Despojarse del viejo ser y vestirse del nuevo · Grupos pequeños

Quién soy: mi nuevo yo en Cristo, Lección 6. Leer Colosenses 3:1-17. Basta que alguien cuestione nuestra identidad para que todo se derrumbe y volvamos a los viejos hábitos y papeles

Pasaje principal: Colosenses 3:1-17

Pablo dice que ya nos hemos despojado del viejo hombre con sus hechos y nos hemos revestido del nuevo: es algo que ya ocurrió. Después enumera, uno por uno, lo que debemos hacer morir y las actitudes de las que debemos vestirnos. La identidad del viejo hombre ya fue quitada y la del nuevo ya fue puesta; aun así, cada día debemos vivir de una manera acorde con esa nueva identidad. Cuando una crítica nos hace volver a nuestras antiguas reacciones, no debemos regresar a aquella ropa vieja, sino a esta verdad: “vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”.

Introducción

Hay derrumbes que llegan con mucha rapidez. Basta una crítica, un rechazo o una discusión para que el crecimiento de varios meses parezca desaparecer de golpe. Volvemos a los antiguos hábitos, al tono de antes y a las viejas formas de protegernos. Después, hasta nosotros mismos nos preguntamos: ¿no había cambiado ya?

La primera mitad de Colosenses 3 muestra las dos caras de esta realidad.

Miremos primero el fundamento. Pablo no comienza explicando lo que debemos hacer, sino anunciando algo que ya sucedió: “SI habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios” (Colosenses 3:1). Luego continúa: “Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:3). «Escondida con Cristo en Dios»: nuestra vida está unida a Cristo y guardada en Dios, aunque todavía no se haya manifestado plenamente. Por eso, la evaluación de otras personas no puede ser el veredicto final. Después viene la esperanza: “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Colosenses 3:4).

Tenemos que apoyarnos primero en estos cuatro versículos para que los mandatos que siguen no se conviertan en un esfuerzo desesperado.

Después viene el «despojarse». “Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría” (Colosenses 3:5). Pablo presenta también otra lista, compuesta en gran parte por pecados que aparecen en las relaciones: “Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca” (Colosenses 3:8). Observemos la diferencia entre las dos listas: una suele clasificarse como pecados graves; la otra contiene cosas que ocurren a diario en casa o en nuestros chats. Pablo las coloca una junto a la otra.

Entonces llegamos a la frase clave de esta lección:

“No mintáis los unos á los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestídoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme á la imagen del que lo crió” (Colosenses 3:9-10).

Esta frase presenta dos niveles. En el original, «haberse despojado del viejo hombre» y «haberse revestido del nuevo» son participios que señalan una transformación decisiva; «es renovado» describe un proceso continuo. Por eso, cuando preguntamos por qué todavía regresamos a nuestras antiguas reacciones, la respuesta no es que nunca ocurrió ningún cambio. La respuesta es esta: la identidad ya cambió, y la vida sigue siendo renovada.

El versículo 11 añade una realidad de gran alcance: “Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Scytha, siervo ni libre; mas Cristo es el todo, y en todos” (Colosenses 3:11). El nuevo hombre tiene que ver con la renovación personal, pero también posee una clara dimensión comunitaria: en el cuerpo de Cristo, la etnia, la historia religiosa, la cultura y la posición social dejan de determinar el valor de una persona. Cristo es el todo y está en todos.

Miremos ahora el «vestirse». “Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia” (Colosenses 3:12). Observemos el orden: primero somos escogidos de Dios, santos y amados; después viene el mandato de vestirnos de esas actitudes. Luego aparece una instrucción muy concreta: “Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Colosenses 3:13). Finalmente se pone la prenda exterior: “Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección” (Colosenses 3:14).

Pablo ofrece también medios concretos: que la paz de Dios gobierne nuestros corazones (Colosenses 3:15); que la palabra de Cristo habite en abundancia, mientras nos enseñamos y exhortamos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales (Colosenses 3:16); y que todo lo que hagamos, de palabra o de hecho, lo hagamos en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por él (Colosenses 3:17). Estos mandatos tienen una dimensión comunitaria evidente: fuimos llamados a formar un solo cuerpo, y debemos enseñarnos y exhortarnos mutuamente. La renovación personal no puede separarse del cuerpo de Cristo.

2 Corintios resume esta realidad en una sola frase: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Por eso, la próxima vez que una sola frase de alguien te derrumbe, no regreses a aquella ropa vieja. Vuelve a esta verdad: “Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”; después, ponte una por una las prendas que necesitas llevar hoy.

Notas de estudio

1. El fundamento está en los primeros cuatro versículos. Primero hemos resucitado con Cristo y nuestra vida está escondida con Cristo en Dios; después vienen los mandatos.

