Vencer en medio del sufrimiento, Lección 11. Leer Habacuc 3:16-19. Llevas tanto tiempo esperando sin ver ningún cambio que hasta mantener la esperanza te resulta agotador
Pasaje principal: Habacuc 3:16-19
Habacuc enumera seis medios de subsistencia que podrían perderse por completo —higos, uvas, aceitunas, cosechas, ovejas y vacas— y después afirma: “Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud”. Aunque llegaran todas esas pérdidas, su alegría seguiría fundada en el Dios que lo salva.
Cuando la espera se alarga demasiado, una persona puede cansarse hasta de tener esperanza. Cada vez que vuelve a esperar se arriesga de nuevo; después de muchas decepciones, aprende a no esperar nada porque así duele menos. Los últimos versículos de Habacuc se pueden leer junto a alguien que se siente así. Primero necesitamos comprender cómo llegó el libro hasta este punto. Habacuc comienza preguntando a Dios por qué no interviene y por qué permite que continúe la injusticia. La respuesta de Dios no es: “Lo resolveré ahora mismo”, sino que levantará a los caldeos, una respuesta más aterradora que el propio problema. Habacuc 3:16 muestra su reacción después de oírla:
Oí, y tembló mi vientre; á la voz se batieron mis labios; pudrición se entró en mis huesos, y en mi asiento me estremecí; si bien estaré quieto en el día de la angustia, cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas. (Habacuc 3:16)
Tiembla de miedo. Lo que dice después tampoco es: “Por eso ya no tengo miedo”, sino que estará quieto y esperará. A continuación viene una lista:
Aunque la higuera no florecerá, ni en las vides habrá frutos; mentirá la obra de la oliva, y los labrados no darán mantenimiento, y las ovejas serán quitadas de la majada, y no habrá vacas en los corrales; (Habacuc 3:17)
Seis cosas: higos, uvas, aceitunas, cosechas, ovejas y vacas. Abarcan los cultivos, los alimentos y el ganado principales, y describen un derrumbe casi total de la subsistencia agrícola. Es una frase que comienza con “aunque”: Habacuc enumera todo lo que podría perderse y después dice:
Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud. (Habacuc 3:18)
“Con todo” significa “aunque sea así”. Aun si sucedieran todas esas pérdidas, él se alegraría en Jehová. La base de su gozo es Jehová mismo, “el Dios de mi salud”; este nombre ya encierra la esperanza de que Dios salva. El pasaje nos permite ver a la vez su estremecimiento y su confianza, pero no describe todo el camino interior entre ambos. Su miedo no desaparece de inmediato; aun así, la alegría se convierte en una respuesta de fe. Al final aparece una imagen:
Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual pondrá mis pies como de ciervas, y me hará andar sobre mis alturas. Al jefe de los cantores sobre mis instrumentos de cuerdas. (Habacuc 3:19)
Lo primero que dice es: “Jehová el Señor es mi fortaleza”. La imagen de la cierva y de las alturas expresa la fuerza, la firmeza y la victoria que da el Señor; el Salmo 18 emplea una expresión parecida. Esta imagen puede consolar a quienes atraviesan dificultades, pero no debe utilizarse para descartar que Dios también pueda sacar a alguien del peligro. La última frase indica que este canto de oración debía entregarse al jefe de los cantores y acompañarse con instrumentos de cuerda. No era solo un monólogo privado; también estaba orientado a la adoración pública.
Apocalipsis 21 muestra la meta de esta espera:
Y VI un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es. (Apocalipsis 21:1)
Juan oye además una gran voz procedente del trono que dice:
He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos. (Apocalipsis 21:3) Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas. (Apocalipsis 21:4)
Esta esperanza incluye que Dios mismo morará con los seres humanos y que, en el cielo nuevo y la tierra nueva, cesarán la muerte, el llanto y el dolor. Que Dios limpie las lágrimas reconoce que la tristeza del presente es real y también proclama que un día Dios mismo pondrá fin a todo eso. El que está sentado en el trono declara: “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas” (Apocalipsis 21:5). Hay distintas maneras de entender los detalles de la relación entre la creación antigua y la nueva; no necesitamos decidirlo en esta lección.
La conclusión de esta lección es, por tanto, que nuestra esperanza no se apoya en que aparezca un giro favorable, sino en Dios. Habacuc no finge ser optimista: en el versículo anterior todavía tiembla. Tampoco se nos pide que dejemos de rogar por un cambio; Habacuc pregunta y clama a lo largo de todo el libro. Pero su alegría ya no depende de la respuesta. Seguimos pidiendo a Dios que salve y abra un camino; mientras el cambio aún no llega, también le pedimos que sea nuestra fortaleza y nos mantenga firmes en él.
1. Habacuc pronuncia estas palabras después de oír la respuesta de Dios. La respuesta no fue: “Lo resolveré ahora mismo”, sino que Dios levantaría a los caldeos, algo más aterrador que el problema.
