El aguijón que no fue quitado · Grupos pequeños

Vencer en medio del sufrimiento, Lección 6. Leer 2 Corintios 12:1-10. Siempre pensaste que vencer significaba que la dificultad desaparecería, pero sigue ahí; no sabes si llevarla contigo también puede considerarse una victoria

Pasaje principal: 2 Corintios 12:1-10

Pablo pidió tres veces al Señor que le quitara aquel aguijón. El Señor no se lo quitó, pero le respondió: “Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona”. El aguijón siguió allí, y Pablo pasó de pedir que se apartara de él a decir: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas”.

Introducción

Para muchas personas, la “victoria” significa que la dificultad desaparece: la enfermedad se cura, el asunto se resuelve o la relación se restaura; solo entonces consideran que Dios escuchó la oración. Según esta definición, alguien que vive con una enfermedad crónica, con una dificultad familiar que dura años o con una debilidad que no logra superar solo puede considerarse un fracaso. De esto trata precisamente 2 Corintios 12, y Pablo habla de sí mismo.

Antes de este pasaje, Pablo relata una experiencia extraordinaria: “Conozco á un hombre en Cristo, que hace catorce años […] fué arrebatado hasta el tercer cielo” (2 Corintios 12:2). Aquel hombre “fué arrebatado al paraíso, donde oyó palabras secretas que el hombre no puede decir” (2 Corintios 12:4). Primero habla en tercera persona; solo cuando dice “para que no me enaltezca” en el versículo 7 deja ver que se refiere a sí mismo. Tampoco repite las palabras que no podían decirse. Después afirma: “De este tal me gloriaré, mas de mí mismo nada me gloriaré, sino en mis flaquezas” (2 Corintios 12:5). Entonces comienza a hablar del aguijón:

Y porque la grandeza de las revelaciones no me levante descomedidamente, me es dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera. (2 Corintios 12:7)

La Biblia no nos dice en qué consistía concretamente este aguijón. A lo largo de la historia se han propuesto muchas posibilidades: una enfermedad de los ojos, algún otro padecimiento, la persecución o una persona que se le oponía constantemente. No conviene presentar ninguna de ellas como una conclusión segura. Precisamente porque el texto no lo especifica, lectores en situaciones muy distintas pueden recibir ayuda a través de la debilidad de Pablo y la gracia del Señor. Este versículo lo llama “un mensajero de Satanás” y, a la vez, repite que impedía que Pablo se enalteciera. El pasaje muestra que ni siquiera un ataque malicioso queda fuera del gobierno de Dios; pero no debemos convertir la relación entre ambas cosas en una fórmula para explicar todo sufrimiento.

Por lo cual tres veces he rogado al Señor, que se quite de mí. (2 Corintios 12:8)

Tres veces: no fue una petición hecha de paso. Pablo oró de manera concreta. Este pasaje de ningún modo enseña que no debamos pedir sanidad o cambio. Entonces el Señor le respondió:

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo. (2 Corintios 12:9)

El Señor sí respondió; sencillamente, su respuesta no fue: “De acuerdo, lo quitaré”. Que Dios no haga lo que pedimos no significa que no haya escuchado. El versículo 7 ya señaló que el aguijón impedía que Pablo se enalteciera; en el versículo 9, la respuesta centra la atención en la gracia suficiente del Señor y en su poder manifestado en la debilidad. “Bástate” significa que su gracia es suficiente y capaz de sostenerlo. El Señor no prometió que la situación sería fácil, sino que su gracia bastaría para sostener a Pablo en la debilidad que todavía debía afrontar. La frase “mi potencia en la flaqueza se perfecciona” tampoco afirma que la debilidad sea buena en sí misma. En ella se ve con mayor claridad que el poder que de verdad sostiene a Pablo procede de Cristo y no de él mismo. Por eso Pablo dice:

Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso. (2 Corintios 12:10)

“Por Cristo”: Pablo no alaba el sufrimiento en sí mismo, sino que estas cosas han encontrado un lugar dentro de su relación con Cristo. El Salmo 73 expresa algo semejante:

Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. (Salmos 73:26)

La palabra “desfallecen” no se retira. El salmista no dice que solo parece desfallecer pero que en realidad no es así. El desfallecimiento es real, y Dios es la roca de su corazón; ambas afirmaciones son verdaderas.

Por eso, vivir con un aguijón que todavía no ha sido quitado no equivale a fracasar. También hay que establecer un límite con claridad: este pasaje nunca debe usarse para pedir a alguien que permanezca donde lo están dañando. Sea o no apropiado llamar “aguijón” a una dificultad, quien necesite atención médica debe buscarla, y quien esté sufriendo daño debe ponerse primero a salvo y pedir ayuda a personas confiables que puedan actuar. Buscar un cambio y depender de la gracia pueden ir juntos. Esta lección tampoco pide fingir fortaleza: Pablo se gloría en sus debilidades, no actúa como si nada ocurriera.

