¿Qué significa de verdad que “todas las cosas ayudan a bien”? · Grupos pequeños

Vencer en medio del sufrimiento, Lección 4. Leer Romanos 8:18-30. Apenas ocurre algo malo, alguien intenta consolarte con “todas las cosas ayudan a bien”, pero oírlo hace que te duela todavía más

Pasaje principal: Romanos 8:18-30

“Á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien”: este versículo no dice que cada cosa que ocurre sea buena en sí misma. Declara que nada puede frustrar el buen propósito de Dios para quienes han sido llamados. Los dos versículos siguientes sitúan ese “bien” dentro de la salvación completa de Dios: ser hechos conformes a la imagen de su Hijo, ser justificados y ser glorificados. Antes de esta promesa, el pasaje habla primero de sufrimiento, gemidos, paciencia y oraciones que no sabemos expresar.

Introducción

Hay un versículo que probablemente es uno de los más citados en las iglesias chinas y también uno de los que más se usan fuera de contexto:

Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados. (Romanos 8:28)

La afirmación es verdadera. El problema suele estar en cuándo se dice, a quién se dice y cómo se entiende. Muchas personas la oyen por primera vez justo después de una desgracia, pronunciada por alguien con buena intención. En ese momento suele hacer que se sientan peor, porque parece decir: tu dolor actual no es para tanto; al final se convertirá en algo bueno. Por eso esta lección hará dos cosas: devolver el versículo a su propio contexto y aprender cuándo es mejor no decirlo todavía.

Pablo no comienza aquí, sino hablando del sufrimiento: “Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada” (Romanos 8:18). Establece una comparación; no niega que el sufrimiento presente sea sufrimiento. Después aparecen tres clases de gemidos:

Porque sabemos que todas las criaturas gimen á una, y á una están de parto hasta ahora. (Romanos 8:22) Y no sólo ellas, mas también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es á saber, la redención de nuestro cuerpo. (Romanos 8:23) Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles. (Romanos 8:26)

Las criaturas gimen, los creyentes gemimos y el Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles. Antes de escribir el versículo 28, Pablo habla repetidas veces del sufrimiento, los gemidos, la esperanza, la paciencia y la intercesión del Espíritu. No se salta el dolor para pronunciar una explicación. Entre estas frases también encontramos: “la esperanza que se ve, no es esperanza” (Romanos 8:24) y “si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos” (Romanos 8:25). La esperanza se necesita precisamente cuando no vemos; el verbo que la acompaña es esperar con paciencia, no mejorar de inmediato.

Leamos ahora el versículo 28. Dice que todas las cosas ayudan a bien; no dice que el accidente, la enfermedad o la traición sean buenos en sí mismos. Declara que nada puede frustrar el buen propósito de Dios para quienes han sido llamados. Los dos versículos siguientes explican qué es ese “bien”:

Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. (Romanos 8:29) Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó. (Romanos 8:30)

Los versículos 28-30 sitúan el “bien” dentro del propósito completo de salvación de Dios: hace a los llamados conformes a la imagen de su Hijo, los justifica y finalmente los glorifica. Esto no garantiza que las circunstancias presentes mejoren, sino que el sufrimiento no puede hacer fracasar el plan salvador de Dios. También debemos observar a quién se dirige: “á los que á Dios aman [...] á los que conforme al propósito son llamados”. Es consuelo para quienes le pertenecen, no una fórmula que explique todo lo que ocurre en el mundo.

Las palabras de José en Génesis 50 hablan de la misma realidad:

Vosotros pensasteis mal sobre mí, mas Dios lo encaminó á bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida á mucho pueblo. (Génesis 50:20)

José no afirma que lo que hicieron sus hermanos fuera bueno: “vosotros pensasteis mal sobre mí”. Aquello siguió siendo malo. Además, pronunció estas palabras muchos años después, no el día en que lo arrojaron a la cisterna. Por eso, justo después de una desgracia no nos apresuremos a usar el versículo 28 para explicársela a otra persona. Acompañemos y escuchemos primero, y usemos el versículo 26 para recordarle que no pasa nada si ahora no sabe cómo orar: el Espíritu intercede por ella. Cuando esté dispuesta, podremos leer juntos los versículos 28-30. Hay cosas de las que nunca llegaremos a ver en esta vida cómo “ayudaron a bien”. Pablo dice que Dios obra; no dice que nosotros llegaremos a comprenderlo. Confiar aunque no entendamos es precisamente esperar lo que no vemos, como enseña este pasaje.

