Cuando lees un pasaje difícil de aceptar · Grupos pequeños

Comprender la voluntad de Dios al leer la Biblia, Lección 14. Leer Génesis 22:1-19. Lees que Dios mandó a Abraham ofrecer a su hijo y te resulta tan difícil de aceptar que prefieres saltarte el pasaje

Pasaje principal: Génesis 22:1-19

Es completamente normal que nos cueste aceptar el relato en el que Dios pide a Abraham que ofrezca a Isaac. No hace falta saltarse los pasajes difíciles ni forzar una explicación: podemos expresar con sinceridad lo que nos inquieta y leerlos a la luz de su contexto y de toda la Biblia. Génesis 22 afirma que fue una “prueba”; Dios mismo detuvo el cuchillo y proveyó un carnero como sustituto, y el conjunto de la Escritura declara que Dios aborrece el sacrificio de hijos. Dios detuvo a Abraham, pero no escatimó ni a su propio Hijo unigénito.

Introducción

Quien lleva tiempo leyendo la Biblia termina encontrando pasajes ante los que le cuesta seguir: las guerras de Canaán, los castigos severos del Antiguo Testamento o los salmos que piden a Dios venganza contra los enemigos. Quizá uno de los que más nos estremecen sea Génesis 22, donde Dios dice a Abraham: “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, á quien amas, y vete á tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” (Génesis 22:2). Muchas personas se sobresaltan al leerlo: ¿cómo puede un Dios amoroso pedir a un padre que ofrezca a su propio hijo? Y pasan la página a toda prisa.

Ante un pasaje así, el primer paso es ser sinceros: reconocer que es difícil y que nos inquieta. La Biblia no nos pide que finjamos sentirnos cómodos. Después podemos leer despacio y observar lo que el propio texto dice.

La primera frase ya es decisiva: “Y ACONTECIÓ después de estas cosas, que tentó Dios á Abraham” (Génesis 22:1). Desde el principio, el lector sabe que se trata de una prueba; el texto no dice si Abraham lo sabía. Después narra los hechos con gran sobriedad, sin describir en absoluto la lucha interior de Abraham: se levantó temprano, aparejó el asno, cortó la leña y caminó durante tres días. Al pie del monte dijo a sus siervos: “Esperaos aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y volveremos á vosotros” (Génesis 22:5). Dice “volveremos á vosotros”.

Mientras suben, Isaac lleva la leña y su padre lleva el fuego y el cuchillo. Isaac pregunta: “He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?” Abraham responde: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío” (Génesis 22:7-8). Hebreos explica así su confianza: “Pensando que aun de los muertos es Dios poderoso para levantar” (Hebreos 11:19). Dios ya le había dicho: “En Isaac te será llamada simiente” (Hebreos 11:18); Abraham confiaba en que Dios no quebrantaría su promesa.

En el último momento, el ángel de Jehová lo llama desde el cielo: “No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada” (Génesis 22:12). Abraham alza los ojos y ve un carnero trabado por los cuernos en un zarzal; lo toma y lo ofrece “en lugar de su hijo” (Génesis 22:13). Llama a aquel lugar “Jehová proveerá” (Génesis 22:14). El verbo hebreo significa literalmente “verá”: Dios ve y, por eso, cuida y provee, tal como Abraham había dicho en el camino.

También debemos leer este pasaje junto con toda la Biblia. Más adelante, Dios denuncia por medio del profeta a quienes quemaban a sus hijos e hijas en el valle de Hinom: “cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón” (Jeremías 7:31). Dios nunca se complace en que las personas sacrifiquen a sus hijos, y el desenlace de Génesis 22 muestra precisamente que él mismo detuvo ese acto. Hay una dimensión más profunda que aparece después: 2 Crónicas 3:1 dice que Salomón edificó el templo en Jerusalén, en el monte Moria. Muchos años después, también en Jerusalén, Dios entregó realmente a su “Hijo unigénito”. Pablo escribe: “El que aun á su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32). Dios detuvo a Abraham, pero no se detuvo a sí mismo. Al mirar el conjunto de la Biblia, aquel carnero ofrecido “en lugar de su hijo” también recuerda a los cristianos “el Cordero de Dios” anunciado por Juan el Bautista (Juan 1:29). Es una resonancia dentro de toda la Escritura, sin necesidad de hacer corresponder cada detalle.

Después de leer todo esto, quizá no desaparezca por completo nuestra inquietud. Hay dificultades que debemos seguir llevando mientras leemos, oramos y hacemos preguntas. Leer así es más sincero que pasar de largo y más humilde que forzar una explicación cómoda.

Notas de estudio

1. La “prueba”. Génesis 22:1 informa desde el comienzo que se trata de una prueba. La palabra original significa examinar o poner a prueba para que la fe verdadera se manifieste, no tentar a alguien para que peque.

2. “Tu hijo, tu único”. Los versículos 2, 12 y 16 llaman tres veces a Isaac el hijo “único” de Abraham. Abraham tenía otro hijo, Ismael, pero Isaac era el hijo de la promesa de Dios. El Nuevo Testamento también usa expresiones como “Hijo unigénito” e “Hijo amado” al hablar de Jesús (Juan 3:16; Marcos 1:11).

