En la mediana edad, después de años sin ser reconocido · Grupos pequeños

Circunstancias de la vida, Lección 19. Leer Éxodo 2:11-25. Los sueños de juventud no se cumplieron y has pasado años sin que nadie note tu labor; sientes que el resto de tu vida será igual

Pasaje principal: Éxodo 2:11-25

A los cuarenta años, Moisés intervino en una situación y terminó huyendo a Madián. Allí pasó otros cuarenta años: cuidó ovejas, formó una familia y llamó a su hijo “Peregrino”. La Biblia resume esos cuarenta años en unos pocos versículos, pero fueron años que él vivió de verdad. Los años en que nadie te ve no son años en los que Dios te ha desechado.

Introducción

Al llegar a la mediana edad hay una sensación de pérdida difícil de expresar: aquello que querías hacer de joven no llegó a realizarse. Tampoco puedes decir que hayas fracasado; simplemente la vida ha seguido así. En el chat de antiguos compañeros algunos anuncian un ascenso, mientras tú sigues en el mismo sitio. Cuando cuentas a tus hijos los ideales de tu juventud, hasta tú mismo sientes que tus palabras suenan vacías. Una frase vuelve una y otra vez: seguramente mi vida ya se quedará así.

La segunda mitad de Éxodo 2 relata lo que ocurrió entre los cuarenta y los ochenta años de Moisés.

Había crecido en el palacio de Faraón. A los cuarenta años salió a ver a sus hermanos y observó sus cargas (Éxodo 2:11). Al ver que un egipcio golpeaba a un hebreo, miró a uno y otro lado, vio que no había nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena (Éxodo 2:12). Al día siguiente intentó separar a dos hebreos y uno de ellos le respondió:

Y él respondió: ¿Quién te ha puesto á ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿piensas matarme como mataste al Egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esta cosa es descubierta. (Éxodo 2:14)

Esteban explica en Hechos cuál había sido el juicio de Moisés en aquel momento: “Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les había de dar salud por su mano; mas ellos no lo habían entendido” (Hechos 7:25). Sin embargo, Éxodo no embellece lo sucedido: cuenta que mató a un hombre y escondió el cadáver en la arena. El texto no presenta el hecho como “una buena dirección llevada a cabo con el método o en el momento equivocados”; nosotros tampoco debemos atenuarlo.

Moisés huyó entonces a Madián. Lo que sigue se narra de forma muy sencilla: se sentó junto a un pozo, ayudó a unas mujeres a ahuyentar a los pastores y abrevó su rebaño; fue invitado a comer; se casó con Séfora y tuvo un hijo. El nombre que dio al niño resume el sabor de aquellos años:

La cual le parió un hijo, y él le puso por nombre Gersom: porque dijo: Peregrino soy en tierra ajena. (Éxodo 2:22)

“Peregrino”: no dueño, tampoco huésped, sino alguien sin raíces. El nombre conserva cómo se sentía Moisés al vivir en tierra ajena cuando nació su hijo. El texto no cuenta cómo cambió después ese sentimiento.

La Biblia resume todo aquel largo periodo en unos pocos versículos y luego dice:

Y aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel suspiraron á causa de la servidumbre, y clamaron: y subió á Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. (Éxodo 2:23)

Después aparecen tres acciones: Dios oyó, Dios se acordó y Dios miró. El pasaje concluye: “Y miró Dios á los hijos de Israel, y reconociólos Dios” (Éxodo 2:25). Estas frases hablan en primer lugar de cómo respondió Dios al sufrimiento de su pueblo en Egipto y se acordó de su pacto. Cuarenta años después llamó a Moisés, y eso muestra que los años de silencio no hicieron fracasar el plan de Dios. Pero no permite prometer que toda persona ignorada llegará un día a ser empleada en una obra destacada.

Esteban añade la medida exacta del tiempo: “Y cumplidos cuarenta años, un ángel le apareció en el desierto del monte Sina, en fuego de llama de una zarza” (Hechos 7:30). Moisés tenía ochenta años cuando recibió el llamamiento.

