El Dios escondido · Grupos pequeños

La gloria de Dios, Lección 7. Leer Job 42:1-6. Cuando no comprendemos lo que ocurre, concluimos que Dios está ausente o que no es razonable

Pasaje principal: Job 42:1-6

Al final, Job no recibió una explicación de la causa de su sufrimiento, pero dijo: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven”. Deuteronomio declara: “Las cosas secretas pertenecen á Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre”. Hay muchas cosas de Dios que no podemos comprender; aun allí donde no entendemos, podemos conocerlo, confiar en él y obedecer lo que ya nos ha revelado con claridad.

Introducción

En la vida siempre hay cosas que no conseguimos comprender por mucho que pensemos: una buena persona que muere demasiado pronto, una enfermedad que llega sin ninguna razón aparente o una entrega sincera correspondida con una traición. Cuando no logramos entender, es fácil llegar a una de dos conclusiones: o Dios no está realmente presente o sí está, pero es injusto. Ambas conclusiones duelen porque convierten el momento en que más lo necesitamos en el momento en que nos sentimos más lejos de él.

Job es la persona de la Biblia que más veces pregunta “¿por qué?”. En medio del sufrimiento pronunció palabras muy duras. Sus amigos consideraban el dolor una prueba de pecado e insistían en que Job debía ocultar alguna maldad; él rechazó esa acusación y siguió pidiendo una respuesta a Dios. En la sección anterior, a partir de Job 38, Dios le respondió desde un torbellino. No le explicó por qué sufría, sino que lo llevó a contemplar el cielo, la tierra, el mar, la luz de la mañana y los animales. Job respondió:

Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. (Job 42:2) ¿Quién es el que oscurece el consejo sin ciencia? por tanto yo denunciaba lo que no entendía; cosas que me eran ocultas, y que no las sabía. (Job 42:3)

Job no dijo: “Ahora lo entiendo todo”, sino que reconoció haber hablado de cosas que no comprendía. La frase más importante de este capítulo es:

De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. (Job 42:5)

Antes conocía a Dios por lo que otros decían; ahora se había encontrado personalmente con él. Su pregunta no recibió respuesta, pero Dios salió a su encuentro. El versículo siguiente dice en la Reina-Valera 1909:

Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y en la ceniza. (Job 42:6)

El texto original admite varias lecturas principales: Job rechaza o retira sus palabras anteriores y se arrepiente en polvo y ceniza; otros entienden que recibe consuelo en medio del polvo y la ceniza. Como mínimo, el pasaje muestra con claridad que reconoce haber hablado de cosas que no comprendía. Inmediatamente después, Jehová dice a los amigos de Job: “no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job” (Job 42:7). Esta frase rechaza la explicación mecánica de los tres amigos, según la cual el sufrimiento era consecuencia del pecado, y afirma que Job habló con mayor rectitud que ellos. Al mismo tiempo, 38:2 y 42:3 muestran que Job también había ido demasiado lejos al hablar de lo que no comprendía.

Deuteronomio contiene un versículo que distingue entre lo que podemos conocer y lo que no:

Las cosas secretas pertenecen á Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley. (Deuteronomio 29:29)

Hay asuntos secretos que pertenecen a Dios. Sus pensamientos son más altos que los nuestros (Isaías 55:8-9), y Pablo exclama: “¡Cuán incomprensibles son sus juicios, é inescrutables sus caminos!” (Romanos 11:33). Pero hay también cosas que Dios ha revelado con claridad; estas nos pertenecen y debemos obedecerlas. Allí donde no comprendemos, no hace falta fingir que entendemos; allí donde él ha hablado con claridad, podemos comenzar a actuar.

Por eso, reconocer que hay cosas de Dios que permanecen ocultas no significa que no debamos hacer preguntas. Dios no prohibió que Job preguntara ni atribuyó su sufrimiento a un pecado oculto; señaló que Job había ido demasiado lejos al hablar de lo que no comprendía. Reconocer el misterio tampoco significa explicar todo dolor diciendo “seguro que Dios tiene un buen propósito” para hacer callar a quien sufre. Significa dejar una afirmación en medio de lo que no comprendemos: él sigue siendo Dios y todavía podemos confiar en él. El Nuevo Testamento nos dice que el Dios oculto se ha dado a conocer en una persona: “A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró” (Juan 1:18). Quizá no sepamos la razón de cada acontecimiento, pero sí podemos saber quién gobierna todas las cosas: el Señor que sufrió por nosotros en la cruz.

