El Dios que da libertad y también establece límites · Grupos pequeños

La gloria de Dios, Lección 23. Leer Deuteronomio 30:11-20. Pensamos que libertad significa no tener límites y que poner límites significa perder la libertad

Pasaje principal: Deuteronomio 30:11-20

En el huerto de Edén, cuando Dios dio sus instrucciones acerca de los árboles, primero dijo: “De todo árbol del huerto comerás”; solo después señaló un árbol del que no se podía comer. En Deuteronomio puso delante del pueblo la vida y la muerte, la bendición y la maldición, y lo exhortó: “escoge pues la vida”, porque “él es tu vida”. Dios da al ser humano una libertad real y también le pone límites; no lo hace para atarlo, sino para preservar la vida. En Cristo recibimos la verdadera libertad y aprendemos a usarla para amar.

Introducción

Muchas personas piensan que ser libre significa hacer lo que uno quiera sin que nadie se entrometa; en cuanto aparece una norma o un límite, sienten que ya no hay libertad. Los jóvenes desean salir de casa para dejar de escuchar las insistencias de sus padres; los adultos sueñan con tener libertad económica y disponer de su propio tiempo. Otros dudan al acercarse a la fe: “Si creo, ¿significará que ya no podré hacer esto ni aquello?”.

En Génesis 2, Dios puso al ser humano en el huerto de Edén. Al darle instrucciones sobre los árboles, primero dijo: “De todo árbol del huerto comerás” (Génesis 2:16). Solo después vino una restricción: “Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás” (Génesis 2:17). Primero dio todos los frutos de un huerto entero y puso un límite respecto a un solo árbol; aquel límite protegía la vida. La libertad que Dios da es más amplia de lo que solemos imaginar, y los límites que establece son más importantes de lo que pensamos. Cuando el ser humano traspasó aquel límite, encontró vergüenza, ocultamiento y muerte (Génesis 3).

Deuteronomio 30 recoge la exhortación final de Moisés antes de que Israel entrara en Canaán. Primero explicó que la palabra de Dios no estaba lejos:

Porque este mandamiento que yo te intimo hoy, no te es encubierto, ni está lejos: (Deuteronomio 30:11) Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. (Deuteronomio 30:14)

Después puso la elección delante del pueblo:

A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente: (Deuteronomio 30:19)

Moisés puso delante de ellos la vida y la muerte, la bendición y la maldición, y los llamó a dar una respuesta real, de la cual tendrían que hacerse responsables. Dios tampoco observaba desde lejos; los exhortó con insistencia: “escoge pues la vida”. La frase siguiente explicó dónde estaba la vida: “Que ames á Jehová tu Dios, que oigas su voz, y te allegues á él; porque él es tu vida” (Deuteronomio 30:20). En el centro de los límites hay una relación: amarlo, escucharlo y aferrarse a él.

Este capítulo tampoco dice que las personas puedan obedecer por sus propias fuerzas. Unos versículos antes, Moisés había dicho que Dios mismo actuaría: “Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames á Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, á fin de que tú vivas” (Deuteronomio 30:6). Más adelante, Pablo retomó en Romanos 10 el lenguaje de este pasaje: “Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón”, para anunciar “la palabra de fe, la cual predicamos” (Romanos 10:8): el evangelio centrado en Cristo, que se confiesa con la boca y se cree con el corazón.

Por eso el Nuevo Testamento enseña que la verdadera libertad viene de Cristo. Jesús dijo: “todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado” (Juan 8:34), y también: “si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Pablo escribió: “Cristo nos hizo libres” (Gálatas 5:1), y añadió: “no uséis la libertad como ocasión á la carne, sino servíos por amor los unos á los otros” (Gálatas 5:13). La libertad tiene una dirección: somos liberados de la esclavitud del pecado para poder amar. El Espíritu Santo también renueva nuestra voluntad y produce en nosotros amor y templanza (Gálatas 5:22-23), para que usemos la libertad a fin de servir a los demás, sin volver al desenfreno ni vivir dominados por el temor. Un río puede correr porque tiene dos orillas; sin ellas, el agua se extendería hasta convertirse en un pantano.

Notas de estudio

1. “De todo árbol del huerto comerás” y “no comerás” (Génesis 2:16-17). En sus instrucciones acerca de los árboles del huerto, Dios primero ofreció una provisión abundante y después fijó un límite que no debía traspasarse; aquel límite protegía la vida.