3. “Volveremos á vosotros”. En 22:5 Abraham dice: “yo y el muchacho... volveremos á vosotros”, usando el plural. El texto no explica qué pensaba en aquel momento; Hebreos 11:19 dice que consideraba que Dios era poderoso para levantar aun de los muertos.

4. El “muchacho”. Isaac recibe el nombre de “muchacho”, una palabra que puede referirse a un adolescente o a un joven. Era capaz de cargar la leña del holocausto hasta el monte, así que probablemente no era un niño pequeño. El texto no dice si se resistió, y no hace falta completar el relato por nuestra cuenta.

5. Dios aborrece el sacrificio de hijos. La ley de Moisés prohíbe estrictamente ofrecer hijos a los ídolos (Levítico 18:21; Deuteronomio 12:31), y los profetas denuncian repetidamente esa práctica (Jeremías 7:31). Génesis 22 no puede usarse para afirmar que Dios se agrada de tales sacrificios, ni mucho menos para exigir que alguien dañe a su familia por motivos supuestamente “espirituales”.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Una aclaración inicial (para que la lea quien dirige)

Lo que se comparte en el grupo no se difunde fuera de él. Sin embargo, hay una excepción: si se trata de un daño que está ocurriendo, de la seguridad de un menor o de una persona vulnerable, o de un peligro inmediato de que alguien se haga daño o dañe a otra persona, quien dirige no puede prometer confidencialidad absoluta. En general, primero procurará hablarlo con la persona afectada y solo compartirá la información indispensable con quienes realmente puedan ayudar. Si hay menores o personas incapaces de protegerse, o existe un peligro inmediato, no será necesario obtener primero su consentimiento; según la situación, se contactará a un pastor, a un profesional acreditado, a la policía o autoridades locales, a urgencias o a los servicios médicos. Si hay peligro inmediato, pidan ayuda en el acto y no dejen sola a la persona.

Para romper el hielo: ¿hay algún libro o alguna película con una escena que te resulte imposible seguir viendo o leyendo? ¿Qué hiciste con ella después? (Quienes vienen por primera vez también pueden participar).

Orientación para quien dirige: conversen con ligereza. Algunas personas saltan esa parte, otras siguen aunque les cueste y otras la comprenden mejor al volver a ella más adelante. Esta pregunta prepara el tema: qué hacer cuando encontramos un pasaje bíblico difícil de aceptar.

Repaso de la lección (para que lo lea quien dirige; aproximadamente 1 minuto, pensando en quienes no hicieron la lectura previa)

Esta lección trata de Génesis 22:1-19. Dios probó a Abraham y le pidió que llevara a Isaac, su hijo único, a un monte de la tierra de Moria para ofrecerlo en holocausto. Abraham se levantó temprano y caminó tres días con Isaac. Dijo a sus siervos que él y el muchacho irían a adorar y volverían. En el camino Isaac preguntó dónde estaba el cordero del holocausto, y Abraham respondió que Dios se proveería de cordero. En el monte ató a Isaac y lo puso sobre el altar. Cuando estaba por extender la mano, el ángel de Jehová lo llamó y le dijo que no hiciera nada al muchacho. Abraham vio un carnero trabado por los cuernos en un zarzal, lo tomó y lo ofreció en lugar de su hijo. Llamó al lugar “Jehová proveerá”. El pasaje relacionado está en Hebreos 11: Abraham consideraba que Dios era poderoso aun para levantar de los muertos. Hoy conversaremos sobre cómo leer un pasaje que nos resulta difícil de aceptar.

Observación

1. Lean los versículos 1-8. ¿Qué informa el texto al lector desde el comienzo, en el versículo 1? ¿Qué ordena Dios a Abraham? ¿Cómo responde Abraham? ¿Qué dicen padre e hijo durante el camino?

Orientación para quien dirige: el lector sabe que es una prueba; Dios dice “tu hijo, tu único, Isaac, á quien amas”; Abraham se levanta temprano, apareja el asno, corta la leña y camina tres días; dice a los siervos “volveremos á vosotros”; Isaac pregunta dónde está el cordero y Abraham responde: “Dios se proveerá”. Observen también que el texto no describe en absoluto los sentimientos de Abraham.

2. Lean los versículos 9-14. ¿Qué sucede en el monte? ¿Qué nombre da Abraham a aquel lugar?

Orientación para quien dirige: edifica un altar, coloca la leña y ata a Isaac; el ángel de Jehová llama dos veces a Abraham y le ordena que no haga nada al muchacho; Abraham ve un carnero trabado en un zarzal, lo toma y lo ofrece en lugar de Isaac; llama al lugar “Jehová proveerá”.

3. Lean los versículos 15-19 y Hebreos 11:17-19. ¿Qué promete Dios? ¿Cómo describe Hebreos la fe de Abraham?

Orientación para quien dirige: Dios jura por sí mismo que bendecirá grandemente a Abraham, multiplicará su descendencia como las estrellas y la arena, y que todas las naciones serán bendecidas en su simiente; Hebreos dice que Abraham consideraba que Dios era poderoso para levantar aun de los muertos y que, en sentido figurado, recibió de nuevo a su hijo.

