Cada mañana vuelves a afrontarlo · Grupos pequeños

Vencer en medio del sufrimiento, Lección 9. Leer Lamentaciones 3:1-33. Esta dificultad no durará solo uno o dos días; cada mañana, al abrir los ojos, tienes que afrontarla de nuevo

Pasaje principal: Lamentaciones 3:1-33

Lamentaciones 3 dedica casi veinte versículos a expresar el dolor vivido bajo el juicio y después cambia de dirección en el versículo 21: “Esto reduciré á mi corazón, por lo cual esperaré”. Lo que trae de nuevo al corazón es: “Nuevas son cada mañana”. Al final añade una frase que suele omitirse: “Porque no aflige ni congoja de su corazón á los hijos de los hombres”.

Introducción

Algunas dificultades no son una tormenta, sino el clima habitual. No pasan; regresan cada día. Una enfermedad crónica, cuidar durante años a un familiar enfermo, una relación que no puede repararse, un trabajo que parece no terminar nunca o la depresión. Muchas veces, lo más agotador no es que un día concreto sea especialmente duro, sino saber que mañana habrá que levantarse y afrontarlo todo de nuevo. Lamentaciones 3 puede acompañar a quienes viven así, pero primero debemos saber cuál fue su contexto original.

Lamentaciones llora en primer lugar la destrucción de Jerusalén, una gran calamidad que el pueblo experimentó bajo el juicio de Dios. La tradición atribuye el libro a Jeremías, pero el texto no nombra a su autor; por eso esta lección llama “el poeta” o “la persona afligida del poema” a quien habla. No podemos concluir a partir de este pasaje que una enfermedad crónica, la depresión o una dificultad familiar actual sean el castigo de Dios sobre alguien. Sin embargo, este lamento incluido en las Escrituras sí ofrece a quienes sufren durante mucho tiempo un lenguaje para hablar con Dios con plena sinceridad. Su comienzo es muy duro, y casi todas las frases tienen el mismo sujeto: él.

YO soy el hombre que ha visto aflicción en la vara de su enojo. (Lamentaciones 3:1) Guióme y llevóme en tinieblas, mas no en luz. (Lamentaciones 3:2) Aun cuando clamé y dí voces, cerro los oídos á mi oración. (Lamentaciones 3:8) Su arco entesó, y púsome como blanco á la saeta. (Lamentaciones 3:12)

Hasta la oración parece quedar bloqueada, y quien sufre siente que es el blanco de una flecha. Entonces llega una frase pronunciada desde lo más hondo: “Y dije: Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová” (Lamentaciones 3:18). Todas estas palabras permanecen en la Biblia; no fueron borradas.

Después llega el giro de todo el capítulo, un giro muy sereno:

Tendrálo aún en memoria mi alma, porque en mí está humillada. Esto reduciré á mi corazón, por lo cual esperaré. (Lamentaciones 3:20-21)

La Versión de la Unión China emplea el mismo verbo, “recordar”, en ambos versículos, aunque el original usa dos verbos distintos. Aun así, el sentido queda claro: en el versículo 20, el poeta vuelve una y otra vez sobre su sufrimiento; en el 21 trae otra realidad de nuevo a su corazón. Esa realidad es esta:

Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. (Lamentaciones 3:22-23)

Esta afirmación aparece en un lamento cuando la calamidad todavía no ha terminado. Precisamente por eso puede acompañar a quienes se despiertan cada día y todavía deben afrontar una dificultad prolongada. La dificultad sigue presente cada día; también están presentes cada día el amor fiel y las misericordias de Dios. El poeta continúa: “Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré” (Lamentaciones 3:24). Otros reciben otras cosas; mi porción es él.

Los versículos siguientes hablan de cómo atravesar días así: “Bueno es esperar callando en la salud de Jehová” (Lamentaciones 3:26) y “Sentaráse solo, y callará” (Lamentaciones 3:28). Describen a una persona que, bajo una carga pesada, no se apresura a defenderse, sino que espera humildemente en Dios. Esto no significa renunciar a pedir ayuda, a recibir tratamiento o a tomar las medidas necesarias. Al final llegan unas frases que suelen omitirse, pero que es imprescindible leer:

Porque el Señor no desechará para siempre: Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias. Porque no aflige ni congoja de su corazón á los hijos de los hombres. (Lamentaciones 3:31-33)

La primera parte habla desde el dolor del juicio; aquí se proclama que el Señor no desechará para siempre, que no se complace de corazón en el sufrimiento y que su amor fiel y su misericordia siguen teniendo la última palabra.

El Salmo 30 contiene otra frase que se cita a menudo: “Por la tarde durará el lloro, y á la mañana vendrá la alegría” (Salmos 30:5). Es el testimonio del salmista después de haber sido librado y habla de la gracia de Dios. No garantiza que la situación de toda persona que sufre vaya a cambiar a la mañana siguiente. Con alguien que ya ha llorado durante muchas noches, debemos usarla con especial cuidado. No sabemos cuándo terminará la dificultad, pero, puesto que la misericordia del Señor no se agota y él sigue siendo nuestra porción, podemos encomendarle el día de hoy. Tampoco tenemos que llevar a solas aquello para lo que necesitamos ayuda.