Esta lección afirma algunas cosas y también nos pide cautela en otras.

Primera: los años en que nadie te ve no son años desperdiciados. Es muy posible que cuidar ovejas en Madián permitiera a Moisés conocer la vida del desierto y que eso le fuera útil más tarde. Sin embargo, la Biblia no llama a esos cuarenta años un programa de formación de líderes diseñado de antemano. Basta con afirmar que algo cuya utilidad no vemos hoy puede llegar a tenerla.

Segunda: no conviertas esta idea en una fórmula. No todas las personas que viven en el anonimato terminarán en un lugar visible. En la Biblia también hay quienes permanecieron sin nombre toda su vida. Nuestro valor no depende de que más tarde se nos confíe algo grande. La importancia de Moisés no consiste en que al fin se hiciera famoso, sino en que Dios oye, se acuerda y mira.

Tercera: la pérdida de la mediana edad a veces despierta fracasos, culpas o heridas antiguas. Bajo aquellos cuarenta años de Moisés había un homicidio y un intento fallido de intervenir. Pero no debemos suponer de entrada que todo desánimo se debe a algo pendiente. Si de verdad llevas una carga así, puedes comenzar a hablar con una persona confiable. Según la naturaleza del asunto, busca a un pastor, un profesional de la salud mental, un médico o asistencia jurídica. Hay gracia para el arrepentimiento y las heridas también necesitan tiempo; no tienes que obligarte a cerrar el asunto con una frase.

Cuarta: vive bien los días que tienes delante. Lo que Moisés hizo en Madián no parece extraordinario: ayudó a sacar agua, se casó, tuvo un hijo y cuidó ovejas. Ser fiel en las cosas pequeñas no es una alternativa de segunda categoría; esa es la forma que adopta la mayor parte de la vida humana.

Algunas cosas concretas. Primera: di a Dios la frase “mi vida ya se quedará así”, sin convertirla primero en algo positivo. Segunda: no uses el chat de antiguos compañeros como regla para medirte. Tercera: haz bien lo que hoy tienes entre manos: tu trabajo, tu familia y esa pequeña responsabilidad en la iglesia. Cuarta: aprende algo nuevo, aunque sea pequeño: un oficio, un pasaje de la Biblia o una habilidad. La mediana edad no impide aprender. Quinta: si la desilusión se convierte en un desánimo prolongado, no puedes dormir o pierdes el interés por todo, consulta a un médico. Eso no es exageración.

Notas de estudio

1. Hechos 7:25 describe el juicio del propio Moisés. Pensaba que sus hermanos comprenderían que Dios les daría liberación por medio de su mano. El texto no dice que “la dirección era correcta y el método equivocado”; Éxodo 2 cuenta con claridad lo que hizo.

2. “miró á todas partes, y viendo que no parecía nadie” (versículo 12). Primero comprobó que nadie lo viera y después escondió el cadáver. La Biblia no oculta su conducta.

3. “Peregrino” es el nombre que dio a su hijo. El nombre conserva cómo se sentía entonces al vivir en tierra ajena. El texto no cuenta cómo cambió después ese sentimiento.

4. El relato dedica solo unos pocos versículos a aquellos cuarenta años. La mayor parte de la vida de la mayoría de las personas está hecha de días en los que parece que “no hay nada que contar”.

5. Las tres acciones de los versículos 23-25. Oír, acordarse y mirar. Hablan primero de cómo respondió Dios al pueblo que sufría en Egipto y de cómo se acordó de su pacto. También nos recuerdan que los años de silencio no hicieron fracasar su plan.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Primero, una aclaración (para leer en voz alta)

Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Pero hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por regla general, hablará primero con la persona implicada y comunicará solo la información necesaria a quienes puedan prestar ayuda real. Cuando haya menores o personas que no puedan protegerse, o exista un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará con el pastor, profesionales cualificados, la policía o los servicios médicos y de emergencia de la localidad. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en el acto y no dejar sola a la persona.

