Quién es Jesús, Lección 7. Leer Juan 14:1-14. El camino por delante no está claro y elegir produce ansiedad; hay tantas voces que ya no sabes a quién creer
Pasaje principal: Juan 14:1-14
Jesús es el camino, la verdad y la vida. Tomás pide un mapa, pero Jesús se entrega a sí mismo: el camino es una persona, y quien lo sigue ya está en el camino. Cuando escuchamos demasiadas opiniones y nos resulta difícil decidir, podemos soltar el miedo de que “si doy un solo paso equivocado, todo se arruinará” y seguir a aquel que nos lleva al Padre.
Elegir carrera después del gaokao, el examen chino de acceso a la universidad; decidir entre un posgrado y las oposiciones para la función pública; mudarse o no a otra ciudad; discernir si debemos casarnos con determinada persona... Cada vez encontramos más cruces en la vida y también más consejos: los padres dicen una cosa, los creadores de contenido en internet otra, el adivino ofrece otra respuesta y un curso de superación personal propone algo distinto. Cuantas más voces oímos, menos sabemos en quién confiar. Incluso después de escoger un camino, seguimos pensando que el otro quizá habría sido mejor.
En la última noche que pasó cenando con sus discípulos, estos estaban confundidos. Jesús había dicho que se marcharía y que, por el momento, ellos no podían seguirlo adonde iba (Juan 13:33, 36). Les dijo: “NO se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1). Explicó que iba a prepararles un lugar y que volvería para recibirlos consigo (Juan 14:2-3). Después añadió: “Y sabéis á dónde yo voy; y sabéis el camino” (Juan 14:4).
Tomás respondió con sinceridad: “Señor, no sabemos á dónde vas: ¿cómo, pues, podemos saber el camino?” (Juan 14:5). Jesús contestó: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).
Tomás parecía pedir un mapa, pero Jesús se entregó a sí mismo. Este camino no es un conjunto de métodos, sino una persona: quien lo sigue ya está en el camino. Entonces Felipe dijo: “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta”. Jesús respondió: “El que me ha visto, ha visto al Padre” (Juan 14:8-9). Si queremos conocer al Dios que nos creó, debemos mirar a Jesús.
“Nadie viene al Padre, sino por mí” suena ofensivo hoy: entre tantas creencias, ¿por qué habría un solo camino? El apóstol Pedro afirmó después lo mismo: “Y en ningún otro hay salud” (Hechos 4:12). Pablo escribió: “Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5). Cuando Jesús habla de “venir al Padre”, se refiere a regresar ante el Dios que nos creó. Él vino del Padre y entregó su vida por nosotros; por eso él mismo es el camino. Esta afirmación desafía a las personas, pero la Escritura la expresa con claridad.
También es una buena noticia para quien se angustia ante un cruce de caminos. En muchas decisiones de la vida, la Biblia no especifica una respuesta para cada persona: qué carrera estudiar o en qué ciudad vivir no siempre tiene una única “respuesta correcta”. Sin embargo, la dirección sí está clara: seguir a Jesús y conocer al Padre que él nos ha dado a conocer. En él podemos soltar el miedo de que “si doy un solo paso equivocado, todo se arruinará”. A veces tomamos una decisión equivocada y sufrimos consecuencias reales, pero no llegamos al Padre porque acertemos en cada paso, sino porque Jesús lleva al Padre a quienes confían en él. Un error de juicio no significa que él nos haya abandonado.
Jesús también dijo: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14:13). Ante un cruce podemos orar en su nombre, pidiendo que se cumpla la voluntad del Padre, sin exigir una respuesta que garantice que jamás cometeremos un error.
1. La relación entre “el camino, la verdad y la vida”. Tomás pregunta por “el camino”, y Jesús comienza respondiendo: “Yo soy el camino”. Muchos lectores consideran que “la verdad” y “la vida” explican por qué él es ese camino: él es la verdad y él es la vida. Esta lectura pone el énfasis en “el camino” sin quitar peso a las otras dos expresiones.
