Preguntas frecuentes de quienes buscan, Lección 2. Leer Lucas 1:1-4. Después de pasar por tantas manos y tantos siglos, ¿no habrá sido modificada la Biblia?
Pasaje principal: Lucas 1:1-4
La Biblia no es una leyenda inventada de la nada. Lucas investigó todo con diligencia desde el principio, basándose en lo que transmitieron los testigos oculares, y lo escribió por orden para que las personas conocieran la verdad de lo que habían aprendido. Este libro llegó hasta nosotros después de ser copiado y traducido por muchas manos, dejando por el camino una gran cantidad de materiales que pueden compararse; resiste una investigación seria y nos invita a examinarlo. La Biblia que leemos hoy es fiable y digna de confianza.
Nuestra generación confía cada vez menos en las “noticias”. Un mensaje compartido en los Momentos de WeChat puede ser desmentido al día siguiente; los vídeos se editan, las fotos se manipulan y ahora cuesta distinguir incluso si un texto lo escribió una persona o una inteligencia artificial. Por eso, cuando oímos una afirmación, solemos preguntar primero: ¿cuál es la fuente?, ¿quién lo dijo?, ¿lo vio con sus propios ojos?
Plantear las mismas preguntas a la Biblia no es en absoluto una falta de respeto. Sus libros fueron escritos hace dos o tres mil años, copiados a mano generación tras generación y traducidos al chino desde el hebreo, el arameo —presente en una pequeña parte— y el griego. Se oye con frecuencia: “Hace mucho que la gente modificó la Biblia”. Cuando además descubrimos que la Versión Unión China y la Nueva Versión China no siempre dicen exactamente lo mismo, aumentan nuestras dudas.
El primer párrafo del Evangelio de Lucas responde precisamente a la pregunta por las fuentes:
HABIENDO muchos tentado á poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra. (Lucas 1:1-2)
Lucas no afirma haber sido testigo ocular. Dice que sus materiales proceden de “los que desde el principio lo vieron por sus ojos” y añade: “Me ha parecido también á mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo”; a continuación declara su propósito: “Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado” (Lucas 1:3-4). Recibir lo transmitido por testigos oculares, investigarlo cuidadosamente desde el principio y después escribirlo de manera ordenada es precisamente lo que haría un periodista serio o un historiador riguroso; el prólogo no explica con detalle cómo reunió cada material. Escribió para que sus lectores pudieran tener seguridad.
Pedro también dice: “Porque no os hemos dado á conocer la potencia y la venida de nuestro Señor Jesucristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad” (2 Pedro 1:16). Al escribir 1 Corintios, Pablo menciona que Jesús resucitado “apareció á más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún” (1 Corintios 15:6). Esto muestra que el testimonio de la resurrección se anunció públicamente mientras muchas personas relacionadas con los hechos todavía vivían; no surgió después de que hubieran desaparecido todos los testigos.
Una vez puestos por escrito, ¿pudieron alterarse los textos al ser copiados? Esta cuestión se puede investigar. Hoy existen más de cinco mil manuscritos griegos del Nuevo Testamento, incluidos fragmentos; algunos de los fragmentos más antiguos están separados de la época de composición por tan solo uno o dos siglos. También hay numerosas traducciones antiguas y citas de los primeros dirigentes de la iglesia en cartas y sermones. Los especialistas comparan estos manuscritos palabra por palabra: pueden señalar dónde falta una palabra, dónde se añadió una frase o dónde cambia el orden de las palabras. Después valoran la antigüedad y distribución de los manuscritos y los hábitos de los copistas para juzgar qué lectura es anterior. Existen diferencias entre los manuscritos; la gran mayoría son detalles menores, como la ortografía o el orden de las palabras. Muchas lecturas pueden determinarse con gran seguridad y en unos pocos lugares los especialistas siguen discrepando. Algunos pasajes no aparecen en los manuscritos más antiguos, como la última parte de Marcos 16 o el relato que encabeza Juan 8, y muchas traducciones actuales lo indican mediante corchetes o notas. Precisamente porque hay tantos manuscritos para comparar podemos ver dónde existen diferencias. Estos lugares están a la vista, y ninguno de ellos pone en duda el núcleo de la fe cristiana: quién es Jesús, cómo murió y resucitó, y cómo recibe salvación una persona se enseña repetidamente en numerosos pasajes y no depende de ninguna lectura textual discutida.
