Abandonada y criando sola a sus hijos · Grupos pequeños

Circunstancias de la vida, Lección 13. Leer Génesis 21:8-21. Tu esposo o su familia te echaron de casa; crías sola a tus hijos y no sabes qué traerá el día de mañana

Pasaje principal: Génesis 21:8-21

Agar fue expulsada de casa con un odre de agua y un hijo, y se perdió en el desierto. Cuando se acabó el agua, dejó al muchacho debajo de un arbusto, se alejó como a un tiro de arco y dijo: “No veré cuando el muchacho morirá”. Dios oyó la voz del muchacho y abrió los ojos de Agar para que viera una fuente de agua: **la fuente ya estaba allí.**

Introducción

Quien cría a un hijo a solas afronta dificultades que los demás no ven: una noche de fiebre sin nadie que pueda relevarle; el alquiler, los estudios y la enfermedad de los padres mayores sobre los hombros de una sola persona; preguntas de los parientes que no sabe cómo responder; y el temor más grande: si me enfermo, ¿qué será de mi hijo?

Génesis 21 narra la segunda salida de Agar. Esta vez no huyó por decisión propia, sino que la echaron.

El día en que Isaac fue destetado hubo un banquete. Sara vio al hijo que Agar la egipcia había dado a Abraham riéndose y dijo a Abraham que echara a la sierva y a su hijo (Génesis 21:9-10). El texto describe después la reacción de Abraham: “Este dicho pareció grave en gran manera á Abraham á causa de su hijo.” (Génesis 21:11). La Biblia no presenta lo sucedido como algo sencillo ni como una decisión que se diera por sentada.

Después dice:

Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y diólo á Agar, poniéndolo sobre su hombro, y entrególe el muchacho, y despidióla. Y ella partió, y andaba errante por el desierto de Beer-seba. (Génesis 21:14)

Pan, un odre de agua, un hijo y, después, perderse en el desierto. Estas palabras son sobrias y, a la vez, muy duras.

Cuando se acabó el agua, Agar hizo algo que solo una madre podría hacer:

Y faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un árbol; Y fuése y sentóse enfrente, alejándose como un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho morirá: y sentóse enfrente, y alzó su voz y lloró. (Génesis 21:15-16)

No se fue lejos, sino solo a un tiro de arco, y se sentó enfrente. El texto nos permite ver su desesperación, pero no explica por qué no había visto antes aquella fuente de agua.

Entonces llega el giro del capítulo:

Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó á Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. (Génesis 21:17)

Observa varias cosas: Dios la llamó por su nombre. Era una sierva egipcia expulsada, situada en una posición vulnerable dentro de las estructuras familiares y sociales; sin embargo, el relato sigue llamándola por su nombre, y el ángel de Dios vuelve a llamarla “Agar”. Dios oyó la voz del muchacho: Dios mismo escuchó a aquel niño que no tenía a nadie que hablara por él. El ángel prosiguió: “Levántate, alza al muchacho, y ásele de tu mano, porque en gran gente lo tengo de poner” (Génesis 21:18).

Después viene la frase más conmovedora:

Entonces abrió Dios sus ojos, y vió una fuente de agua; y fué, y llenó el odre de agua, y dió de beber al muchacho. (Génesis 21:19)

El texto solo dice que Dios abrió los ojos de Agar y ella vio la fuente de agua. Cuando ya no tenía adónde ir, Dios le mostró una vía para seguir viviendo. Hoy también puede haber momentos así: una persona dispuesta a ayudar, una prestación que se podía solicitar, un camino que parecía cerrado pero que en realidad se puede recorrer. Sin embargo, esto no es una garantía de que “si haces lo mismo, sin duda verás un pozo”.

Por último, el texto dice que Dios estuvo con el muchacho; este creció, vivió en el desierto y llegó a ser tirador de arco (Génesis 21:20). El peligro inmediato de muerte había pasado; Dios estaba con aquel muchacho mientras crecía en el desierto.

Esta lección deja claras varias cosas.

Primera: que alguien te abandone no significa que no seas lo bastante bueno. Esta vez, salir de casa no fue elección de Agar. La ruptura de una relación puede implicar responsabilidades complejas, pero la persona herida no debe cargar por sí sola con toda la vergüenza y toda la culpa.

Segunda: Dios ve a quien no tiene a nadie que hable por él. El salmista lo describe así:

Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en la morada de su santuario: (Salmos 68:5)

No es una frase de cortesía. En la Biblia, las viudas, los huérfanos y los extranjeros son personas a quienes Dios manda repetidamente que su pueblo cuide. Por tanto, cuando la iglesia cuida de las familias monoparentales, no se limita a mostrar buena voluntad; obedece el mandato de Dios de cuidar a las personas vulnerables.

Tercera: atender primero los asuntos que tenemos delante. La vivienda, los ingresos, la escolarización del hijo, la manutención y los derechos legales y, cuando sea necesario, la seguridad personal. Si hace falta un abogado, se busca; si se puede solicitar ayuda, se solicita; si hay que llamar a la policía, se llama. Nada de esto demuestra falta de fe.