2. “Escondida con Cristo en Dios”. Esta vida está unida a Cristo y guardada en Dios, aunque todavía no se ha manifestado plenamente; la evaluación de otros no es el veredicto final.

3. Las dos listas de cosas que debemos abandonar aparecen juntas. Una incluye la fornicación y la avaricia; la otra, la ira, el enojo, la maledicencia y las palabras torpes. Con frecuencia tratamos la segunda como si fuera algo menor.

4. La misma frase contiene dos niveles (vv. 9-10). Haberse despojado del viejo hombre y haberse revestido del nuevo señala una transformación decisiva; estar siendo renovados describe un proceso continuo. La identidad ya cambió, y la vida sigue siendo renovada.

5. El nuevo hombre también posee una dimensión comunitaria (v. 11). Quienes antes estaban separados por etnia, historia religiosa y posición social llegan a ser uno en Cristo.

6. No invirtamos el orden del versículo 12. Primero somos escogidos de Dios, santos y amados; después viene el mandato de vestirnos de esas actitudes.

7. El versículo 16 tiene una clara dimensión comunitaria. Nos enseñamos y exhortamos unos a otros; la renovación personal no puede separarse del cuerpo de Cristo.

Conversación

Apertura (aprox. 10 minutos)

Una aclaración inicial (quien dirige la lee en voz alta)

Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un niño o de una persona vulnerable, o si alguien corre peligro inmediato de hacerse daño o dañar a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, primero procurará hablar con la persona afectada y solo comunicará la información indispensable a quienes realmente puedan ayudar. Si se trata de un niño, de alguien que no puede protegerse o de un peligro inmediato, no será necesario obtener antes su consentimiento; según el caso, se contactará al pastor, a profesionales acreditados, a la policía local o a los servicios médicos o de emergencia. Si hay peligro inmediato, pidan ayuda en ese mismo momento y no dejen sola a la persona.

Para entrar en confianza: ¿hay en tu armario alguna prenda muy vieja que ya no usas, pero que todavía no has tirado? (Quienes vienen por primera vez también pueden participar.)

Sugerencia para quien dirige: conversen con ligereza; habrá risas. Las razones para conservar esa prenda suelen estar relacionadas con la comodidad y la costumbre. Esta pregunta prepara el terreno para lo que sigue.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aprox. 1 minuto, pensando en quienes no hicieron la preparación)

En esta lección leemos Colosenses 3:1-17. Pablo dice que, si hemos resucitado con Cristo, debemos buscar las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Debemos poner la mirada en las cosas de arriba y no en las de la tierra, porque hemos muerto y nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Por eso debemos hacer morir lo terrenal: la fornicación, la inmundicia, las pasiones desordenadas, los malos deseos y la avaricia. También debemos abandonar la ira, el enojo, la malicia, la maledicencia y las palabras torpes. No debemos mentirnos, pues ya nos despojamos del viejo hombre con sus hechos y nos revestimos del nuevo, que está siendo renovado conforme a la imagen de su Creador. Como escogidos de Dios, santos y amados, debemos vestirnos de misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre y tolerancia; debemos soportarnos y perdonarnos, como Cristo nos perdonó, y sobre todo vestirnos de amor, que es el vínculo de la perfección. La paz de Dios debe gobernar nuestros corazones, y la palabra de Cristo debe habitar en nosotros en abundancia mientras nos enseñamos y exhortamos unos a otros. Todo lo que hagamos, de palabra o de hecho, debemos hacerlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. El pasaje de referencia es 2 Corintios 5: quien está en Cristo es una nueva criatura; las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas. Hoy conversaremos sobre el viejo hombre y el nuevo.

Observación

1. Lean los versículos 1-4. ¿Comienza Pablo con algo que ya ocurrió o con algo que debemos hacer? ¿Qué expresión especialmente llamativa utiliza?

Sugerencia para quien dirige: comienza con lo que ya ocurrió: hemos resucitado con Cristo y hemos muerto. La expresión llamativa es que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

2. Lean los versículos 5-11. ¿Cuáles son las dos listas de cosas que debemos abandonar? ¿Qué dos tiempos diferentes aparecen en los versículos 9-10?

Sugerencia para quien dirige: una lista incluye fornicación, inmundicia, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia; la otra incluye ira, enojo, malicia, maledicencia y palabras torpes. Haberse despojado del viejo hombre y haberse revestido del nuevo señala una transformación decisiva; estar siendo renovados describe un proceso continuo.

