después dijo que Jehová su Dios lo había puesto por rey en lugar de David, aunque él era joven y no sabía cómo entrar ni salir. El siervo de Dios estaba en medio del pueblo escogido, tan numeroso que no se podía contar; por eso pidió un corazón dócil para juzgar al pueblo y discernir entre lo bueno y lo malo. Al Señor le agradó que Salomón pidiera esto. Dios le dijo que, como no había pedido muchos días, riquezas ni la vida de sus enemigos, sino inteligencia para oír juicio, respondería a su petición y le daría un corazón sabio y entendido, sin igual antes ni después de él. También le daría lo que no había pedido: riquezas y gloria. Si andaba en los caminos de Dios y guardaba sus estatutos y mandamientos como David, Dios alargaría sus días. Salomón despertó y comprendió que había sido un sueño. Volvió a Jerusalén, se presentó ante el arca del pacto de Jehová, ofreció holocaustos y sacrificios pacíficos, e hizo un banquete para todos sus siervos. El pasaje relacionado es Santiago 1: si a alguien le falta sabiduría, que la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y no reprocha, y le será dada. Hoy conversaremos sobre cuando una persona recibe de repente un ascenso o una gran responsabilidad.

Observación

1. Lean los versículos 5-9. ¿Qué oportunidad dio Dios a Salomón? ¿Cómo se describió a sí mismo? ¿Qué pidió?

Sugerencia para quien dirige: Dios le dijo que pidiera lo que quisiera. Salomón dijo que era joven y no sabía cómo entrar ni salir, y que el pueblo era tan numeroso que no se podía contar. Pidió sabiduría para juzgar al pueblo y discernir entre lo bueno y lo malo.

2. Lean los versículos 10-14. ¿Por qué le agradó a Dios la petición de Salomón? ¿Qué concedió? ¿Qué añadió? ¿Cuál era la condición?

Sugerencia para quien dirige: Salomón no pidió muchos días, riquezas ni la vida de sus enemigos, sino inteligencia para oír juicio. Dios le dio un corazón sabio y entendido y añadió las riquezas y la gloria que no había pedido. La condición era andar en los caminos de Dios como David.

3. Lean el versículo 15. ¿Qué dos cosas hizo Salomón al despertar?

Sugerencia para quien dirige: volvió a Jerusalén y ofreció holocaustos y sacrificios pacíficos ante el arca; además, hizo un banquete para todos sus siervos. Una acción miraba a Dios y la otra a las personas.

Interpretación

4. “yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir”. ¿Qué revela esta frase sobre cómo Salomón se veía a sí mismo y cómo entendía la responsabilidad que tenía delante?

Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central; dedica tiempo suficiente. Fingir que uno sabe es agotador y no se puede ocultar por mucho tiempo. Pueden conversar sobre qué consecuencias tiene decir “no sé” en nuestras empresas o iglesias. ¿Creamos un ambiente en el que las personas se atrevan a decirlo?

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo) Salomón no permaneció fiel para siempre. ¿Qué advertencia contiene esto para quien ha pedido sabiduría?

Sugerencia para quien dirige: el don es gratuito, pero el camino debe seguir recorriéndose. Esta lección habla del comienzo, no de un seguro para el futuro. Pueden conversar sobre qué arreglos nos ayudan a mantenernos fieles año tras año: compañeros, rendición de cuentas y revisiones periódicas.

6. Lean Santiago 1:5. ¿Cómo cambia nuestra manera de pedir sabiduría saber que Dios “no zahiere”?

Sugerencia para quien dirige: Dios da abundantemente a todos y no reprocha. Pueden conversar sobre cómo cambia nuestra oración saber que él es así.

Aplicación

7. En la responsabilidad que tienes ahora, ¿en qué área te sientes menos seguro? (Quien viene por primera vez también puede participar).

Sugerencia para quien dirige: quienes quieran pueden responder con una o dos frases. No tiene que tratarse del trabajo; también puede ser criar hijos, cuidar un hogar o dirigir un grupo. No comparen ni juzguen. Quien dirige puede compartir primero un ejemplo propio.

8. ¿Qué acción quieres realizar esta semana respecto a esa responsabilidad?

Sugerencia para quien dirige: cuanto más concreta, mejor: pedir consejo a alguien que se atreva a decirte la verdad; escribir con claridad un proceso o los límites de la autoridad; decir al equipo: “No conozco bien este asunto; por favor, enséñame”; fijar horarios de descanso y tiempo con la familia. La lista de acciones que sigue se basa en estas ideas.

Oración y práctica

Oremos juntos (aprox. 15 minutos)

Pide a una persona que lea despacio 1 Reyes 3:7-9 y después Santiago 1:5. Guarden dos minutos de silencio. Cada uno puede pedir en su interior una cosa para la responsabilidad que tiene, pensando primero con claridad qué está pidiendo. Después, quienes quieran pueden orar con una o dos frases por sabiduría, por las personas a quienes sirven y por límites sanos, sin mencionar detalles de su lugar de trabajo. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; quien viene por primera vez puede limitarse a escuchar, sin tener que orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige reúne las peticiones, da gracias e intercede por el grupo. Las peticiones permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Por lo general, antes de dar seguimiento se pide permiso a la persona y solo se anotan en privado una o dos frases necesarias. Cuando se trate de la seguridad de un niño o de alguien que no puede protegerse, o exista peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no es necesario obtener antes su consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios locales de emergencia, a la policía o a la institución de protección adecuada.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, nos han puesto en una responsabilidad y por dentro nos sentimos inseguros: tememos que otros descubran que no somos capaces, y también tememos que realmente no lo seamos. Danos valor para decir la verdad, como Salomón, y reconocer ante Ti que somos jóvenes y no sabemos cómo entrar ni salir. Danos sabiduría, no para afianzarnos en el puesto, sino para cuidar bien a las personas que nos has confiado. Ayúdanos a conocerlas y a escucharlas. Danos límites que podamos mantener y varias personas que se atrevan a decirnos la verdad. Protege también a nuestras familias y nuestros cuerpos. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (aprox. 5 minutos)

Después de orar, cada persona puede elegir una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; no pasa nada si ahora mismo no sabes cuál elegir.

No hace falta registrar ni informar lo que elegiste. Si quieres, puedes contarlo en la próxima reunión. Si no logras hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

¿Quieres seguir conversando?

Pueden elegir la lección “Cuando todo va bien” (2 Crónicas 26:1-21), o “En la mediana edad, después de años sin ser reconocido” (Éxodo 2:11-25).

Guía para quien dirige