Sucede algo semejante con el Antiguo Testamento. Entre los rollos descubiertos en 1947 en cuevas cercanas al mar Muerto había un rollo completo de Isaías, aproximadamente mil años anterior a los manuscritos hebreos medievales que se utilizaban hasta entonces. Al compararlos, el contenido general y el orden muestran una gran coincidencia; la mayoría de las diferencias corresponden a ortografía y formas de las palabras, aunque también existen unas pocas variantes de palabras y frases. Después de mil años y de pasar por las manos de generación tras generación, Isaías seguía siendo el mismo libro de Isaías. Por tanto, aunque los manuscritos antiguos no sean “idénticos hasta la última letra”, la comparación palabra por palabra nos permite afirmar con confianza que la Biblia que tenemos hoy ha transmitido fielmente lo que escribieron los profetas y los apóstoles. Es fiable y digna de confianza.
En cuanto a las diferencias entre la Versión Unión China y la Nueva Versión China, ambas fueron traducidas desde el hebreo, el arameo y el griego. La mayoría de las diferencias se deben a decisiones de traducción: una versión se mantiene más cerca de las palabras originales y otra busca una lectura más fluida. En unos pocos lugares también interviene la lectura del texto original que se ha adoptado o las distintas maneras de entenderlo. Comparar varias traducciones y leer sus notas nos ayuda a distinguir entre simples diferencias de expresión y verdaderas diferencias de interpretación. Si leemos juntas varias traducciones fieles, unas emplearán un lenguaje antiguo y otras uno más claro, pero todas hablan del mismo Cristo y del mismo camino de salvación. Quien tenga en las manos la Versión Unión China o la Nueva Versión China puede leerla con confianza.
La investigación no sustituye a la fe, pero puede llevarnos hasta un lugar donde sea posible tomar una decisión. Lucas escribió todo su Evangelio a Teófilo y dijo expresamente que quería que conociera la verdad de lo que había aprendido; paso a paso, el libro lleva al lector hasta Jesús. Ese libro también está hoy ante nosotros. La comprobación más concreta consiste en abrirlo y leerlo personalmente.
1. Teófilo. El nombre Θεόφιλος (Theophilos) puede entenderse como “amigo de Dios”, “quien ama a Dios” o, según algunos, “amado por Dios”. En Hechos, Lucas también emplea “excelentísimo” al dirigirse a un gobernador romano, por ejemplo, “al excelentísimo gobernador Félix” (Hechos 23:26); por tanto, Teófilo pudo ser una persona de cierta posición. Ya había sido “enseñado” en estas cosas (Lucas 1:4), y Lucas escribió para ayudarlo a conocer su verdad con seguridad.
2. El primer libro y el segundo. Hechos comienza así: “EN el primer tratado, oh Teófilo, he hablado de todas las cosas que Jesús comenzó á hacer y á enseñar” (Hechos 1:1). El Evangelio de Lucas y Hechos son dos volúmenes del mismo autor dirigidos a la misma persona.
3. “Por orden” y “verdad”. “Por orden” no exige necesariamente una cronología estricta, sino una narración organizada y bien dispuesta. El término original traducido como “verdad” es ἀσφάλεια (asphaleia), que expresa firmeza, seguridad y fiabilidad.
4. “Inspirados del Espíritu Santo”. 2 Pedro 1:21 habla directamente de los profetas y de la profecía: “los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo”. El verbo original significa ser llevado o impulsado; en Hechos 27, cuando el viento arrastra la nave y la deja ir a la deriva, se usa el mismo verbo (Hechos 27:15, 17). Al leer este versículo junto con el prólogo de Lucas, vemos que Dios habla por medio de personas sin borrar su estilo propio ni excluir la investigación y la organización del material; Pedro, sin embargo, no explica aquí de manera concreta cómo escribió Lucas su Evangelio.