Para empezar: Cuando tenías veinte años, ¿qué pensabas que estarías haciendo a los cuarenta? (Quien viene por primera vez también puede participar.)

Sugerencia para quien dirige: Mantengan un tono ligero y respondan con una o dos frases. Seguramente habrá risas. Esta pregunta introduce el tema de manera natural y permite ver que todos conocemos la distancia entre lo esperado y lo vivido.

Resumen de la lección (para leer en voz alta, alrededor de 1 minuto, pensando en quienes no hicieron la lectura previa)

Esta lección se basa en Éxodo 2:11-25. Cuando Moisés creció, salió a ver a sus hermanos y observó sus cargas. Vio a un egipcio golpeando a un hebreo; miró a ambos lados, comprobó que no había nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. Al día siguiente vio a dos hebreos peleando y reprendió al agresor. El hombre le preguntó quién lo había puesto como príncipe y juez y si pensaba matarlo como había matado al egipcio. Moisés tuvo miedo al comprender que el asunto era conocido. Cuando Faraón lo supo, quiso matarlo, y Moisés huyó a Madián. Se sentó junto a un pozo. Las siete hijas del sacerdote de Madián llegaron a sacar agua, pero unos pastores las echaron. Moisés las ayudó y abrevó el rebaño. Su padre lo invitó a comer; Moisés aceptó vivir con él y recibió a Séfora por esposa. Cuando ella dio a luz un hijo, Moisés lo llamó Gersom porque vivía como peregrino en tierra ajena. Después de muchos días murió el rey de Egipto. Los israelitas suspiraron y clamaron bajo la servidumbre, y su clamor subió a Dios. Dios oyó, se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob, miró a los israelitas y reconoció su situación. El texto relacionado es Hechos 7: Moisés tenía cerca de cuarenta años cuando fue a ver a sus hermanos; pensaba que ellos comprenderían que Dios les daría liberación por su mano, pero no lo comprendieron. Cuarenta años después se le apareció un ángel en la llama de una zarza, en el desierto de Sinaí. Hoy conversaremos sobre la mediana edad y los años en que nadie nos ve.

Observación

1. Lean los versículos 11-15. ¿Qué hizo Moisés? ¿Cómo se descubrió lo ocurrido? ¿Adónde huyó?

Sugerencia para quien dirige: Vio las cargas de sus hermanos, mató al egipcio que golpeaba a un hebreo y lo escondió en la arena. Al día siguiente uno de los hebreos lo enfrentó; Faraón quiso matarlo y Moisés huyó a Madián. Noten la frase “miró á todas partes, y viendo que no parecía nadie”.

2. Lean los versículos 16-22. ¿Qué hizo en Madián? ¿Qué significaba el nombre que dio a su hijo?

Sugerencia para quien dirige: Ayudó junto al pozo a las hijas del sacerdote y abrevó sus ovejas, fue invitado a comer, se casó con Séfora y tuvo a Gersom. El nombre expresaba: soy peregrino en tierra ajena.

3. Lean los versículos 23-25 y después Hechos 7:25 y 7:30. ¿Qué tres acciones de Dios aparecen en estos versículos? ¿Cuántos años transcurrieron?

Sugerencia para quien dirige: Dios oyó, se acordó y miró. Hechos 7 dice que Moisés intervino a los cuarenta años y que pasaron otros cuarenta antes de que Dios lo llamara en la llama de la zarza.

Interpretación

4. La Biblia casi no cuenta nada sobre aquellos cuarenta años. ¿Qué significan para nosotros esos días en los que parece que “no hay nada que contar”?

Sugerencia para quien dirige: Esta es la pregunta central; dedíquenle tiempo. Esos versículos hablan primero de la respuesta de Dios al pueblo que sufría y de cómo se acordó de su pacto. Es posible que lo aprendido por Moisés en el desierto le fuera útil más tarde. Pueden preguntar cómo medimos si un periodo de la vida tiene valor.

