Víctima de una trampa · Grupos pequeños

Circunstancias de la vida, Lección 20. Leer Daniel 6. Mantienes tus principios en el trabajo, pero otros aprovechan cualquier detalle contra ti y conspiran a tus espaldas

Pasaje principal: Daniel 6

Aquellos hombres quisieron presentar una acusación contra Daniel y revisaron toda su gestión pública, pero “no podían hallar alguna ocasión ó falta, porque él era fiel”. Al no encontrar nada, trasladaron el ataque a su fe. Daniel no respondió con una protesta ni escondió su práctica: siguió arrodillándose y orando tres veces al día, como lo solía hacer antes.

Introducción

En el trabajo, quien no está dispuesto a seguir la corriente suele pagar un precio: no firma un documento falso, no se suma a aquella ronda de copas ni repite algo contrario a su conciencia. Entonces alguien comienza a vigilarlo: la asistencia, los reembolsos, el matiz de una frase; siempre parece posible encontrar algo. Lo más angustioso es lo que se hace a tus espaldas: no sabes quién fue ni qué dijo.

Daniel 6 relata precisamente una persecución de este tipo.

Darío nombró ciento veinte gobernadores y tres presidentes, entre ellos Daniel. Como había en él un espíritu superior, sobresalía entre los demás, y el rey pensaba ponerlo sobre todo el reino (Daniel 6:1-3). Entonces los otros presidentes y gobernadores comenzaron a buscar una falta en su gestión. Tal vez hubiera envidia, pero el texto no afirma directamente cuál era su motivación interior. El relato dice:

Entonces los presidentes y gobernadores buscaban ocasiones contra Daniel por parte del reino; mas no podían hallar alguna ocasión ó falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fué en él hallado. (Daniel 6:4)

Lee dos veces este versículo. Examinaron su gestión con el propósito de acusarlo, pero no encontraron una falta real. Esto muestra la fidelidad de Daniel. Sin embargo, su fidelidad no impidió la trampa ni es una garantía de que cumplir con el deber nos librará del daño. La fidelidad es una respuesta a Dios y a la responsabilidad recibida, no un amuleto con el que compramos seguridad.

Como no hallaron nada, cambiaron el terreno del ataque: “Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna, si no la hallamos contra él en la ley de su Dios” (Daniel 6:5). Se pusieron de acuerdo e indujeron al rey a firmar un decreto de treinta días: quien dirigiera una petición a cualquier dios u hombre fuera del rey sería arrojado al foso de los leones. Después invocaron la ley de Media y de Persia, que no podía revocarse, para obligarlo a ejecutar el decreto (Daniel 6:7-9, 15). La conspiración obtuvo poder mediante una orden real; y aunque el rey se afligió, siguió siendo responsable de lo que había firmado.

La respuesta de Daniel se narra con gran serenidad:

Y Daniel, cuando supo que la escritura estaba firmada, entróse en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que estaban hacia Jerusalem, hincábase de rodillas tres veces al día, y oraba, y confesaba delante de su Dios, como lo solía hacer antes. (Daniel 6:10)

“Como lo solía hacer antes” es la clave de esta lección. El texto no cuenta que organizara una protesta pública. Dice que, aun conociendo el decreto, continuó orando en su casa como acostumbraba, ante las ventanas de la habitación que daban hacia Jerusalén. Sencillamente siguió haciendo lo mismo. Aquellos hombres se reunieron a propósito para observarlo (Daniel 6:11).

Lo que sigue resulta muy real. Al enterarse, el rey “pesóle en gran manera” y procuró librar a Daniel hasta la puesta del sol (Daniel 6:14). Los hombres invocaron la ley y el rey terminó dando la orden (Daniel 6:15-16). Su afecto estaba con Daniel, pero seguía siendo responsable del decreto que había firmado. Antes de que Daniel fuera arrojado al foso, el rey le dijo que el Dios a quien servía continuamente lo libraría (Daniel 6:16). Aquella noche el rey ayunó y no pudo dormir (Daniel 6:18).

