Pasar de oír la Palabra a ponerla en práctica · Grupos pequeños

Comprender la voluntad de Dios al leer la Biblia, Lección 5. Leer Santiago 1:22-27. Has oído muchos sermones y llenado muchos cuadernos, pero tus relaciones y decisiones no han cambiado

Pasaje principal: Santiago 1:22-27

Santiago dice que escuchar muchos sermones y tomar muchas notas sin que cambie nuestra vida es engañarnos a nosotros mismos, como mirarnos en un espejo y olvidar nuestro rostro al darnos la vuelta. La palabra de Dios está implantada en nosotros, y ponerla en práctica es dejar que crezca en nuestra vida. Podemos comenzar con una frase concreta y una pequeña acción posible esta semana.

Introducción

Nuestra generación guarda demasiadas cosas: cientos de artículos en el teléfono, sermones reenviados desde cuentas públicas de WeChat, videos de predicaciones en la lista de favoritos y cuadernos llenos de apuntes. Cuando guardamos algo sentimos entusiasmo: esto es bueno, más adelante lo pondré en práctica. Pero casi nunca volvemos a abrir la carpeta. Seis meses después, seguimos hablando a nuestra familia con el mismo tono, gastando el dinero de la misma manera y sin perdonar a aquella persona. Cuanto más oímos, más insensibles podemos volvernos.

Santiago lo dice sin rodeos:

Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos. (Santiago 1:22)

Después presenta una comparación: quien oye la palabra pero no la pone por obra se parece a una persona que mira su rostro en un espejo; “él se consideró á sí mismo, y se fué, y luego se olvidó qué tal era” (Santiago 1:24). El espejo no miente: muestra algo verdadero, pero la persona se marcha. La palabra de Dios también nos muestra cómo somos; lo vemos, nos conmueve y luego nos damos la vuelta y lo olvidamos. Santiago dice que esa persona se engaña a sí misma porque confunde haber oído con haber obedecido.

Otra persona actúa de manera distinta: “Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho” (Santiago 1:25). “Mirar atentamente” sugiere inclinarse para examinar algo de cerca, y “perseverar en ella” significa permanecer y continuar, justo lo contrario de echar una mirada y marcharse. Poner la palabra en práctica no es un impulso de un momento, sino permanecer en ella y llevar a la vida lo que hemos oído.

Los ejemplos de Santiago son muy concretos: “Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana” (Santiago 1:26). También dice: “Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo” (Santiago 1:27). En nuestra realidad actual, puede ser el comentario hiriente que decidimos no enviar al chat, la persona anciana que vive sola en el piso de abajo, una madre que cría sola a sus hijos, un niño que permanece en el pueblo mientras sus padres trabajan lejos, o el límite ético que no cruzamos ante una práctica corrupta de nuestro sector laboral.

Jesús contó una comparación semejante al final del Sermón del Monte. Dos personas escucharon sus palabras y edificaron una casa; sobre ambas descendieron la lluvia, los ríos y el viento. Una “no cayó: porque estaba fundada sobre la peña” (Mateo 7:25), mientras que la otra “cayó, y fué grande su ruina” (Mateo 7:27). La diferencia se resume en una cosa: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace” (Mateo 7:24).

¿Significa esto apretar los dientes y esforzarnos más con nuestras propias fuerzas? Santiago ya había dicho que Dios “de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad” (Santiago 1:18), y nos pide: “recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas” (Santiago 1:21). La palabra es una semilla que Dios ha implantado en nosotros, y ponerla en práctica es verla crecer. Nuestra respuesta consiste en recibirla con humildad, permanecer en ella y obedecer en una pequeña acción concreta. Cuando fallamos, también podemos llevar ese fracaso ante Dios.

Notas de estudio

1. “Engañándoos á vosotros mismos”. En 1:22, “engañar” significa llegar a una conclusión falsa mediante un razonamiento equivocado: creer que haber oído, entendido o sentido algo equivale a haberlo practicado. En 1:26 aparece de nuevo la idea de engañar el propio corazón: alguien se considera religioso, pero no refrena su lengua.

2. “Mirado atentamente”. El verbo de 1:25 también se emplea cuando los discípulos se inclinan para mirar dentro del sepulcro vacío (Juan 20:5, 11; Lucas 24:12). Describe a alguien que se agacha para mirar con atención y contrasta con la mirada rápida de 1:23-24.

