El Dios lleno de amor y deleite · Grupos pequeños

La gloria de Dios, Lección 9. Leer Sofonías 3:14-20. Imaginamos a Dios siempre con el rostro severo y nos cuesta creer que pueda alegrarse y complacerse en nosotros

Pasaje principal: Sofonías 3:14-20

La mayor parte de Sofonías habla de juicio, pero el libro termina con un cántico: “Jehová en medio de ti [...] gozaráse sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar”. Dios ama a su pueblo con una misericordia que permanece para siempre y se alegra en medio de él. Esta alegría se ve con la mayor claridad en el padre del relato de Jesús, que corrió a abrazar a su hijo.

Introducción

El Dios que muchas personas llevan en el corazón tiene el rostro severo. Observa desde el cielo y anota cada uno de nuestros fracasos; si hacemos algo bien, asiente, y si lo hacemos mal, frunce el ceño. Este retrato suele proceder de las personas que hemos conocido: un padre que casi nunca sonreía, una maestra que jamás se mostraba satisfecha o un jefe que solo miraba los resultados. Es difícil orar sin tensión ante una imagen así; creer que un Dios semejante se alegra por nosotros parece casi imposible.

Sofonías es un libro muy solemne. Desde el principio, el profeta anuncia que “cercano está el día grande de Jehová” y lo llama “día de ira [...] día de angustia y de aprieto” (Sofonías 1:14-15). El orgullo, la opresión y la idolatría de Jerusalén iban a ser juzgados. Sin embargo, en el último pasaje del libro, las palabras se convierten de pronto en un cántico:

Canta, oh hija de Sión: da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalem. (Sofonías 3:14) Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos: Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás mal. (Sofonías 3:15)

La razón para gritar de alegría es que “Jehová ha apartado tus juicios”. El juicio no constituye la última palabra del libro. A continuación aparece una de las frases más tiernas de todo el Antiguo Testamento:

Jehová en medio de ti, poderoso, él salvará; gozaráse sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar. (Sofonías 3:17)

En los dos versículos anteriores, el pueblo se regocija delante de Dios; en este, es Dios quien se regocija por su pueblo. El Dios poderoso no se mantiene distante: está en medio de ellos, se alegra y canta. La expresión “callará de amor” es difícil de traducir. Algunos la entienden como el silencio de Dios en su amor, semejante al de una madre que sostiene a un bebé dormido sin necesidad de decir nada. Algunas traducciones antiguas, en cambio, entienden que los renueva con su amor. En ambos casos, la imagen transmite una gran cercanía.

Después, Dios promete reunir a los afligidos, “para quienes el oprobio de ella era una carga”; también promete: “salvaré la coja, y recogeré la descarriada” y “pondrélos por alabanza y por renombre en todo país de confusión” (Sofonías 3:18-19). Así vemos que, cuando restaura a su pueblo, no deja fuera a las personas débiles ni a las excluidas. Un salmo convierte esta verdad en un estribillo que se repite:

ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. (Salmos 136:1)

Salmos 136 tiene veintiséis versículos y cada uno termina con “para siempre es su misericordia”. Tanto al hablar de la creación como del éxodo o de los días en el desierto, el estribillo es siempre el mismo.

Jesús contó una historia que nos acerca todavía más al corazón de este Dios. Cuando un hijo que había malgastado la herencia regresó a casa, “como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle” (Lucas 15:20). El hijo reconoció que había pecado contra el cielo y contra su padre. Inmediatamente, el padre mandó traer ropa, un anillo y calzado, y pidió que mataran el becerro: “y comamos, y hagamos fiesta” (Lucas 15:22-23). Jesús dijo que “habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:7). En Cristo, somos recibidos en este amor. Dios no ha renunciado a su santidad; el pecado sigue siendo pecado delante de él. Pero ante quien vuelve a casa, corre a abrazarlo y después prepara una fiesta.

Notas de estudio

1. El giro de todo el libro. La mayor parte de Sofonías anuncia el juicio del “día de Jehová” (Sofonías 1:14-18). Sofonías 3:14-20 constituye la culminación del libro: después del juicio, Dios aparta la condena, está con su pueblo y se alegra por él.