Al amanecer corrió al foso y llamó a Daniel con voz triste. Daniel respondió:

El Dios mío envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen mal: porque delante de él se halló en mí justicia: y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho lo que no debiese. (Daniel 6:22)

Después el rey envió un decreto a toda la tierra en el que alababa a Dios (Daniel 6:25-27).

Aquí debemos hablar con claridad: Daniel salió del foso, pero no todas las personas fieles son libradas de ese modo. Hebreos 11 recuerda a otras que sufrieron burlas y azotes, fueron aserradas o murieron a espada; la Escritura dice que también alcanzaron buen testimonio por la fe. Dios tiene poder para librar y también la soberanía para permitir el sufrimiento de sus siervos. Presentar este capítulo como una promesa de que “si perseveras, al final se hará justicia contigo” es prometer en nombre de Dios algo que Él no ha dicho.

Entonces, ¿qué podemos hacer cuando alguien trama contra nosotros?

Primera: cumple primero con tu responsabilidad. El texto subraya que Daniel era fiel y que no hallaron en él falta. Haz bien los gastos, la asistencia, los procedimientos y las cuentas siempre que puedas. A la vez, recuerda que esto no es un amuleto que garantice que nadie te hará daño.

Segunda: sigue haciendo lo que corresponde, sin exhibirte ni esconderte. “Como lo solía hacer antes” expresa una fidelidad sobria: no provoca, no actúa para ser visto y tampoco oculta la fe por temor.

Tercera: conserva pruebas y usa los canales legítimos. Guarda correos, mensajes y registros escritos. Explica lo que corresponda a un superior, presenta una reclamación cuando proceda y busca asistencia jurídica si hace falta. Esto no significa desconfiar de Dios.

Cuarta: no devuelvas mal por mal. No hables a espaldas de la otra persona, no inventes rumores ni organices a otros contra ella. La amargura puede herirte más que tu adversario.

Quinta: distingue dos clases de sufrimiento. Pedro las diferencia dentro del mismo pasaje:

Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese; (1 Pedro 4:12)

También dice: “Si sois vituperados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados” (1 Pedro 4:14). A continuación añade que ninguno debe padecer por hacer el mal o por meterse en negocios ajenos (1 Pedro 4:15). Por eso debemos examinar la situación con sinceridad: ¿este conflicto se debe a que mantuve lo que era justo, o a mi mal carácter y a fallas en mi trabajo? Al discernir, no espiritualices tus propios errores, pero tampoco cargues sobre ti la injusticia de otros solo porque tú no eres perfecto.

Sexta: ora por ese “rey”. Quienes están dentro del sistema, te ponen obstáculos y, aun así, sienten buena voluntad hacia ti merecen comprensión y oración.

Notas de estudio

1. No hallaron falta porque era fiel (versículo 4). Lo investigaron con un propósito, pero no encontraron una falta real. Esto muestra su fidelidad, aunque no impidió la trampa ni garantizó que quedara libre de daño.

2. Cambiaron el terreno del ataque (versículo 5). Como no encontraron nada en su trabajo, buscaron algo en su fe. Cuando te atacan, conviene reconocer cuál es el verdadero objetivo.

3. La conspiración adquirió fuerza mediante un decreto real. Indujeron al rey a firmar y luego invocaron una ley irrevocable para obligarlo a cumplirla. Algunos actos hacen mucho daño sin infringir una norma; aun así, quien firma sigue siendo responsable.

4. “Como lo solía hacer antes” (versículo 10). El texto no narra una protesta pública. Dice que siguió orando como acostumbraba, en su propia casa y con las ventanas hacia Jerusalén.

5. Daniel fue librado, pero no todos tendrán ese desenlace. Hebreos 11 recuerda a otros que no fueron librados y dice que también alcanzaron buen testimonio por la fe. No prometamos en nombre de Dios un desenlace que Él no ha prometido.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Primero, una aclaración (para leer en voz alta)

Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Pero hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por regla general, hablará primero con la persona implicada y comunicará solo la información necesaria a quienes puedan prestar ayuda real. Cuando haya menores o personas que no puedan protegerse, o exista un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará con el pastor, profesionales cualificados, la policía o los servicios médicos y de emergencia de la localidad. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en el acto y no dejar sola a la persona.