Notas de estudio

1. Dios no explicó la causa del sufrimiento de Job. Desde el capítulo 38 hasta el 41, Dios hizo muchas preguntas, pero no mencionó la escena celestial de los capítulos 1 y 2. Job nunca llegó a conocerla.

2. “De oídas” y “ahora mis ojos te ven”. La primera expresión describe un conocimiento recibido por lo que otros dicen; la segunda, un encuentro personal con Dios. El cambio de Job nació de este encuentro, no de una explicación.

3. La traducción de 42:6. Las expresiones “me aborrezco” y “me arrepiento” admiten varias interpretaciones en el original: Job rechaza o retira sus palabras anteriores y se arrepiente en polvo y ceniza; otros entienden que recibe consuelo allí. No conviene forzar los matices de este versículo hasta reducirlos a una única conclusión.

4. “Como mi siervo Job” (42:7). Dios reprende a los amigos que explicaron el sufrimiento como castigo por el pecado; Job habló con mayor rectitud que ellos. Sin embargo, 38:2 y 42:3 muestran también que Job había ido demasiado lejos al hablar de lo que no comprendía.

5. Las dos clases de cosas en Deuteronomio 29:29. Las cosas secretas pertenecen a Dios; las reveladas, es decir, las palabras que él ya ha dado a conocer, pertenecen a nosotros para que las obedezcamos.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Una aclaración antes de comenzar (quien dirige la lee en voz alta)

Lo que se comparte en el grupo no se cuenta fuera de él. Pero hay una excepción: si hay daño que continúa, está en riesgo la seguridad de un niño o de una persona vulnerable, o alguien corre peligro inmediato de hacerse daño o de dañar a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. Por lo general, primero procurará hablarlo con la persona afectada y solo comunicará la información indispensable a quienes realmente puedan ayudar. Si se trata de un niño o de alguien incapaz de protegerse, o si existe un peligro inmediato, no se esperará a obtener su consentimiento; según la situación, se contactará al pastor, a profesionales acreditados, a la policía local, a los servicios de emergencia o a los servicios médicos. Si hay peligro inmediato, se debe pedir ayuda en ese mismo momento y no dejar sola a la persona.

Dinámica inicial: Cuando eras pequeño, ¿hubo algo que los adultos te dijeron que entenderías cuando fueras mayor y que después llegaste a comprender? (Quienes vienen por primera vez también pueden participar)

Sugerencia para quien dirige: conversen con ligereza. Algunas personas dirán que aún no lo comprenden; eso también está bien. Esta pregunta prepara el terreno para hablar de cosas que todavía no podemos entender.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aproximadamente 1 minuto, para quienes no hicieron la preparación)

Esta lección se basa en Job 42:1-6. En medio del sufrimiento, Job había preguntado muchas veces por qué. Dios le respondió desde un torbellino, pero no explicó la causa de su dolor. Job reconoció que Dios todo lo puede y que ningún pensamiento se esconde de él. Admitió haber hablado de cosas que no comprendía, demasiado ocultas para él, y dijo: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven”. El pasaje relacionado está en Deuteronomio 29: “Las cosas secretas pertenecen á Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley”. Hoy hablaremos del Dios oculto.

Observación

1. Lean 42:1-3. ¿Qué reconoció Job acerca de Dios? ¿Qué dijo de sus propias palabras anteriores?

Sugerencia para quien dirige: Dios todo lo puede y ningún pensamiento se esconde de él. Job dijo que había hablado de lo que no entendía, de cosas ocultas que no conocía.

2. Lean 42:4-6. ¿Cómo dijo Job que conocía a Dios antes y cómo lo conocía ahora?

Sugerencia para quien dirige: antes había oído de él; ahora sus ojos lo veían. Pueden añadir 42:7: después Dios dijo que los amigos de Job no habían hablado por él lo recto como su siervo Job.

3. Lean Deuteronomio 29:29. ¿Qué dos clases de cosas distingue este versículo? ¿Para qué se nos dan las cosas reveladas?

Sugerencia para quien dirige: las cosas secretas pertenecen a Dios; las reveladas pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para que cumplamos las palabras de la ley.

Interpretación

4. Job no recibió una explicación de la causa de su sufrimiento. Según 42:2-6, ¿qué llegó a reconocer de un modo nuevo acerca de Dios y de los límites de su propio conocimiento? ¿Qué preguntas sigue sin responder el pasaje?