2. Los dos sentidos de 3:17. En el versículo 14, el pueblo se regocija delante de Dios; en el 17, Dios se regocija por su pueblo. El profeta emplea el mismo lenguaje de alegría para describir a Dios mismo.

3. “Callará de amor”. El texto original puede entenderse como “guardará silencio en su amor”, mientras que la antigua traducción griega lo interpreta como “te renovará con su amor”. La versión china de la que parte esta lección sigue la primera interpretación.

4. “La coja” y “la descarriada”. El vocabulario del versículo 19 se parece al de Miqueas 4:6-7: al restaurar a su pueblo, Dios reúne a las personas débiles y excluidas y las convierte en alabanza.

5. El estribillo de Salmos 136. Sus veintiséis versículos terminan con la afirmación de que la misericordia de Dios permanece para siempre. Probablemente se trataba de un cántico en que la congregación respondía por turnos durante la adoración. La palabra hebrea traducida “misericordia” es חֶסֶד (chesed), que abarca el amor, la lealtad y la fidelidad; suele describir un amor firme dentro de una relación. Salmos 136 la emplea para celebrar la fidelidad de Jehová, que guarda su pacto y muestra misericordia a su pueblo.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Una aclaración antes de comenzar (quien dirige la lee en voz alta)

Lo que compartimos en el grupo no se difunde fuera de él. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño a sí mismo o a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, intentará hablar primero con la persona afectada y comunicará solo la información necesaria a quienes realmente puedan ayudar. Si hay menores o personas que no pueden protegerse, o existe un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según el caso, se contactará a un pastor, a profesionales cualificados, a la seguridad pública o policía local, a los servicios de emergencia o a una institución de protección apropiada. Si el peligro es inmediato, hay que pedir ayuda en el acto y no dejar sola a la persona afectada.

Actividad inicial: ¿Cuál es la ocasión que más recuerdas en que alguien se alegró sinceramente por ti? (Quienes vienen por primera vez también pueden compartir algo.)

Sugerencia para quien dirige: Pregunta con naturalidad. Puede tratarse del ingreso en una escuela, del nacimiento de un hijo o de un pequeño avance. Esta pregunta prepara el camino para hablar de que Dios se alegra por nosotros.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; dura aproximadamente 1 minuto y ayuda a quienes no hicieron la lectura previa)

Esta lección estudia Sofonías 3:14-20. Después de anunciar mucho juicio, el profeta dice: Canta, hija de Sion; Jehová ha apartado tus juicios. Jehová, Rey de Israel, está en medio de ti y ya no verás mal. Jehová tu Dios está en medio de ti, poderoso para salvar; se alegra por ti, calla de amor y se regocija por ti con cánticos. Salvará a la coja, recogerá a la descarriada y dará alabanza y renombre a quienes habían vivido en vergüenza. El pasaje de referencia es Salmos 136: alaben a Jehová porque es bueno y porque su misericordia permanece para siempre. Hoy hablaremos juntos del Dios lleno de amor y afecto.

Observación

1. Lean los versículos 14-15. ¿Qué llama el profeta a hacer a Sion? ¿Por qué?

Sugerencia para quien dirige: Cantar, dar voces de júbilo y alegrarse de todo corazón. La razón es que Jehová ha apartado sus juicios, ha echado fuera a sus enemigos y está en medio de su pueblo.

2. Lean los versículos 16-17. ¿Qué hace Dios en el versículo 17?

Sugerencia para quien dirige: Salva; está en medio de su pueblo; se alegra por él; calla de amor; se regocija por él con cánticos. Invita al grupo a notar que antes es el pueblo quien canta y aquí es Dios quien canta.

3. Lean los versículos 18-20 y después Salmos 136:1. ¿A qué personas promete ayudar Dios y qué hará por ellas? ¿Qué dice el salmo acerca de su misericordia?

Sugerencia para quien dirige: Reunirá a quienes cargaban con el oprobio de Sion, salvará a la coja, recogerá a la descarriada, dará alabanza y renombre a quienes vivían avergonzados y hará volver a los cautivos. Según el salmo, su misericordia permanece para siempre.