Para empezar: En tu trabajo, ¿hay algo que siempre haces conforme a las normas, aunque otros piensen que te tomas el asunto demasiado en serio? (Quien viene por primera vez también puede participar.)

Sugerencia para quien dirige: Mantengan un tono ligero y respondan con una o dos frases. Esta pregunta introduce la fidelidad en el trabajo y permite reconocer las dificultades de los demás.

Resumen de la lección (para leer en voz alta, alrededor de 1 minuto, pensando en quienes no hicieron la lectura previa)

Esta lección se basa en Daniel 6. Darío nombró ciento veinte gobernadores y tres presidentes, entre ellos Daniel. Como había en él un espíritu superior, sobresalía entre los demás y el rey pensaba ponerlo sobre todo el reino. Los presidentes y gobernadores buscaron una falta en su gestión para acusarlo, pero no hallaron ninguna porque era fiel. Decidieron entonces buscar una ocasión en la ley de su Dios. Se presentaron ante el rey y le pidieron un decreto de treinta días: quien hiciera una petición a cualquier dios u hombre fuera del rey sería arrojado al foso de los leones. El decreto fue sellado conforme a la ley de Media y de Persia, que no podía revocarse. Cuando Daniel supo que estaba firmado, volvió a su casa. Las ventanas de su habitación daban hacia Jerusalén y, tres veces al día, se arrodillaba, oraba y daba gracias delante de Dios, como lo solía hacer antes. Aquellos hombres lo encontraron orando y lo acusaron. El rey se afligió y procuró librarlo hasta la puesta del sol, pero acabó dando la orden de arrojarlo al foso. Le dijo que el Dios a quien servía continuamente lo libraría. Aquella noche ayunó y no pudo dormir. Al amanecer corrió al foso y llamó con voz triste. Daniel respondió que su Dios había enviado un ángel para cerrar la boca de los leones, pues se había hallado justicia en él delante de Dios y no había hecho mal al rey. El rey se alegró, mandó sacar a Daniel y no se encontró en él daño alguno porque había confiado en su Dios. Después el rey envió un decreto a toda la tierra alabando al Dios de Daniel. El texto relacionado es 1 Pedro 4: no debemos considerar extraño el fuego de la prueba; si somos vituperados en el nombre de Cristo, somos bienaventurados. Hoy conversaremos sobre lo que ocurre cuando alguien trama contra nosotros.

Observación

1. Lean los versículos 1-9. ¿Por qué querían acusar a Daniel? ¿Qué resultado tuvo la investigación? ¿Cómo cambiaron después de dirección?

Sugerencia para quien dirige: El rey pensaba ponerlo sobre todo el reino y eso provocó envidia. No encontraron falta porque Daniel era fiel. Entonces trasladaron el ataque a su fe, prepararon un decreto de treinta días y lo sellaron.

2. Lean los versículos 10-18. ¿Qué hizo Daniel después de conocer el decreto? ¿Cómo reaccionó el rey?

Sugerencia para quien dirige: Volvió a su casa y oró tres veces al día de rodillas, dando gracias como lo solía hacer antes. El rey se afligió y buscó librarlo hasta la puesta del sol, pero terminó dando la orden bajo la presión de la ley. Aquella noche ayunó y no pudo dormir.

3. Lean los versículos 19-28. ¿Qué ocurrió al día siguiente? ¿Cómo lo explicó Daniel? ¿Qué hizo después el rey?

Sugerencia para quien dirige: Al amanecer, el rey corrió al foso. Daniel dijo que Dios había enviado un ángel para cerrar la boca de los leones, que se había hallado justicia en él delante de Dios y que no había hecho mal al rey. El rey se alegró mucho y después envió un decreto a toda la tierra en el que alababa a Dios.

Interpretación

4. ¿Por qué es tan importante que no pudieran hallar falta porque Daniel era fiel?