Notas de estudio

1. El versículo 18 compara; no niega. Pablo no dice que el sufrimiento presente no sea sufrimiento.

2. Antes de llegar al versículo 28, Pablo habla repetidas veces del sufrimiento y los gemidos. Las criaturas gimen, los creyentes gemimos y el Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles; entre esas frases también aparecen la esperanza y la espera paciente. Pablo no se salta el dolor.

3. “La esperanza que se ve, no es esperanza”. La esperanza se necesita precisamente cuando no vemos, y el verbo que la acompaña es esperar con paciencia.

4. “Todas las cosas les ayudan a bien” no significa que cada cosa sea buena. El pasaje no afirma que la calamidad en sí misma sea buena.

5. El “bien” se encuentra dentro del propósito completo de salvación de Dios. Los versículos 29-30 lo explican como ser hechos conformes a la imagen de su Hijo, ser justificados y ser glorificados. No garantiza que las circunstancias presentes mejoren, sino que el sufrimiento no puede hacer fracasar la salvación.

6. Es consuelo para quienes pertenecen a Dios, no una fórmula que explique el mundo. “Á los que á Dios aman [...] á los que conforme al propósito son llamados”.

7. En Génesis 50:20 José no dice que lo que hicieron sus hermanos fuera bueno. Dice: “Vosotros pensasteis mal sobre mí”. Aquello siguió siendo malo.

8. José pronunció estas palabras muchos años después. No las dijo dentro de la cisterna.

9. Justo después de una desgracia, no usemos enseguida el versículo 28 para explicársela a otra persona. Acompañemos y escuchemos primero. Podemos usar el versículo 26 para recordarle que el Espíritu ayuda incluso cuando no logramos formular la oración. Cuando esté dispuesta, leamos juntos los versículos 28-30.

10. Hay cosas que nunca comprenderemos en esta vida. Pablo dice que Dios obra; no afirma que nosotros llegaremos a entenderlo.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Una aclaración inicial (quien dirige la lee en voz alta)

Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Pero hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, procurará hablar primero con la persona afectada y compartirá solo la información necesaria con quienes realmente puedan ayudar. Si hay menores o personas incapaces de protegerse, o si existe un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento: según la situación, se contactará con un pastor, profesionales acreditados, la policía local o los servicios de emergencia o de salud. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona.

Dinámica: ¿Hay alguna frase de consuelo, dicha con buena intención, que te haya hecho sentir peor? (No hace falta decir quién la pronunció; quienes vienen por primera vez también pueden responder.)

Sugerencia para quien dirige: pregunta con ligereza y no indagues en los detalles. Puede que alguien mencione directamente que “todas las cosas ayudan a bien”. No pasa nada; recíbelo con calma: hoy veremos precisamente qué significa esta frase.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aproximadamente 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación previa)

En esta lección leímos Romanos 8:18-30. Pablo dice que lo que se padece en este tiempo no es de comparar con la gloria venidera que ha de ser manifestada en nosotros. Después afirma que todas las criaturas gimen a una y están de parto hasta ahora; también nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la redención de nuestro cuerpo. En esperanza somos salvos; la esperanza que se ve no es esperanza y, si esperamos lo que no vemos, esperamos con paciencia. También dice que el Espíritu ayuda nuestra flaqueza, porque no sabemos qué hemos de pedir como conviene, pero el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles. Después llega la conocida afirmación: “Á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados”. El versículo siguiente añade que a quienes Dios antes conoció los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo. Como texto relacionado leímos Génesis 50, donde José dice a sus hermanos: “Vosotros pensasteis mal sobre mí, mas Dios lo encaminó á bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida á mucho pueblo”. Hoy hablaremos juntos sobre el significado de que todas las cosas ayudan a bien.

Observación

1. Lean los versículos 22-23 y 26. ¿Cuántas clases de gemidos menciona el pasaje? ¿Quiénes gimen?

Sugerencia para quien dirige: tres. Todas las criaturas gimen a una y están de parto; nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos; el Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles. Invita al grupo a notar que todo esto aparece antes del versículo 28.

2. Lean los versículos 28-29. ¿A quiénes ayudan todas las cosas a bien, según el versículo 28? ¿En qué consiste concretamente ese “bien”, según el versículo 29?

Sugerencia para quien dirige: a quienes aman a Dios y han sido llamados conforme a su propósito. El bien es ser hechos conformes a la imagen de su Hijo. Es imprescindible llegar al versículo 29 en esta pregunta.

3. Lean Génesis 50:20. ¿Cómo describe José la intención de sus hermanos? ¿Cómo describe lo que hizo Dios?

Sugerencia para quien dirige: “Vosotros pensasteis mal sobre mí”; no presenta aquello como algo bueno. Sin embargo, Dios lo encaminó a bien para mantener con vida a muchas personas. Puedes añadir que José pronunció estas palabras más de veinte años después.