Interpretación

4. La mayor parte de Sofonías habla de juicio, pero al final dice que Dios “gozaráse sobre ti con alegría” y “se regocijará sobre ti con cantar”. ¿Cómo cambia esto el rostro que imaginamos cuando pensamos en Dios?

Sugerencia para quien dirige: Es la pregunta central de la lección; dedícale más tiempo. Dios sigue llamando pecado al pecado; aparta la condena y después se alegra en medio de su pueblo. Puedes preguntar: si creyéramos que se alegra por nosotros, ¿cómo cambiaría nuestra forma de orar?

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) El versículo 19 dice: “salvaré la coja, y recogeré la descarriada”, y añade: “pondrélos por alabanza y por renombre en todo país de confusión”. ¿Cómo muestran estas acciones el cuidado de Dios por las personas débiles?

Sugerencia para quien dirige: Cuando restaura a su pueblo, no deja fuera a las personas débiles ni a las excluidas. Pueden relacionarlo con la manera en que Jesús trató a quienes otros despreciaban.

6. En Lucas 15:20-24, el padre corre a abrazar al hijo que vuelve a casa y después prepara una fiesta. ¿Qué clase de Dios quiere Jesús que conozcamos por medio de esta historia?

Sugerencia para quien dirige: Un padre que ve regresar al hijo perdido y corre hacia él. Aclara también que el padre se alegra por el hijo que ha vuelto; el derroche del hijo no se vuelve por ello insignificante.

Aplicación

7. Desde tu infancia hasta hoy, ¿qué expresión has imaginado en el rostro de Dios? ¿De dónde procede esa impresión? (Comparte solo hasta donde quieras. Quienes vienen por primera vez también pueden hablar.)

Sugerencia para quien dirige: Comparte primero algo de tu propia experiencia. Si alguien menciona padres muy severos, agradécele que lo haya contado; no pidas detalles ni lo analices en el momento. Si alguien habla de un daño o peligro que está ocurriendo, actúa de acuerdo con la aclaración inicial.

8. ¿Cómo te gustaría acercarte esta semana a Dios teniendo presente que él se alegra por ti?

Sugerencia para quien dirige: Llévenlo a algo concreto: pueden escoger varias mañanas de esta semana para leer Sofonías 3:17 antes de orar; después de un fracaso, acérquense a él de todos modos. La lista de acciones que sigue parte de esta propuesta.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pide primero a una persona del grupo que lea despacio Sofonías 3:17 y después Salmos 136:1. Guarden dos minutos de silencio. Que cada persona piense en el Dios que se alegra por ella. Quienes lo deseen pueden orar con una o dos frases. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Las personas que vienen por primera vez pueden escuchar y no tienen que orar ni expresar una postura. Al final, quien dirige recoge lo compartido e intercede por quienes se sienten despreciados o excluidos. Las peticiones se quedan en el grupo; los asuntos delicados no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. Para dar seguimiento, por lo general se pide primero permiso a la persona y después se anotan en privado solo una o dos frases necesarias. Si está en juego la seguridad de un menor o de alguien que no puede protegerse, o si existe peligro inmediato de autolesión o de hacer daño a otra persona, no hace falta obtener primero su consentimiento: hay que contactar de inmediato a los servicios de emergencia, la seguridad pública o policía local, o una institución de protección apropiada.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Jehová, Dios nuestro, gracias porque has apartado nuestros juicios y estás en medio de nosotros. El rostro que solemos imaginar cuando pensamos en Ti es severo; pero Tú dices que te alegras por nosotros, que callas de amor y te regocijas por nosotros con cánticos. Gracias porque eres como el padre que corrió a abrazar a su hijo y porque, en Jesucristo, nos has recibido de nuevo en casa. Haz que nos acerquemos a Ti con esta certeza. Tu misericordia permanece para siempre. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona escoge una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con elegir una; no pasa nada si alguien todavía no sabe cuál escoger.

No hace falta anotarlo ni rendir cuentas. Quien lo desee puede contar la próxima vez cómo le fue. Si no lograste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Si quieren seguir hablando

Pueden escoger la lección “Dios, el Dador generoso” (Salmos 145) o la lección “El Dios lleno de misericordia y compasión” (Salmos 103).

Guía para quien dirige