Sugerencia para quien dirige: Esta es la pregunta central; dedíquenle tiempo. Ser irreprochable en la responsabilidad recibida es lo que corresponde, pero no garantiza que nadie nos haga daño. Pueden conversar de forma concreta sobre reembolsos, asistencia, procedimientos, cuentas y cuidado al hablar: ¿qué aspecto debo ordenar mejor?

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) Daniel salió del foso. ¿Significa esto que toda persona fiel terminará siendo reivindicada?

Sugerencia para quien dirige: No. Hebreos 11 recuerda a otras personas que no fueron libradas y dice que también alcanzaron buen testimonio por la fe. Díganlo con claridad, para que quienes no recibieron reparación no piensen que fallaron por no ser suficientemente buenos.

6. Lean 1 Pedro 4:12-16. ¿Cómo distingue Pedro entre sufrir por Cristo y sufrir por haber hecho el mal?

Sugerencia para quien dirige: Pedro hace la distinción dentro del mismo pasaje y dice que nadie debe sufrir por hacer el mal o por entrometerse en asuntos ajenos. Conviene preguntar con sinceridad si el conflicto se debe a que mantuve lo que era justo o a mi mal carácter y a fallas en mi trabajo. No espiritualicen sus propios errores; tampoco carguen sobre sí mismos la injusticia de otros solo porque ustedes no son perfectos.

Aplicación

7. ¿Alguna vez te han señalado o atacado en el trabajo o en los estudios? ¿Qué fue lo más difícil? (No hace falta decir el nombre del lugar ni de la persona; quien viene por primera vez también puede participar.)

Sugerencia para quien dirige: Quienes quieran pueden responder con una o dos frases. No decidan quién tuvo razón ni den ideas para “devolver el golpe”. Si hubo ilegalidad o peligro, hablen en privado después: protejan primero a la persona, conserven las pruebas y faciliten, con el acompañamiento del pastor, ayuda jurídica o profesional. Si existe peligro inmediato, llamen a la policía en el acto.

8. ¿Qué quieres hacer esta semana?

Sugerencia para quien dirige: Cuanto más concreto, mejor: ordenar un procedimiento que te corresponde; dejar por escrito una comunicación importante; preparar la documentación para una reclamación; orar una vez por quien te causa dificultades; orar también por quien tiene buena voluntad, pero no puede ayudarte dentro del sistema. La lista de acciones que sigue parte de estas ideas.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pidan a una persona que lea despacio Daniel 6:4 y 6:10, y después 1 Pedro 4:12-14. Guarden dos minutos de silencio. Cada uno puede pensar: ¿en qué asunto me están causando dificultades y qué aspecto de mi propia conducta debo ordenar? Después, quienes lo deseen pueden orar con una o dos frases por la justicia, por su propio corazón y por quienes les causan dificultades, sin mencionar el lugar ni nombres. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quien viene por primera vez puede escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige reúne las oraciones y da gracias e intercede por el grupo. Las peticiones se quedan dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Por regla general, antes de hacer seguimiento se pide permiso a la persona y solo se anotan en privado una o dos frases necesarias. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o existe un peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no hace falta esperar el consentimiento: hay que contactar de inmediato con emergencias, la policía o la institución de protección adecuada de la localidad.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, hay personas a quienes vigilan y contra quienes traman, buscando una falta en todo lo que hacen. Guárdalas para que sean irreprochables en sus responsabilidades y protege su corazón de la amargura y del temor. Dales la serenidad de Daniel: no provocar, no actuar para ser visto y tampoco ocultar la fe en Ti. Haz justicia donde deba hacerse; y si esta vez no reciben reparación, sostenlas y hazles saber que Tú lo ves. Te pedimos también que tengas misericordia de quienes nos causan dificultades. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona puede escoger una sola acción para esta semana. Una basta; si ahora no sabes cuál elegir, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni rendir cuentas. Quien lo desee puede contar la próxima vez cómo le fue. Si no pudiste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Para seguir conversando

Pueden escoger la lección “Cuando tienes la oportunidad de vengarte” (1 Samuel 24), o la lección “Después de ser engañado” (Josué 9:3-27).

Guía para quien dirige