2. “No te es encubierto” (Deuteronomio 30:11). Esta frase debe leerse junto con 30:6: Dios mismo circuncidaría el corazón del pueblo. Pablo retoma en Romanos 10:6-8 el lenguaje de este pasaje para anunciar la palabra del evangelio centrada en Cristo.

3. “Escoge pues la vida” (30:19). Dios permite que las personas elijan de verdad, con consecuencias reales; al mismo tiempo, las exhorta con insistencia a escoger la vida.

4. “Te allegues á él” (30:20). La palabra original דָּבַק (davaq) significa aferrarse estrechamente; Génesis 2:24 usa la misma palabra cuando habla de unirse a la esposa. En el centro de los límites hay una relación de fidelidad.

5. Los límites de Dios no son lo mismo que el control humano. Dios establece límites para la vida y el bien de las personas, les permite elegir y él mismo las ayuda. El control humano suele buscar la conveniencia o el dominio de quien controla. Al establecer normas en la familia o en la iglesia, hemos de aprender del carácter de Dios.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Una aclaración antes de comenzar (quien dirige la lee en voz alta)

Lo que compartimos en el grupo no se difunde fuera de él. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño a sí mismo o a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, intentará hablar primero con la persona afectada y comunicará solo la información necesaria a quienes realmente puedan ayudar. Si hay menores o personas que no pueden protegerse, o existe un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará a un pastor, a profesionales cualificados, a los organismos locales de seguridad pública o a la policía, a los servicios de emergencia o a una institución de protección apropiada. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en el acto y no dejar sola a la persona afectada.

Actividad inicial: ¿Qué norma de tu familia recuerdas especialmente de tu infancia? ¿La viviste como protección, confusión o presión? (Quien no quiera hablar puede pasar; quienes vienen por primera vez también pueden compartir algo.)

Sugerencia para quien dirige: Normas como “no se ve la televisión durante la comida” o “hay que volver antes de que anochezca” suelen provocar sonrisas. Sin embargo, no den por sentado que todas las normas protegían; algunas personas recordarán presión. La pregunta prepara el camino para hablar de la diferencia entre los límites y el control.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; dura aproximadamente 1 minuto y ayuda a quienes no hicieron la lectura previa)

Esta lección estudia Deuteronomio 30:11-20. Moisés dijo a los israelitas que el mandamiento que les daba aquel día no estaba encubierto ni lejos; la palabra estaba muy cerca, en su boca y en su corazón, para que la cumplieran. Dios había puesto delante de ellos la vida y el bien, la muerte y el mal. Moisés llamó a los cielos y a la tierra por testigos y los exhortó a escoger la vida, para que vivieran ellos y su descendencia; debían amar a Jehová su Dios, oír su voz y allegarse a él, porque él era su vida. El pasaje de referencia es Génesis 2: Dios dijo al ser humano que podía comer de todo árbol del huerto, salvo del árbol de ciencia del bien y del mal, porque el día que comiera de él moriría. Hoy hablaremos juntos del Dios que da libertad y también establece límites.

Observación

1. Lean Génesis 2:16-17. En estas instrucciones acerca de los árboles del huerto, ¿qué permitió Dios, qué prohibió y qué razón dio?

Sugerencia para quien dirige: Se podía comer de todo árbol del huerto; solo estaba prohibido comer del árbol de ciencia del bien y del mal, porque el día que comieran de él morirían. Pueden invitar al grupo a comparar cuánto se permitió y cuánto se prohibió.

2. Lean Deuteronomio 30:11-14. Según Moisés, ¿estaba lejos el mandamiento de Dios? ¿Dónde estaba?

Sugerencia para quien dirige: No estaba encubierto ni lejos; no estaba en el cielo ni al otro lado de la mar, sino en su boca y en su corazón.

3. Lean los versículos 15-20. ¿Qué puso Dios delante del pueblo? ¿Qué lo exhortó a escoger? Según el versículo 20, ¿dónde se encuentra la vida?

Sugerencia para quien dirige: La vida y el bien, la muerte y el mal. Debía escoger la vida, amar a Jehová su Dios, oír su voz y allegarse a él, porque él era su vida.