Interpretación

4. ¿Qué es lo más difícil de aceptar para ti en este pasaje? ¿Qué claves de comprensión nos ofrecen el propio texto y el conjunto de la Biblia?

Orientación para quien dirige: esta es la pregunta central; dedíquenle más tiempo. Dejen que cada persona exprese primero su dificultad sin apresurarse a responder. Busquen juntos estas claves: el texto dice que era una prueba (22:1); Dios mismo detuvo a Abraham y proveyó el carnero sustituto (22:12-14); Dios aborrece el sacrificio de hijos (Jeremías 7:31); Dios no perdonó a su propio Hijo (Romanos 8:32). Después de hablar, también pueden reconocer que algunas inquietudes permanecen y que seguimos leyendo con ellas.

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo). “Tu hijo, tu único, Isaac, á quien amas” (22:2). ¿Qué palabras del Nuevo Testamento te recuerda esta frase? Dios detuvo a Abraham; ¿qué hizo él mismo?

Orientación para quien dirige: Juan 3:16, “ha dado á su Hijo unigénito”; Marcos 1:11, “Tú eres mi Hijo amado”; Romanos 8:32, “aun á su propio Hijo no perdonó”; Juan 1:29, “el Cordero de Dios”. Dios detuvo a Abraham, pero entregó a su propio Hijo. Basta con señalar la resonancia; no hace falta hacer corresponder cada detalle.

6. Cuando encontramos un pasaje difícil de aceptar, ¿qué maneras de reaccionar pueden volver el problema aún más difícil? ¿Qué prácticas pueden ayudarnos?

Orientación para quien dirige: lo empeora saltarlo; fingir que no es difícil; forzar una respuesta sencilla; usarlo para demostrar una conclusión que ya teníamos. Es mejor expresar con sinceridad la dificultad; mirar el contexto y las explicaciones del propio pasaje; leerlo dentro del conjunto de la Biblia; estudiarlo y hacer preguntas junto con hermanos y hermanas; llevarlo a la oración y permitir que algunas tensiones permanezcan por un tiempo. Si alguien ha dejado de confiar en la Biblia debido a pasajes así, esa es una situación real de confusión o de dolor: escúchenlo antes de intentar corregirlo.

Aplicación

7. ¿Hay algún pasaje bíblico con el que sigues teniendo dificultades? (Puedes limitarte a decir cuál es; quienes vienen por primera vez también pueden participar).

Orientación para quien dirige: primero recojan las respuestas; no intenten comentar todos los pasajes en el momento. Pueden elegir uno y aplicar juntos las prácticas de la pregunta 6. Los demás pueden tratarse en otra ocasión o consultarse con un pastor.

8. ¿Cómo quieres acercarte esta semana a un pasaje difícil de entender o aceptar?

Orientación para quien dirige: cuanto más concreto, mejor: qué pasaje, cuánto contexto vas a leer, a quién preguntarás y cómo orarás. La lista de acciones que sigue parte de estas ideas.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Pidan a alguien que lea despacio Génesis 22:7-8, 13-14 y Romanos 8:32. Guarden un minuto de silencio. Luego, quienes lo deseen pueden orar con una o dos frases: expresar sinceramente a Dios sus preguntas e inquietudes al leer la Biblia; darle gracias porque no perdonó a su propio Hijo; y orar por los padres que han perdido a un hijo y por quienes han sufrido daño espiritual, sin mencionar nombres ni detalles. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quienes vienen por primera vez pueden escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni de expresar una postura. Al final, quien dirige reúne las oraciones, da gracias e intercede por el grupo. Las peticiones quedan dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat. En general, antes de hacer seguimiento se pide el consentimiento de la persona y solo se anotan en privado una o dos frases indispensables. Si se trata de la seguridad de menores o de personas incapaces de protegerse, o existe un peligro inmediato de autolesión o de daño a otros, no es necesario obtener primero el consentimiento: contacten de inmediato a urgencias, a la policía o autoridades locales, o al organismo de protección apropiado.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Jehová proveerá, Tú eres el Dios que provee. Cuando leemos que pediste a Abraham que ofreciera a Isaac, sentimos inquietud y tenemos muchas preguntas; gracias porque nos permites presentarnos ante Ti con sinceridad. Detuviste la mano de Abraham, pero no escatimaste a Tu propio Hijo, sino que lo entregaste por todos nosotros. Cuando no entendamos o no podamos seguir leyendo, abre nuestros ojos para que sigamos conociendo Tu corazón en Tu Palabra. Consuela también a quienes han perdido a un hijo. En el nombre de Jesús, amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona puede elegir una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; si ahora no sabes cuál escoger, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni dar un informe. Si quieren, pueden contar la próxima vez cómo les fue. Si no lo hicieron, lleven a la oración aquello que los detuvo.

Para seguir conversando

Pueden elegir la lección “La Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:10-17), o la lección “Él dio su vida por nosotros” de la serie “Quién es Jesús” (Juan 19:16-30; 1:29).

Guía para quien dirige