3. Lean los versículos 12-17. ¿De qué cosas debemos «vestirnos»? ¿Qué medios concretos ofrece Pablo?

Sugerencia para quien dirige: misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre y tolerancia; también soportarnos y perdonarnos, y por encima de todo vestirnos de amor. Los medios son dejar que la paz de Dios gobierne, permitir que la palabra de Cristo habite en abundancia, enseñarnos y exhortarnos unos a otros, y hacerlo todo en el nombre del Señor dando gracias al Padre.

Interpretación

4. “Habiéndoos despojado” y “revestídoos” aparecen en la misma frase que “es renovado”. ¿Cómo pueden ser verdad las dos cosas al mismo tiempo?

Sugerencia para quien dirige: esta es la pregunta central; denle más tiempo. La identidad ya cambió, mientras nuestra manera de vivir sigue cambiando. Pueden preguntar: ¿qué ocurre si creemos solo la primera mitad? ¿Y si creemos solamente la segunda?

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) El versículo 12 dice que, como escogidos de Dios, santos y amados, debemos vestirnos de ciertas actitudes. ¿Qué ocurriría si invirtiéramos ese orden?

Sugerencia para quien dirige: al invertirlo, terminamos pensando que solo somos amados si mostramos las actitudes correctas. Eso sería intentar comprar la identidad mediante nuestro desempeño. El orden del pasaje es primero la identidad y después la manera de vivir.

6. En los versículos 15-16, ¿qué expresiones muestran la dimensión comunitaria de la renovación? ¿Cómo puede un grupo enseñarse y exhortarse mutuamente sin convertirse en vigilancia y crítica constantes?

Sugerencia para quien dirige: las antiguas reacciones aparecen con mayor facilidad en las relaciones, y allí también necesitamos que alguien nos diga la verdad. Tengan presentes a los hermanos y las hermanas que viven solos o que por el momento no tienen una comunidad estable; eso no significa que su renovación no sea real.

Aplicación

7. Cuando una frase de otra persona te hiere, ¿a qué «ropa vieja» vuelves con mayor facilidad? (Puede ser callarte, estallar, responder con sarcasmo, esconderte o imponerte mediante argumentos. Quienes vienen por primera vez también pueden participar.)

Sugerencia para quien dirige: quienes quieran pueden decir una o dos frases. Los demás no deben comentar ni dar consejos. Quien dirige puede compartir primero un ejemplo propio para que los demás se sientan seguros al hablar.

8. ¿De qué actitud quieres «vestirte» esta semana y en qué situación concreta la practicarás?

Sugerencia para quien dirige: cuanto más concreto, mejor. Por ejemplo, practicar la paciencia durante una comida en casa, detenerte diez segundos antes de responder un mensaje o decir unas palabras bondadosas a alguien. La lista de acciones que sigue va en esta misma dirección.

Oración y práctica

Oremos juntos (aprox. 15 minutos)

Pidan primero a una persona del grupo que lea despacio Colosenses 3:1-4 y después los versículos 12-14. Guarden dos minutos de silencio. Cada persona puede hacer dos cosas en su interior: contar al Señor algo de lo que hoy quiere despojarse y pedirle una actitud de la que desea vestirse. Quienes quieran pueden orar con una o dos frases. Quien no desee hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Las personas que vienen por primera vez pueden escuchar en silencio y no tienen ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Al final, quien dirige reúne las oraciones y da gracias e intercede por cada persona. Las peticiones permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Por lo general, antes de dar seguimiento se pide permiso a la persona y solo se anotan en privado una o dos frases indispensables. Si está en juego la seguridad de un niño o de alguien que no puede protegerse, o si hay peligro inmediato de autolesión o de dañar a otra persona, no es necesario obtener antes su consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios de emergencia, a la policía local o a la entidad de protección adecuada.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, tú dices que hemos muerto y que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Reconocemos que una sola frase de otra persona puede hacernos volver a nuestras antiguas reacciones y vestirnos de nuevo con aquella ropa vieja. Gracias porque ya nos despojamos del viejo hombre y nos revestimos del nuevo, y porque este nuevo hombre sigue siendo renovado. Haz que no dependamos de la evaluación de otras personas para sostenernos. Danos misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre y tolerancia; ayúdanos también a soportarnos y perdonarnos unos a otros como tú nos perdonaste. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (aprox. 5 minutos)

Después de orar, cada persona puede escoger una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con elegir una; si ahora mismo no sabes cuál, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni rendir cuentas. Si quieres, en la próxima reunión puedes contar cómo te fue. Si no lo hiciste, lleva a la oración aquello que te frenó.

Si quieren seguir conversando

Pueden escoger la lección “Todavía no soy perfecto, pero prosigo hacia la meta”, basada en Filipenses 3:7-16, o “Dejar de compararse”, basada en Lucas 18:9-14.

Guía para quien dirige