Interpretación

4. ¿Qué diferencia hay entre “todas las cosas ayudan a bien” y “cada cosa que ocurre es buena”?

Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central de la lección; dale más tiempo. La primera frase habla de Dios obrando en medio de todas las cosas; la segunda pone la etiqueta de “bueno” al propio sufrimiento. Las Escrituras nunca llaman bueno al mal. Puedes preguntar: si entendemos el versículo de la segunda manera, ¿qué oirá una persona que está sufriendo?

5. Al leer el versículo 28 junto con los versículos 29-30, ¿qué aspectos incluye el “bien” prometido por Dios? ¿En qué se diferencia de que “las circunstancias mejoren pronto”?

Sugerencia para quien dirige: ser hechos conformes a la imagen de su Hijo, ser justificados y ser glorificados. Entenderlo como “las circunstancias mejorarán” se derrumba si la situación no mejora; el propósito salvador de Dios sigue en pie aunque la situación no cambie. También puedes preguntar si esto es un consuelo que rebaja las expectativas. No lo es: el versículo 30 habla de ser glorificados.

6. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) ¿Qué cambia cuando leemos el versículo 28 después de los versículos 18-27, en vez de aislarlo?

Sugerencia para quien dirige: aislado, puede convertirse fácilmente en el eslogan “todo saldrá bien”. Dentro de los versículos 18-27, es una esperanza pronunciada en medio del sufrimiento, los gemidos y la espera. El versículo 26 merece especial atención: cuando no sabemos cómo orar, el Espíritu intercede por nosotros. Justo después de una desgracia, esta frase suele acompañar mejor que el versículo 28.

Aplicación

7. Al mirar atrás, ¿hay alguna dificultad que ahora ves con un poco más de claridad que cuando ocurrió? (Comparte solo hasta donde quieras; quienes vienen por primera vez también pueden responder. Si todavía estás dentro de la situación, no tienes ninguna obligación de responder.)

Sugerencia para quien dirige: responde primero con un ejemplo propio. La pregunta debe ofrecer claramente la posibilidad de no responder, porque puede haber alguien que todavía se encuentre en medio de la situación. Entonces no puede entenderla, ni se le debe exigir que lo haga.

8. Si esta semana alguien cercano acaba de sufrir una desgracia, ¿qué le dirás?

Sugerencia para quien dirige: orienta la respuesta hacia el versículo 26: “No pasa nada si ahora no sabes cómo orar; el Espíritu intercede por ti” o “No sé qué decir, pero me quedo contigo”. Dilo claramente: por ahora no uses el versículo 28. La lista de acciones que sigue va en esta dirección.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pide primero a una persona del grupo que lea lentamente Romanos 8:26 y después Romanos 8:28-29. Guarden dos minutos de silencio. Cada uno puede entregar a Dios algo que todavía no comprende. Quien quiera puede orar con una o dos frases. Quien no desee hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quienes vienen por primera vez pueden escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Para terminar, quien dirige puede interceder por quienes atraviesan dificultades. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se publican en el chat grupal. Por lo general, antes de dar seguimiento se pide el consentimiento de la persona y solo se anota en privado una o dos frases indispensables. Cuando está en juego la seguridad de un menor o de alguien incapaz de protegerse, o existe un peligro inmediato de suicidio o agresión, no es necesario obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato con los servicios locales de emergencia, la policía o una entidad adecuada de protección.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, Tu Palabra dice que no sabemos qué hemos de pedir como conviene, pero el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles. Ahora hay personas entre nosotros que no encuentran palabras. Gracias porque eso también es oración. También dices que a quienes te aman todas las cosas les ayudan a bien, y que ese bien es ser hechos conformes a la imagen de Tu Hijo. Reconocemos que muchas veces lo hemos entendido como “las circunstancias terminarán mejorando” y, cuando no mejoraron, quedamos decepcionados. Ayúdanos a comprender lo que realmente prometes. Hay cosas que nunca entenderemos en esta vida; danos un corazón que espere con paciencia lo que no ve. Detén también nuestras palabras equivocadas cuando otra persona atraviesa su dolor más profundo. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona puede escoger una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con elegir una; si por ahora no sabes cuál, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni informar a nadie. Quien quiera puede compartir la próxima vez cómo le fue. Si no pudiste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Si quieren seguir conversando

Pueden escoger la lección “¿Cómo es posible gozarse en las pruebas?” (Santiago 1:2-18), o “Acompañar a quienes sufren” (2 Corintios 1:3-11).

Guía para quien dirige