2. “Moradas” y “hacer morada”. La palabra “moradas” de 14:2 y “morada” en 14:23 corresponden al mismo sustantivo griego, μονή (monē), primero en plural y después en singular. El primer pasaje habla del lugar donde los discípulos estarán con Jesús en el futuro; el segundo, de que el Padre y el Hijo vienen ahora a hacer morada con quien ama al Señor. Ambas expresiones se corresponden, pero no son exactamente la misma promesa.
3. Otros pasajes del Nuevo Testamento dicen lo mismo. Pedro declaró ante el concilio: “Y en ningún otro hay salud” (Hechos 4:12). Pablo escribió que hay “un mediador” (1 Timoteo 2:5). Por tanto, “nadie viene al Padre, sino por mí” no es una afirmación aislada dentro del Evangelio de Juan.
4. “En mi nombre” no es una fórmula mágica. Pedir en su nombre significa pedir de acuerdo con quién es él y para la gloria del Padre (Juan 14:13). Juan escribió también: “si demandáremos alguna cosa conforme á su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14).
5. “Mayores que éstas hará” (14:12). Una interpretación común sostiene que, después de que Jesús volviera al Padre y descendiera el Espíritu Santo, el evangelio llegaría más lejos y un mayor número de personas recibiría vida. Según esta lectura, el centro no está en que los discípulos hagan milagros más impresionantes. Otras interpretaciones incluyen los milagros entre “las obras”. Al dirigir el grupo, no hace falta presentar una sola explicación como la única respuesta posible.
Para comenzar: ¿Cuál ha sido la decisión más difícil que has tomado? ¿En qué te apoyaste para decidir? (Quien viene por primera vez también puede responder.)
Orientación para quien dirige: Basta con una explicación general. No juzgues si la decisión fue correcta o equivocada. Esta pregunta hace surgir la experiencia de encontrarse en un cruce de caminos.
Repaso de la lección (quien dirige lo lee en voz alta; aproximadamente 1 minuto, para quienes no se prepararon)
Esta lección estudia Juan 14:1-14. En su última noche con los discípulos, Jesús les dijo que no se turbara su corazón; debían creer en Dios y también en él. Iba a prepararles un lugar y volvería para recibirlos consigo. Tomás dijo que no sabían adónde iba y preguntó cómo podían saber el camino. Jesús respondió: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí”. Felipe pidió que les mostrara al Padre. Jesús dijo: “El que me ha visto, ha visto al Padre”. También afirmó que haría todo lo que pidieran en su nombre, para que el Padre fuera glorificado en el Hijo. Hoy conversaremos sobre lo que este pasaje nos dice cuando el futuro es incierto y escuchamos demasiadas opiniones.
1. Lee 14:1-4. ¿Qué cosas dijo Jesús a los discípulos cuyo corazón estaba turbado?
Orientación para quien dirige: Que no se turbara su corazón; que creyeran en Dios y también en él; que en la casa del Padre había muchas moradas; que iba a prepararles un lugar; que volvería para recibirlos consigo; y que conocían el camino.
2. Lee 14:5-7. ¿Qué preguntó Tomás? ¿Cómo respondió Jesús?
Orientación para quien dirige: Tomás preguntó cómo podían saber el camino. Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”, y añadió que conocerlo a él era conocer al Padre. Tomás preguntó por el camino; Jesús señaló hacia sí mismo.
3. Lee 14:8-11. ¿Qué pidió Felipe? ¿Cómo respondió Jesús?
Orientación para quien dirige: Felipe pidió ver al Padre. Jesús dijo: “El que me ha visto, ha visto al Padre” y “yo soy en el Padre, y el Padre en mí”.
4. “Yo soy el camino”: ¿qué significa que el camino sea una persona y no un mapa ni un conjunto de métodos?