Notas de estudio

1. Pablo relata primero esta experiencia en tercera persona. Solo al llegar al versículo 7 y decir “para que no me enaltezca” deja ver que se refiere a sí mismo; tampoco repite las palabras que no podían decirse.

2. La Biblia no nos dice qué era el aguijón. A lo largo de la historia se han propuesto muchas posibilidades, pero no conviene presentar ninguna como conclusión segura. Lectores en situaciones muy distintas pueden recibir ayuda a través de la debilidad de Pablo y la gracia del Señor.

3. El versículo 7 lo llama “un mensajero de Satanás” y repite dos veces que impedía que Pablo se enalteciera. Ni siquiera un ataque malicioso queda fuera del gobierno de Dios; pero no debemos convertir la relación entre ambas cosas en una fórmula para explicar todo sufrimiento.

4. Pablo pidió tres veces, y pidió algo concreto. Este pasaje no enseña que no debamos pedir sanidad.

5. El Señor respondió, aunque su respuesta no fue: “De acuerdo, lo quitaré”. Que no haga lo que pedimos no significa que no haya escuchado.

6. El versículo 7 ya señala que el aguijón impedía que Pablo se enalteciera. La respuesta del versículo 9 centra la atención en la gracia suficiente del Señor y en su poder manifestado en la debilidad.

7. “Bástate” significa que su gracia es suficiente y capaz de sostener. El Señor no promete una situación fácil, sino una gracia suficiente para sostener a Pablo en la debilidad que todavía debe afrontar.

8. “Mi potencia en la flaqueza se perfecciona” no significa que la debilidad sea buena. La debilidad deja ver con mayor claridad que el poder que de verdad sostiene a la persona viene de Cristo.

9. “Por Cristo”: Pablo no alaba el sufrimiento en sí mismo. Esas situaciones han encontrado un lugar dentro de su relación con Cristo.

10. El Salmo 73:26 no retira la palabra “desfallecen”. El desfallecimiento es real y Dios es la roca de mi corazón; las dos afirmaciones permanecen juntas.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Una aclaración inicial (quien dirige la lee en voz alta)

Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Pero hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, procurará hablar primero con la persona afectada y compartirá solo la información necesaria con quienes realmente puedan ayudar. Si hay menores o personas incapaces de protegerse, o si existe un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento: según la situación, se contactará con un pastor, profesionales acreditados, la policía local o los servicios de emergencia o de salud. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona.

Dinámica: Cuando piensas que “Dios ha escuchado la oración”, ¿qué resultado imaginas normalmente? (Quienes vienen por primera vez también pueden responder.)

Sugerencia para quien dirige: la mayoría describirá una situación que se resolvió. No la evalúes; deja esa impresión sobre la mesa. La lectura del pasaje la pondrá en cuestión por sí sola.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aproximadamente 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación previa)

En esta lección leímos 2 Corintios 12:1-10. Pablo comienza diciendo que conoce a un hombre en Cristo que, catorce años antes, fue arrebatado hasta el tercer cielo y al paraíso, donde oyó palabras secretas que el hombre no puede decir. Pero, acerca de sí mismo, afirma que no se gloriará sino en sus flaquezas. Después explica que, para que la grandeza de las revelaciones no lo enalteciera, le fue dado un aguijón en su carne, un mensajero de Satanás que lo abofeteara. Tres veces rogó al Señor que se quitara de él. El Señor le respondió: “Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona”. Por eso Pablo dice que de buena gana se gloriará en sus flaquezas, para que habite en él la potencia de Cristo; se goza en flaquezas, afrentas, necesidades, persecuciones y angustias por Cristo, porque cuando es flaco, entonces es poderoso. El pasaje relacionado es Salmos 73:26: “Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”. Hoy hablaremos juntos del aguijón que no fue quitado.

Observación

1. Lean los versículos 7-8. ¿Qué origen atribuye Pablo al aguijón? ¿Qué propósito menciona el texto? ¿Qué hizo él al respecto?

Sugerencia para quien dirige: lo llama “un mensajero de Satanás” que lo abofeteaba, y dice que impedía que se enalteciera sobremanera. Pablo rogó tres veces al Señor que se quitara de él. El texto no especifica qué era el aguijón.

2. Lean la primera mitad del versículo 9. ¿Cuál es la respuesta del Señor? ¿Quitó el aguijón?

Sugerencia para quien dirige: “Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona”. No lo quitó, pero sí respondió.

3. Lean la segunda mitad del versículo 9 y el versículo 10; después, Salmos 73:26. ¿Cómo cambian las palabras de Pablo? ¿Por quién dice que atraviesa estas cosas? En el salmo, ¿qué frase no se retira?