2. En el versículo 16 tiembla de miedo. “tembló mi vientre”, “á la voz se batieron mis labios”, “pudrición se entró en mis huesos”. El pasaje nos permite ver a la vez su estremecimiento y su confianza.
3. La lista contiene seis cosas. Los cultivos, alimentos y animales principales describen un derrumbe casi total de la subsistencia agrícola; la frase presenta una concesión: “aunque sucediera todo esto”.
4. “Con todo” es el punto de giro, no una consecuencia. Significa: “aunque sea así”.
5. La base de su gozo es Jehová, “el Dios de mi salud”. Este nombre ya encierra la esperanza de que Dios salva.
6. “mis pies como de ciervas” y “andar sobre mis alturas”. Estas imágenes expresan la fuerza, la firmeza y la victoria que da el Señor. Pueden consolar a quienes atraviesan dificultades, pero no deben utilizarse para descartar que Dios también pueda sacar a alguien del peligro.
7. “Al jefe de los cantores sobre mis instrumentos de cuerdas”. No era solo un monólogo privado; también estaba orientado a la adoración pública.
8. La esperanza de Apocalipsis 21 incluye que Dios morará con los seres humanos y que, en el cielo nuevo y la tierra nueva, cesarán la muerte, el llanto y el dolor.
9. Que Dios limpie las lágrimas reconoce que la tristeza del presente es real. También proclama que un día Dios mismo pondrá fin a todo eso.
10. “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas”. Hay distintas maneras de entender los detalles de la relación entre la creación antigua y la nueva; no necesitamos decidirlo en esta lección.
Una aclaración antes de comenzar (para leer en voz alta)
Lo que compartimos en el grupo no se cuenta fuera. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. En general, primero procurará hablar con la persona afectada y solo comunicará la información necesaria a quienes puedan ayudar de manera concreta. Si hay menores o personas que no pueden protegerse, o si existe un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento: según la situación, se contactará con el pastor, con profesionales cualificados, con la policía local o los servicios de emergencia o de salud. Ante un peligro inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona.
Para romper el hielo: ¿hay algo que esperaste tanto tiempo que finalmente ya no te atreviste a tener esperanza? (No tienes que decir de qué se trata; quienes vienen por primera vez también pueden participar).
Sugerencia para quien dirige: haz la pregunta con naturalidad y no pidas detalles. Muchas personas asentirán. Esta pregunta prepara toda la lección: a menudo dejamos de atrevernos a esperar porque nos hemos decepcionado demasiadas veces.
Repaso de la lección (para leer en voz alta, alrededor de 1 minuto, pensando en quienes no hicieron la lectura previa)
En esta lección leímos Habacuc 3:16-19. El profeta dice primero: “Oí, y tembló mi vientre; á la voz se batieron mis labios; pudrición se entró en mis huesos, y en mi asiento me estremecí; si bien estaré quieto en el día de la angustia, cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas”. Después dice: “Aunque la higuera no florecerá, ni en las vides habrá frutos; mentirá la obra de la oliva, y los labrados no darán mantenimiento, y las ovejas serán quitadas de la majada, y no habrá vacas en los corrales;” y continúa: “Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud”. Al final declara: “Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual pondrá mis pies como de ciervas, y me hará andar sobre mis alturas. Al jefe de los cantores sobre mis instrumentos de cuerdas”. El pasaje relacionado está en Apocalipsis 21: Juan dice: “Y VI un cielo nuevo, y una tierra nueva”. Una gran voz procedente del trono dijo: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos”. Después leemos: “Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas”. El que estaba sentado en el trono dijo: “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas”. Hoy hablaremos juntos de cómo sigue habiendo esperanza cuando no vemos ningún cambio.
1. Lean el versículo 16. ¿Qué le ocurre al cuerpo del profeta en ese momento? ¿Qué dice que hará?
Sugerencia para quien dirige: tiembla su vientre, se baten sus labios, entra pudrición en sus huesos y se estremece en su lugar. Estará quieto en el día de la angustia. Ayuda al grupo a observar que se encuentra en un estado de miedo.
2. Lean los versículos 17-18. ¿Cuántas cosas aparecen en la lista? ¿Con qué expresión comienza el versículo 18? ¿En quién se alegra el profeta?
Sugerencia para quien dirige: seis cosas: higos, uvas, aceitunas, cosechas, ovejas y vacas. Comienza con “Con todo”. Se alegra en Jehová mismo, el Dios de su salud, no en que las circunstancias vayan a mejorar.
3. Lean el versículo 19 y después Apocalipsis 21:3-4. ¿Cómo promete Dios que caminará el profeta? En Apocalipsis, ¿qué es lo central en la proclamación de la gran voz?