5. Los manuscritos y las traducciones no son lo mismo. Un manuscrito es una copia antigua hecha a mano; al compararlos preguntamos si el texto original se copió correctamente. Una traducción traslada el texto original a otro idioma; al compararlas preguntamos si traducen de manera exacta y natural. Las diferencias entre la Versión Unión China y la Nueva Versión China pertenecen sobre todo al segundo ámbito. En unos pocos lugares también interviene la lectura del texto original que se adopta, por lo cual conviene atender a las notas de cada traducción.
Para comenzar: ¿Cuándo descubriste por última vez que una noticia reenviada era falsa? ¿Cómo decides ahora si una noticia es fiable? (Quien viene por primera vez también puede responder.)
Orientación para quien dirige: Hablen de ello de manera distendida; si surge, pueden reírse un poco. Sus métodos para valorar la fiabilidad —comprobar la fuente, quién lo dijo y si otras fuentes lo confirman— son precisamente las preguntas que esta lección aplicará a la Biblia.
Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aproximadamente 1 minuto, para quienes no se prepararon)
Esta lección estudia Lucas 1:1-4, el prólogo del Evangelio. Lucas escribió a un hombre llamado Teófilo y explicó que muchos ya habían intentado ordenar la historia de las cosas que habían sucedido entre ellos, según se las enseñaron quienes las vieron desde el principio y fueron ministros de la palabra. Él también había entendido todas las cosas desde el principio con diligencia y decidió escribirlas por orden para que Teófilo conociera la verdad de lo que le habían enseñado. El pasaje relacionado está en 2 Pedro 1: Pedro dice que no transmitieron fábulas compuestas con arte, sino que habían visto con sus propios ojos la majestad del Señor y oído la voz venida del cielo; la profecía de la Escritura tampoco vino por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron inspirados por el Espíritu Santo. Hoy conversaremos sobre esta pregunta: la Biblia es tan antigua y ha pasado por tantas manos; ¿todavía es digna de confianza?
1. Lee 1:1-2. Según Lucas, ¿de dónde procedían los hechos que iba a narrar? Antes de él, ¿quiénes ya habían hecho qué?
Orientación para quien dirige: Muchos habían intentado poner en orden la historia; el material procedía de “los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra”. Puedes añadir: ¿afirma Lucas haber sido testigo ocular? (No. Explica con honestidad de dónde procedían sus materiales.)
2. Lee los versículos 3-4. ¿Qué trabajo realizó Lucas? ¿Con qué propósito escribió este libro?
Orientación para quien dirige: Entendió todas las cosas desde el principio con diligencia; escribió por orden; su propósito era que Teófilo conociera “la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado”. Puedes preguntar: ¿se parece esto a lo que hacemos hoy para valorar una noticia?
3. Lee 2 Pedro 1:16-18. ¿Qué dice Pedro que su mensaje “no” era? ¿Qué vio con sus propios ojos y oyó con sus propios oídos?
Orientación para quien dirige: No siguieron fábulas compuestas con arte; vio con sus propios ojos la majestad del Señor y oyó en el monte santo la voz del cielo: “Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento”. Se refiere a la transfiguración de Jesús (Mateo 17:1-8).
4. Después de tantos años, tantas copias a mano y tantas traducciones, ¿en qué podemos basarnos para juzgar si el texto bíblico conservó de manera fiable lo que se escribió al principio? ¿Dónde existen diferencias que necesitan explicación?
Orientación para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; dedícale más tiempo. Puedes mencionar varios puntos de la introducción: los manuscritos son numerosos y antiguos, y pueden compararse palabra por palabra; la mayoría de las variantes son pequeñas, los pasajes con diferencias se conocen y se señalan, y en unos pocos lugares los especialistas todavía discrepan; el rollo de Isaías de los Rollos del Mar Muerto es unos mil años anterior al texto hebreo que antes se usaba y, en términos generales, está muy cerca de él, aunque también conserva variantes reales. Después distingue entre manuscritos y traducciones: las diferencias entre la Versión Unión China y la Nueva Versión China se deben sobre todo a decisiones de traducción, no a que alguien haya modificado la Biblia. Después de explicarlo, pueden expresar juntos la conclusión: la Biblia que leemos hoy es fiable y digna de confianza.