Sugerencia para quien dirige: pasa de pedir que el aguijón sea quitado a gloriarse de buena gana en sus flaquezas. Lo hace por Cristo. El salmo dice: “Mi carne y mi corazón desfallecen”. Esa frase no se retira, sino que permanece junto a “la roca de mi corazón y mi porción es Dios”.

Interpretación

4. ¿Cómo respondió el Señor a Pablo? ¿De qué manera corrige este pasaje la idea de que una oración solo es respondida cuando desaparece la dificultad?

Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central de la lección; dale más tiempo. El Señor respondió de manera muy concreta, aunque no quitó el aguijón como Pablo había pedido. Puedes añadir esta pregunta: si definimos “oración respondida” únicamente como “haz lo que yo digo”, ¿qué estamos pidiendo en realidad?

5. En la situación de Pablo, ¿qué le dio la frase “Bástate mi gracia” y qué no le prometió?

Sugerencia para quien dirige: le dio una gracia suficiente para sostenerlo y permitió que el poder de Cristo se manifestara en su debilidad. No prometió una situación fácil ni que el aguijón desaparecería. Esto es muy concreto para quienes viven durante mucho tiempo con una dificultad.

6. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) En el versículo 7 aparecen juntos “un mensajero de Satanás” y el propósito de impedir que Pablo se enalteciera. ¿Cómo podemos mantener juntas estas dos afirmaciones?

Sugerencia para quien dirige: el texto no las armoniza mediante una explicación. La fuente es mala, pero Dios la usó para proteger a Pablo. Recuerda al grupo que esto no es una fórmula aplicable a todo lo malo: Pablo habla de esta situación concreta en su propia vida.

Aplicación

7. ¿Hay algo que hayas pedido muchas veces y que todavía siga allí? (Comparte solo hasta donde quieras; quienes vienen por primera vez también pueden participar.)

Sugerencia para quien dirige: responde primero con algo personal. No permitan que los miembros del grupo se den consejos unos a otros ni que alguien diga “te falta fe”. Si ocurre, intervén de inmediato; otra lección de esta serie trata específicamente esa frase.

8. ¿Qué tratamiento o protección práctica requiere la dificultad que tienes delante? En la parte que todavía no ha cambiado, ¿cómo quieres pedir al Señor una gracia que te sostenga? (No hace falta contar los detalles en público.)

Sugerencia para quien dirige: esta pregunta es muy importante. Se pueden hacer dos cosas a la vez: dar un paso concreto y seguro para tratar la dificultad (buscar atención médica cuando corresponda; si hay daño, ponerse primero a salvo y buscar a alguien que pueda actuar) y pedir al Señor una gracia suficiente para sostener la parte que todavía no cambia. Di claramente que “Bástate mi gracia” no es una razón para permanecer donde alguien sufre daño. Si alguien lo está sufriendo, acompáñalo en privado al terminar; si hay peligro inmediato, no esperen al final. La lista de acciones que sigue va en esta dirección.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pidan primero a una persona del grupo que lea lentamente 2 Corintios 12:9 y después Salmos 73:26. Guarden dos minutos de silencio. Cada uno puede volver a poner ante Dios algo por lo que lleva mucho tiempo orando. Quien quiera puede orar con una o dos frases. Quien no desee hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quienes vienen por primera vez pueden escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Para terminar, quien dirige intercede por quienes llevan mucho tiempo viviendo con una dificultad y pide valentía para tratar lo que todavía no se ha tratado. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se publican en el chat grupal. Por lo general, antes de dar seguimiento se pide el consentimiento de la persona y solo se anota en privado una o dos frases indispensables. Cuando está en juego la seguridad de un menor o de alguien incapaz de protegerse, o existe un peligro inmediato de suicidio o agresión, no es necesario obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato con los servicios locales de emergencia, la policía o una entidad adecuada de protección.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, entre nosotros hay personas que llevan muchos años pidiendo y aquello sigue allí. Reconocemos que, en nuestro corazón, la victoria significa que desaparezca. Gracias porque permitiste que Pablo escribiera este pasaje: pidió tres veces; Tú no quitaste el aguijón, pero le respondiste: “Bástate mi gracia”. Haznos oír que no es una respuesta vacía, sino una provisión real y suficiente para sostenernos. Seguimos pidiéndote que obres un cambio. Danos valor y sabiduría para tratar lo que debe tratarse, y que Tu gracia nos sostenga en lo que por ahora no cambia. Si algún hermano o alguna hermana permanece en un lugar donde sufre daño, dale fuerzas y ayuda para salir. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona puede escoger una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con elegir una; si por ahora no sabes cuál elegir, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni informar a nadie. Quien quiera puede compartir la próxima vez cómo le fue. Si no pudiste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Si quieren seguir conversando

Pueden escoger la lección “Cuando la fe no trae liberación” (Hebreos 11:32-40), o “Cada mañana vuelves a afrontarlo” (Lamentaciones 3:1-33).

Guía para quien dirige