Orientación para quien dirige: Esta es la pregunta central de la lección; dedíquenle bastante tiempo. Podemos tomar un mapa y caminar solos, pero a una persona tenemos que seguirla, conocerla y confiar en ella. Puedes preguntar: ¿qué buscamos habitualmente, un “mapa” o alguien que camine con nosotros? Cuando no sabemos cuál es el siguiente paso, ¿qué diferencia hay entre seguir a una persona digna de confianza y llevar un mapa en la mano?
5. (Pregunta opcional, si hay tiempo.) Lee Hechos 4:12 y 1 Timoteo 2:5. ¿Por qué se dice que solo hay un mediador? ¿Es una afirmación demasiado estrecha?
Orientación para quien dirige: Explica primero con claridad lo que afirma la Escritura: él es quien vino del Padre y entregó su vida por las personas. Reconoce después que esta afirmación supone un desafío. Acoge opiniones distintas sin tratar de ganar una discusión ni despreciar la fe de otras personas.
6. Lee 14:13-14. ¿Qué significa pedir “en mi nombre”? ¿Quiere decir que recibiremos cualquier cosa que deseemos?
Orientación para quien dirige: Pedir en su nombre es pedir de acuerdo con quién es él y para la gloria del Padre (1 Juan 5:14). Orar no significa tratar a Dios como una fuente de deseos, sino entregar nuestros deseos a su voluntad.
7. ¿En qué cruce te encuentras ahora? No hace falta contar detalles. ¿Qué diferencia produciría “seguir a Jesús” en esta decisión?
Orientación para quien dirige: Cada persona puede responder en una o dos frases. No decidas por ella. Puedes preguntar: ¿qué es lo que más temes dentro de esta decisión? ¿Qué ocurriría si llevaras ese miedo ante Jesús?
8. Cuando escuchas demasiadas opiniones, ¿a quién sueles hacer caso? ¿Cómo podrías escuchar más las palabras de Jesús esta semana?
Orientación para quien dirige: Anima a dar un paso muy pequeño: leer cada día un pasaje de un Evangelio o hacer una breve oración antes de decidir. La oración que sigue puede presentar a Dios los cruces de cada persona.
Pide a una persona del grupo que lea despacio Juan 14:1 y 14:6. Después guarden juntos un minuto de silencio. Quienes lo deseen pueden orar en una o dos frases: pueden presentar ante Dios una decisión que están afrontando, pedir su dirección y pedirle también que quite la turbación del corazón. Quien no quiera hablar puede orar en silencio; eso también es oración. La persona que viene por primera vez puede escuchar en silencio, sin ninguna obligación de orar ni declarar una postura. Al final, quien dirige cierra dando gracias e intercediendo por las personas del grupo. Las peticiones de oración permanecen dentro del grupo; los asuntos sensibles no se escriben en la aplicación ni se publican en el chat. Si hace falta un seguimiento, quien dirige primero obtiene el consentimiento de la persona y anota en privado solo una o dos frases necesarias.
Pueden comenzar así (orientación para la oración):
Señor Jesús, Tú dijiste: “NO se turbe vuestro corazón”. Estamos ante muchos cruces y escuchamos tantas opiniones que cada vez sentimos más confusión. También tememos que un solo paso equivocado lo arruine todo. Gracias porque no nos diste solamente un mapa, sino que te entregaste a Ti mismo: Tú eres el camino, la verdad y la vida. Guía cada decisión que tenemos entre manos; haz que conozcamos al Padre en Ti y que también encontremos paz en Ti. Pedimos en Tu nombre; que el Padre sea glorificado en Ti. Amén.
Después de orar, cada persona escoge una acción de la lista para esta semana. Una sola es suficiente; no pasa nada si de momento no consigues elegir.
No hace falta registrar ni informar de lo que has escogido. Si quieres, en la próxima reunión puedes contar cómo te fue. Si no lo hiciste, lleva a la oración aquello que te lo impidió.
Pueden escoger “Él volverá” (Juan 14:1-3) o “Él es el Verbo que era desde el principio” (Juan 1:1-18).