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) Lee 2 Pedro 1:20-21. La Biblia fue escrita por personas, pero Pedro afirma que es “palabra de Dios”. ¿Cómo pueden ser ciertas ambas cosas? ¿Qué indicio ofrece la manera de escribir de Lucas?
Orientación para quien dirige: Lucas es un autor real: investigó todo con diligencia y organizó personalmente sus materiales y sus palabras. Pedro dice que los profetas fueron “inspirados del Espíritu Santo”; el original significa ser llevados o impulsados. Al leer ambos pasajes juntos, vemos que Dios utilizó personas reales, una investigación real y palabras reales para comunicar su palabra; Pedro no explica aquí de manera concreta cómo escribió Lucas su libro. No hace falta entrar en todos los detalles de la doctrina de la inspiración; basta con señalar lo esencial.
6. Lucas escribió para que las personas conocieran la “verdad” de lo que habían aprendido. ¿Qué clase de investigación te ayudaría a valorar si la Biblia es fiable? ¿Qué preguntas todavía te producen inseguridad?
Orientación para quien dirige: Pueden leer Hechos 17:11: los bereanos “fueron éstos más nobles que los que estaban en Tesalónica” y examinaban “cada día las Escrituras, si estas cosas eran así”. Lucas los elogia. Investigar y creer no se contradicen; hacer preguntas con sinceridad suele llevar a una fe más firme.
7. ¿Cuál es tu mayor pregunta acerca de la Biblia? (Puedes mencionar tan solo una; quien viene por primera vez también puede responder.)
Orientación para quien dirige: Reúne primero las preguntas del grupo; no hace falta responderlas todas en el momento. Responde brevemente las que conozcas. Cuando no sepas algo, di con sinceridad: “No lo sé; voy a investigarlo”, y vuelve con una respuesta la próxima vez.
8. Lucas escribió todo su libro a Teófilo para que conociera la verdad de lo que había aprendido. ¿Qué podrías hacer esta semana para leer la Biblia por ti mismo?
Orientación para quien dirige: Cuanto más concreto, mejor: leer un capítulo diario de Lucas; quedar con otra persona para leer juntos; anotar lo que no entiendas. La siguiente lista de acciones sigue estas ideas.
Pide primero a una persona del grupo que lea despacio Lucas 1:1-4, y después guarden un minuto de silencio. A continuación, quienes lo deseen pueden orar con una o dos frases: dar gracias porque Dios conservó su palabra y la hizo llegar hasta nosotros, pedir entendimiento para las preguntas que surgen al leer la Biblia y orar por quienes todavía la están examinando. Quien no desee hablar puede orar en silencio; también eso es oración. Las personas que todavía están conociendo la fe pueden escuchar en silencio y no tienen que orar ni declarar una postura. Al final, quien dirige reúne las oraciones y da gracias e intercede por las personas del grupo. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se envían al chat del grupo. Cuando haga falta dar seguimiento, quien dirige pide el consentimiento de la persona y anota en privado tan solo una o dos frases necesarias.
Puede comenzar así (orientación para la oración):
Padre celestial, gracias porque no permitiste que Tu palabra se perdiera. Utilizaste testigos oculares, autores que investigaron con diligencia y personas que, generación tras generación, copiaron y tradujeron la Biblia para ponerla en nuestras manos. Llevamos preguntas dentro; danos un corazón dispuesto a investigar con honestidad y el valor de abrir este libro. Por medio de Tu palabra, ayúdanos a conocer a Jesús y a saber que lo aprendido es verdad. En el nombre de Jesús. Amén.
Después de orar, cada persona elige una de las siguientes acciones para esta semana. Basta con escoger una; si ahora mismo no sabes cuál elegir, no pasa nada.
No hace falta registrarlo ni informar a nadie; si quieres, en la próxima reunión puedes contar cómo te fue. Si no lo hiciste, lleva a la oración aquello que te lo impidió.
Pueden escoger, dentro de la serie “Comprender la voluntad de Dios al leer la Biblia”, la lección basada en Jeremías 36, “Cómo llegó la Biblia hasta nosotros”, o bien la lección basada en el Salmo 19, “Si no podemos ver a Dios, ¿cómo sabemos que existe?”.