Notas de estudio

1. Durante los primeros veinte versículos, el sujeto casi siempre es “él”. Lamentaciones llora en primer lugar la destrucción de Jerusalén bajo el juicio. El libro no nombra a su autor; estas palabras proceden de la persona afligida del poema y todas permanecen en las Escrituras.

2. “cerro los oídos á mi oración”: hasta la oración parece bloqueada.

3. “Y dije: Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová” también está en la Biblia. Las palabras pronunciadas desde lo más hondo no fueron borradas.

4. El contraste entre los versículos 20 y 21. La Versión de la Unión China usa el mismo verbo, “recordar”, en ambos, aunque el original emplea dos verbos distintos. En el versículo 20, el poeta vuelve una y otra vez sobre su sufrimiento; en el 21 trae otra realidad a su corazón.

5. “Nuevas son cada mañana” aparece en un lamento cuando la calamidad todavía no ha terminado. Por eso puede acompañar a quienes se despiertan cada día y siguen afrontando una dificultad prolongada: la dificultad está presente cada día, y también lo están el amor fiel y las misericordias de Dios.

6. “Mi parte es Jehová”: otros reciben otras cosas; mi porción es él.

7. “Esperar callando” y “Sentaráse solo, y callará”. Describen a una persona que, bajo una carga pesada, no se apresura a defenderse, sino que espera humildemente en Dios. No significan renunciar a pedir ayuda, a recibir tratamiento o a tomar las medidas necesarias.

8. “no aflige ni congoja de su corazón” es una de las frases que más se omiten. La primera parte habla desde el dolor del juicio; los versículos 31-33 proclaman que el Señor no desechará para siempre, que no se complace en el sufrimiento y que su amor fiel y su misericordia tienen la última palabra.

9. Salmos 30:5 es el testimonio del salmista después de haber sido librado. No garantiza que la situación de toda persona que sufre vaya a cambiar a la mañana siguiente. Para quien ha llorado durante muchas noches, “á la mañana vendrá la alegría” puede resultar doloroso.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Una aclaración inicial (quien dirige la lee en voz alta)

Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Pero hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, procurará hablar primero con la persona afectada y compartirá solo la información necesaria con quienes realmente puedan ayudar. Si hay menores o personas incapaces de protegerse, o si existe un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento: según la situación, se contactará con un pastor, con profesionales acreditados, con la policía local o con los servicios de emergencia o de salud. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona.

Dinámica: Cuando te despiertas por la mañana, ¿cuál suele ser tu primer pensamiento? (Quienes vienen por primera vez también pueden responder.)

Sugerencia para quien dirige: pregunta con naturalidad. Alguien dirá: “Quiero seguir durmiendo”; otra persona quizá mencione algo muy pesado. Recibe ambas respuestas sin pedir más detalles. La pregunta prepara el camino para la frase “cada mañana”.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aproximadamente 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación previa)

En esta lección leímos Lamentaciones 3:1-33. El poeta comienza con palabras muy duras: “YO soy el hombre que ha visto aflicción en la vara de su enojo. Guióme y llevóme en tinieblas, mas no en luz. Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrantó mis huesos. Aun cuando clamé y dí voces, cerro los oídos á mi oración. Su arco entesó, y púsome como blanco á la saeta”. En el versículo 18 dice: “Y dije: Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová”. Después, los versículos 20-21 dicen: “Tendrálo aún en memoria mi alma, porque en mí está humillada. Esto reduciré á mi corazón, por lo cual esperaré”. Lo que trae al corazón es: “Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré”. Más adelante dice: “Bueno es esperar callando en la salud de Jehová”. Al final afirma: “Porque el Señor no desechará para siempre: Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias. Porque no aflige ni congoja de su corazón á los hijos de los hombres”. El pasaje relacionado es Salmos 30:5: “Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la tarde durará el lloro, y á la mañana vendrá la alegría”. Hoy hablaremos juntos de despertar cada día y tener que afrontarlo de nuevo.

Observación

1. Lean algunas frases de los versículos 1-9. ¿Quién es el sujeto de estos versículos? ¿Qué dice el poeta que Dios le hizo?

Sugerencia para quien dirige: el sujeto casi siempre es “él”, Dios. Lo guio en tinieblas, volvió su mano contra él, quebrantó sus huesos y cerró los oídos a su oración. Pide al grupo que lea despacio, sin necesidad de explicarlo.

2. Lean el versículo 18 y después los versículos 20-21. ¿Qué dice el poeta en el versículo 18? En los versículos 20 y 21, ¿qué lleva en su corazón en cada caso?