3. “La perfecta ley, que es la de la libertad”. Santiago llama a la ley de Dios perfecta y dice que es la ley de la libertad. Para quienes confían en Cristo, la palabra de Dios no es una cadena que aprisiona, sino el camino por el que se vive en libertad. En 2:8, Santiago también llama “ley real” al mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo.

4. “La palabra ingerida”. En 1:21, la expresión se refiere a la palabra ya implantada en nuestro interior. Antes, 1:18 dice que Dios nos engendró por la palabra de verdad. Por eso, la raíz de la obediencia está en la obra de Dios: él nos dio vida por medio de su palabra, y esa palabra crece en nosotros.

5. Huérfanos y viudas. En la sociedad de aquella época, los huérfanos y las viudas carecían de la protección de un varón que encabezara la familia y eran especialmente vulnerables al abandono y al abuso. El Antiguo Testamento manda repetidamente cuidar de ellos (por ejemplo, Deuteronomio 10:18; Salmos 68:5). Santiago presenta el cuidado de las personas más vulnerables como una prueba concreta de la religión verdadera.

Conversación

Apertura (unos 10 minutos)

Para comenzar: ¿cuántos artículos y sermones tienes guardados en el teléfono? ¿Cuándo abriste por última vez la carpeta de favoritos? (Quien viene por primera vez también puede responder).

Sugerencia para quien dirige: Conversen con naturalidad y pueden reírse un poco. La mayoría de las personas casi nunca vuelve a abrir sus favoritos. Esta pregunta introduce la distancia entre oír o guardar algo y ponerlo en práctica.

Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aproximadamente 1 minuto, para incluir a quienes no hicieron la lectura previa)

En esta lección leímos Santiago 1:22-27. Santiago dice que debemos ser hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. Quien oye pero no practica es como una persona que mira su rostro en un espejo, se marcha y enseguida olvida cómo era. En cambio, quien mira atentamente la perfecta ley de la libertad, persevera en ella y la pone por obra será bienaventurado en lo que hace. Santiago también dice que la religión de quien no refrena su lengua es vana; la religión pura delante de Dios visita a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y se guarda sin mancha del mundo. El pasaje relacionado está en Mateo 7: quien oye las palabras de Jesús y las hace se parece a un hombre prudente que edificó su casa sobre la peña, y la casa no cayó cuando llegaron la lluvia, los ríos y el viento. Hoy conversaremos sobre qué hacer cuando hemos oído muchos sermones, pero nuestra vida no ha cambiado.

Observación

1. Lean Santiago 1:22-25. ¿Con qué compara Santiago a la persona que solamente oye la palabra? ¿Cómo describe a quien la pone en práctica?

Sugerencia para quien dirige: Quien solo oye es como una persona que se mira en un espejo, se marcha y olvida lo que vio. Quien practica mira atentamente, persevera, no olvida lo oído y realiza la obra; por eso será bienaventurado en lo que hace.

2. Lean los versículos 26-27. ¿Qué ejemplos concretos presenta Santiago de poner la palabra en práctica?

Sugerencia para quien dirige: Refrenar la lengua, visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo. Una acción se refiere a la manera de hablar, otra a las necesidades ajenas y otra a la propia vida.

3. Lean Mateo 7:24-27. ¿Qué tenían en común los dos hombres que edificaron una casa? ¿En qué se diferenciaban?

Sugerencia para quien dirige: Ambos oyeron las palabras de Jesús, construyeron una casa y afrontaron la lluvia, los ríos y el viento. Solo había una diferencia: uno oyó y puso las palabras en práctica; el otro oyó y no las hizo.

Interpretación

4. ¿Por qué una persona puede oír muchos sermones sin que cambie su vida? Santiago dice que esa persona se engaña a sí misma. ¿En qué consiste el engaño?

Sugerencia para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle más tiempo. Consiste en creer que haber oído, entendido, sentido emoción o guardado algo equivale a haberlo practicado. La emoción producida al escuchar un sermón puede hacernos pensar que ya vivimos bastante bien. Pueden preguntar: ¿qué tipo de “oír” confundes con más facilidad con “hacer”?