Cuarta: dejar que otras personas lo sepan. Uno de los mayores temores al criar a un hijo a solas es no tener a nadie que pueda relevarte. La iglesia puede preguntar en privado qué ayuda está dispuesta a recibir la persona y, después, organizar traslados, cuidado infantil temporal, la reparación de una tubería o una invitación a comer durante una fiesta. Para trasladar o cuidar a un menor se necesita el consentimiento explícito de su tutor; además, la tarea debe quedar en manos de personas conocidas por la familia y que cumplan las medidas de protección infantil de la iglesia. Una ayuda concreta, duradera y sin hacer alarde.

Para el grupo y la iglesia —este párrafo se puede leer en voz alta—: no pregunten por qué terminó el matrimonio de alguien; no hablen delante del hijo sobre la situación de sus padres; no digan “por el bien del niño, deberías haber aguantado”. Respeten también los dones y los deseos de estas personas: no las dejen para siempre en el papel de quien recibe ayuda.

Notas de estudio

1. A Abraham le pareció “grave en gran manera” (versículo 11). El texto no trata el asunto con ligereza. Que la Biblia relate algo no significa que lo apruebe.

2. Las palabras “un odre de agua”. Entrar en el desierto con un hijo y solo estas provisiones. Así de breve es también la lista de recursos con la que viven muchos padres y madres que crían a sus hijos a solas.

3. “alejándose como un tiro de arco” y sentándose enfrente. Agar no se fue lejos y no soportaba mirar. Este detalle expresa por completo el corazón de una madre.

4. Dios la llamó por su nombre y oyó la voz del muchacho. Una sierva sin posición social y un niño sin nadie que hablara por él: Dios cuidó personalmente de ambos.

5. Dios abrió sus ojos y ella vio la fuente de agua. Cuando ya no tenía salida, él le mostró una vía para vivir. Hoy también puede suceder algo semejante, pero no es una promesa de que “si sigues estos pasos, seguro que lo verás”.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Primero, una aclaración (para leer en voz alta)

Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Pero hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por regla general, hablará primero con la persona implicada y comunicará solo la información necesaria a quienes puedan prestar ayuda real. Cuando haya menores o personas que no puedan protegerse, o exista un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará con el pastor, profesionales cualificados, la policía o los servicios médicos y de emergencia de la localidad. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en el acto y no dejar sola a la persona.

Para empezar: ¿Alguna vez tuviste que cargar a solas con un asunto? ¿Qué habrías deseado que alguien hiciera por ti en aquel momento? (Quien viene por primera vez también puede participar.)

Sugerencia para quien dirige: Mantengan un tono ligero y respondan con una o dos frases; no tiene que ser algo grave. La mayoría de las personas desean una ayuda muy concreta, lo que prepara bien el punto central de hoy.

Resumen de la lección (para leer en voz alta, alrededor de 1 minuto, pensando en quienes no hicieron la lectura previa)

Esta lección se basa en Génesis 21:8-21. El día en que Isaac fue destetado, Abraham celebró un gran banquete. Sara vio al hijo que Agar la egipcia había dado a Abraham riéndose y pidió a Abraham que echara a la sierva y a su hijo. Abraham se afligió mucho por su hijo. Dios le dijo que no se afligiera por el muchacho ni por la sierva, que escuchara a Sara porque su descendencia llevaría el nombre de Isaac, y que también haría una nación del hijo de la sierva. Abraham se levantó muy de mañana, dio a Agar pan y un odre de agua, los puso sobre su hombro, le entregó al muchacho y la despidió. Agar se perdió en el desierto de Beer-seba. Cuando se acabó el agua, dejó al muchacho debajo de un árbol, se alejó como a un tiro de arco, se sentó enfrente y rompió a llorar porque no quería verlo morir. Dios oyó la voz del muchacho. El ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo por su nombre, le dijo que no temiera y que levantara al muchacho y lo sostuviera, porque Dios haría de él una gran nación. Dios abrió los ojos de Agar, y ella vio una fuente de agua; llenó el odre y dio de beber al muchacho. Dios estuvo con él; el muchacho creció en el desierto y llegó a ser tirador de arco. El texto relacionado es Salmos 68: Dios es Padre de huérfanos y defensor de viudas en la morada de su santuario. Hoy conversaremos sobre vivir después de ser abandonado y criar a un hijo a solas.

Observación

1. Lean los versículos 8-13. ¿Cómo sucedió todo? ¿Cómo reaccionó Abraham?

Sugerencia para quien dirige: Sara le pidió que echara a la sierva y a su hijo; a Abraham le pareció muy grave a causa de su hijo. Inviten al grupo a reparar en su dolor: la Biblia no relata este hecho con ligereza.

2. Lean los versículos 14-16. ¿Qué se llevó Agar? ¿Qué hizo en el desierto? ¿Qué frase pronunció?

Sugerencia para quien dirige: Pan, un odre de agua y al muchacho. Se perdió, se acabó el agua, dejó al muchacho debajo de un árbol, se alejó como a un tiro de arco, dijo que no quería verlo morir y rompió a llorar.