Interpretación

4. A la luz de Génesis 2 y Deuteronomio 30, ¿qué relación hay entre la libertad que Dios da y los límites que establece? ¿En qué se diferencia esto de pensar que “ser libre es no tener límites”?

Sugerencia para quien dirige: Es la pregunta central de la lección; dedíquenle más tiempo. Dios primero da una libertad abundante y establece límites para preservar la vida. Entrega una elección real a las personas y las exhorta con insistencia a escoger la vida. La libertad sin límites suele conducir a la esclavitud (Juan 8:34). Pueden usar la imagen del río y sus orillas.

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) Deuteronomio 30:20 dice: “él es tu vida”. Cuando en el centro de los límites hay una relación y no una lista de reglas, ¿qué cambia en nuestra manera de respetarlos?

Sugerencia para quien dirige: Una lista lleva a preguntar: “¿Esto cuenta como incumplir la norma?”. Una relación lleva a preguntar: “¿Esto expresa amor por él y confianza en él?”. La fidelidad dentro del matrimonio también funciona de esta manera.

6. Jesús dijo: “si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”. Pablo añadió: “no uséis la libertad como ocasión á la carne, sino servíos por amor los unos á los otros”. ¿De qué nos libera Cristo y para qué nos hace libres?

Sugerencia para quien dirige: Nos libera de la esclavitud del pecado (Juan 8:34) para amar y servir a los demás. Esta libertad tiene una dirección.

Aplicación

7. ¿Qué límites de tu vida realmente te han protegido? ¿Ha habido normas que se presentaban como “protección”, pero terminaron siendo control? (Pueden responder solo una parte o no responder; quienes vienen por primera vez también pueden compartir algo.)

Sugerencia para quien dirige: Comparte primero un ejemplo propio. Puede tratarse de la hora de llegar a casa establecida por los padres, una norma de la empresa o una restricción alimentaria indicada por un médico. Si alguien habla de un control o daño que aún está ocurriendo, actúen de acuerdo con la aclaración inicial.

8. ¿En qué asunto quieres usar esta semana tu libertad para amar o establecer un límite que proteja la vida?

Sugerencia para quien dirige: Llévenlo a algo concreto: fijar una hora para dejar el teléfono; decir “no” a algo que no corresponde aceptar (si negarse directamente pudiera provocar peligro, busquen primero ayuda segura); si son padres, acordar con sus hijos una norma familiar y explicarles el motivo. La lista de acciones que sigue parte de esta propuesta.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pide primero a una persona del grupo que lea despacio Deuteronomio 30:19-20 y después Juan 8:36. Guarden dos minutos de silencio. Que cada persona piense en un límite del que desearía liberarse o en algo que la mantiene atada. Quienes lo deseen pueden orar con una o dos frases. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Las personas que vienen por primera vez pueden escuchar y no tienen que orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige cierra este tiempo e intercede por quienes están atados por algo. Las peticiones se quedan en el grupo; los asuntos delicados no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Para dar seguimiento, por lo general se pide primero permiso a la persona y después se anotan en privado solo una o dos frases necesarias. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o si existe peligro inmediato de autolesión o de hacer daño a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios de emergencia, a los organismos locales de seguridad pública o a la policía, o a una institución de protección apropiada.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor que das vida, gracias porque primero nos diste los frutos de todo el huerto y también nos dijiste de cuál árbol no debíamos comer. Gracias porque pusiste delante de nosotros la vida y la muerte, la bendición y la maldición, y nos exhortaste con insistencia a escoger la vida. Confesamos que muchas veces pensamos que ser libres es no tener límites, y terminamos atados por nuestros propios deseos. Gracias porque Jesús nos da verdadera libertad. Ayúdanos a amarte, escucharte y aferrarnos a Ti, y a usar esta libertad para amar a los demás. Que el Espíritu Santo produzca en nosotros amor y templanza, para que aprendamos a discernir en Tu gracia y recibamos fuerzas para andar por el camino de la vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona escoge una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con elegir una; no pasa nada si alguien todavía no sabe cuál escoger.

No hace falta anotarlo ni rendir cuentas. Quien lo desee puede contar la próxima vez cómo le fue. Si no lograste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Si quieren seguir hablando

Pueden escoger la lección “El Dios que no domina a las personas” (Josué 24:1-15) o la lección “Él nos da libertad y espacio para equivocarnos y crecer” (Mateo 14:22-33).

Guía para quien dirige