5. (Pregunta opcional, si hay tiempo) Lean Santiago 1:18-21. ¿Cómo llega la palabra de Dios a nuestro interior? ¿Qué nos enseña la expresión “la palabra implantada” acerca de la obediencia?

Sugerencia para quien dirige: Dios nos engendró por la palabra de verdad y nosotros recibimos con mansedumbre la palabra ya implantada. La raíz de la obediencia está en la obra de Dios: él nos dio vida por su palabra. Nuestra respuesta es recibirla con mansedumbre y practicar lo que oímos. No intentamos comprar la gracia mediante obras, sino que obedecemos dentro de la gracia que ya hemos recibido.

6. Santiago escoge como ejemplos la lengua, los huérfanos y las viudas, y guardarse sin mancha del mundo. ¿Por qué elige precisamente estas cosas? ¿Cómo pueden verse hoy a nuestro alrededor?

Sugerencia para quien dirige: Son asuntos muy reales y difíciles de fingir. Las palabras que decimos, nuestra actitud hacia las personas vulnerables y nuestras decisiones cotidianas revelan nuestra vida espiritual mejor que nuestra apariencia en una reunión. Hoy puede tratarse de un comentario en el chat, una persona anciana que vive sola, una familia monoparental cercana o una práctica corrupta habitual en nuestro sector laboral.

Aplicación

7. ¿Qué frase que escuchaste o leíste recientemente sabes que deberías poner en práctica, pero todavía no lo has hecho? (Puedes limitarte a decir si hay alguna o no; quien viene por primera vez también puede participar).

Sugerencia para quien dirige: Cada persona responde con una o dos frases; no hagan comentarios ni pidan detalles. Pueden añadir que reconocer lo que no hemos hecho ya es el primer paso de mirarnos en el espejo; lo importante es no alejarnos y olvidarlo.

8. ¿Qué frase te gustaría poner en práctica mediante una pequeña acción esta semana?

Sugerencia para quien dirige: Cuanto más pequeña y concreta, mejor: dejar de decir una queja, hacer una llamada, visitar a alguien o rechazar una ganancia indebida. La lista de acciones que sigue ayudará a concretarlo.

Oración y práctica

Oremos juntos (unos 15 minutos)

Primero, pidan a una persona del grupo que lea despacio Santiago 1:21-25. Después guarden un minuto de silencio. Quienes lo deseen pueden orar una o dos frases: contarle a Dios en qué han oído sin obedecer, pedirle perdón y ayuda para responder en una acción concreta, y orar también por los huérfanos, las viudas, las personas ancianas que viven solas y las familias monoparentales que atraviesan dificultades. Quien no desee hablar puede orar en silencio; eso también es oración. Quien viene por primera vez puede escuchar en silencio y no tiene que orar ni declarar una postura de fe. Al final, quien dirige cierra el tiempo dando gracias e intercediendo por el grupo. Las peticiones quedan dentro del grupo; los asuntos delicados no se escriben en la App ni se envían al chat. Si hace falta dar seguimiento, quien dirige pedirá el consentimiento de la persona y anotará en privado solamente una o dos frases necesarias.

Pueden comenzar así (orientación para la oración):

Padre celestial, gracias porque nos engendraste por la palabra de verdad y porque has implantado Tu palabra en nosotros. Hemos oído y guardado muchas cosas, pero a menudo nos alejamos del espejo y enseguida olvidamos. Perdónanos por engañarnos a nosotros mismos. Danos mansedumbre para recibir Tu palabra y fuerzas para obedecer en una pequeña acción. Refrena nuestra lengua, abre nuestros ojos para ver a quienes sufren a nuestro alrededor y guárdanos sin mancha del mundo. En el nombre de Jesús. Amén.

Lista de acciones de esta semana (unos 5 minutos)

Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con una; si ahora mismo no sabes cuál escoger, no pasa nada.

No hace falta registrarlo ni dar cuentas. Si lo desean, en la próxima reunión pueden contar cómo les fue. Si no logran hacerlo, lleven a la oración aquello que se lo impidió.

Si quieren seguir conversando

Pueden elegir la lección “Primero, deja que el texto diga lo que quiere decir” (Marcos 2:1-12) o la lección “Guardar la Palabra de Dios en el corazón” (Salmos 119:9-16).

Guía para quien dirige