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) ¿Todas las personas que viven en el anonimato terminarán siendo usadas en algo grande?

Sugerencia para quien dirige: No. En la Biblia también hay personas que permanecieron sin nombre toda su vida. Díganlo con claridad: nuestro valor no depende de llegar a un lugar visible, sino de que Dios nos mira y de que nosotros seamos fieles.

6. Lean Hechos 7:25 y Éxodo 2:12-15. ¿Cómo describe Esteban el juicio que Moisés hizo de la situación? ¿Qué hechos cuenta Éxodo sin encubrirlos? ¿Por qué esto nos impide justificar medios que hieren diciendo que el objetivo era bueno?

Sugerencia para quien dirige: Esteban dice que Moisés pensaba que Dios daría liberación por medio de su mano. Éxodo cuenta que miró a ambos lados, mató a un hombre, escondió el cadáver, fue descubierto y huyó. El texto no lo disculpa. Pueden conversar sobre ocasiones en las que nos apresuramos a hacer algo “bueno” y dejamos una situación aún más dañada.

Aplicación

7. ¿Has tenido últimamente momentos en los que piensas que tu vida ya se quedará así? ¿Qué es lo más difícil entonces? (Quien viene por primera vez también puede participar.)

Sugerencia para quien dirige: Quienes quieran pueden responder con una o dos frases. Quien dirige comparte primero y no permite que nadie interrumpa con consuelos rápidos. Si alguien menciona un asunto antiguo que sigue pendiente, hablen en privado después.

8. ¿Qué cosa que hoy tienes entre manos quieres hacer bien esta semana, o qué cosa nueva quieres aprender?

Sugerencia para quien dirige: Cuanto más concreto, mejor: terminar bien una tarea del trabajo; dedicar una tarde a la familia; asumir una responsabilidad pequeña en la iglesia; aprender un pasaje bíblico, un oficio o una habilidad. Recuerden que el chat de antiguos compañeros no es una regla para medirse. La lista de acciones que sigue parte de estas ideas.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pidan a una persona que lea despacio Éxodo 2:23-25 y guarden dos minutos de silencio. Cada uno puede decir a Dios en su corazón: “Siento que estos años han pasado en vano”, sin tener que convertir primero la frase en algo positivo. Después, quienes lo deseen pueden orar con una o dos frases por su propia desilusión y por quienes están atravesando días así, sin contar detalles. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quien viene por primera vez puede escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige reúne las oraciones y da gracias e intercede por el grupo. Las peticiones se quedan dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Por regla general, antes de hacer seguimiento se pide permiso a la persona y solo se anotan en privado una o dos frases necesarias. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o existe un peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no hace falta esperar el consentimiento: hay que contactar de inmediato con emergencias, la policía o la institución de protección adecuada de la localidad.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, Tu siervo Moisés cuidó ovejas durante cuarenta años en Madián y llamó a su hijo “Peregrino”. También hay entre nosotros personas que sienten que sus años no tienen nombre: el trabajo se repite, los días parecen iguales y ya no mencionan los sueños de juventud. Haznos saber que Tú oyes, te acuerdas y miras. Enséñanos a no medirnos con la regla de otros ni a seguir aplastando dentro de nosotros aquello que quedó pendiente. Danos fuerzas para hacer bien esta pequeña tarea que hoy tenemos entre manos; y si tienes otros planes, llámanos Tú mismo en Tu tiempo. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona puede escoger una sola acción para esta semana. Una basta; si ahora no sabes cuál elegir, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni rendir cuentas. Quien lo desee puede contar la próxima vez cómo le fue. Si no pudiste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Para seguir conversando

Pueden escoger la lección “Cuando la promesa tarda en llegar” (Génesis 15:1-6), o la lección “Lejos de casa” (Génesis 28:10-22).

Guía para quien dirige