Sugerencia para quien dirige: pondrá sus pies como de ciervas y lo hará andar sobre sus alturas. En Apocalipsis, el tabernáculo de Dios está con los seres humanos y él morará con ellos; Dios limpiará toda lágrima de sus ojos.
4. Aunque ocurrieran todas las pérdidas descritas en el versículo 17, ¿en qué queda fundada la esperanza en los versículos 18-19?
Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central; dedícale más tiempo. La esperanza se funda en Jehová, en “el Dios de mi salud”, y no en que se conserve lo que aparece en la lista. Puedes preguntar: ¿cuándo se hace visible la diferencia entre apoyar la esperanza en que “las cosas mejorarán” y apoyarla en quién es Dios?
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo). ¿Qué imágenes de fuerza, seguridad o victoria evocan “mis pies como de ciervas” y “andar sobre mis alturas”? ¿Por qué comienza el versículo 19 diciendo: “Jehová el Señor es mi fortaleza”?
Sugerencia para quien dirige: las imágenes expresan fuerza, firmeza y victoria. Pueden consolar a quien atraviesa dificultades, pero tampoco descartan que Dios pueda sacar a alguien del peligro. Primero dice: “Jehová el Señor es mi fortaleza”: la fuerza viene de él.
6. ¿Qué incluye la esperanza de Apocalipsis 21:3-4? ¿Cómo reconoce el acto de limpiar las lágrimas la tristeza del presente y, a la vez, proclama su final?
Sugerencia para quien dirige: Dios morará con los seres humanos; la muerte, el llanto, el clamor y el dolor ya no existirán. Limpiar las lágrimas reconoce que las lágrimas del presente son reales y también proclama que un día Dios mismo les pondrá fin.
7. Si hicieras una lista que comenzara con “aunque”, como la de Habacuc, ¿qué escribirías? (Comparte solo hasta donde quieras; quienes vienen por primera vez también pueden participar).
Sugerencia para quien dirige: responde tú primero. No te apresures a pedir que completen la frase con “con todo”: quizá hoy alguien no pueda hacerlo y no pasa nada. Esta lección no exige a nadie una declaración de compromiso en ese mismo momento.
8. ¿Cuál podría ser tu “con todo” esta semana? (Si no puedes expresarlo, no pasa nada; puedes escribir solo la primera mitad que comienza con “aunque”).
Sugerencia para quien dirige: deja muy claro que está bien no poder expresarlo. Puede haber alguien en el grupo que todavía se encuentra entre las preguntas del capítulo 1 de Habacuc. La lista de acciones que sigue se basa en esto.
Pide a alguien del grupo que lea despacio Habacuc 3:17-18 y después Apocalipsis 21:3-4. Guarden dos minutos de silencio. Que cada persona presente a Dios su propia lista que comienza con “aunque”. Quienes lo deseen pueden orar con una o dos frases. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quienes vienen por primera vez pueden escuchar en silencio y no tienen ninguna obligación de orar ni de expresar una postura de fe. Al final, quien dirige puede reunir las peticiones y orar por quienes llevan mucho tiempo esperando. Las peticiones de oración quedan dentro del grupo; los asuntos delicados no se escriben en la aplicación ni se comparten en el chat. Por lo general, antes de dar seguimiento se pide permiso a la persona y después se anotan en privado solo una o dos frases necesarias. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o si hay un peligro inmediato de suicidio o de violencia, no es necesario obtener primero el consentimiento: hay que contactar de inmediato con los servicios locales de emergencia, la policía o la entidad de protección adecuada.
Pueden comenzar así (orientación para la oración):
Señor, entre nosotros hay personas que han esperado tanto tiempo que ya no se atreven a tener esperanza. Habacuc enumeró seis cosas que podían faltar por completo y después dijo: “Con todo, yo me alegraré en Jehová”. Reconocemos que muchas veces nuestra alegría depende de que las circunstancias mejoren o no. Enséñanos a apoyarla en Ti, porque Tú permaneces. Tú dices que nos harás andar firmes sobre las alturas. Seguimos pidiéndote que salves y nos abras un camino; mientras el cambio aún no llega, sé también nuestra fortaleza y haz que permanezcamos firmes en Ti. Gracias porque prometes que un día morarás con los seres humanos y limpiarás con Tu propia mano todas nuestras lágrimas. Si hoy alguien ni siquiera puede pronunciar su “con todo”, no lo reprendas, Señor; abrázalo. En el nombre de Jesús, amén.
Después de orar, cada persona puede escoger una de las siguientes acciones para realizarla esta semana. Basta con una; si ahora mismo no sabes cuál escoger, no pasa nada.
No hace falta registrarlo ni informar a nadie. Si quieres, en la próxima reunión puedes contar cómo te fue. Si no lo hiciste, lleva a la oración aquello que te lo impidió.
Pueden escoger la lección “Cada mañana vuelves a afrontarlo” (Lamentaciones 3:1-33) o “Cuando la fe no trae liberación” (Hebreos 11:32-40).