3. Lean los versículos 17-21. ¿La voz de quién oyó Dios? ¿Qué le dijo a Agar? ¿Qué hizo Dios?

Sugerencia para quien dirige: Oyó la voz del muchacho. Llamó a Agar por su nombre, le dijo que no temiera y que se levantara y sostuviera al muchacho. Abrió los ojos de Agar, y ella vio una fuente de agua.

Interpretación

4. El texto solo dice que Dios abrió sus ojos y ella vio la fuente de agua. Según el orden del relato, ¿cómo respondió Dios a aquella madre y a su hijo en una situación desesperada? Al aplicarlo hoy, ¿qué no debemos convertir en una promesa?

Sugerencia para quien dirige: Esta es la pregunta central; dedíquenle tiempo. Dios oyó la voz del muchacho, abrió los ojos de Agar y le mostró una vía para vivir. Pueden conversar sobre cómo una persona desesperada a menudo no logra ver la ayuda que ya existe: una prestación que puede solicitar, alguien dispuesto a echar una mano o un camino que sí se puede recorrer. ¿Podemos convertirnos nosotros en una de esas ayudas? Aclaren también que esto no significa que “si oras, seguro que verás el pozo”.

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) Lean Salmos 68:5. Dios es “Padre de huérfanos y defensor de viudas”. ¿Qué significa esto para la iglesia?

Sugerencia para quien dirige: Cuidar de familias monoparentales y huérfanos no es una obra buena adicional, sino un mandato repetido de Dios. No hace falta hacer una lista de personas ni nombrarlas durante la reunión. Pueden preguntar: ¿Qué carencias hay en nuestros traslados, cuidado temporal, información legal y ayuda de emergencia?

6. Dios llamó a Agar por su nombre. ¿Por qué merece atención que llamara por su nombre a una sierva sin posición social?

Sugerencia para quien dirige: En aquella sociedad, casi no se la consideraba una “persona”. Dios ve a quienes otros apartan o ignoran. Esto también nos recuerda que no debemos tratar a una familia monoparental solo como una “situación” que hay que resolver.

Aplicación

7. ¿Qué ayuda necesita más una persona que cría a un hijo a solas? ¿Qué frase teme más escuchar? (Quien viene por primera vez también puede participar.)

Sugerencia para quien dirige: A menudo necesita traslados, alguien que cuide al hijo, reparar algo, un lugar al que ir durante las fiestas o alguien con quien hablar. Puede temer frases como estas: “¿Por qué no buscas otra pareja?”, “Por el bien del niño, deberías haber aguantado”, “Los niños de familias monoparentales son diferentes”. Quien dirige debe dejar claro que estas son frases que nosotros no decimos.

8. Esta semana, ¿cómo podemos preguntar con respeto qué necesita una persona que cuida de su hijo y, después, ayudarla de la manera que esté dispuesta a recibir?

Sugerencia para quien dirige: Primero pregunten y luego actúen. Puede ser organizar un traslado; cuidar al niño durante una tarde —con el consentimiento explícito del tutor y por medio de una persona conocida por la familia que cumpla las medidas de protección infantil de la iglesia—; reparar algo roto; invitar a la familia a comer en la próxima fiesta; o ayudar a buscar prestaciones y asistencia jurídica. La lista de acciones que sigue parte de estas ideas.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pidan a una persona que lea despacio Génesis 21:15-19 y después Salmos 68:5. Guarden dos minutos de silencio; cada uno puede pensar en alguien que sostiene un hogar a solas. Después, quienes lo deseen pueden orar con una o dos frases por sus fuerzas, su salud, sus hijos y lo que necesitarán mañana, sin mencionar nombres. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quien viene por primera vez puede escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige reúne las oraciones y da gracias e intercede por el grupo. Las peticiones se quedan dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Por regla general, antes de hacer seguimiento se pide permiso a la persona y solo se anotan en privado una o dos frases necesarias. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o existe un peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no hace falta esperar el consentimiento: hay que contactar de inmediato con emergencias, la policía o la institución de protección adecuada de la localidad.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Dios, en la morada de Tu santuario eres Padre de huérfanos y defensor de viudas. Algunas personas entre nosotros crían a sus hijos a solas: trabajan de día, los acuestan de noche y ni siquiera se atreven a enfermar. Escucha su voz como escuchaste la de aquel muchacho en el desierto. Cuando no vean salida, prepara y haz visible la ayuda suficiente: prestaciones disponibles, caminos que sí pueden recorrer y personas dispuestas a tender la mano. Abre también nuestros ojos para que no nos limitemos a sentir compasión, sino que apartemos tiempo y actuemos. Haz que la iglesia camine a su lado de manera fiable, duradera y discreta, y protege a estas familias ante el peligro que ahora afrontan. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona puede escoger una sola acción para esta semana. Una basta; si ahora no sabes cuál elegir, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni rendir cuentas. Quien lo desee puede contar la próxima vez cómo le fue. Si no pudiste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Para seguir conversando

Pueden escoger la lección “Anhelar un hijo año tras año” (1 Samuel 1:1-20), o la lección “En el fondo, abandonado por todos” (1 Samuel 22:1-5).

Guía para quien dirige