Sugerencia para quien dirige: es la pregunta central de la lección; dedíquenle más tiempo. Job reconoció que Dios todo lo puede, admitió haber hablado de lo que no comprendía y pasó de conocerlo de oídas a verlo con sus propios ojos. El pasaje no explica por qué sufrió. En ocasiones, conocer a una persona da más seguridad que comprender un acontecimiento. Pueden preguntar: ¿qué buscamos con más frecuencia, una respuesta o a Dios mismo? No obliguen a todos a llegar a una misma conclusión.

5. (Pregunta opcional; háblenla si hay tiempo) ¿Cuáles son las principales lecturas posibles de 42:6? Sea cual sea la lectura, ¿qué afirma el pasaje con claridad y qué debemos dejar abierto?

Sugerencia para quien dirige: el original admite varias interpretaciones: retirar las palabras anteriores, arrepentirse en polvo y ceniza o recibir consuelo allí. Lo que está claro es que Job reconoció haber hablado de cosas que no comprendía y que pasó de oír acerca de Dios a verlo; después, Dios dijo que Job había hablado con mayor rectitud que sus tres amigos. No atribuyan al texto una conclusión que él mismo no formula.

6. Deuteronomio 29:29 dice que las cosas secretas pertenecen a Jehová y las reveladas nos pertenecen a nosotros. Cuando no comprendemos algo, ¿qué nos ayuda a hacer esta frase? ¿Qué no puede hacer en nuestro lugar?

Sugerencia para quien dirige: nos ayuda a distinguir qué podemos dejar en manos de Dios y qué podemos comenzar a obedecer; no elimina el dolor ni significa que ya no podamos preguntar. Pueden mencionar Juan 1:18: Dios se ha dado a conocer en Cristo.

Aplicación

7. ¿Hay algo que todavía hoy no consigues comprender? (Comparte solo hasta donde quieras, sin necesidad de dar detalles; quienes vienen por primera vez también pueden participar)

Sugerencia para quien dirige: quien dirige puede comenzar hablando de su propia vida. No expliquen ni se apresuren a consolar; den las gracias a la persona por compartir. Si alguien habla de daño o peligro que continúa, sigan lo explicado al comienzo.

8. Esta semana, ¿cómo quieres llevar ante Dios este asunto que no comprendes?

Sugerencia para quien dirige: llévenlo a algo concreto: escribir una carta a Dios con todo aquello que no se entiende y, al mismo tiempo, buscar algo que él ya haya dejado claro y que se pueda obedecer. La lista de acciones que sigue parte de esta pregunta.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pidan a una persona del grupo que lea despacio Job 42:1-6 y después Deuteronomio 29:29. Guarden dos minutos de silencio. Cada cual entrega a Dios en su interior algo que no comprende. Quienes quieran pueden orar con una o dos frases. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quienes vienen por primera vez pueden escuchar tranquilamente, sin ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Al final, quien dirige cierra intercediendo por quienes atraviesan dificultades. Las peticiones de oración se quedan dentro del grupo; los asuntos sensibles no se anotan en la aplicación ni se envían al chat del grupo. Para un seguimiento normal, primero se obtiene el consentimiento de la persona y luego se anotan en privado solo una o dos frases indispensables. Si está en riesgo la seguridad de un niño o de alguien incapaz de protegerse, o existe un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, no se espera el consentimiento: hay que contactar enseguida a los servicios locales de emergencia, a la policía o a una entidad de protección adecuada.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Señor, hay cosas que todavía hoy no comprendemos. A veces incluso dudamos de que estés presente o de que seas justo. Gracias porque no abandonaste a Job cuando clamó a Ti, sino que viniste personalmente a su encuentro. Llévanos también de oír acerca de Ti a verte con nuestros propios ojos. Las cosas secretas te pertenecen y las dejamos en Tus manos; danos fuerzas para obedecer lo que ya has revelado con claridad. Gracias porque te has dado a conocer en Jesucristo. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; si ahora no sabes cuál elegir, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni informar a nadie; si quieres, puedes contarlo en la próxima reunión. Si no lograste hacerlo, lleva a la oración aquello que te lo impidió.

Si quieren seguir hablando

Pueden elegir la lección “Dios, Creador de todas las cosas” (Job 38:1-18) o la lección “La desgracia alcanza a quienes temen a Dios” (Job 1).

Guía para quien dirige