Sugerencia para quien dirige: en el versículo 18 dice que perecieron su fortaleza y su esperanza de Jehová. En el versículo 20 recuerda los sufrimientos anteriores y queda humillado; en el 21 trae al corazón la realidad que aparece a continuación, y por eso vuelve a esperar.

3. Lean los versículos 22-24 y 31-33. ¿Qué realidades trae el poeta a su corazón? ¿Qué afirma el versículo 33?

Sugerencia para quien dirige: la misericordia de Jehová, sus misericordias que nunca decaen, el hecho de que son nuevas cada mañana, su gran fidelidad y que Jehová es su porción. El versículo 33 dice que no aflige ni congoja de su corazón a los hijos de los hombres.

Interpretación

4. ¿En qué contexto de sufrimiento se pronuncian los versículos 22-23? ¿Qué peso da ese contexto a la frase “Nuevas son cada mañana”?

Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central de la lección; dale más tiempo. La frase aparece en un lamento por la destrucción de Jerusalén cuando la calamidad todavía no había terminado. Por eso no promete que pronto acabará, sino que el amor fiel y la misericordia de Dios están presentes cada día. Puedes preguntar: ¿en qué se diferencia esto de decir “aguanta, pronto pasará”?

5. ¿Cómo nos ayudan los versículos 31-33 a ver al mismo tiempo el juicio de Dios, su compasión y el hecho de que no se complace en el sufrimiento humano?

Sugerencia para quien dirige: la primera parte habla desde el dolor bajo el juicio; los versículos 31-33 proclaman que el juicio no es la última palabra. El Señor no desechará para siempre, no se complace en el sufrimiento, y su amor fiel y su misericordia tienen la última palabra. Es imprescindible leer estos versículos; algunas personas nunca los han oído.

6. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) Los versículos 26-28 hablan de “esperar callando” y de sentarse a solas y callar, y dicen que esto es bueno. ¿Por qué habla así la Biblia?

Sugerencia para quien dirige: “esperar callando” describe a una persona que, bajo una carga pesada, no se apresura a defenderse, sino que espera humildemente en Dios. No significa renunciar a pedir ayuda, a recibir tratamiento o a tomar las medidas necesarias. Para quienes reciben presión constante para “animarse de una vez”, estos versículos pueden ser una gran liberación.

Aplicación

7. ¿Hay algo en tu vida que mañana tendrás que volver a afrontar? (Comparte solo hasta donde quieras; quienes vienen por primera vez también pueden participar.)

Sugerencia para quien dirige: responde primero con algo personal. No des consejos ni soluciones. Si alguien comparte algo muy pesado, escúchalo sin analizarlo y acompáñalo en privado al terminar.

8. Esta semana, ¿qué gesto muy pequeño puedes hacer cada mañana para recordar que “Nuevas son cada mañana”?

Sugerencia para quien dirige: cuanto más pequeño, mejor. Por ejemplo, leer Lamentaciones 3:22-23 al levantarse, escribir la frase junto a la cama o decir al despertar: “La misericordia de hoy basta para hoy”. La lista de acciones que sigue va en esta dirección.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pide primero a una persona del grupo que lea lentamente Lamentaciones 3:22-23 y después Lamentaciones 3:33. Guarden dos minutos de silencio. Cada uno puede pensar en lo que tendrá que afrontar a la mañana siguiente. Quien quiera puede orar con una o dos frases. Quien no desee hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quienes vienen por primera vez pueden escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Para terminar, quien dirige intercede por quienes atraviesan dificultades prolongadas. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se publican en el chat grupal. Por lo general, antes de dar seguimiento se pide el consentimiento de la persona y solo se anota en privado una o dos frases indispensables. Cuando está en juego la seguridad de un menor o de alguien incapaz de protegerse, o existe un peligro inmediato de suicidio o agresión, no es necesario obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato con los servicios locales de emergencia, con la policía o con una entidad adecuada de protección.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, entre nosotros hay personas cuya vida no se parece a una tormenta pasajera, sino al clima de cada día. Cuando se despierten mañana, aquello seguirá allí. Gracias porque incluiste Lamentaciones 3 en la Biblia: el poeta dice que quebrantaste sus huesos y que pereció su esperanza de Jehová, y Tú conservaste esas palabras. También dices que Tus misericordias son nuevas cada mañana. Te pedimos que obres liberación conforme a Tu voluntad. Si esta noche la situación todavía no cambia, concédenos para mañana una misericordia suficiente y personas que caminen a nuestro lado. Dices que no afliges de corazón a los seres humanos; pon esta verdad en nuestro corazón. Acompaña a los hermanos y hermanas que ahora mismo se sientan a solas y callan. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona puede escoger una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con elegir una; si por ahora no sabes cuál elegir, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni informar a nadie. Quien quiera puede compartir la próxima vez cómo le fue. Si no pudiste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Si quieren seguir conversando

Pueden escoger la lección “En la oscuridad más profunda, Cristo está con nosotros” (Salmos 22), o “Acompañar a quienes sufren” (2 Corintios 1:3-11).

Guía para quien dirige